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jueves, 4 de diciembre de 2014

Soledad Activa



Libro gratis


"Sabemos por Aristóteles que a la esperanza no le gusta entrar en escena, sin que antes no le haya preparado al público una buena dosis de peligro inminente. Así, todo aquello que previamente se nos había vendido como exigencia del guión -o del equilibrio presupuestario impuesto por la infame y villana Troika-, no busca sino obtener un oportuno, reparador y catastrófico golpe de efecto, valga la redundancia. Así también la vida de cada ser humano tramada como un aparente thriller no se resuelve, la mayoría de las veces, sino como divina comedia.
Pregunten si no al Guionista."


sábado, 3 de agosto de 2013

Torre de Vilafamés

“Conocer el mundo sin salir de casa
y al Tao del Cielo sin asomarse a la ventana.”
(Lao Tsé, TTK 47)

“Para sosegar mi alma, me serví de la naturaleza.
Incapaz de hallar silencio interior en mi corazón,
busque deleite reparador en cada horizonte.
Así de extraños fueron mis viajes.”
(T’u Lung, Los viajes de Mingliaotsé)




Hubo un tiempo, por estas fechas, en que solía acariciarme el corazón visitando rumbo a Oriente a aquellos que me acogieron, y entre los que me sentí, hermano. Era un viaje efímero, mas tan indeleble su huella que aún se deja atrapar entre los laberintos del alma.

Aún recuerdo las nocturnas caminatas a la espera de otra lágrima de San Lorenzo, en silencio, entre tropezón y tropezón, parecía que la tierra, celosa quizá del estrellado cielo, reclamase nuestra atención. Recuerdo el dulzor de la generosa higuera junto al umbral del mas, al rayar la mañana, las sonrisas cómplices bajo las arcadas del mikvé, la procesión de diosas al caer mágica la noche sobre el unísono respirar de las almas, el susurrar de chascarrillos iniciáticos al calor del ágape fraternal.

Han pasado ya algunos años. No supe destilar en mí la esencia divina, palpar el tuétano de las rocas y paladear el fruto de la vida eterna. Fui incapaz de nutrir mi virtud con dulzura ni logré abandonar mis deseos al viento y proseguir viaje. Pero aún recuerdo cómo entre aquellos muros amables y gracias al embrujo de aquellos polvorientos caminos, recobré para siempre la fe en la belleza.




sábado, 15 de junio de 2013

Verbena de San Juan

“Quien coge verbena por San Juan,
ni ruina, ni pestes ni ningún otro mal.”
(Popular)

“Van de noche los mozos y mozas,
henchidos de fuego a coger las rosas.”
(Popular)




Desde tiempos ya inmemoriales, se conocen los efectos que la delicada flor rosada de la verbena, planta sagrada de primer orden, ejerce sobre la hembra humana, ligeramente sedante e hipnótica, al favorecer la producción de nutritiva leche y contraer grácilmente el útero. Quizá por ello, sirva aún hoy en día como socorrida etiqueta para designar los concilios rituales populares, que han sobrevivido (superstitio) al paso demoledor de la iluminada modernidad.


La presencia de sus pétalos en el agua lustral, otorga la disolución de sutiles principios muy activos, que garantizan el éxito de cualquier banquete digno de ese nombre. Las proliferación de hogueras con las que festejar la noche más breve (e intensa) del año, y celebrar con ello la cósmica estabilidad del orden solsticial, habrán relegado -en su mayoría- a la niebla del olvido tan necesario ingrediente, salvo aquellas encargadas de preservar y proteger, entre salto y salto, los ecos de la tradicional memoria.


Fuego que sobrecoge al alma que en él se reconoce. De todos los deseos que se formulen en una noche tan mágica como esta, habrá siempre uno que estará garantizado: ¿Adivinan cuál?



sábado, 22 de diciembre de 2012

Batalla y propaganda


“Forte vinus est.
Fortior rex est.
Fortiores mulieres sunt.
Super omnia vincit veritas”
(Ovidio)
 
 
 

 
 

Un año más, tuve el placer de compartir, en la recurrente asamblea solsticial, el calor de mis hermanos, en la espera del nocturno rocío vivificador del que es extraviada reminiscencia el sorteo de lotería.

Los arcontes parecen cada día más desesperados, viendo como la calva ocasión de afianzar su psicopática dominación se les escapa de las manos: “¿Dónde estuvo el error de cálculo?” se increpan unos a otras… “¿Quién es el traidor?” Elocuente silencio el de los medios de comunicación, los pobres que no saben ya a qué carta quedarse.

Allí donde la civilización y la racionalidad había construido el más injusto e irracional de los mundos posibles, algo –tan sutil como irrefrenable- ha cambiado en el corazón de los seres humanos que se fingían dormidos. Esa red de redes que no se atreven a cortar se les ha enredado en el cuello y –cual tiro por la culata- les está asfixiando el “negocio”. No pueden creer con sus ojos como día a día se desmorona el tumor social de la autoimportancia.

Allí donde ellos apostaron por la servidumbre, se han encontrado una “humildad” contra la que no saben combatir. No pueden reintegrar en la “matrix” una disidencia que reniega del axioma dicotómico de la dualidad. Tras el umbral del invierno la oscuridad se revela luminosa, dejándonos entrever el magnífico paisaje que oculta el escenario de la niebla. Kalipso, la veladora, rabia que rabia, de vernos recuperar la soberanía ontológica. Ay, los mayas, los mayas… comienza la batalla por control de lo real.