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jueves, 21 de junio de 2012

Reiteración y Calidad Humana


“El asunto de rectificar las malas cualidades (midot raot)
es aún más grave que las mismas transgresiones de los preceptos.”
(Rab Jaim Vital, Shalei Kadusha 1, 2º portal)


“No se entiende (Binah) al maestro
sino hasta el cuadragésimo año.”
(Maimónides, Guía de Perplejos)









El talón es la zona más baja de nuestro cuerpo. Allí es donde se acumula, sin que nos demos casi cuenta, un alto porcentaje de piel muerta. Descuidados, de un modo autocomplaciente, solemos prestar casi ninguna atención primaria (sensorial) a nuestros usos y vicios cotidianos, minimizándoles, restándoles importancia. Asumimos como “natural” nuestra propia falta total de modales. Creemos que no cabe gravedad en nuestra facilidad de enojo, en nuestra recurrente insolencia, soberbia, altanería, envidia, maledicencia… Que no es para tanto. Vasijas resquebrajadas, devaluados en lo humano, hemos perdido toda sensibilidad, verdadero talón de Aquiles, a nuestras malas cualidades.  No damos el mínimo. Sordos para escuchar, ciegos para ver, paralíticos para actuar: muertos, sin calidad.


¿Qué necesidad existe de volver a repetir lo dicho? Los cuarenta años de travesía del desierto no fueron en vano. Fueron necesarios para preparar al pueblo para recibir ¡por primera vez! la enseñanza. La vasija necesita madurar, restaurar sus fisuras, vaciarse, para ser adecuada. Se riega un árbol con la toda la paciencia requerida, hasta que llega el ansiado día en que la fruta cae “a punto” y por su propio peso. Implorar en justicia, agotadas las fuerzas, cuando todo mérito está perdido, lo que no es sino gratuito.  Israel sediento, ¿cabe mayor recompensa? Ya ves que te traje el agua de la que te hablé. ¿Qué esperas tú para beber hoy? ¿No ves ahora mismo el Sinaí ardiendo?


Solsticio de Verano. Alza su inquieto vuelo la abubilla. Salomón, ¿acaso sabes tú si volverá? Disfruta hoy la bendición de cumplir la responsabilidad de vivir (cumplir) hoy tu propia vida, si no quieres ahogarte en la maldición de dilapidarla hoy en la ebriedad y el entusiasmo de vanos espejismos ajenos, encendiendo fuegos extraños. Eterno significa también ahora, ahora, ahora…





viernes, 1 de junio de 2012

Janua inferni

"¡Qué bien se está aquí!"
¿Porque no montamos tres tiendas?
Una para tí, otra para Moisés y
otra para Elías?"
(Mateo 17, 4)





Cautes, peculiar entorchado, señala con claridad que ya estamos muy próximos a atravesar los umbrales de géminis, la puerta del infierno, allí donde el sol, en lo más alto de su carrera ascendente, es detenido y retenido a la fuerza por los dioscuros y doblegado al orden celeste que le impone límites que, por su bien, no debe traspasar.

Terminados sus arduos 12 trabajos previos, Heracles, se predispone a iniciar la última etapa de su periplo heroico, aquel que culmine con su consagración como deidad olímpica, los últimos cien pasos que le separan de su definitivo “estadio”, ser digno de la Región Celeste vedada a los despreciables mortales, convertirse al fin en un Dios.


Londres / Zión conmemora este apoteósico proceso, como anfitrión de esta XXX simbólica tarta, tan laica como mercantil, disfrazada de evento noble deportivo, el próximo 27 de Julio. Países y marcas, valga la redundancia, entablan una incruenta batalla de egos, allí donde Grecia, madre cultural y religiosa del tinglado, anda tan intervenida como alicaída, viendo como se extingue irremediablemente la llama de su gloria pasada, vano socaire frente al mágico vendaval una guerra económica que se pasa por el forro la Eirene Olympika, cegada por el oropel de mezquinos trasuntos cifras y cantidades, hoy tan sobrevalorados.

Pero no adelantemos acontecimientos, desafiando el capricho veleidoso de los dioses. Ahora toca adecentar las criptas, mezclar azufre y cal, y preparar las teas que habrán de iluminar la noche más corta del año, en las llamas de las hogueras purificadoras en honor a Vesta. La tierra misma hecha mágica antorcha, por San Juan, noche donde los nuevos elegidos velarán ebrios y se hartarán de beber de los pechos de Juno/Sothis. El resto, habrá de conformarse con encender la caja tonta, e irse preparando para pasar por “los aros”, ignorantes del resplandor que, como el óleo sobre las barbas de Aarón, derrama la cumbre del Monte Tabor.



Es comprensible que, con la que está cayendo, no quede casi tiempo para semejantes zarandajas y la gente se preocupe más por dónde esconder a salvo los escasos cuartos, que por desentrañar patrañas y desfacer rancios misterios. Es lo que tienen siempre las guerras, que, sorprendentemente,  dejan sin valor, algo tan valioso como el dinero.