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jueves, 16 de julio de 2015

Adivina, adivinanza...



"Gusta el verano de rodearse de cuentos, de misteriosas historias a la luz del sagrado fuego, entreveradas de la magia de la música suave, el arrullo de unas olas que tornan, el placer de los cuerpos desnudos prestos al dulzor de su acople imprevisto, el indecible anhelo de felicidad, la melancolía de una noche que se sabe más efímera, el tiempo que en vano se aferra a la nocturna brisa estival, la memoria de un sol que se aproxima de nuevo a su otoñal morir, sembrando nuestra senda de un manto amarillo que se apresura a borrar nuestro rastro, sin dejar huella.

Nada malo cabe esperar del sueño insomne de una estival noche de luna nueva…"

 ¿O quizá sí?


¿Quieres descubrir el enigma gratis?


martes, 8 de octubre de 2013

Disfraz


“El ser humano sólo es dueño de sí mismo
en la medida en que ya no se pertenece.”
(Moisés de León)
 
“Sólo podemos encontrar palabras para verter aquello
que ya está muerto en nuestros corazones.”
(Harold Bloom)

 

 
 
Quiere el diseño de la civilización que los más se distraigan dedicando sus esfuerzos a aliviar sus sufrimientos y evitar el dolor, mientras los menos se procuran placer, generándolos. Para ello es necesario mantener el desprestigio más absoluto sobre las vías de conocimiento y acceso directo a la fuente de este poder, y conseguir así ocultarlas a la curiosidad del grueso desfavorecido. Astrología, Geometría, Numerología y Música son las ciencias sagradas que, debidamente utilizadas, consiguen canalizar tan desigual reparto de fuerzas, solve inferius et coagula superius, impidiendo así materializar cualquier esfuerzo de crear un acceso profano “desde abajo”, Torre de Babel truncada por el rayo, que consiga abrir las puertas del Templo, establezca y una, de forma mucho más equitativa, el umbral común entre ambos mundos.
 

Son tan escasos los descubrimientos que terminan por ser significativas e indelebles certezas que uno siempre duda de si compensa el notable esfuerzo de escrutinio vital realizado entre azarosos libros, relaciones y vivencias. Son preciosas aquellas ocasiones en que encontramos aquellas palabras dirigidas especialmente a nosotros, en el momento particular vital que nos toque atravesar, que nos confrontan, nos retan y nos conmueven el alma. Y no digamos ya toparse con un corazón gemelo o una súbita inspiración crucial, de modo imprevisto e insospechado. Cuando eso sucede, no solemos hablar de ello, y cubrimos los límites de esa región íntima mediante un cerco sagrado de elocuente silencio. ¿Para qué rebuscar palabras, molestarse en fingir, simular, engañar y ocultar… cuando es suficiente con callarse? ¿Por qué conformarse con agrietados crisoles, con atanores alquilados y alquímicos sucedáneos? ¿Cómo salirse del cerco distractor trazado y seguir aún con vida? Tras el mejor disfraz.
 


domingo, 7 de julio de 2013

Metadatos

“Más a menudo de lo que pensamos
los contrarios trabajan juntos en connivencia
y unidad de propósito.”
(Rumi)

“¡Necesitamos un traidor!”
(Anónimo, Última cena)




Si llegáramos a tomar conciencia del modo en que nuestras presuposiciones condicionan y distorsionan el cómo percibimos la realidad, dicha realidad se vería radicalmente transformada al tiempo que la mayor parte de nuestras actuales certezas –si no todas- caerían fulminadas. El modo práctico de tomar “dicha conciencia” ha sido transmitido como el testigo en una carrera de relevo desde los orígenes de la humanidad, de generación en generación, con la pericia y cautelas necesarias para burlar la acción hostil de aquellos quienes, también de generación en generación, han concentrado todos sus esfuerzos y recursos en impedir que “dicha toma de conciencia” tenga lugar. Y aún siguen haciéndolo.


La eterna batalla se extiende entre quienes defienden y quienes cuestionan la prevalencia de un determinado estado de cosas. Los progresos realizados en un sentido, siempre suelen ir acompañados de progresos en el sentido contrario. Lo que un día resultó útil, no sólo ha perdido hoy quizá su utilidad, sino que puede llevar aparejadas consecuencias neutras e incluso totalmente contraproducentes al fin perseguido. Antaño “herejes” hoy “terroristas”, los métodos de obtención de información de inteligencia que resulte  vital a la defensa de los intereses de una y otra parte, no han variado demasiado. Tú aún no lo sabes, pero seguro que, incluso desde tu neutralidad o indiferencia, juegas en uno de los dos bandos. La paradoja es que ambos son buenos y ambos verdaderos, pero al igual que sucede con el sueño y la vigilia, no pueden darse simultáneamente. ¿O sí?



martes, 25 de junio de 2013

Testigo ecuánime

“En realidad, no miramos al abismo.
Somos mirados por él.”
(Friedrich Nietzsche)

“Aquel que mira hacia afuera, sueña.
“Sólo quien mira hacia adentro, despierta.”
(Carl Gustav Jung)




Todo conocimiento proviene de la caverna de los sueños, y desde allí regresa para poner en marcha la espiral de la vida. Cuando uno atestigua y acepta de manera incondicional todo lo que es, abre su corazón a los cambios de un mundo en constante danza, vive en plenitud. Más allá del placer y el dolor, el gozo surge siempre de la calma. La hierogamia, sagrada unión con lo divino, acontece de un modo misterioso en el corazón, allí donde se reconcilian en simultaneidad la penetración de la espiral masculina en la espiral de la vida y la entrega femenina al cambio.


El pensamiento se obstina de manera recursiva en obstruir ese natural proceso, creando artificialmente la interferencia ilusoria de separación. Aquello que resistes, persiste. Quizá te sirva como atisbo de respuesta el saber que todas las preguntas pasadas, presentes y futuras fueron, son y serán creadas por la mente egoica. Sigue dándole vueltas. Quizá pensando más y más sobre ello, encuentres al fin el modo definitivo de dejar de pensar. Busca con denuedo la manera de abandonar definitivamente tu búsqueda. O quizás, mejor aún, déjate encontrar por la certera respuesta.



martes, 11 de junio de 2013

¿Qué sabes de ti?

"Conócete a ti mismo."
(Delfos)

"Quise mostrar (reflejarme como espejo) mi tesoro escondido."
(Basora)




El mundo es sólo la sombra (proyección), una actualización posible del Eterno. Todo aquello que nos resistimos a reconocer en el espejo de nuestra conciencia, lo proyectamos en el espejo del mundo: Visita interiorem terrae, rectificando (12 trabajos) invenies ocultam lapidam, vera salutem. El camino heroico es aquel que conduce a cada ser humano a vencer sus propias sombras, reconociéndolas, rectificando y así trasmutándolas, aquel en el que se va produciendo esa codiciada alquimia interior que inunda paulatinamente su alma de resplandeciente luz.

Para que lo cultivado humano sea elevado a lo divino, se requiere un permanente “hacer sagrado”, siempre reconociendo y rectificando, en virtud de una alquimia interior progresiva y transmutatoria, todo aquello que nos aleja de lo celeste (inteligencias planetarias interpuestas) iluminando aquellas instancias que aún no reconocemos como propias. La Obra redunda así de un continuo esfuerzo de autoconocimiento, espejos que reflejan -en orden decreciente- y recrean –en orden ascendente- otros espejos saturnales, joviales, marciales, solares, venusinos, mercuriales, lunares y, finalmente, terrestres, allí donde la tierra no es sino reflejo consecutivo (resultante) de los sucesivos cielos.


Cada nuevo grado de conocimiento es tal únicamente por que, al reflexionar cada vez más y más profundamente, nos eleva, limpiando así nuestra conciencia (que se expande). Es así como se proyecta fuera el oro, allí donde –disipadas las tinieblas interiores y desenmascarados los seductores carismas- en la intimidad más intima se descubre escondido (oculto). El espejo “reconoce” Lo que (antes sólo) refleja. Leer y releer incansables los pormenores de la sombra, hasta descifrar, más allá de la pericia del sabio, la indiferenciada niebla primigenia. Del granado que florece en septiembre, pocos frutos resisten en sus ramas en diciembre.



viernes, 7 de junio de 2013

Poimên

“Saldremos a la viña, casi al amanecer
y, si brotó ya la vid y floreció el granado,
tendrás entonces mis amores.
La mandrágora exhala su dulce cautivador aroma.
Bajo nuestro dintel, hermosa resplandece
la fruta joven y la madura que para ti, 
amado mío, con tanto celo he guardado.”
(Shir Hashirim 7, 12-13)

“Al respirar, pon atención.”
(Terence McKenna)




Todo sacramento, siempre y cuando no albergue en sí el señuelo de la inerte impostura, ofrece, a quienes -osados- participan virginalmente de él, una ampliación de conciencia tal que muestra límpido el cielo y hace resplandecer a las diminutas estrellas como soles brutales.  Esta ampliación de conciencia resulta tan vital y necesaria para la entera humanidad que todas las culturas, sin excepción, conocen su cultivo, recolecta y meticulosa preparación. Sin los sacramentos, cada ser humano permanecerá así disminuido, atrofiado, aborregado, a merced de otros tóxicos subyugadores y, por ende, mucho más rentables al vigente sistema de dominación, que termina pues manejando (administrando) todo aquello que, lejos de liberar, "engancha".

La sabia maniobra del siglo quiere así destruir, a toda costa, el campo semántico del entheógeno, para que dichas sustancias, de origen animal, vegetal y mineral, queden ahora reducidas únicamente al ámbito químico y farmacológico de la mera alucinación recreacional, debidamente incentivado y promovido, eso sí, al encontrarse -por ley- fuera de ella. Perversa confusión… perversa intoxicación. Perversa estrategia.




Nada como salir en pos del trébole, arropado por los tuyos, allí donde la naturaleza aún se abre generosa a cuantos hombres y mujeres perciben el poder y la sabiduría que se esconde tras cada detalle aparentemente insignificante, para quienes, conocedores que desaparecen en lo conocido, se aúnan en un impersonal conocer, en un proceso interactuante sin dueño ni esclavo, llovizna suave y salutífera que tiernamente hace posible -y prosperar- el oro de una vida vivida desde lo real: la atención.


¿Conseguí tu atención? Ya puedes seguir, entonces, dilapidándola a raudales en tu compulsivo y adictivo zapping preferido: ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué será lo siguiente? Vivimos en el vértigo, el tiempo de la supercomputación cuántica. Un tiempo en el que todas las cosas, también tú, también yo, suceden (sucedemos) simultáneamente. Si aún no crees lo que te digo, tan sólo presta atención. (¡Y no te distraigas!)




martes, 21 de mayo de 2013

Símbolos del instinto


“Para lograr suplantar aquel Dios,
creado a nuestra inflada imagen y semejanza,
hubimos previamente de matarlo en nosotros.”
(Carl Gustav Jung)




En estos tiempos, en los que aceleración y enajenación tecnológica van a la par, resulta muy complicado asumir de manera consciente que el mal que presumimos objetivo -cuando en realidad es proyectado- en los demás, radica en el fondo arcaico e ignoto de nuestra propia alma. Son muy pocos los que se atreven a descender al oscuro ámbito de su fondo primitivo, asumir las propias tinieblas y vivir el temor primordial, con la exigua esperanza de alcanzar siquiera una tenue y promisoria luz.

Nuestra alma parece constituida por una delicada urdimbre de fuerzas y potencias lo suficientemente poderosas, y tan peligrosas o útiles para ser tenidas en respetuosa consideración, lo suficientemente grandes, bellas y razonables para contemplarlas y amarlas. Quien renuncia a enfrentar su propia responsabilidad y desoye su propia voz interior, resuelve ser así disuelto y arrastrado en el magma impersonal y doctrinal del egrégor colectivo.

Lo social entonces sólo podrá ser así sanado mediante una radical acción terapéutica sobre nosotros mismos. No somos meros pacientes de la época. El monstruo se gesta, eón tras eón, desde cada uno de nosotros. Cabe luego al poder político y mediático lo de transformar la inconsciencia del propio mal en devastadora epidemia. No vemos fuera sino la proyección de cuando gestamos dentro. Nuestra inconsciencia fue y sigue siendo la raíz que nutre y da forma al mal.



domingo, 19 de mayo de 2013

El secreto de la filantropía


“Ahora sé cuánta nobleza
cabe en el dolor.”
(Charles Baudelaire, Flores tóxicas)




Lo único que aún podemos oponer a la perversa destrucción del ser humano es la construcción de un nuevo ser humano. Devolver miseria por miseria es haber extraviado el equilibrio, resistirse a devolver la incertidumbre de las cosas, trascendiendo la necesaria polaridad de las formas,  a su sitio y centro preciso, creación eterna para quien sabe renovar a cada instante la mirada, para quien guarda en su corazón los ecos de una belleza incomparable y cumple con su deber sagrado de preservar el infinito amor a esa Vida que aún lo vivifica.

Quién pudiera volver a sentir la belleza de la soledad, de la oscuridad y del amor imposible, con idéntico súbito temblor con que el que se quiebran los ingrávidos, dulcemente gentiles y tan amados mundos sutiles de aquel alma que, como la nuestra, como la de tantos y tantos otros, antes y después, regresa ligera de equipaje, como los hijos de la mar. Desnudar la pena, el rencor y el desconsuelo. Un conocimiento que no requiere ya ser difundido,  sino tan solo netamente saboreado.



sábado, 27 de octubre de 2012

Los difuntos y los santos

“El drama de nuestro mundo
surge de nuestro Espíritu
y en él vuelve a hundirse.”
(Milarepa)

“No os entreguéis a vuestra imaginación.”
(Nagarjuna)


“Nuestras huellas llegaron hasta la misma orilla.
Más allá, desaparece todo rastro.”
(Rumi)



Por lo general, llamamos "vida" a la experiencia anímica (del alma) de regreso a su Fuente, a través de un vehículo corporal de obsolescencia programada, por expreso deseo de ésta. Lo eterno desea ser re-encontrado, la Realidad quiere ser conocida. Somos viajeros trasportados en un cuerpo mortal por una angosta senda repleta de claroscuros, cuya meta es la luz, una luz que nos atraviesa y que, extraviados tanto de nuestro destino como de nuestro origen, atravesamos casi sin darnos cuenta. Este grado de auto-conciencia anímica (del alma) es el que verdaderamente nos diferencia.

La calidad (auto-conciencia) del alma se mantiene a través de un denodado esfuerzo de vigilancia sostenida. Lo contrario es alienación, transitar sumido en la ilusoria burbuja de una pseudo-realidad tan distorsionada como aparente que atrapa al alma, cuando sólo el sueño nos permite sobrevolar y escapar de las garras distractoras del sueño. Poner cada cosa en su sitio, desde el centro anímico (del alma) nos torna amables. Amable es aquel que verdaderamente saborea el tránsito entre zombis –profana compaña- porque verdaderamente sabe. ¿Quiénes son, pues, los santos, entre tanto muerto ambulante?


jueves, 6 de septiembre de 2012

Yihad y botín cuántico


“Pese a lo que muchos creen,
es la conciencia escalar “quién” crea la materia
y la reduce a cuántos, y no a la inversa.”
(Amit Goswami)
 
“Por sí misma, la liberación espiritual
es completamente insuficiente.”
(Jonathan Talat Phillips)

 



 

Los seres humanos actuales, degradados como están en la confianza tecnológica, se encuentran atrapados entre la perversa herencia de un pasado manipulado y la clara incertidumbre de un futuro que no lo espera ser menos. De alguna forma, que algunos entienden lógica, ha abandonado las mieles de su frugal libertad por una absurda y ensoberbecida dependencia tecnológica que se auto refuerza: ha caído en una sutil y poderosa trampa, sólo que él la llama  “su evolución”. A su manera, progresa de modo adecuado. Se siente orgulloso de haber elegido “no elegir” y abandonarse dócil al signo inequívoco de los tiempos.
 
Este “estado de cosas” es patrocinado y enaltecido por una brutal cohorte de agentes políticos e ideológicos encargados de un cometido neo-sacerdotal: reforzar la inercia institucional e industrial de degeneración del factor humano hacia su total extinción. Las artificiales leyes de la selección “natural” dirán si la conciencia, base radical de la libertad humana, merecía ese destino o no. La elección que le cabe a cada “proyecto genómico de ser post-humano” será la de mantener "activo" el engrama de genes -aún- responsable de promover un cierto grado de conciencia sobre lo que sucede o, cómo no, abandonarse a una pronta (y cómoda, por tecnológica) extinción.  
 
En una suerte de absoluta y neutral justicia, todos y cada uno de nosotros y nosotras tendrá “su merecido”, que es la expresión que el ignorante pseudo-hombre moderno utiliza para referirse al hado, esto es, a su suerte. Bien mirado, no parece, después de todo, que estemos tan “abandonados”. Aquellos que se dobleguen a la ficción del ethos, caerán presas de su prestigio. Aquellos que prefieran la urdida armazón del logos, serán víctimas de su pragmatismo. Los más idiotas serán aquellos seducidos por la sensiblería incólume del pathos, enamorados del “chulo” tecnológico, cautivos de las fauces de Sobek.  Así están las cosas. Y es que la ceguera de Maat no precisa ver, para no “verse” obligada al amaño de mentir. Dichoso destino el de las diosas y dioses, tan distraídos en repartirse “el botín” con sus ficticios dilemas lógicos y entretenidos en el insulso fragor de sus teocráticas y aburridas guerras... entre la madre “espacio” y el padre “tiempo”.
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 24 de agosto de 2012

Hazlo sagrado


“El vuelo del ave, la sombra del árbol,
el lento brotar de la montaña,
alaban a su Creador.”
(Qurân)
 
"Sólo una correcta y perseverante ejercitación consciente
asentada sobre el verdadero conocimiento, logra cristalizar en Sabiduría.
El resto, raudo, se derrocha por el retrete del Alma."
(Tao Te-Ching)
 
 
 


 

Cualquier acto, por pequeño o insignificante que sea, inclusive el propio silencio, inclusive la propia inmovilidad, cuando aquel es realizado de una forma consciente, se convierte en gesto. Adquiere así un carácter atento, armónico, resonante, atronador, trascendente, ritual, pleno de “significado”, presente y conforme al orden cósmico, valga la redundancia.

 

Purificados por el agua del mikvé, wudú o baño lustral, se despierta en nosotros el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza. Postrados desde el recogimiento mineral, vegetando sedentes, erguidos desde la alerta reptiliana, perseverantemente itinerantes atravesando el ciclo sacro de la senda mamífera, parlantes desde la invocación y la plegaria humanas, ígneos y alados cual el fénix que atraviesa el either de lo intangible, recreamos la plenitud sagrada del dinamismo orgánico, sin interferencias severas del ni vigílico ni onírico complejo cognoscitivo.

 
 
 

Acción desde la plena consciencia no mental en la fértil inmovilidad del cuerpo, que despierta el alma y la deja trabajar en nosotros. Torbellino espacio-temporal, apaciguado en la ubicua calma del instante que a cada instante se reconoce –se recuerda, se convierte en, se hace así- sagrado. Lejos de resultar disgregadora, la acción ritual adquiere así una función nuclear, centrípeta, desveladora de la centralidad substancial del alma. En la adoración, en la alabanza, en el recuerdo, regresamos al Ser: y, así, al fin somos por primera vez, esto es, In Principio.

 

El gesto real hace mucho más por desplegar el sutil y portentoso entramado de nuestra conciencia que los cientos de miles de millones de automatismos cotidianos, entre los que se incluyen –por qué no- el ser masón, presidente de gobierno, sumo pontífice o vegetariano. Nada sirve (tú no sirves) si no lo haces sagrado. Distracción es extravío. Atenta. Atento. Si tú estás allí, no hay atención que valga. Nadie asiste al rito. Carente de sujeto es la acción ritual. Estar "presente" es así estar ausente.



viernes, 17 de agosto de 2012

Huelga de hambre


“Quien duerma sobre una tumba…
despertará poeta ¡o loco!”
(Filidh, Tratado de Imbás Forosnai)

“En otro tiempo, los sabios se enterraban vivos
e incubaban en su ataúd silvestre, sellado desde dentro,
con la cabeza al este, una noche, dos días,
o todo el tiempo que necesitaran.”
(Juan Matus)







El ayuno previo es uno de los métodos más eficaces que tradicionalmente son utilizados para reacondicionar, purificar y curar el cuerpo, accediendo a traspasar el umbral de otros estados de conciencia –llamémosles- “no ordinarios”. La posterior ingesta de los huesos y la carne de los dioses, procura una asimilación que se entiende sagrada por tener lugar en un terreno más apropiado: el del des-ayuno. La espera de mortal inanición (prayopavesana hindú) prefigura así un re-nacimiento de lo más espectacular.






La céltica Ley de Brehon diferencia con claridad entre el ayuno "troscad", para lograr dañar a terceros y el "cealacha", mucho más de moda en ámbitos carcelarios, para conmover el favor de la ciega justicia por hambre, que se suele asociar al malogrado Mohandas Gandhi. El hambre del “Aíne Frithaire” chantajea y conmueve con eficacia a los dioses, los ata a nuestra voluntad. Igual que el arcoíris servía de “ancla” recordatorio al Eterno del pacto vinculante con los hombres, a través de la tormentosa gesta náutica de Noé, tras siete meses inolvidables.







Privar al estómago y a los sentidos de su habitual alimento, supone atravesar el contraparto, natural pero anticipado, del paso entre la vida y la muerte. La poción de muérdago e hidromiel posibilita, a posteriori, el tránsito -más arduo- que supone rítmico parto que lleva de la muerte prematura a la renovada vida, acompasado por el “llanto y latir de la tierra” que trota desde el “eje que une los mundos” y los encanta con su arrullo. Ayuno tras ayuno, parece que la única forma de elevarse sobre las tinieblas es aceptarlas. El regreso desde esa alcoba, ya no muestra un mundo hostil e imperfecto, sino pleno de oportunidades para amar y dejarse amar. Un verdadero don que transforma para siempre la mirada. Per aspera ad fontes.



viernes, 22 de junio de 2012

Coaching espiritual


“El sabio prefiere siempre la alternativa bella
a la meramente placentera.”
(Jenofonte, Hiêron)

“No es bueno para nadie pensar en su actividad
en los términos más odiosos.”
(Leo Strauss, Filosofía Política)






Siempre he preferido realizar la labor del “coach espiritual” frente a la de la “maestría”. En la segunda tienes que timar al neófito que suele partir de cero en las lides de la estafa espiritual, mientras que en la primera trabajas ya con “timados ya consumados como timadores” a los que tratas de ayudar a “distinguir entre calidades y quilates”.



¿Cómo se llega a ser un buen “coach espiritual”? Fundamentalmente se trabaja en dos vías. La primera, más extendida, a través de los profesionales de la espiritualidad, previo pago de los derechos de franquicia y protección de la “marca espiritual”, certificando la adscripción al gremio correspondiente, silsila, cadena iniciática, obediencia, linajes, etc. reconocida en el competitivo sector de la finanza espiritual “ortodoxa”.  La segunda, requiere de virtud, y es la que elige el sabio, que aprende por sí sólo, observando a los “profesionales”, a través del esfuerzo reflexivo (luego tampoco es gratis). No requiere de enseñanza, sino celo honesto y perseverancia en el auto aprendizaje.






Sostener un orden espiritual defectuoso es una cuestión muy delicada, sobre todo para quién se encuentra a la cabeza del tinglado. Soy consciente de que la mayor parte de mis escritos adolecen de un enfoque patológico que privilegia el diagnóstico, en detrimento de uno más terapéutico, orientado a mitigar las deficiencias. Lamento señalar que esta nueva obra no será una excepción. No soy de los que gustan cerrar heridas en falso, para mejor disfrute de la siesta. Rehúso intencionadamente recurrir a la claridad de tratado, consciente de que la claridad, más que beneficiarle, narcotiza al lector, creándole una ilusión de comprensión que, como aprendí de mi padrino, resulta mucho más perjudicial que dejar la herida espiritual abierta. Es, por tanto, mucho más conveniente que sea el lector quien, enfrentado a la oscura confusión del texto, añada y sustraiga lo que debe. Habrá así, dentro de su incertidumbre, mucha más certeza espiritual, toda vez que demuestre mucha más atención a los generosos guiños que a su egocéntrico arbitrio. Es pues éste todo un ejercicio espiritual práctico, sobre la marcha.



En cualquier caso, una conexión perfecta entre fondo y forma, entre significado y significante, entre doctrina y contingencia resulta un anhelo imposible. Como saben por propia experiencia el moderno dramaturgo y el escritor contemporáneo de diálogos (precursores de bestsellers adaptables al cine o televisión por un ejército disciplinado de guionistas) tras su empeño solo se esconde cobardía o mero interés pecuniario. Nadie quiere arriesgarse a exponer algún tipo de pensamiento que incomode a (atente contra el interés de) los amos, y el diálogo se presta como ningún otro género para lograr dispersar entre varios personajes (algunos incluso locos) las incómodas responsabilidades. Aristocles de Atenas, el de las anchas espaldas, fue uno de los más renombrados entre los cobardes clásicos. No seré quien censure la sabia prudencia, si además con ella, uno se garantiza los garbanzos.




Yo, que también tengo a gala ser cobarde, acostumbro a encabezar mis muchos despropósitos prestigiándolos con citas ajenas a pleine conneisansse de cause, a modo de escudo humano que me facilite el arduo trabajo de atrapar la voluble atención del disputado lector, en un medio tan plagado de entretenimientos como distractor. Como apunta mi ahijada (y también le reconozco), son sin duda lo mejor de cuanto escribo (tecleo). Sea como fuere y para que el coaching espiritual surta el mágico efecto de transformar desengaño en cuotas crecientes de vera espiritualidad, como en todo diálogo bien urdido, el sabio ha de tener siempre la última palabra.






lunes, 18 de junio de 2012

Ne scire


“Recién despierta, no puede mirar del todo las cosas brillantes.
 Hay que acostumbrar, pues, al Alma a mirar por sí misma.
 (Plotino, Eneádas I, 10)

“La alegría perfecta excluye el sentimiento mismo de la alegría,
pues en el Alma colmada por el objeto
no hay rincón disponible para decir: yo"
(Simone Weil)







Una ciencia que preferencia lo aparente frente a lo real, que confunde sensible con sentido, magnitud con medida y correlación con control, no puede ser sino tachada de alucinatoria. Sólo bajo un estado de conciencia delirante puede llegar a creerse la falacia que dependencia tecnológica y potencial humano son conceptos ligados, un espejismo materialista del que ya hicieron gala estoicos y epicúreos, incapaces de asimilar la identidad entre incorpóreo y real, que la forma provenga de lo informe, y el acto de la vacua potencia. Parece de sentido común la precedencia lógica entre inteligencia y materia. Pero el sentido común no abunda tanto como pretenden hacernos creer las herramientas “estadísticas”, tan infectadas de medias, modas y perversiones típicas como pueblan –metastizan- el cáncer terminal del Estado.


La conciencia creadora ha de ser necesariamente anterior al Universo creado. La conciencia de lo creado, parte necesaria de este creado Universo, guarda una mayor proximidad a la fuente. Antes y después, causa y causado, espacio y tiempo en su idéntica relatividad se reúnen, toda vez que sepas verlo con claridad. No te obstines en el “ne scire” de los necios. Deja que la verdad abra tu mente, para que puedas así verla “cara a cara”. El espacio imaginal carece de espacio y, por ende, de tiempo. ¿Dónde y en qué momento cabría la osadía de tratar situarlo? ¿Cómo hablar de aquello que precede a todo “discurso” y es además su fuente? No se puede hablar del Alma, cuando no es sino ella quien habla, previa al logos, tras la palabra.


No le perdonaron a Sócrates el agravio comparativo de su lucidez, los que presumían de saber, y en el ágora se ponía de manifiesto que no sabían tanto. ¿Cómo entonces justificar las abundantes dracmas con que habían de dotarse los pingües salarios? Difícilmente. No creo en la ciencia que se utiliza para recortar los presupuestos de una ciencia en la que tampoco creo. Perdónenme: soy bastante escéptico. Y al serlo, “creo” estar en lo cierto. Tropel enajenado que dicen actuar y “recortar” enarbolando la razón. Psicópatas deshumanizados abducidos por el “ajuste presupuestario”, que llaman a la codicia “inversión” y a la usura “deuda honesta”: ¿A qué esperan? ¡salgan corriendo! ¿No han tenido ya suficiente Circe y sobredosis de Calipso?




domingo, 17 de junio de 2012

Mantras y mudras


 “Lo encontrarás enganchado al cuerpo físico
por la parte alta del omóplato derecho.”
(Isadorus de Alejandría, s. V)


“Desde abajo resulta invisible.
Sólo será posible conocer su estructura
para quien orbite en viajes espaciales,
más allá de la ionosfera.”
(Nikola Tesla, confidencia a Mark Twain)

 




El poder de la palabra y el gesto son bien conocidos desde la antigüedad, como herramientas precisas para la confrontación de arcontes, dentro de los múltiples niveles del Ser, en aquellos oscuros confines del laberíntico campo de guerra en el que, como nos señala el Apocalipsis de Santiago, se libra cada nocturna batalla de la envidiosa codicia y la ególatra arrogancia a que nos somete el rutinario ocupante inhumano.

Permanentemente seducidos por las monótonas variantes del espejismo mesiánico y las del atávico holograma apocalíptico, somos distraídos hacia afuera de nosotros mismos y, de ese modo, hábilmente capturados por la narrativa arcóntica, con preciosos cuentos “para dormir” la voluntad y la intención, con la infalible trama. La inmensa complejidad de la intrusión, requiere de nuestra claridad y la concentración como bienes indispensables. Al carecer de intención (buqos) y atención (ennoia) necesarias para lograr la concentración thelémica de que carecen, los huéspedes las toman así prestadas.



El entrenamiento paulatino de la voluntad, la compostura interior y una férrea disciplina mental, son requisitos indispensable del héroe que aspire a entrar en las fuerzas de la resistencia de las que vendrá la libertad, un saber y un sabor olvidados, una “mirada” humana. Todos llevamos el antígeno para el veneno alucinógeno, dentro reside el antiviral necesario. Dentro.


Enfrentar la intrusión arcóntica, hacer frente al depredador que todos llevamos y desvía la señal requiere de grandes dosis de disciplina y valor. Nunca ha sido fácil afrontar la locura, sobre todo de un modo indiscreto. Los psiquiátricos rebosan ejemplos. No podrá crear el huevo luminoso sólo ni coordinarse para atravesar los flujos de emanaciones. Tampoco es nada fácil distinguir entre ellos a los aliados. Así que, piénselo mejor, ¡y no lo intente! No habrá ninguna “Ínsula Barataria” esperando. Mejor deje tranquilo su punto de encaje y, total son cuatro días, a seguir tirando del carro. ¿Qué ganas tiene usted de buscarse complicaciones?



Sacrosanta celda


“La Naturaleza gusta ocultarse.”
(Heráclito de Éfeso, 123)
 
“Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno.
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con todas tus fuerzas.”
(Deuteronomio 6, 4-9)









Los arduos caminos de experiencia, a través de un largo proceso de ensayo error, conducen a la maestría del viajero caminante, cambian su mirada, la abren a mundos que, hasta llegar a ser tanteados, explorados y conocidos, sólo parecían irreales a la aventura de la conciencia.

Los sistemas de creencias han de ser destruidos y reconstruidos sin tregua. Cada esquema que parece definitivo solo es aquel que tarda más en ser redefinido y replanteado. Cada verdad lo es en la medida que es provisional, transitoria aquella que una vez sentimos como certidumbre y hoy descubrimos certera contradicción. Tanta impermanencia resulta psico-depredatoria, no hay ego que se resista. Nos vuelve dóciles, indefensos, sumisos.






¿Dónde queda nuestra autonomía? ¿Dónde fue el pensamiento libre? ¿A quién o a qué extrañas fuerzas pertenece el diseño de nuestra actuales creencias, nuestra idea de lo que está bien o mal, de lo correcto o incorrecto, nuestros gustos y costumbres? ¿Quién o qué estableció nuestros sueños, nuestras expectativas, nuestras esperanzas, nuestro sentido del éxito o  fracaso? ¿Nuestra complacencia, nuestros deseos y miedos, nuestra cobardía, nuestra avaricia, nuestro “nuestro”?

Arcónticas sombras fugaces sobre el barro, intrusos que se adueñaron de nuestra voluntad para ser nuestra voluntad. Incapaces ya de reconocerlas, interceptado como está nuestro nous, cautivo y desvirtuado, nos consolamos, acostumbrados a su inflexible y vampírico mando, llamándolas “mi mente, nuestra mente”, sin percibir la invisible sintaxis de la colmena forastera que nos conforma. Ahora dicen que las pinturas de Altamira, fueron pintadas por chamanes neanderthales, en absoluto silencio, mucho antes de que llegara el Nuevo Orden Mundial: ¿Con qué intención? “¡O tempora, o mores!”





Memoria creadora, memoria traidora

“No puso el Eterno dos corazones,
en las entrañas del hombre.”
(Qurân 33, 4)

“Un suspiro (Alma) tu existencia:
sea en tu favor, no en tu contra.”
(Ahmed ben Aliwa)





Silenciosa pero inexorable, a todo ser humano le llega una última hora, aquella en la que habrá de recoger –ya sin excusas- el fruto cierto de sus afanes, que no siempre irá a la par del de sus anhelos. Por más que así nos parezca, ninguna vida es del todo malgastada. “Nunca el tiempo es perdido…” nos recordaba la canción.

Cada pulso testificará ese día, cada respiración será interrogada, cada intención medida, cada pensamiento sopesado. Nada será despreciado o echado en falta. Todo comparecerá aunando la precisión de la víctima, el victimario y los testigos de ambos. Finalizada la obra, la neutralidad está garantizada por la memoria cordial.


Juicio, sentencia y veredicto: todo en un instante radical, preciso como una espada. Sin miedo. Sin deseo. Nadie guardara, toda vez que ella hable, recuerdo de esa memoria -tan traidora como creadora- irremediable. De tanto despreciarlas, nos condenaron las formas, nuestro pecado no fue menor por transcurrir en un sueño de perpetuos renacimientos. Final y comienzo, indicios de eternidad. Ahora que ya estamos muertos, sin miedos ni deseos, trazará el corazón un puente certero sobre el abismo de la memoria. "Nunca el tiempo has perdido..."