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jueves, 7 de marzo de 2013

Imposible olvido


“Lo que cuenta no es quién tiene razón
sino, sobre todo, quién manda.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

La acción humana tiene lugar bajo un determinado número de grados de libertad o posibilidad, objetivamente dados, que condicionan la intención bajo la que se aplica toda voluntad. Así cada decisión, dentro de ese marco de referencia opcional, inicia rumbos alternativos hacia destinos diferentes que, una vez que han sido tomados, consideramos como los únicos que fueron posibles: “Así fue porque así lo quise.”

 
Toda idea imaginada sobre la que no se ejercita una perseverante y focalizada voluntad, difícilmente se materializa, de igual forma que las virtudes sin conocimiento (diseñadas por el enemigo) devienen naturalmente en vicios debilitadores que neutralizan nuestra capacidad de acción y reacción, garantizando la inercia programada.

 
Sin embargo, ni siquiera las más férreas anteojeras sistémicas impiden al corazón bien orientado hacerse recipiente de las más bellas formas, de las sutiles sonoridades que así nos despiertan y convocan a la acción recta, a la vivencia del instante como teofanía irrepetible que de un modo íntimo, inefable, se trazan a fuego en alma. Ese libro cordial ha de ser nuestra verdadera brújula dorada allende el tránsito de mundos y vidas. Certeza que guía, más allá de las muertes, nuestro anhelo. Dolorosa melancolía que hace imposible el olvido.
 
 
 
 

martes, 29 de enero de 2013

Imprescindible paisaje


“Soy el dócil escribano
de Quien dicta mis palabras.”
(Ibn Arabí)

 
 
 

La vida de todo aquel en pos de alcanzar la verdad que otorga la condición humana, transcurre como un viaje interior, reflejado en el mapa de un viaje de aparente peripecia exterior, en el que habrá de borrarse toda huella, perderse todo rastro –todo rostro efímero- de identidad. Los desplazamientos por la geografía exterior corresponden fieles al intrépido curso a través de una orografía más íntima, de un recóndito  y abrupto paisaje interior.

 
Sin saberlo, nuestra vida es siempre viaje transformador, una peregrinación obligada al centro desde el que se nos llama de un modo incansable, que en vano tratamos de amortiguar y silenciar, allí donde encontramos un vasto horizonte exterior plagado de signos.
 

Toda vez que la conciencia nos devuelve a la realidad de las cosas, la vida adquiere y recobra la misteriosa dimensión de un escondido periplo nocturno e interminable que no es sino viaje incesante de ascensión interior desde Él, hacia Él y en Él. En el don de existir caben a un mismo tiempo el asombro, la perplejidad y el extravío. En el anhelo de llegar, se alternan el oído y la mirada que descubren que sólo uno es el Viajero, que suyo es el Viaje. Que somos quizá tan sólo efímero e imprescindible paisaje.



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Muerte otoñal


“Triunfa quien engrandece su alma
y la ensancha para abarcarlo todo.
Fracasa quien la malgasta.”
(Qurân 91,9)

 

 
 

Para saborear lo espiritual basta una mirada distinta sobre lo cotidiano, aquella que, serena y sosegada, sabe ser y trasparentar así lo real. Avezado el ojo, perplejo el paso, aquietadas las manos, no hay nudo ni espejismo que se resista.

 
Silencio amable. Dulce respirar. Irreprochable noche. Misterio infinito. Amor desmedido. Una paz que doblega el alma de un modo irresistible y hace con ella lo que quiere.

 
Transparencia ardiente. Inefable intimidad. Susurro cómplice.

 
...Diciembre.
 
 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Kâneqâh


“Sólo quien es consciente del precioso valor
de su energía vital y de su tiempo
puede ser llamado hijo del instante,
pues así honra a su madre y a su padre.”
(Ibn Arabí)
 
“Sólo quienes investigan con honestidad el pasado
pueden re-descubrir el verdadero futuro.”
(Julius Robert Oppenheimer)
 
 
 
Con tu anhelo firmemente establecido en tu corazón, emprendes hoy un camino que te conduce a materializarlo. No te dejes engañar por las palabras. Quién, como tú, se haya verdaderamente interesado por el fundamento metafísico de lo real, conoce el tremendo poder distractor del lenguaje y su límite. No es posible transmitir con palabras la ubicación de ese centro que, hasta ser admitido en él, deberás circunvalar en devoto peregrinaje, ni describir con precisión el método que te permitirá consumar tu propio ser, alcanzar la consciencia de la Verdad, despertar de la ilusión que te mantiene ahora encarcelado y abrir tus ojos a la mirada trascendente. Es el habla quien te ahora te atrapa.
 
Sólo quien trasciende el encantamiento de la dicotomía aparente de lo material –trazos negros sobre fondo blanco, cárcel en filigranas de tinta- es capaz así de adentrarse al secreto universo que se esconde en este preciso instante entre líneas, aprehender lo inefable y leer la eternidad.
 
La tóxica prisa y la hiperestimulación que ahora envenenan tu consciencia han sido diseñadas con maestría para capturar y distraer el valioso tesoro de tu atención e impedirte sentir la cualidad del tiempo, tarea infinitamente más sutil que la de observar su mero transcurso. Para desarticular la fuerza de tu anhelo, nada más útil que desconectarte del tiempo. Justo lo contrario de lo que ahora mismo pretendes, a contracorriente, a salvo de “marcas espirituales” y obediencias. Te debes únicamente a tu anhelo de ser libre.
 
Sabrás que tu centro vital se debilita, toda vez que tu alma reclame retornar al sentido, a la esencia, a lo que espera de ti el Eterno. Caminas al borde del abismo del olvido. Si vas en serio en esta empresa de alcanzar tu anhelo, no lo olvides. No lo olvides nunca.