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domingo, 22 de septiembre de 2013

Perlas de Indra

“Los dioses que rigen la vida son los metros:
todo se sostiene aquí y ahora gracias a ellos.”
(Rig Veda)
 
“La trama sobre la que todo se teje
(incluso el akásico campo escalar)
es la medida, verdadera sílaba divina.”
(Yajnavalkya, Shatapatha Brahmana)

 


Si la felicidad es tan contagiosa, como ahora dicen, rodearse de personas felices aumentaría considerablemente nuestra probabilidad de contraer tan fatal enfermedad y mostrar así sus perversos síntomas: la sonrisa natural, la perseverancia, la capacidad de encontrar el lado positivo a cada situación y celebrar los pequeños triunfos cotidianos, el gusto por los placeres sencillos, por hacer el bien y ayudar al prójimo desconocido, dejándose llevar por la buena música y las conversaciones de corazón a corazón, donde escuchar al otro significa desconectar del torrente dominante y detenerse a bucear en su mirada con la nuestra, desde un mismo y único espíritu, caminando, riendo y soñando en un sendero de vida compartida.

Ya no sería necesario ver películas tristes, comer carne roja, pelear con nuestros músculos hasta caer rendidos en el gimnasio, viajar en metro o tener que pensar siquiera en nuestra condición mortal nunca más. Si la felicidad fuera tan contagiosa, podríamos tener incluso la alucinación de encontrar un Buddha en el camino y, como señalan los sabios Zen, tendríamos que armarnos de suficiente valor para... matarlo. Después de todo ¿quién quiere ser esclavo de su felicidad?

 

 
 
 
 

martes, 10 de septiembre de 2013

Shekhiná

“Buscando refugio
se encarnó la palabra.”
(Juan 1, 14)
 
“Teteléstai"... Parédoken to pneûma.
(Juan 19, 30)

 

 
En el camino inicial de auto perfeccionamiento, retruécanos aparte, se requieren y son necesarios, como el tránsito por cualquier otro sendero, planteamientos previos a la plasmación definitiva de la intención, técnicas con las que implementar la estrategia amatoria, pues no se consigue culminar aquel sin el concurso transmutatorio del amor.

La práctica sacramental de la amatoria reunión, hito que eleva en nosotros el Espíritu, palanca que rasga el velo de lo aparente, peldaño que obra el prodigio de la la transformación, constituye la llave maestra para abrir, desde una renovada y renacida consciencia, la mirada. Mirada y consciencia que, no podría ser de otra manera, son así despreciadas y quizá hasta ridiculizadas por la severa inopia de cuantos y cuantas las ignoran.
 
Por encima de vanos voluntarismos, sólo el amor nos despierta y abre a la verdadera experiencia del amor, allí donde hasta el menor gesto, hasta el más aparentemente insignificante, incluso el más escatológico, se haya así siempre inmerso en el más imperceptible escenario del campo escalar, y allí se descubre necesario vehículo de la Presencia: sagrado. Plenamente vigilantes, humildes y abatidos, no es posible superar y sublimar el mundo en Reino sino a su través.
 
 
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Te acuerdas?


“El mirto y el acanto me engañaron,
me engañó el corazón de la granada.”
(Antonio Gala, Soneto de la Zubia)
 
“Quien no pagó el precio de su felicidad
así se condenó a ser y morir infeliz.”
(Yevgeny Yevtushenko, Mentiras)

 




 
El precio de todo suele ser su contrario: trae vida la muerte, sinsentido la normalidad consentida, amor el aciago desamor. La urdimbre lunar que teje el tapiz del otoño sobre la predecible trama solar, nos dibuja ya el ala diestra de Miguel, aquella que sombría se cierne sobre su amenazadora espada, tal y como suele hacerlo siempre el macrocosmos sobre el microcosmos.

Nuestra soberbia que suele admirarse con la parte, desprecia la paciencia que sabe aguardar al todo, espejo mágico en el que se refleja y renueva, holón anidado y anidador, el instante de cada universo. La paciencia que sabe quitarse de en medio, para no estorbar ni interferir la fidelidad del trabajo especular. Todo lo creado parece un todo, si se mira desde dentro, pero, ya desde fuera de sí, se reconoce parte de un todo mayor. Ambos (el todo ascendente y sus descendientes partes a imagen y semejanza) trabajan como unidad. La más insignificante de las partes tiene una esencial tarea que realizar, quizá la más decisiva y fundamental para contribuir al éxito del soberano conjunto. No puede haber ningún fallo. El campo escalar garantiza que no haya partícula que se salga del guión, ni siquiera aquellas destinadas a improvisar.

Nuestro corazón se asoma asombrado a esta prodigiosa danza siempre en permanente y meticulosa transformación, fuego incombustible, conciencia, certeza del efímero crepitar que exhausto se extingue tan pronto como surge. Y ese asombro, al saberse tránsito, purifica de manera extraordinaria en cada renacer la precaria mirada.


 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Aparato ideológico

“Toda religión cae cuando lo hace el Estado que la sustenta.”
(Karl Marx)

"Agotadas las vías del aparato idelógico,
entran en juego las del aparato represivo del Estado."
(Louis Althusser)

 

 
 
Como conocen muy sobradamente y, por desgracia, en propia carne los “Hermanos musulmanes” de Egipto, Persia y Suria, el culto organizado sólo es posible cuando previamente se haya garantizado un determinado estado de cosas. Dado así (establecido, estructurado y bien consolidado) dicho estado, se fabrica luego a medida el correspondiente culto como sostén ideológico (perpetuador) del mismo. La religión no nace, pues, de una experiencia individual de la divinidad, sino como una necesidad técnica (artificiosa) del Estado. Cuando el estado alcanza tal grado de corrupción que ya ni se molesta en alimentar el velo sobre su propia mentira, la religión -laicista, en este caso-, se desvanece por su propia irrealidad, abandonando la fantasmagoría sus ruinas.

¿Cuál será el Estado capaz de consolidarse y propiciar la nueva religión a medida en el siempre misterioso Egipto? El del Nuevo Orden Mundial. ¿Qué nombre recibirán los adeptos a la nueva religión emergente? Tecnocratianos de la Estricta Observancia, bajo el acróstico T.E.O. Alabado sea el nanosegundo, bendito por siempre el Terabyte, perdónanos los bitcoins . Así pues, vayan reseteando sus almas los precavidos, ya sea por las cobardes buenas o por la drónica fuerza de las armas. ¿Dónde ubicarán su nueva sede el Colegio de Vates? ¡Buena pregunta! Lo que si que podemos aventurar es que sus miembros serán ungidos y consagrados con “aceite de piedra”. El negro sustituye al púrpura, como color de moda en lo eclesiástico. ¡Buenos tiempos (siempre), los de mudanza, para los preclaros jesuitas!


miércoles, 14 de agosto de 2013

Amoroso sufrir

"Amor es hijo de Poros y Penia."
(Aristocles de Atenas)

“A través de la expresión emocional del arte,
en la sed del anhelo experimentamos
la gratificadora catarsis.”
(Aristóteles de Atenas)





A través del amor a la herida, secretamos un antídoto reparador que nos sana. Restringir la conciencia del dolor nos anestesia pero también nos robotiza. En necesario ampliar la mirada, aunque duela, y hacer de nuestro dolor perla, sin miedo. Piensa siempre en proporcionar al otro aquello que desearías que el otro pensara para ti. La benevolencia logrará transformar tu ordinario sufrir en una forma de sufrir extraordinaria.

Tras tomar un vaso de agua, justo antes de adentrarse en el periodo de sueño, explicamos con gran detalle en dónde nos encontramos y adónde es que pretendemos llegar, e incluso algo mejor, siempre para bien de todas las partes implicadas, en un estado pleno de benevolencia, para así erradicar aquellas interferencias parásitas de nuestra intuición y recibir así, condensada tras la cuarentena, la información seminal del mejor potencial posible.





sábado, 22 de junio de 2013

Inevitable imposibilidad

“La probabilidad misma de la vida en el universo
es una imposibilidad teórica”.
(Nima Arkani-Hamed)




Por más que nos guste paladear la idea de que la totalidad de nuestro universo, incluidos cada uno de nosotros, es armónico, no cabe desestimar en modo alguno el que ciertas leyes actúen con personalidad propia, de forma arbitraria, esto es, caótica. De lo cuál se deduce, con las armas de la “física actual” que nuestro universo es una hermosa anomalía, una suerte de aberración imposible, al menos en teoría. Por mor de defender la verdad, Higgs nos ha metido en un buen lío. Con lo bien que estábamos, tan confortablemente equivocados, confiando en Telepizza y en lo de que dichoso “el secreto está en la masa”.



domingo, 10 de marzo de 2013

Arte y simulacro


“Podemos soportar una infancia marcada
por la desafección paterna,
más no una existencia desprovista de sentido.”
(Rollo May, Coraje creador)
 
“La conexión con la conciencia transpersonal autónoma
(malintencionadamente llamada inconsciente colectivo)
solo puede realizarse a través del propio
(personal e intransferible a cualquier clase de mediación)
proceso de individuación.”
(Carl Gustav Jung, Símbolos de Transformación)

 


 

Toda experiencia inefable lo es en la medida en que se resiste a ser confinada en los estrechos límites del lenguaje racional (hemisferio izquierdo), decantándose más por la fértil imaginación sobrerracional poética (hemisferio derecho) como eficaz soporte simbólico que traspasa las barreras encorsetadas del sentido oficial, metáfora creadora a través de la cual se vinculan operativamente y actúan entre sí los mundos.

 
Conocer (y manipular) el poder de símbolo permite modificar (abrir, ampliar, expandir…) la consciencia, cambiar su grado y modalidad. De este modo el Arte instrumentaliza al artista para sus propios fines y consigue a través de la docilidad y sumisión de éste su verdadero objetivo, saltar el muro obstructivo y distorsionador del lenguaje y conmovernos (atrapar, unirse, conectar, religarse a) el alma.

 
Por desgracia, resortes de acción grupal  artística, de una potencia inusitada (ya sea en forma de danza, banquete o relación sexual), han sido intencionalmente reducidos a vacuo disfrute, frívola distracción, necio entretenimiento, enervando el Arte hasta que no quede de él más que su inerte sucedáneo. Cabe pues, si así lo deseara nuestro lector/a, la noble tarea de recobrar la naturaleza original, no desvirtuada, de algunas cosas, mientras se espera cierta la benefactora muerte.
 
 
 
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Órfalis

“Vine para decir una palabra y la diré.
Más si la muerte se adelanta,
ella la dirá mañana.”
(Jalil Gibrán, Lágrima y sonrisa)

 

 

 

Cuando nos asomamos al interior de las cosas, de las personas, del mundo, nos asalta una sorprendente intensidad vital que no deja entrever el infinito decorado de su apariencia exterior, como le sucede al alba invisible que toda noche oculta en lo más íntimo.
 

Así, para borrar la cotidiana oscuridad que asola y enfría nuestra vida, basta una nueva mirada, un ejercicio de voluntad, de decisión súbita, un acto de conciencia será suficiente para que aquella quede abolida y resplandezca la luz del alba.
 

Convivimos con los oscuros rincones de nuestra alma, asumimos su tóxica familiaridad, hasta que un buen día, sin saber muy bien cómo ni por qué, recobramos el anhelo de soñar e iluminar de nuevo la trasparencia de nuestro pequeño mundo. Voluntad que aporta cuanto sabe y cuanto ignora.
 
 

 

Ese tránsito aciago por la oscuridad parece, a todas luces, algo imprescindible, necesario. ¿Qué sería de nuestra luz sin el recurso transgresor de la consigna de la sombra? ¿Qué simulada transformación cabe esperar sin su cuestionamiento? ¿Qué verdadero acto, si no nace del conocimiento indeleble al experimentar la propia victoria?

 
Para descubrir que Órfalis ya era el paraíso fue necesario volver hacia nosotros la propia mirada mil y una noches. Lento tapiz que teje en nosotros la humildad intelectual, la coherencia y la insobornabilidad de quién ya lo ha perdido todo y a nada externo obedece, pues descubrió la trampa antagonista que impregna cada renovado instante.



 

Esa fuerza imparable habrá de resurgir de nuestros escombros, con la tenacidad que cabe esperar a la promesa divina. Campo escalar oculto tras la penumbra de las luminosas sombras que nos revela que verdad y belleza no pueden ser cosas distintas, que, si no quieres perderte en la arrogante impostura, ha de ser honesto el modo en que te ganas la brevedad de tu vida.

 
En todo momento, pero sobre todo en las intensas horas felices de la fugaz existencia, han de ser incondicionales tu profética luz y tu aroma. Recuerda que el escenario es efímero, y sólo tu creador conoce la verdadera cifra de tu hora.



sábado, 2 de marzo de 2013

Dominar la jerga


“De la perversa la seducción del extravío
preserva el amor a la verdad.”
(II Tesalonicenses 2,10)





Tan incapaz de contrarrestar las posiciones enemigas como de enaltecer las propias, con la imaginación reseca de ideas, las neuronas marchitas y el corazón inerte, el ciudadano medio contempla con total apatía su derrota, sin atisbar en el horizonte el esperanzador estandarte de un nuevo liderazgo que proporcione alternativa al ineficiente, corrompido y endiosado actual, que, tristemente, ya  conoce de manera sobrada.


Los valores y consignas han sido tan extorsionados y desplazados de su primigenio sentido, para lograr acomodarlos a la realidad cambiante y seguir ocultando el dominio que desde siempre ha pesado sobre los dominados, que terminan por significar lo contrario. Allí donde dice “panacea” uno termina por beber arsénico.


Con una velocidad muy próxima a la de la luz, los masivos agujeros negros, uno de los acontecimientos más luminosos que suceden en el centro de las galaxias (también de la nuestra) giran ¿indiferentes? desde el comienzo mismo de los tiempos. Las reses de hoy terminarán por ser los carniceros del mañana.




lunes, 25 de febrero de 2013

Primaveral distracción


“Cambiaremos así la noción autónoma de espíritu
por otra, algo más dócil, como la de fuerza.”
(Jeova Sanctus Unus, Index Chemicus)

 

 
 
Cuando una estrella colapsa, por acción masiva de la gravedad, implosiona a través de su propio agujero negro, surgiendo en el reverso de otro universo. Queda a la especulación dirimir si Romeo y Julieta, encontraron escenarios montesco-capuléticamente escindidos al otro lado, en los que medir la seriedad, fuerza y persistencia de su inmortal amor, Platón mediante.
 
 
 

Dificil de creer


“Lee a todos, escucha a todos,
pero no creas nada que no hayas
comprobado antes por ti mismo.”
(Bill Cooper, Behind a pale horse)
 


 
 
Una “voluntad” que quiera permanecer oculta, escondida, para manejar, desde dentro, la sociedad “exterior”, deberá garantizarse el secreto de sus intenciones y procedimientos bajo un resorte ciertamente más sólido que el de un “frágil juramento”. Su eficacia real únicamente estará verdaderamente garantizada por su absoluta independencia de lenguas, paradigmas científicos, dispositivos tecnológicos, gobiernos, ejércitos, religiones, obediencias, alianzas de capitales o debilidades humanas, esto es, su completo desarraigo ético o regulativo. ¿Es posible encontrar algo así?

 
Maestros de la guerrilla, su discreción les obliga a infiltrarse, en lugar de invadir; en aparentar transparencia donde sólo hay amañamiento; en “orientar la elección” como mal menor frente a la extorsión descarada. Sus recursos humanos, materiales y energéticos no pueden depender nunca de la voluntad ni disponibilidad de terceros, a los que se verían necesariamente sometidos. Son independientes, libres, eficaces, invisibles, intraicionables, sabios: dioses.

 
Sólo hay un modo de atravesar el férreo nudo que impide alcanzar la central de tan selecto club: cooptación.


lunes, 4 de febrero de 2013

Controvertida ciénaga


"Τα πάντα ρει, μηδέποτε κατά τ´αυτό μένειν."
(Heráclito de Éfeso)

 

 
Saber cómo y de qué ataduras tiene uno que liberarse, ya es recorrer en si la mitad del camino liberador. Quien no se sabe (reconoce) atado, no necesita “liberarse” y no digamos ya “ser liberado”. La conciencia de problema es el primer paso, necesario, aunque en modo alguno suficiente, hacia el diseño (encuentro) de una (la) solución. En cualquier caso, la liberación es un estado que ofrece per se muchas más posibilidades a quien lo disfruta, posibilidades fuera del alcance de la imaginación del quién, estando atado, desconoce su verdadera situación y “se entiende” libre.
 
Quizá la misma distancia que existe entre quien opera y quién sólo cree operar cuando en realidad es alguien que está siendo continuamente operado sin saberlo. La ignorancia, esto es, el desconocimiento del mecanismo por el que se ata y opera a un sujeto es lo que posibilita en sí misma la operatividad “instrumental” de lo humano. Toda magia radica, pues, en la necesidad de mantener oculto el “truco” del campo escalar para así aparentar con éxito una solidez que es, de todo punto, irreal. Como señalara con acierto el “oscuro” de Éfeso, la mayoría prefiere vivir relegada a su “imaginario mundo”, incapaz de trazar relación útil alguna con la armoniosa penumbra de aquel que sí es real.
 
 
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Virus y veritas


“En todas las cosas
la nivelación es la muerte.”
(Upanishads)
 
“La vibración del sonido sagrado
evoca su experiencia.”
(F.A. Wolf)

 



Quien se protege tras la mentira, pugna por legitimarse como administrador absoluto de la verdad general y recela del dogma foráneo tautológico: aquel que se legitima ante la mirada desprovista de prejuicios por sí mismo. No es bueno que nadie tenga acceso por sí mismo a la cruda realidad, allí donde lo amargo es amargo y lo dulce no necesita ser, en modo alguno, edulcorado. Nadie puede observar la realidad desde fuera. Campos de conciencia cuántica, cada parcela de verdad siempre nos alude de forma irremediable, somos fundamentos necesarios de la realidad y su autoconocimiento, fuente de su complejidad esencial y sobre estructural. Todo y parte de ese mismo todo a un tiempo. Holón. Sistema vivo.

 
Desde los virus endógenos insertados en nuestro genoma a los que junto a las bacterias se asocian y organizan en el interior de nuestras células, esa delicada red bioquímica teje la vida y autoconciencia que somos. La simplificación mecanicista, reduccionista y competitiva del darwinismo ramplón es una mentira bien calculada y protegida desde la perversidad interesada. No sobrevivimos porque competimos, sino en la medida –y sólo en la medida- en que nos asociamos y colaboramos. La vida es cooperación orgánica entre lo orgánico y lo que aún entendemos como inorgánico. No parece que haya funcionado nuestra estrategia de mantener un aséptico bunker a salvo del “ecosistema hostil”. La vida es regulada sepsia.

 
Allí donde la torpe mirada darwinista ve un agujero de madera podrida en el enfermo árbol "desadaptado", otra mirada descubre una estrategia cooperadora para invitar y brindar refugio a las ardillas, hábiles diseminadoras de su semilla. Quizá, como sostiene Máximo Sendín, sería bueno que aun podamos recuperar una visión holística de nuestra delicada complejidad y volver a recuperar así la sabia naturaleza -y su vivificante savia- para las improbables generaciones venideras. ¿Nos dejarán?
 
 
 

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Insufrible exilio?


“Trabajando en el campo, el verso llegó a mi boca.
Ahora sé que un río es luz, que hay una nueva primavera
y aún un nuevo modo de conocer.”
(Simón Bar Yojai)
 
“En cada letra encontrarás
numerosos mundos.”
(Hayim Vital)

 

 

 

Uno puede soportar la invasión y el exilio babilónico, 200 años de cruzadas, incluso las atrocidades del exterminio. Lo que resulta de todo punto insoportable es una realidad alejada de su fuente primigenia. Una separación abismal que requiere para su disolución del concurso colectivo de fuerzas sobre humanas, capaces de reunir amada con amado, amado con amada.

 

Esta crisis parece no tener fin, nos exige que asumamos eterno su tormento, nos paraliza instalándonos en una impotente irredención ante la que nada hay que podamos hacer, salvo un sordo agitarse y patalear. Un complejo y dinámico proceso sin sentido ni propósito. ¿Cabe mayor crueldad? ¿Cómo superar esta extensión infranqueable entre creador y creatura? ¿Qué teme la divinidad al refugiarse en los recovecos del infinito, tan lejos y ausente de su obra finita?

 



 
La inmanencia requiere un salto a otro mundo cuya separación del nuestro agónico hace posible la dialéctica interacción. La relación y el encuentro sólo son posibles desde la separación que se reconoce. Esta separación es creadora de permanente reunión: Creación.

 
 
Lo eternamente ausente así se encuentra en todas partes, en todas se reconoce, es posible -desde la mirada oportuna- en cada pensamiento, en cada palabra, en cada gesto, en todo tiempo y lugar. Ningún intersticio subatómico se halla libre de su gloria. Bendito sea en su omnipresente ausencia, el campo escalar, del que somos –lo queramos o no- necesaria vicisitud. Imaginaria posibilidad que, bien mirada, lleva la marca de la santidad.
 
 
 
 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Física elemental


“Para quedarte donde estás, corre tanto como puedas.
Para ir a otro sitio, aún el doble de rápido.
Podrás llegar incluso a cualquier parte,
siempre y cuando corras lo suficiente.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

 

Igual que el suficiente calor es capaz de disolver así los férreos gluones que mantienen atrapados a los quarks en las cárceles neutrónicas y protónicas, y sutiliza a estos últimos, liberándolos así de su opresora y plúmbea masa, así, decimos, el suficiente amor termina también por sutilizar al ego, librándolo de sus espesas adherencias al 99%. El 1% restante es el que aún se necesita para alabar al Eterno desde la intimidad de su creación. El secreto no se halla precisamente en la “masa”, sino que burdamente se mantiene a partir de ella. Revela, pues, en la misma medida que oculta. Muestra el valor del maravilloso país escondido, por el tamaño del denodado esfuerzo con que, en el interior de la madriguera, lo guarda. Más allá de engañosas macropsias y micropsias, verdadera escuela de amor, la misteriosa escuela de calor.



martes, 11 de septiembre de 2012

Pero qué genio.



“Cuando la rectitud del tronco reverdece,
regresa a la corteza la esperanza del cielo.”
(Ibn al-Jatib, Jardín del Conocimiento)
 
 
 

 

La creencia materialista post cartesiana que excluye lo psíquico del universo, abducida por un dualismo paralizante que la incapacita para el abordaje de cualquier clase de enseñanza tradicional, rehúsa adentrarse en la geografía sutil del universo, la cuál, pese a su eminente carácter intermediario, o quizá por ello, está mucho más poblada de lo que a algunos les gustaría pensar. Igual que ocurre con cualquiera de los destinos exóticos, a lo espiritual sólo se llega desde el andén preciso.

 

Si al denso barro lo trocó humano el Aliento, al fuego lo trocó genial, otorgando así conciencia y responsabilidad a sus posibilidades multiformes, soberanas en el ámbito sutil. Al igual que en nuestra dimensión, no todos los genios recuerdan su naturaleza, origen y destino. Escindidos de lo real, también como nosotros, son incapaces de llegar a inteligir la  virtud innata que mora en su interior. Como nosotros, viven afectos al permanente conflicto, exiliados en el extravío. Todos tenemos un genio al que, desde mundos diferentes, estamos atados. La clave está en tener la sabiduría y fuerzas que se requieren para domeñarlo, y que de este modo, sólo nos susurre el bien.

 

Ni en lo benéfico, ni mucho menos en lo maléfico, humanos, ángeles y demonios somos, pues, tan diferentes. Ni tan dóciles. Ni tan innecesarios, ya que ninguno fabrica su destino. Vacío soberbio que inútil se resiste a ser llenado por la realidad, que pasa ante él y en él: Ánima Mundi que, como una suerte de campo escalar, rodea a seres y mundos. Todo lo imagina, todo lo impregna. ¡Viajeros al tren!
 

 
 
 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Memoria post-colapso

“La probabilidad de explicar la evolución por azar
es la misma que la de un tornado pase por un desagüe
y deje montado un Boing 707 operativo.”
(Fred Hoyle)
 
“La creencia es la muerte de la inteligencia”
(Robert Anton Wilson)
 
“Hemos de investigar la estructura íntima del universe
como si hubiera algo sospechoso,
una especie de tufo a pescado metafísico
que delatara el artificio del demiurgo.”
(Phillip K. Dick, Cryptica Scriptura)

 
 
 

 

Lejos de lo que nos contaron en las clases de física del cole, el universo no está compuesto de energía: es energía en estado ordenado, “al orden”. Un orden que no solo es pre-universal, sino que continuará aún más enriquecido -si cabe- tras el colapso de nuestro “actual” universo. Tranquiliza saber que nada se perderá. Todo queda en  la Memoria. ¿Tranquiliza?
 
En su coherente continuidad dinámica y compleja, el Orden implícito del que nos hablaba David Bohm “optará” así por reorganizar el actual estado de cosas o llevarlas a su total desaparición, que no es sino otra forma más de re-organización, y aprenderá de la experiencia del proceso (pro-theteia): aquello que es impulsado a su límite, a su finalización.
 
No sé qué parte de la “ciencia oficial” estará dispuesta al fin a admitir –si con ello conserva su fuente cotidiana de garbanzos- que el campo escalar es holográfico, esto es integra toda la información (Hokma) en cualquier bosón. Todo está conectado y nada desaparece. Listo para cualquier nueva auto-organización (big bounce). Los que alteraron de forma adecuada su conciencia estuvieron “allí”, pero tuvieron severos problemas para contar lo que supieron de forma inequívoca a su vuelta. Sólo Higs habló, tan bajito, que ya no pudieron callarlo. Al final, todo se sabe. Nadie se va a ir de rositas. Nada tan ilusorio como confiar que sirve mudarse a otro multiverso. El hedor eterno del tufo metafísico siempre permanece y nos delata. A las pruebas me remito: "Aquí seguimos". ¿Otra copita del Leteo?
 



jueves, 6 de septiembre de 2012

Yihad y botín cuántico


“Pese a lo que muchos creen,
es la conciencia escalar “quién” crea la materia
y la reduce a cuántos, y no a la inversa.”
(Amit Goswami)
 
“Por sí misma, la liberación espiritual
es completamente insuficiente.”
(Jonathan Talat Phillips)

 



 

Los seres humanos actuales, degradados como están en la confianza tecnológica, se encuentran atrapados entre la perversa herencia de un pasado manipulado y la clara incertidumbre de un futuro que no lo espera ser menos. De alguna forma, que algunos entienden lógica, ha abandonado las mieles de su frugal libertad por una absurda y ensoberbecida dependencia tecnológica que se auto refuerza: ha caído en una sutil y poderosa trampa, sólo que él la llama  “su evolución”. A su manera, progresa de modo adecuado. Se siente orgulloso de haber elegido “no elegir” y abandonarse dócil al signo inequívoco de los tiempos.
 
Este “estado de cosas” es patrocinado y enaltecido por una brutal cohorte de agentes políticos e ideológicos encargados de un cometido neo-sacerdotal: reforzar la inercia institucional e industrial de degeneración del factor humano hacia su total extinción. Las artificiales leyes de la selección “natural” dirán si la conciencia, base radical de la libertad humana, merecía ese destino o no. La elección que le cabe a cada “proyecto genómico de ser post-humano” será la de mantener "activo" el engrama de genes -aún- responsable de promover un cierto grado de conciencia sobre lo que sucede o, cómo no, abandonarse a una pronta (y cómoda, por tecnológica) extinción.  
 
En una suerte de absoluta y neutral justicia, todos y cada uno de nosotros y nosotras tendrá “su merecido”, que es la expresión que el ignorante pseudo-hombre moderno utiliza para referirse al hado, esto es, a su suerte. Bien mirado, no parece, después de todo, que estemos tan “abandonados”. Aquellos que se dobleguen a la ficción del ethos, caerán presas de su prestigio. Aquellos que prefieran la urdida armazón del logos, serán víctimas de su pragmatismo. Los más idiotas serán aquellos seducidos por la sensiblería incólume del pathos, enamorados del “chulo” tecnológico, cautivos de las fauces de Sobek.  Así están las cosas. Y es que la ceguera de Maat no precisa ver, para no “verse” obligada al amaño de mentir. Dichoso destino el de las diosas y dioses, tan distraídos en repartirse “el botín” con sus ficticios dilemas lógicos y entretenidos en el insulso fragor de sus teocráticas y aburridas guerras... entre la madre “espacio” y el padre “tiempo”.
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Pezuñas y garras

“Tratad de darle sentido a lo que veis
 y preguntaros qué hace que el universo exista.
Sed curiosos.”
(Stephen Hawking, J.J.P.P. 2012)

 

 

 

Con la totalidad del genoma disponible, los especialistas serán capaces de reconstruir a la chica de Denisova, para comprobar el aspecto de nuestra pariente de pelo marrón y piel oscura, tan próxima a los Neandertales, que vivió unos 80.000 años al sur de Siberia. Puede decirse que, a día de hoy, poseemos atributos biotecnológicos muy próximos a los de los mismos dioses.

 

La genómica ha vuelto a dar un nuevo giro de tuerca a nuestro orgullo, malherido desde Darwin, demostrando que los seres humanos somos entes computables. Meras ristras de adenina, guanina, timina y citosina trenzadas.

 

Por lo demás, muy pocas novedades. El LCH aún sigue tratando de averiguar por qué el universo prefiere la materia a la antimateria. Con la llegada del otoño, los tonos azulados del hemisferio sur de Saturno volverán a verse en el norte. Nada nuevo bajo este nuevo sol.
 
 
 
 
 

lunes, 20 de agosto de 2012

Entresijos del campo escalar.


“No vemos aquella luz
que nos hace ver.”
(Rabí Iosef Albo)





Así como la denostada alma permea el cuerpo entero y lo sostiene, ve sin ser vista, mora sola y pura en los resquicios más íntimos (sin lugar), no come ni bebe… así, decimos, para calmar al oído, que también permea todo el universo un único campo escalar. A diferencia del alma, el campo escalar puede llegar a conmover (materializar) todo, precisamente porque, en sí mismo, es algo que posee una naturaleza totalmente inconmovible (inmaterial). Nuestra alma, en cambio, fuente misteriosa de nuestro cuerpo, aunque no se mezcla nunca con él, sí se conmueve. El campo escalar, mal que les pese a los ciegos empíricos, retiene “a voluntad” la masa y la luz.

¿Cómo consigue una fuente de masa y luz ser, sin embargo, intangible e invisible? Muy sencillo: con inteligencia. ¿Y qué es la inteligencia? Muy sencillo también: lo que no cambia, pero genera la posibilidad espacio-temporal en la que son posible los cambios. La imposibilidad adimensional que hace posible el encadenamiento interdimensional, es decir, el oculto sendero entre dimensiones, cuya indiferencia hace posible cualquier diferencia. Unidad que, sin dejar de ser una -o precisamente por el mero hecho de serlo-, consigue aparecer múltiple. Inteligentes entresijos del campo escalar. Ahora ya “sabemos” al fin de qué esta lleno el vacío, para poder ser así llenado. Lo que no sabíamos es que el “campo escalar” ya estaba inventado, sólo que con otro nombre técnico un poco más antiguo: Ein Sof.