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martes, 20 de agosto de 2013

Tarde o temprano


“No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis...”
(Dídimo Judas Tomás, 5)




Cuando un grupo humano, sociedad o civilización planetaria subsiste asentada sobre un compendio institucionalizado de mentiras, mantenido a la fuerza por un complejo sistema de adoctrinación y dominación industrial-militar, lo más temible para todos aquellos quienes se encuentran a la cabeza de dichos sistemas es la verdad. Una verdad que no puede ser patentada ni oficializada, pero tampoco escondida eternamente ni mucho menos destruida. Todo aquello construido sobre la mentira, por más que ostente el marchamo de ciencia (sin serlo) amenaza ser truncado y “puesto en evidencia”, tarde o temprano, por la verdad.


La historia “oficial” del devenir humano no tiene reparos en reconocer los denodados esfuerzos de aquellos pasados grupos humanos, sociedades o civilizaciones planetarias asentadas sobre un compendio institucionalizado de mentiras por corromper y diluir la verdad, pues, de cuando en cuando, esta tiene la impertinente tozudez de aflorar una y otra vez, allende la ruina dolorosa de los imperios y tantas vidas segadas en nombre de la “mentira oficial” y sus “canónicos textos”.


Tozuda es la verdad, que, siempre (desde el origen de los tiempos) tradicional, se abre camino y preferencia genes sobre memes, descubriendo en los primeros un potencial espiritual capaz de trocar personas corrientes, del montón, por el cultivo del alma, en ángeles y “angelesas”, contrarrestando el hipnótico virus de la “normalidad”. Más, ¿cómo cultivar aquello que, siempre desde la “ciencia oficial”, resulta una perversa entelequia? ¿Quién miente? Dejemos que, como siempre, decida la verdad. ¿Algún candidato a ángel o “angelesa” a la vista, para refutar el dogma?



lunes, 5 de agosto de 2013

Existir esencial

“¿Me amará?”
(El Eterno, previo a insuflar Su aliento sobre Adam)

“Ser capaz de no ser
es el modo auténtico de ser.”
(Abdelmumin Aya)





¿Qué necesidad tiene el puro vacío posibilitador, capaz de soportar en sí, por sí y desde sí cualquier atributo imaginado e incluso inimaginable, de negarse a sí mismo y poseer característica alguna? Igual que el útero genera, desde su fértil ocupabilidad, un espacio óptimo para la vida, así la vacuidad misma genera a cada instante la posibilidad del mundo. Puesto que no se da escisión alguna en este fundamental e interminable proceso, no cabe pues aceptar una esencia sin la posibilidad de existir, ni cabe entender una existencia que no sea siempre (desde lo) esencial. Lo entendamos o no, allá cada cual, si viene, conviene. Lo Eterno se vacía de sí mismo, dándolo todo a cambio de nada, sin guardar recibí de lo dado, sin reclamar la deuda, sin entrar en el juego del trueque. Amor, el misericordioso de siempre y Sus cosas.


Desde su insondable vacuidad intrínseca, lo Eterno genera a cada instante la totalidad de los multiversos, en la inequívoca y amorosa certeza de que todo (corresponder Su Amor) dependerá ya (si queremos) de nosotros. Estamos condenados a amar Su libre Voluntad desde la nuestra. El encuentro no está así garantizado, ya que el Amor, que espera ser amado, permanece en vilo, se la juega en nosotros a cada instante. El amor no es sino voluntaria tensión hacia lo nuevo, tensión que sólo es posible desde la total auto negación del que ama. El eterno puede verse defraudado y perderlo todo en cada uno de nosotros, es un cofre vacío que espera ser llenado. Allí donde el árbol no es sino esfuerzo de permanente gratitud hacia la semilla ¿qué vamos nosotros a aportar? ¿Amaremos?. Cafres, los ingratos de siempre y las nuestras.




sábado, 6 de julio de 2013

Sueño letal

“En la Eternidad Todo es Visión.”
(William Blake, Ierusalem)




Debo a la razón serena el férreo rechazo de las trampas del racionalismo recalcitrante que, lejos de ser una inofensiva moda pasajera, se ha convertido en un letal lecho de Procusto, en el que ya no tienen cabida ni lo humano ni el alma. Reposo en una razón mucho más dulce, consciente de sus propios límites, enamorada de aquellos ámbitos ignotos más allá de sus fronteras. Defiendo una razón bien antigua, que sabe de las sutiles fibras que tejen el aparentemente sólido tapiz del mundo, que así conoce cómo el alma del observador construye el espejismo de lo real a su imagen y semejanza. ¿Qué importa que otros traten de destruir en vano aquello que su ceguera niega ver o que su soberbia ignorancia no entiende? Quien escruta el futuro, ha de ser necesariamente bueno. Allí donde la oración es escucha, el arte es alabanza. Siempre ha sido así. Alas que aquellos que envejecieron al ritmo de su ignorancia ni siquiera imaginan.




miércoles, 3 de julio de 2013

Nom de plume

“Aquello de lo que cabe desviarse
no es el verdadero Tao.”
(Ken Wilber)

“Aurum nostrum
non est aurum vulgi.”
(Tradicional alquímico)





Quien alguna vez ha sentido su plúmbeo cuerpo transmutado por la gracia del amor, sabe de lo que aquel es capaz. A través de su secreto, en permanente muerte y renovación, cualquiera puede así transformar su alma en un radiante sol, e iluminar con ella el mundo. 



sábado, 29 de junio de 2013

Pardesh

“No odiéis ni deseéis nada:
éste no es vuestro mundo, extranjeros.”
(Basilides)




La brutal maniobra distractora que asedia por doquier el corazón humano con un sinfín de aterradores miedos y la promesa de los más variopintos placeres, no ha sido capaz empero de lograr acallar, allende milenios y siglos, el estremecimiento metafísico que, de cuando en cuando, sacude misteriosa e ineludiblemente el alma de ciertos seres humanos. Allí donde y cuando el Espíritu sopla, caprichoso, nada ni nadie puede acallar su llamada, poderosa fuerza dinamizadora de aquello que es, por encima del afán de tronos, potestades y dominaciones, esencialmente humano: la fascinación de la carne y la sangre por lo sagrado.


Espíritu, siempre tan libre y liberador que, gracias a Dios, se resiste y resistirá a ser monopolizado por ninguna de las cientos de miles de religiones curiales u obediencias pasadas, presentes y aquellas otras que aún nos están por sobrevenir. Experiencia transhumana plena y gratuita que, venciendo cualquier tipo de abusos, cercos, límites, métodos, esquemas, banderas, barreras, leyes y fronteras neo-inquisitoriales, aún nos refina, cualifica y hermana en el más puro conocimiento de la verdad. Pese a quien pese (dioses), caiga quien caiga (tronos, torres y autoengaños), eterno paráclito y creador, ven (si quieres, claro) e infunde en nuestra alma permanente virtud.




viernes, 14 de junio de 2013

Voraces dominaciones

"Limitado es tu poder, ya que,
aunque puedes hacer lo que quieres,
no puedes no querer lo que quieres."
(Arthur Shopenhauer)




Cercados. Sin salida. Agotados a volver sobre el mismo punto de partida, sin el menor progreso. Detenidos. ¿Qué ganamos, entonces, al ampliar siquiera un tanto la consciencia? Trascender nuestra limitada y rancia visión del aquí y ahora, recuperar la visión fresca del presente. Estar ahí. Darse cuenta de lo idiota que somos e inmediatamente comenzar a reír. Salir de la propia trampa del ensimismamiento.


Independientemente de la etiqueta con la que tratemos de cercar lo eterno, allí donde lo secular ha tratado de confundir la devoción con la superchería, es necesario reformular (o rescatar) el símbolo misterioso frente a las discursivas palabras que pretenden agotarlo. Es posible aún mostrar devoción por un amor transhumano que, pese a los ingentes esfuerzos de teólogos y escépticos, no ha muerto, ni puede morir porque en sí mismo conlleva la potencia transformadora de la vida.


Allí donde intuimos nuestro potencial humano, el perfeccionamiento de uno mismo, el interés por perfeccionar la propia alma, es quizá la más bella forma de devoción que cabe imaginar y realizar. La semilla despliega todo su potencial paso a paso, a tientas, pero intuyendo de alguna forma su estado pleno. Revolución silenciosa que sucede en nuestra conciencia, morir y renacer, sin apenas darnos cuenta. Transformación que, gracias a Dios y quizá a nuestro pesar, ocurre sola. Toda vez que llegamos a ser lo que somos, somos entonces el mismo camino, la verdad y la vida.



jueves, 13 de junio de 2013

Aquí. Ahora.



Yo estaba equivocado, más equivocado aún quizá que ahora. Mi vida estaba dirigida mucho más por las apariencias de un ideal heterónomo que por el reconocimiento de la verdad; por la búsqueda de dinero más que por la búsqueda del verdadero sentido. Vivía dirigido por todo tipo de presiones externas, desoyendo los deseos íntimos de mi corazón. Incapaz de ver las cosas como son, como siguen siendo, sufría porque ignoraba e ignoraba por qué sufría. Tuve avidez y falsifiqué el amor como el que más.


Detenido en los pormenores del tronco, ignoraba así el milagro del árbol; atrapado en la hermosura del árbol, desapercibía el cántico del bosque; ensimismado en la sinfonía de ser uno en la magia de la caminata, olvidaba arroparme en el silencio. Perdía lo más importante, al mismo tiempo que caía en el espejismo de que sentir, pensar y creer que progresaba. Yo también era, aún sigo siéndolo, quizá un tanto menos, una isla arrogante. En pos de ser más y más estratégico, renuncié al proyecto de alcanzar ser humano. Vendí de saldo mi alma al diablo.


Mucho me costó comprender la necesidad de conformarme con mucho menos, lo importante que es saber quedarse quieto, allí donde encuentres tu casa provisional. Decepcionado, muy tarde descubrí que el vertiginoso asalto de nuevos deseos no es sino parte de un distractor carrusel del mundo. Fracaso tras fracaso, adquirí la neutra distancia de Apolo, conocí el efecto reparador de la conciencia presente, purificando el espejo de mi alma. Sabio dolor así transmutado, eco que aún reverbera, dulce Beatriz, en distancia. Quizá. Tal vez. No sé.



miércoles, 12 de junio de 2013

Escondida senda

“Para sanar,
nada como la conciencia
de haber enfermado.”
(Paracelso)



Obstinarse en no ver las cosas tal cual son -y no tal cual nos interesa hacerlas parecer en público- constituye la forma más explicita de todo autoengaño, avocado a generar en nosotros y a nuestro alrededor, altas dosis de sufrimiento. Nadie es completamente sabio sin su lado ciego, so pena de confundir cultura y barniz. Hay un largo trecho –inexcusable- de Troya a Ítaca.


Nuestra esencial corporeidad sabe mejor que nadie cuando nos hallamos detenidos, estancados, distraídos en círculos viciosos que nos impiden dar el salto hacia el propio progreso, hacia la escalera del círculo virtuoso de la realización personal. ¿Conformarse en la enfermedad de la mediocridad? 

Hay otros caminos que son mucho más dignos de ese nombre, por más que nunca –por profilaxis- aparezcan descritos de un modo explícito. Quienes optaron por conformarse a los dones de la vía iluminativa, no sabrán nunca a lo qué renunciaron, evitando ser incubados en la noche oscura del alma.



lunes, 20 de mayo de 2013

Un renacer inexplicable


“Cuando un secreto es verdadero,
resulta imposible revelarlo.”
(Carl Gustav Jung)

“Es tu intento de arreglar las cosas
lo que acaba por empeorarlas.”
(Alan Watts)



Cada uno de nosotros ha de aceptar –sean buenas o malas- sus experiencias vitales, procurando por todos los medios a su alcance no identificarse con ninguna de ellas. La plenipotencialidad del alma, al igual que le “ocurre” al no ser, en su genuina vacuidad, todos los posibles pares de opuestos imaginados e imaginables dócilmente en sí abraza y reúne. Tal es la dulce recompensa que le cabe a toda aquella persona que descubre la lana áurea del Vellocino de Oro, espejo inasible y cambiante, en su más central, profundo e íntimo seno.

Sólo a quién descubre y conoce así su alma, le cabe entender por qué tuvo alguna vez, en alguna parte, la necesaria ocasión de haber vivido. Saborear el precioso don del incesante dynamis arquetípico, tan arrolladora y sutil potencia transformadora y creadora, del propio e inexplicable escrutinio donde todo se descubre prueba, guía, tentación, destino que ha de ser rendido e integrado en una suerte consciencia cada vez más amplia.

Aventura fascinante y tremenda la de atreverse a internarse en la oscuridad e incertidumbre de la propia tiniebla, enfrentar lo numinoso para lograr al fin, tras ser incubados, renacer sin dejar de reconocernos. Quizá el mayor pecado –si no el único- sea la inconsciencia de la propia inconsciencia, aquella que convierte la posibilidad real de redención heroica y apoteosis en el sórdido, consentido, predecible y superficial simulacro del cotidiano autoengaño, tan propio de nuestros tecnocráticos tiempos.



jueves, 21 de febrero de 2013

La promesa del Kauzar


“La meditación posibilita el trato
con la fuente de la enfermedad,
haciendo posible la cura”.
(Hisham Kabbani, Vademecun)
 
“El médico entretiene al paciente,
mientras la propia vida le cura”.
(Paracelso)

 

 

En la espiral del dolor, que no es otra cosa quizá que nuestra necia resistencia al natural devenir, se encuentra la gradiente física, emocional, mental y espiritual, estas tres últimas, comúnmente identificadas bajo la etiqueta de “sufrimiento”.

 

Basta pues con alinear nuestro focos energéticos (lata’if, chakras, seffirot) en conciencia, desde la misma corriente del ser, recordando que nuestra propia vida (préstamo), por más que nos distraiga la analgesia de la inconsciencia, no es sino una prolongada enfermedad con muy mal pronóstico.



jueves, 3 de enero de 2013

Silsilat al-Dhahab


“La mejor manera de encontrar un tesoro escondido
es recordar dónde fue escondido previamente.”
(Inmanuel Kant, Ein Handbuch zu Vorlesungen)

 


El niño auto engañado, que aún se resiste a morir en mí, todavía siente una especial fascinación por la misteriosa Epifanía (reconocimiento divino), por sus misteriosos actores y los misteriosos dones que celosamente supieron guardar en su travesía por el desierto. Algo oculto (divino) es reconocido de forma explicita (operativa) y exteriorizado por los que saben (conocen su don) al mundo, así transformándolo.



Quién conoce las potencias en su alma, aquellas que la mayoría desprecia porque las ignora, es ya mago y capaz, por ello, de reinar en lo oculto, vero deus absconditus, porque domina el secreto lenguaje angélico de las dunas y las estrellas, marchando al lomo certero de tan amorosas cabalgaduras. Tres: más que suficiente. ¿Vendrán?



martes, 1 de enero de 2013

Soberbia y entrega


“Sólo quienes amaestran su alma,
mañana, tarde y noche sin descanso
habrán de cobrar la egoica presa.”
(Ibn Ayiba, Sarh al-Hikam)
 

 

 
 

No puede haber alegría allí donde impone su dominio la soberbia ciega. La alegría nace del que ve el destino previsto a su alma y precede a su dócil entrega. El alma no actúa más que cuando se somete, frente a los espejismos egoicos que simulan llevar las riendas. Quien conoce su mal desde ese mismo momento lo extingue porque se extingue. La soberbia impera allí donde quién dice conocer su mal sólo finge hacerlo. Bienaventurados los alegres, que conocen la fuente de su alegría.
 
 
 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Chiquirritín



Δόξα ἐν ὑψίστοις Θεῷ καὶ ἐπὶ γῆς εἰρήνη ἐν ἀνθρώποις εὐδοκία.
Ὑμνοῦμέν σε, εὐλογοῦμέν σε, προσκυνοῦμέν σε, δοξολογοῦμέν σε, εὐχαριστοῦμέν σοι, διὰ τὴν μεγάλην σου δόξαν.
Κύριε Βασιλεῦ, ἐπουράνιε Θεέ, Πάτερ παντοκράτορ, Κύριε Υἱὲ μονογενές, Ἰησοῦ Χριστέ, καὶ Ἅγιον Πνεῦμα.
Κύριε ὁ Θεός, ὁ ἀμνὸς τοῦ Θεοῦ, ὁ Υἱός τοῦ Πατρός, ὁ αἴρων τὴν ἁμαρτίαν τοῦ κόσμου, ἐλέησον ἡμᾶς, ὁ αἴρων τὰς ἁμαρτίας τοῦ κόσμου.
Πρόσδεξαι τὴν δέησιν ἡμῶν, ὁ καθήμενος ἐν δεξιᾷ τοῦ Πατρός, καὶ ἐλέησον ἡμᾶς.
Ὅτι σὺ εἶ μόνος Ἅγιος, σὺ εἶ μόνος Κύριος, Ἰησοῦς Χριστός, εἰς δόξαν Θεοῦ Πατρός. Ἀμήν.
Καθ' ἑκάστην ἡμέραν εὐλογήσω σε, καὶ αἰνέσω τὸ ὄνομά σου εἰς τὸν αἰῶνα καὶ εἰς τὸν αἰῶνα τοῦ αἰῶνος.
(Doxología Mayor)
 
 
 
 
 
Por más que lo pretenda, la vorágine consumista, brutalmente mermada por la caterva de malintencionados ajustes presupuestarios y psicopáticos recortes, se muestra incapaz de falsificar o mitigar el misterio del alma humana en (a pesar de) un mundo deshumanizado.


Allí donde las posadas “racionales” no tenían sitio, la tiniebla del ruinoso pesebre es el marco armonioso donde duales emociones y duales pensamientos aunados asisten al alumbramiento de la grácil posibilidad de lo sagrado.


Lo sagrado asiste a la maravilla del mundo con dolores, miedos y un hambre que aún no sabe expresar, pero también con una ingenuidad y una sonrisa inefables que son don, y no un mezquino intercambio desconfiado. Un mundo armonioso, paz en la tierra, gloria en los cielos, que no requiere de tecnócratas sino sólo de una vera humilitas, bien adorable no por ser fruto de la victoria prepotente sino de la más serena justicia.



martes, 13 de noviembre de 2012

Alma desafinada


“Dame una cuerda
y te explicaré el universo.”
(Pitágoras de Samos)
 
 “Sé que tengo secretos…
pero no sé cómo enseñarlos.”
(David Oistrach)

 

 

 

Resulta menos complicado argumentar sobre el origen de nuestro olvido, que desde el olvido de nuestro origen, vibración ingrata que todavía se resiste a descubrir por qué  aún respira o regresar adonde surgió aquel primer latido del que ahora el suyo tan sólo es eco. Se desvanece toda esperanza, alma desafinada, incapaz de retener la eternidad a su paso, de acompasarse al coro de la creación entera, desanimada. Inmóvil ante la urgente llamada: música, Maestro.
 
 
 

sábado, 3 de noviembre de 2012

La tabernera del puerto

“Disfruta de cada día, de cada noche,
come, bebe, ama, festeja, goza, danza, juega, vive así la vida,
sucumbe a cada instante de un nuevo placer sensorial,
disfruta de tu pequeño, del amor de tu bella esposa mientras aún puedas…
Desiste pues, abandona tu búsqueda inmortal.”
(Eclesiastés 9, 7-10)

“Norte y sur,
trama y urdimbre,
los egipcios ya sabían
cómo las estrellan nos tejen el alma,
de cómo la atan y desatan al cuerpo mortal.”
(Iamblico de Calcis)




En su búsqueda de la inmortalidad de Noé, Gilgamesh se fue a hablar con Siduri Sabitu, la dulce tabernera del puerto, señora de la encrucijada entre mundos, del umbral que separa la vida de la vivificación, haciendo posible la liberadora muerte, quien le desanimó a proseguir su obstinada búsqueda.

Tras su amañado encuentro con Circe, la ruda silvestre que utilizó Ulises por mediación de Hermes no pudo remediar, empero, lo inevitable, la muerte a manos de "su propio Edipo". Somos hijos, pues, de nuestros padres, atados como estamos a nuestros ignorantes, aunque placenteros, actos. ¿Aún sigues distraído en el Carpe diem? Ingenuo.



sábado, 27 de octubre de 2012

Los difuntos y los santos

“El drama de nuestro mundo
surge de nuestro Espíritu
y en él vuelve a hundirse.”
(Milarepa)

“No os entreguéis a vuestra imaginación.”
(Nagarjuna)


“Nuestras huellas llegaron hasta la misma orilla.
Más allá, desaparece todo rastro.”
(Rumi)



Por lo general, llamamos "vida" a la experiencia anímica (del alma) de regreso a su Fuente, a través de un vehículo corporal de obsolescencia programada, por expreso deseo de ésta. Lo eterno desea ser re-encontrado, la Realidad quiere ser conocida. Somos viajeros trasportados en un cuerpo mortal por una angosta senda repleta de claroscuros, cuya meta es la luz, una luz que nos atraviesa y que, extraviados tanto de nuestro destino como de nuestro origen, atravesamos casi sin darnos cuenta. Este grado de auto-conciencia anímica (del alma) es el que verdaderamente nos diferencia.

La calidad (auto-conciencia) del alma se mantiene a través de un denodado esfuerzo de vigilancia sostenida. Lo contrario es alienación, transitar sumido en la ilusoria burbuja de una pseudo-realidad tan distorsionada como aparente que atrapa al alma, cuando sólo el sueño nos permite sobrevolar y escapar de las garras distractoras del sueño. Poner cada cosa en su sitio, desde el centro anímico (del alma) nos torna amables. Amable es aquel que verdaderamente saborea el tránsito entre zombis –profana compaña- porque verdaderamente sabe. ¿Quiénes son, pues, los santos, entre tanto muerto ambulante?


sábado, 20 de octubre de 2012

Ars Distractoria

"Entretener: acción de distraer a alguien
para impedirle llegar a hacer algo."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Atrofiar: acción de privar a un organismo o célula
de su alimento fundamental
para inhabilitarle de cumplir adecuadamente
aquella función potencial a la que estaba destinado."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Después halló Jesús a aquel hombre paralítico
que había aguardado durante 38 años el descenso del angel
sobre las aguas del estanque de Betesda
y su batir de alas junto sus cinco pórticos,
pero esta vez ya dentro del Templo, y le dijo:
Mira, ahora al fin ves por tí mismo que has sido sanado;
no peques más, para que no te venga alguna cosa peor."
(Juan 5, 14)


 
 
Cuando uno tiene la suerte de visitar el museo municipal de Saint-Germain-en-Laye, puede apreciar en vivo y en directo una de las obras que mejor describen la historia del género humano y que, pese a su elaboración a principios del siglo XVI, aún conserva intacta su vigencia temática. Se trata de “El prestidigitador”, del maestro Ieronimus Bosch.

 
 
En ella se aprecia como la religión institucionalizada, en este caso representada por el dominico ratero que alza sus ojos al cielo, aunque sus diestra mano muestra el rostro de sus verdaderas intenciones, extrae su fuerza vital al iniciado (inclinado y tocado con gorro frigio), hábilmente distraído por las sociedades secretas (lechuza en la cesta). Un perfecto entramado de distracción que sucede a este lado del muro.


 
La autocomplacida dama exotérica creé no distraerse, confundiendo su total extravío de sentimentalismo con una honesta mirada al cielo, forma sutil pero real de distracción. Y los demás se distraen con el espectáculo de la distracción. Solamente dos curiosos personajes -ambos situados en la proximidad al muro- parecen no distraerse, reclamando para sí nuestra atenta mirada: el hombre de negro que destaca tras el autorretrato del pintor -incluso por encima del pretencioso copete del trilero- y el aparentemente bonachón hombrecillo verde, que parece (finge) proteger al único verdaderamente NO distraído de la composición (cuando en realidad le señala y traiciona), y cuyo gesto meditativo lo sitúa del otro lado de la escena: en el Templo recóndito, aquel que, sin duda, conocía de primera mano nuestro boscoso pintor. Esa es la pieza a batir.



Desde el origen de los tiempos (del mismo Tiempo) la historia de la humanidad parece ser una historia macabra fruto tenaz de una tentadora distracción.Una distracción de la que, siempre que nos demos cuenta (tal es el pacto), podemos recuperarnos, retornando a lo que es verdaderamente esencial, volviéndonos hacia el interior, regresando al silencio primordial, al no lugar, allí donde lo Real se oculta y aparece Eterno, para que lo reconozcamos.

 
 
 
 

Los distractores profesionales no han descuidado la oportunidad de pervertir y contaminar este esfuerzo por disolver la cotidiana distracción que nos aleja de lo Real. Así, en nuestros agitados días, la "meditación" se ha pervertido en una práctica que se aleja de la Tradición, convertida y encarcelada en el campo semántico de la "autoayuda" y el “coaching pseudo-espiritual”.

Por doquier se insta al buscador a que renuncie a la posibilidad de toparse con algo sagrado trascendente, so pena de caer en la manipulación "religiosa", instándole a esforzarse -eso sí- por encontrar en vano, en su interior, una forma inmanente de lo sagrado que le resulte más gustosa y diseñada a la medida de su egoico capricho y vanidad: nirvana, éxtasis, conciencia cósmica, liberación...
 
 

 

Sabia maniobra satánica de pervertir la puerta de la meditación trastocándola en distracción, para que así el buscador se aburra y busque "nuevas distracciones" dentro y fuera de sí, pero ¡alejadas de la puerta! Nos vemos, como le ocurría al paralítico del estanque de Betsaida, esperando en vano el batir de alas del ángel para sanarnos: pero sin obtener resultados.
 



Se constata así el amargo descubrimiento de que -Extra Vera Eclessia nulla Salus est- también somos incapaces de apreciar el tejido mágico del emperador. Desesperados, contemplamos indignados como el Eterno desdeña una vez tras otra el esfuerzo de nuestra ofrenda sincera, mientras otros presumen del don de ser elegidos o iniciados. Un Dios así de injusto exige nuestro total escepticismo o, mejor aún, nuestra justa rebelión y venganza: Iustum Necar Reges Impios.
 



Parece que esto de distraerse no es nuevo. Aunque los antiguos no tenían los supremos medios tecnológicos que tenemos ahora, a ellos no les acuciaba el cambio climático, los extraterrestres, el fin del mundo o -peor aún- el temor a padecer los sinsabores de estar inmersos en una crisis eterna. Distracción, distracción, distracción. Entretenimiento. Atrofia...

 
 
 

Vera Ecclesia. Está en tus manos. No lo consientas. Todos los días. A penas veinte minutos. Medita y persevera. No te distraigas. Ese es el pacto. Ese es el pacto... Salus. Hygieia.
 
 
Hygieia.

sábado, 13 de octubre de 2012

Susurro otoñal


“En cada respiración se muestra el camino de regreso.
Protege ese tesoro de distracciones
en la guarida de tu corazón.”
(Ibn Arabí, Al-Futuhatu`l-Makkiyya)

 

 

 

La llegada del suave aliento otoñal supone una ocasión privilegiada para tomar conciencia del sutil Aliento Sagrado que impregna la total provisionalidad de nuestro efímero ser, el pulso vital que entregamos con la misma docilidad que le recibimos en cada respiración. Conviene recordar que el don de la vida –como todo lo demás- no nos pertenece. Tiene propietario.

 
Caminar sobre el crugir de las hojas rendidas al impulso del aliento otoñal es un ejercicio estupendo para contemplar en silencio nuestro reflejo en el espejo del alma, allí donde el paseo interior se entrega dócil a la magia del paseo exterior. Tiene lugar el prodigio del escandallo reflexivo, allí donde se pasa revista a nuestras acciones y omisiones cotidianas, a lo que dijimos o dejamos de decir, a los potentes pensamientos que en vano se esconden tras cada  inhibición o acto. Allí donde sabemos y reconocemos nuestro abandono a la maldad, el olvido siempre transgresor.

 
En ese beso sutil, preciso y precioso, el aliento otoñal se torna don, instante de gratitud. Sabor y presencia. Recuerdo de por qué y para qué seguimos vivos.

 
Germen de luz y temor.
 

Urgencia…



domingo, 23 de septiembre de 2012

Caravana invisible


“Algunos no llaman vida sino
 al disfrutar engañoso de cuanto acaba.”
(Qurân 3, 185)

 



 

A juzgar por las tozudas y arenosas apariencias, nadie diría que en pleno desierto interminable cabe posibilidad alguna de oasis. Los menos escépticos, aún otorgan alguna probabilidad a su espejismo. Sólo quién atravesó esta infinita tierra sin caminos y calmó su sed bebiendo de él, verdaderamente puede decir que sabe y lo conoce. Para el resto, sólo cabe caminar a duras penas entre la sequía y el letargo, año tras año. El peso de la carga, la soledad y el desánimo, así como las desavenencias que nos importunan, la sed y el calor, se acrecientan con los días.

 

La noche que nos devuelve intenso el cansancio, al mismo tiempo, nos abriga y reconforta. Su cielo estrellado, preludio infinito del sueño, nos recuerda nuestra obligada condición viajera, toda vez que se reanude un nuevo y agotador día, soñando imposibles oasis, cuando estemos por fin despiertos. Interminable desierto, inacabable caravana de sueños. En una árida tierra sin caminos, prosigue –viajero- tu espejismo de vida, un viaje sin nadie, sin rumbo, ya sin tiempo y hacia ninguna parte.