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sábado, 3 de noviembre de 2012

La tabernera del puerto

“Disfruta de cada día, de cada noche,
come, bebe, ama, festeja, goza, danza, juega, vive así la vida,
sucumbe a cada instante de un nuevo placer sensorial,
disfruta de tu pequeño, del amor de tu bella esposa mientras aún puedas…
Desiste pues, abandona tu búsqueda inmortal.”
(Eclesiastés 9, 7-10)

“Norte y sur,
trama y urdimbre,
los egipcios ya sabían
cómo las estrellan nos tejen el alma,
de cómo la atan y desatan al cuerpo mortal.”
(Iamblico de Calcis)




En su búsqueda de la inmortalidad de Noé, Gilgamesh se fue a hablar con Siduri Sabitu, la dulce tabernera del puerto, señora de la encrucijada entre mundos, del umbral que separa la vida de la vivificación, haciendo posible la liberadora muerte, quien le desanimó a proseguir su obstinada búsqueda.

Tras su amañado encuentro con Circe, la ruda silvestre que utilizó Ulises por mediación de Hermes no pudo remediar, empero, lo inevitable, la muerte a manos de "su propio Edipo". Somos hijos, pues, de nuestros padres, atados como estamos a nuestros ignorantes, aunque placenteros, actos. ¿Aún sigues distraído en el Carpe diem? Ingenuo.



sábado, 14 de julio de 2012

El orgullo de Akasha


“Un elemento primordial en forma de calor,
sutil espíritu ígneo presente en todo el universo,
dotándolo de movimiento, capaz de unir y desunir al instante
todas y cada una de sus mínimas partes.”
(Hugo de Santallana, De secretis naturae)






Gracias a Empédocles de Agrigento (y al rescate de Peter Kingsley) sabemos que las cuatro raíces elementales, mezcladas por el amor, habrán de retornar así a su estado original en el reposo del Aither, el quinto elemento, por el odio. Lo lineal, retorna a lo circular. Hoy, nuestros físicos han reconocido al fin y bautizado su quantum mínimo: el tan célebre como incomprendido Bosón de Higgs. La Alquimia se exhibe impúdica en los escenarios de la ciencia oficial, como si tal cosa.



Las economías del gran mundo han unificado ingentes cantidades de recursos económicos y humanos para conseguir radiografiar su esencia. Akasha nos muestra al fin su alma, antaño esquiva y ensoberbecida, hoy, milagros de la divina misericordia, apaciguado mar de espaciosa y fecunda calma prodigiosa. Energía de Punto Cero. Potencia pura, QED. ¿Cómo explicar ahora el tsunami de ajustes y recortes? Ahí está el verdadero peligro: ¡no pueden! ¿Cómo encontrar una maniobra suficientemente distractora? ¿Una guerra termonuclear? ¿Una pandemia de Ébola? ¿Un nuevo rebrote de Al-Queda en las Olimpiadas de Londres?



Ahora queda por dilucidar si las posibilidades del Aurum potable y de la Piedra filosofal serán puestos al servicio de la entera humanidad o de los pocos de siempre. Al fin “sabemos” que toda la energía –contra lo que nos habían acostumbrado los monopolios energéticos- se crea de forma infinita. ¿Tendrán aún el valor (el morro) de seguir cobrándola (esclavizándonos). No lo creo. Akasha ha dado su brazo a torcer y nos ha mostrado el rostro. La variopinta trama ha desvelado al fin la urdimbre única. Dios no se muda. Que se preparen los idólatras oficiales. Con la máscara, también se les ha caído todo el tinglado. La verdad resplandece. Tesla –y tantos otros antes que él- ha sido vengado. Y, aunque la distraída turba ignorantes no entienda cómo, gracias a Dios, la humanidad está al fin salvada (de la ciencia y de la religión).




miércoles, 20 de junio de 2012

¿Truco o trato?

"El lenguaje político está diseñado
para que las mentiras parezcan verdades,
el asesinato una acción noble
y el viento algo consistente"
(Eric Arthur Blair, 1945)

"En esta época de desasosiego y pobreza,
apostar por decir la verdad es el acto revolucionario
y querer ver lo que tenemos delante de los ojos
requiere de un esfuerzo de honestidad constante."
(Félix Rodrigo Mora, 2012)




Todas las sociedades, orientales u occidentales, saben que el único modo de poder sobrevivir es tener a sus respectivas poblaciones engañadas mediante un hábil truco: la hipnosis social[1]. A través de estructuras que se amparan en criterios arbitrarios de reparto de poder, pero se sustentan bajo el subterfugio de tan grandes como ficticios principios “éticos”, mantienen el orden, esto es, perpetúan cómodamente y a conveniencia los distintos sistemas de dominación.

La gran habilidad de las escuelas esotéricas siempre ha consistido en desvelar el “truco social” a ciertos sujetos y que estos mantuvieran –a cambio- el juego, como si nada hubiera ocurrido. Esto es, crear una legión de grandes sujetos éticos (ordenados) sin la necesidad de sostener ningún tipo de infierno, purgatorio, institución penitenciaria o subterfugio kármico: esos son los verdaderos "maestros a sueldo”.


Como señaló George Orwell[2], todos los sistemas necesitan de enemigos (amigos) que les ayuden a “recortar” el pastel poblacional cuando este adquiere un tamaño un tanto desmesurado: la guerra entonces, está servida a conveniencia de ambas partes, que alimentarán odios y miedos ancestrales al “enemigo” (amigo) para con ello ir tirando unas décadas más.


¿Pero quién está detrás de toda esta macro-operación? Existe alguna entidad pre-hipnotizadora escondida tras el hipnotizador social de cada macro-territorio, que perversamente disfruta de la “Alianza de Civilizaciones para mantener esas Guerras Periódicas mutuamente rentables” para ambas partes. ¿Quién se halla tras esta suerte de macro-timo cósmico?


Ha llegado la hora de disipar la niebla. Ese el objetivo que persigue esta obra. Desenmascarar al artífice de la upâya[3], de la estrategia general que mueve el mundo desde dentro de nosotros mismos, que dirige el guión de pastores, lobos y ovejas, que mantiene el artificio y el engaño, generación tras generación. Quién más se divierte con todo esto. Vamos a ponerle un nombre, aunque sea provisional. Vamos a referirnos a “ello”, ya que no es humano, aunque sí inteligente, con una etiqueta cortés, protocolaria, que lo traiga a la luz y lo otorgue existencia: “el huésped”.




[1] El término pertenece a Allan Watts, El Gran Juego, Kairós, 1993


[2] Pseudónimo del periodista Eric Arthur Blair, que escribió 1984 (en 1949) y Rebelión en la Granja (cuatro años antes).


[3] Término sánscrito que significa “treta”, “medio hábil” para conseguir un fin… como el “trick o treat” de Halloween para hacerse con un gran botín de dulces y golosinas.

lunes, 18 de junio de 2012

Ne scire


“Recién despierta, no puede mirar del todo las cosas brillantes.
 Hay que acostumbrar, pues, al Alma a mirar por sí misma.
 (Plotino, Eneádas I, 10)

“La alegría perfecta excluye el sentimiento mismo de la alegría,
pues en el Alma colmada por el objeto
no hay rincón disponible para decir: yo"
(Simone Weil)







Una ciencia que preferencia lo aparente frente a lo real, que confunde sensible con sentido, magnitud con medida y correlación con control, no puede ser sino tachada de alucinatoria. Sólo bajo un estado de conciencia delirante puede llegar a creerse la falacia que dependencia tecnológica y potencial humano son conceptos ligados, un espejismo materialista del que ya hicieron gala estoicos y epicúreos, incapaces de asimilar la identidad entre incorpóreo y real, que la forma provenga de lo informe, y el acto de la vacua potencia. Parece de sentido común la precedencia lógica entre inteligencia y materia. Pero el sentido común no abunda tanto como pretenden hacernos creer las herramientas “estadísticas”, tan infectadas de medias, modas y perversiones típicas como pueblan –metastizan- el cáncer terminal del Estado.


La conciencia creadora ha de ser necesariamente anterior al Universo creado. La conciencia de lo creado, parte necesaria de este creado Universo, guarda una mayor proximidad a la fuente. Antes y después, causa y causado, espacio y tiempo en su idéntica relatividad se reúnen, toda vez que sepas verlo con claridad. No te obstines en el “ne scire” de los necios. Deja que la verdad abra tu mente, para que puedas así verla “cara a cara”. El espacio imaginal carece de espacio y, por ende, de tiempo. ¿Dónde y en qué momento cabría la osadía de tratar situarlo? ¿Cómo hablar de aquello que precede a todo “discurso” y es además su fuente? No se puede hablar del Alma, cuando no es sino ella quien habla, previa al logos, tras la palabra.


No le perdonaron a Sócrates el agravio comparativo de su lucidez, los que presumían de saber, y en el ágora se ponía de manifiesto que no sabían tanto. ¿Cómo entonces justificar las abundantes dracmas con que habían de dotarse los pingües salarios? Difícilmente. No creo en la ciencia que se utiliza para recortar los presupuestos de una ciencia en la que tampoco creo. Perdónenme: soy bastante escéptico. Y al serlo, “creo” estar en lo cierto. Tropel enajenado que dicen actuar y “recortar” enarbolando la razón. Psicópatas deshumanizados abducidos por el “ajuste presupuestario”, que llaman a la codicia “inversión” y a la usura “deuda honesta”: ¿A qué esperan? ¡salgan corriendo! ¿No han tenido ya suficiente Circe y sobredosis de Calipso?