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jueves, 11 de julio de 2013

Lámparas sagradas

“Sin abejas, a la entera humanidad le quedaría
únicamente unos cuatro años de vida.”
(Albert Einstein)





La abejas de Delfos habían destilado el néctar de su secreto trabajo. Tras ungir los labios con una infusión de melisa e hidromiel, recostados sobre el abaton, el suave susurro de los terapeutas, el crepitar de las solanáceas en el incensario y el lento y viscoso reptar de las grandes serpientes amarillas nos invitaban suavemente a penetrar en el revelador trance onírico. Tras aquella puerta, aguardaba la acogedora tierra de nuestros antepasados, verdadera “patria” celeste. Pocas experiencias tan dulces y trasparentes como la del volver de nuevo a lo eterno, como la de abandonarse al resplandor de las lámparas sagradas y regresar en la noche a casa.



domingo, 27 de enero de 2013

Ruido

"Nun, o Unsterblichkeit, bist du ganz mein."
(Heinrich von Kleist)
 
"No consientas que la información
usurpe el conocimiento."
(Albert Einstein)

 
 
 
 
 
Insistir en lo ya repetido cientos de veces, logrando que lo que un día fueron fértiles pensamientos terminen en desecados tópicos sin substancia, en citas cuyo rimbombante eco, sacado de su contexto, esclerotiza el saber tradicional que atesoraban y agostan así su vitalidad; esterotipos inertes, slogans egoicos sobre vallas y camisetas, vacios de contenido; fórmulas inconsistentes, cáscaras que, en su soberbia, se niegan a permitir que brote y crezca la semilla que ocultan restándoles protagonismo,  evitando así que se remueva nuestra alma.
 
El gérmen de libertad que esconde el pensamiento tradicional sin adulterar es una radical propuesta para la vida. Aquello que no puede ser vivido en nuestro hoy no es sino falsificación. La fuerza que desborda en cada nuevo profeta es la que se requiere para transformar nuevamente el mundo.
 
Quizá sea por eso que todo lo que huela a Tradición despierte, en una época que se finge instalada en el progreso, tantos recelos, tergiversaciones y odios. Es la fértil vigencia revolucionaria y libertaria de la Tradición, la que la hace chivo expiatorio de un rechazo tan fuerte, de una hostilidad tan decidida, de una violencia inhumana que teme así su poder transformador y rehumanizante.
 
 
 
 
A cada nuevo instante, la Tradición resurge de unos instintos tan originarios que son capaces de comprometer la esencia de cada ser humano en cada época. De un modo tan sutil y poderoso como el que ata a cada número a su logaritmo, o la asíntota a la hipérbola, logrando así la euritmia aunsente en la torpeza del alma impostada, tan alejada ya, tras su expulsión del Paraiso, de su ingrávido centro de gravedad.
 
La inocencia virginal abandona a quien la simula, pendiente ya del espejo.  Es tan sólo cuando,  tras un segundo y valiente mordisco, llevamos a nuestro conocimiento a reencontrarse tras su extravío infinito, cuando rescatamos así, en el último capítulo de nuestra vida, la reparadora Gracia.
 
Frente a la avalancha de información espurea, blogs como este aún encuentran su tímido eco como testigos capaces de intentar dibujar un presente que ayude a conmover, despertar e involucrar a los nuevos profetas, aquellos que habrán de ser los verdaderos artífices mediadores del futuro.
 
La miseria intelectual de los actuales sistemas de dominación tecnológica, no cejan en su esfuerzo de distraer, desconcertar y estrechar la vida individual, en el espacio de una colectividad tan escindida como anestesiada y reaccionaria. Por eso nos gustaría que nuestras vanas reflexiones siguieran siendo, en el alma y el corazón de nuestros fieles lectores, un saludable estímulo para la defensa de la Vida, del gozo de existir, desde la serenidad y solidaridad de los que, más allá del ruido y el sucedáneo distractor, aspiran así a completar la árdua tarea de llegar a ser verdaderamente humanos.
 
 
 
 

lunes, 25 de junio de 2012

Delirio enamorado

“Confronta tu cansancio desde la guerra del Alma,
rendido y derrotado ya el cuerpo que la contiene.”
(Durante Alighieri, Detto d’Amore)
 
“Quien sabe de dolor,
todo lo sabe.”
(Ernest Heminhway)





Imagina la angelología planetaria la existencia de alados seres sutiles que circundan nuestras miserias en secreto, cual los astros giran en torno al centro divino, dotados quizá de una conciencia que ignora (o desprecia) la ciencia bajo el eufemismo de ley gravitacional. Excepciones como las de la resonancia mórfica, que entienden que la conciencia o noosfera trabaja como un campo informacional activo, llevaron al total ostracismo a Rupert Sheldrake en 1981. Físicos como David Bohn, tuvieron mucha más suerte. Sea como fuere, parece que el universo actúa como un espejo de conciencia y refleja lo que estamos buscando. Su maya estructural danza al compás de nuestra observación. Nos guste o nos asuste, “su conciencia” baila al son de la nuestra.


La conciencia, escurridizo asunto donde los haya, precede a la creación densificada del Universo, lo penetra y contamina: nosotros somos la prueba. Un salto cuántico nos hace imaginar que nuestra Alma forma parte del Alma del Mundo, segmento arbitrario de su prodigiosa trama fractal: Una suerte de “scire” compartido, sinérgico, sincrónico, simultáneo, sináptico, tan complejo, bello y armónico como lo soñara Albert Einstein… esto es, con-sciente.


La última visión que aguardaba a Dante era la de un Cosmos amoroso, que hacía estallar en un orgásmico abrazo los cúmulos de galaxias. No debemos hacerle un caso excesivo. Entontecida la razón por la sublimación hormonal hacia la Portinari, nos hizo ver que, más que sabio, no era más que un estúpido romántico, que eligió tener la cabeza más allá de las Angélicas Esferas Conscientes, allende el Empíreo, allí donde otros se conforman con los chemtrails y las nubes. Delirios de amor del toscano poeta para impresionar a su particular y esquiva Dulcinea: "l'amor che move il sole e l'altre stelle." 









miércoles, 20 de junio de 2012

Total reciprocidad

"Hay dos cosas infinitas:
el Universo y la estupidez humana.
(Bueno, del Universo no estoy
muy seguro del todo..)"
(Albert Einstein)

"Las ideas no son responsables de
lo que los hombres hacen con ellas."
(Werner Heisemberg)






Seguramente la técnica hará muy pronto posibles los viajes espacio-temporales a gran escala, permitiendo que podamos movernos a placer entre pasado y futuro. Así tendremos oportunidad de deshacer los errores cometidos y hacer, mediante la oportunidad que nos brinda esta nueva dinámica, por fin bien las cosas, o visionar cómo irá el mundo tras nuestra inexorable muerte. Va a ser bien divertido. Pueden ir pensando, si quieren, sobre el tema.
Podremos comprobar cómo nos tomaron el pelo los “objetivos historiadores y arqueólogos”, a que clase de intereses llevaron a escribir las cosas y sucesos de una manera tan parcialmente “amañada”. Y entre viaje y viaje, seremos un poco como dioses. Con un poco de suerte, en ese estado de total reciprocidad de que no se debe/ni se puede hablar, hasta cabe la posibilidad de que lleguemos un día a quitarnos importancia. ¡Eso si que va a ser un milagro, y no el de Fátima!
No estaría de más, hacerse “por su medio favorito” con la trilogía de “Regreso al Futuro”, para evitar los atascos, paradojas y cruces indeseados. Para los de mayor nivel les recomiendo cualquiera de las “paranoias” que han hecho su aparición estos diez últimos años: ¡Hay dónde elegir! (Nos vemos en el pasado. O en el futuro. Mejor, ni nos vemos… que ya nos tenemos muy vistos.) En el Principio…