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jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Veneno apacible

“Así como nunca se arrebata la oscuridad a los dos mundos,
la oscuridad del alma iniciada, a caballo entre ambos,
majestuosa, silente y sabia, es la oscuridad suprema.”
(Mahmud Shabistari)
 
“Rester soi-même.”
(Michel de Montaigne)

 



 
Quiere nuestro hiperactivo siglo XXI impedirnos seguir siendo nosotros mismos tras la usura de la cronometración vital, allí donde ya no queda tiempo ni para la reflexión sedente ni para la itinerante, aquellas donde se rumian y caminan los pensamientos. En el estrecho lapso de una serie, de una partida de Angry Birds, de un apresurado vistazo por los titulares digitales, el timeline del Twiter o el muro del Facebok, pocos frutos magistrales cabe esperar de esta deslumbrante, vertiginosa y aciaga época. Sin espacio para la reflexión y el silencio, estamos pues abocados a un mundo sin aristas ni artistas.

 
 

Señalaba el maestro Manuel Vicent nuestro actual desinterés por el amanecer que se extiende centelleante sobre el mar, el oro cegador sobre los rastrojos que nos regala la siega de agosto, el que madura en los membrillos por el temido San Martín porcino, el que relumbra al viento en la podredumbre de la hojarasca otoñal, en el sillar románico que enciende el sol a media tarde, el las obras de Klimt y Matisse, en las letras capitulares de los códices de vitela, aquel oro que nos envuelve como una dádiva, al cero por ciento de interés,  en el mosto que fluye al final de la vendimia y que sabe dorar el crepúsculo en la copa que llevamos, ya sabios,  de la mano a nuestros impacientes labios, mientras aguardamos la promesa del brillo solar, que reestrena la vida para nosotros, cada mañana.

 
 

El oro esencial que entrega la mirada serena sobre las “Oras” no es el oro por el que se afanan y pleitean los voraces mercados. Una mirada que verá trocar en nosotros deseos y necesidades artificiosamente construidas por otras quizá más genuinas por las que sí merecerá la pena tu batallar, por las que tendrá sentido y será necesario derrochar el efímero caudal de una vida, agotar el propio camino que crearon, en su solitario andar, tus pasos. Bien mirado ¿cabe mayor codicia que la de marcarse y seguir el propio rumbo, en ese estado de consciencia crepuscular donde las cosas no son sólo posibles o simplemente probables, sino inevitables, necesarias? Aún puedes rescatar tu tiempo de la cadena de la prisa, de la impostura impuesta. Festina lente.
 
 
 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Nihil Obstat


“Quien camina en la noche, tropieza,
toda vez que no encuentra luz en sí.”
(Juan 11,10)
 
“Conviene que uno muera por su pueblo
y no que el Imperio destruya toda la nación.”
(Yosef bar Kayafa, Pragmatismo Saduceo)

 

 

Nadie suele divulgar ninguna información que atente contra su propio interés. Así quiere el sentido común y la judicatura consentir que cualquiera mienta de modo descarado siempre que sea en pos de su propia defensa. Mas sutil resulta aquella mentira noble, que sustenta incólumes los tóxicos cimientos de nuestra sociedad, nos mantiene estupidizados, dóciles, acríticos y agota toda nuestra preciosa atención hasta que, si pese a todo aún llegamos al periodo senil, sea la demencia o el Alzheimer los que nos mantengan inofensivos hasta el final. Quizá por eso resulten tan anecdóticos en la actualidad los casos de sedición no programada. Libertad, sí, pero, si sabemos bien lo que conviene a nuestra sensibilidad y consciencia, siempre dentro del establecido orden constitucional.


Dicho lo cual, si aún deseas lograr adentrarte en el futuro sin la rémora del “sistema”, cultiva tu inteligencia, preserva toda tu atención en la huida, aborrece siempre del miedo-ambiente y busca tu refugio en un ambiente apacible, pacificador, libre de tóxicos. Nadie asegura que llegarás a la meta, ni siquiera si saldrás vivo de la aventura, pero atrrévete a sentir qué se siente cuando tienes la certeza de haber encontrado al fin el camino, tu indiviso camino, aquel en el que cada paso, cada gesto, cada amanecer, cada atardecer cobra sentido. Alimenta tu conciencia con aquellas percepciones sensoriales de las que pretendieron enajenarte quienes causaron tu insuficiencia y, a sabiendas, arbitrariamente te condenaron a vagar por el laberinto del sinsentido, por un módico precio impositivo, y te negaron obtener gratis “el pan nuestro de cada día”. Encuentra a la hija de Minos y su benefactor hilo.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Aparato ideológico

“Toda religión cae cuando lo hace el Estado que la sustenta.”
(Karl Marx)

"Agotadas las vías del aparato idelógico,
entran en juego las del aparato represivo del Estado."
(Louis Althusser)

 

 
 
Como conocen muy sobradamente y, por desgracia, en propia carne los “Hermanos musulmanes” de Egipto, Persia y Suria, el culto organizado sólo es posible cuando previamente se haya garantizado un determinado estado de cosas. Dado así (establecido, estructurado y bien consolidado) dicho estado, se fabrica luego a medida el correspondiente culto como sostén ideológico (perpetuador) del mismo. La religión no nace, pues, de una experiencia individual de la divinidad, sino como una necesidad técnica (artificiosa) del Estado. Cuando el estado alcanza tal grado de corrupción que ya ni se molesta en alimentar el velo sobre su propia mentira, la religión -laicista, en este caso-, se desvanece por su propia irrealidad, abandonando la fantasmagoría sus ruinas.

¿Cuál será el Estado capaz de consolidarse y propiciar la nueva religión a medida en el siempre misterioso Egipto? El del Nuevo Orden Mundial. ¿Qué nombre recibirán los adeptos a la nueva religión emergente? Tecnocratianos de la Estricta Observancia, bajo el acróstico T.E.O. Alabado sea el nanosegundo, bendito por siempre el Terabyte, perdónanos los bitcoins . Así pues, vayan reseteando sus almas los precavidos, ya sea por las cobardes buenas o por la drónica fuerza de las armas. ¿Dónde ubicarán su nueva sede el Colegio de Vates? ¡Buena pregunta! Lo que si que podemos aventurar es que sus miembros serán ungidos y consagrados con “aceite de piedra”. El negro sustituye al púrpura, como color de moda en lo eclesiástico. ¡Buenos tiempos (siempre), los de mudanza, para los preclaros jesuitas!


lunes, 1 de julio de 2013

Silencio del corazón

“Con cantos y danzas
se adelanta Zaratrustra.”
(Fiedrich Nietzsche)

“¡Qué maravilla!
El puente avanza sobre el torrente-“
(Tradicional Zen)





Aquella imagen que nos parece inmóvil, transcurre como una maravillosa danza en el fluyente tapiz de luz que discurre nuestra retina, danza de la que, tal y como sucede con el resto de los procesos sensoriales que transcurren simultáneos a ese dinámico acontecer visionario, nosotros somos totalmente inconscientes. Por extraño que resulte, somos ciegos al proceso que genera y prefigura cada una de nuestras miradas. De este modo, tantas cosas ocurren ahora mismo a nuestro lado e incluso en nosotros mismos, y nos constituyen esencialmente, de las que apenas sabemos ni sabremos nada. Danzamos con el universo. A nada que prestemos algo de atención, nos daremos cuenta puntual de que somos parte observadora de su propia y permanente danza, pero esa parte “que danza dándose cuenta”, sólo es memoria, Gestalt impermanente, recuerdo de impresiones que yacen -y suceden a otras- muertas. Aquello que vemos, nuestra propia mirada, es tal porque, por mucho que nos cueste asumirlo, ya no existe. Apresado el instante, yace muerto, al igual que la verdad al contarla.



miércoles, 24 de abril de 2013

Atención


 
 
Sin apenas hacer ruido, el saber tradicional continua ayudando a la cultura humana en los necesarios dolores que preceden al parto, con una luz capaz de abrir los ojos del corazón, conocedor de que, ya que  toda percepción es un proceso de dentro a afuera, basta con cambiar nuestra mirada para con ello transformar el mundo. Allí donde se preserva lo mejor de nuestra especie, el ser ontológico de cuantos alcanzaron así un corazón y el alma más depurada, consiguiendo entrar en el círculo de los que lograron expandir la conciencia y desde allí permanecen y actúan unidos, a salvo de nuestra ignorante soberbia.

 
Descubre el itinerario personal de cuantos anhelan pertenecer a este peculiar grupo de seres humanos a la máxima potencia que supieron manejar el recurso energético más valioso que aún existe y donde radica nuestro poder más insospechado: la energía de la atención. Sólo quien es completamente dueño de su atención puede afirmar que es dueño de su propia vida y fluye con ella en libertad. Su alma carece de nudos emocionales en los que la atención pueda caer atrapada y agotarse. No la distrae ni siquiera la memoria de la muerte.

martes, 29 de enero de 2013

Imprescindible paisaje


“Soy el dócil escribano
de Quien dicta mis palabras.”
(Ibn Arabí)

 
 
 

La vida de todo aquel en pos de alcanzar la verdad que otorga la condición humana, transcurre como un viaje interior, reflejado en el mapa de un viaje de aparente peripecia exterior, en el que habrá de borrarse toda huella, perderse todo rastro –todo rostro efímero- de identidad. Los desplazamientos por la geografía exterior corresponden fieles al intrépido curso a través de una orografía más íntima, de un recóndito  y abrupto paisaje interior.

 
Sin saberlo, nuestra vida es siempre viaje transformador, una peregrinación obligada al centro desde el que se nos llama de un modo incansable, que en vano tratamos de amortiguar y silenciar, allí donde encontramos un vasto horizonte exterior plagado de signos.
 

Toda vez que la conciencia nos devuelve a la realidad de las cosas, la vida adquiere y recobra la misteriosa dimensión de un escondido periplo nocturno e interminable que no es sino viaje incesante de ascensión interior desde Él, hacia Él y en Él. En el don de existir caben a un mismo tiempo el asombro, la perplejidad y el extravío. En el anhelo de llegar, se alternan el oído y la mirada que descubren que sólo uno es el Viajero, que suyo es el Viaje. Que somos quizá tan sólo efímero e imprescindible paisaje.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Retorno a la Edad Media


“Para ti, toda la ciencia y la técnica
de mis poderes sobrehumanos.”
(Empédocles “Physicos” a su ahijado Gorgias)
 

 
 
Bien planteada, como reconoce Fidel Delgado, la vida es una casa que ensancha, vecina por doquier al misterio: "lo que conoces linda por todas partes con lo que no conoces". Así que, plagiando su exquisita ciencia elástica de lucidez lúdica, trataremos de seguir haciendo desde este blog “lo que fluya”, con tal de que el lector “tenga la bondad de poner la otra parte”.
 
El secreto de cualquier magia malintencionada (aquella quiere aprovecharse de ti) radica en la necesariedad de que te mantengas ignorante, tanto de la intención como del procedimiento. Al no saber garantizar tu colaboración de otra manera, terminarán, quizá a tu pesar, quizá no, “salvándote” a la fuerza y por la fuerza (de tu ignorancia): ¡magia! De ahí, la necesidad de retornar, si o si, a la Edad Media, esto es, la de los Medos. Soma psykicon, soma pneumaticon. Soma.
 
 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Kâneqâh


“Sólo quien es consciente del precioso valor
de su energía vital y de su tiempo
puede ser llamado hijo del instante,
pues así honra a su madre y a su padre.”
(Ibn Arabí)
 
“Sólo quienes investigan con honestidad el pasado
pueden re-descubrir el verdadero futuro.”
(Julius Robert Oppenheimer)
 
 
 
Con tu anhelo firmemente establecido en tu corazón, emprendes hoy un camino que te conduce a materializarlo. No te dejes engañar por las palabras. Quién, como tú, se haya verdaderamente interesado por el fundamento metafísico de lo real, conoce el tremendo poder distractor del lenguaje y su límite. No es posible transmitir con palabras la ubicación de ese centro que, hasta ser admitido en él, deberás circunvalar en devoto peregrinaje, ni describir con precisión el método que te permitirá consumar tu propio ser, alcanzar la consciencia de la Verdad, despertar de la ilusión que te mantiene ahora encarcelado y abrir tus ojos a la mirada trascendente. Es el habla quien te ahora te atrapa.
 
Sólo quien trasciende el encantamiento de la dicotomía aparente de lo material –trazos negros sobre fondo blanco, cárcel en filigranas de tinta- es capaz así de adentrarse al secreto universo que se esconde en este preciso instante entre líneas, aprehender lo inefable y leer la eternidad.
 
La tóxica prisa y la hiperestimulación que ahora envenenan tu consciencia han sido diseñadas con maestría para capturar y distraer el valioso tesoro de tu atención e impedirte sentir la cualidad del tiempo, tarea infinitamente más sutil que la de observar su mero transcurso. Para desarticular la fuerza de tu anhelo, nada más útil que desconectarte del tiempo. Justo lo contrario de lo que ahora mismo pretendes, a contracorriente, a salvo de “marcas espirituales” y obediencias. Te debes únicamente a tu anhelo de ser libre.
 
Sabrás que tu centro vital se debilita, toda vez que tu alma reclame retornar al sentido, a la esencia, a lo que espera de ti el Eterno. Caminas al borde del abismo del olvido. Si vas en serio en esta empresa de alcanzar tu anhelo, no lo olvides. No lo olvides nunca.