Mostrando entradas con la etiqueta Conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conciencia. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de junio de 2012

Amar cada espacio


“No se conoce a nadie por lo que piensa,
sino por lo que verdaderamente ama.”
(San Agustín, Confesiones)
 
“Quien persevera en su locura,
terminará siendo sabio.”
(William Blake)





Este miniblog ha tenido la fortuna de ser elegido por “Musgo de estrellas”, un blog de los de verdad, especializados en la supergalaxia Zen. Resulta esclarecedor y reconfortante  acercarse allí, de cuando en cuando, o siempre que resulte necesario, para encontrar así inspiración y la paz presente que de ella –toda vez que estemos abiertos- emana reparadora. En un post reciente, se habla del miedo y la inseguridad como pecados de extravío. Pero lo que más me llamó la atención fue el modo en que reclamaba gratitud, allí donde habitualmente, en ese estado zombificado al que también se hace referencia, no solemos entenderla debida.

Hay instantes en la vida de todo ser humano los cuales, plenos de misterio, al asalto en medio de la nada, requieren de toda una exégesis, santifican al demonio de nuestro sagrado egoísmo y le hacen entregar dócil sus ígneos secretos. Pero la visita de tales obnubilados instantes, mágico encuentro entre miradas y opuestos, siempre nos bendice en un lugar, tan humilde y silencioso que tras acogernos, pasa desapercibido. Toda nuestra asombrada gratitud se la lleva el instante. Nada queda para el mudo aquí creador que lo ha hecho real, posible.



Nuestro anhelo de lo divino reposa sobre el perfume invisible del lugar, que nos acoge con tal perfección que no perturba ni la visión ni la memoria, que no se entromete, que no reclama protagonismo alguno y no se cansa. No transcurre, nos deja ser en él. El lugar nunca falla, nunca abandona, nunca reniega y desiste como tantas veces nosotros. Disponible siempre, promesa necesaria y desinteresada. Hay en él mucho más que una moral, que una ascesis, más que una doctrina y más que una experiencia: nos acoge. Aquí está la llave de la restitución del hombre y del mundo en lo Eterno.


Ser conscientes de que torpes o diestros, dormidos o despiertos, todos ocupamos a cada momento un espacio que no siempre amamos. Un lugar que hace posible aquello que nos importa, donde nuestra Alma rompe sus ataduras, donde nuestro corazón late más allá de sus límites, donde –al asentarse serena- se renueva mágica nuestra mirada y, con ella, el mundo, la existencia. Donde descubrimos lo pequeños y mezquinos que pueden llegar a ser nuestros más ambiciosos sueños. Donde sabemos que somos posibles, porque tenemos espacio. Un espacio amable desde el que aprender a acoger sin prejuzgar, desde el que descubrir lo que significa “amar” y “ser amable”. (Gracias, Ane)



viernes, 1 de junio de 2012

Sombra tras la Luz

“Cuando veas a la esclava alumbrar a su ama,
a los descalzos, indigentes y pastores
competir por la construcción de edificios,
la Hora estará muy próxima.”
(Hadiz de Yibril)



Como señalaba acertadamente el ogro de Shreck, todos los seres humanos estamos construidos como las cebollas, por capas. Exteriormente mostramos un comportamiento motriz y verbal. Tras él, hay todo un complicado edificio de creencias que, mientras nos funcionen como es debido, sin demasiadas grietas o fisuras descaradas, solemos dar por ciertas, sin entrar en mayores complicaciones. Finalmente, se encuentra el persistente tirano vital al que, entre somníferos, ansiolíticos, analgésicos y comida baja en calorías, tratamos inútilmente de engañar.

Según nos muestra este sencillo esquema argumental, podría decirse que nuestro comportamiento motriz y verbal se correspondería propiamente con el cuerpo, nuestro provisional sistema actual de creencias con la intrincada amalgama neuronal que teje lo psíquico, y el centro de la cebolla, la certeza más intima y biológica, con el núcleo espiritual. Así, podrás disfrazarte y decir mentiras a otros, autoengañarte hasta lograr una total autocomplacencia, pero dentro de ti hay algo que no cambia, pero observa permanentemente los cambios que se suceden de forma impermanente: el testigo que permanece inmóvil, asistiendo al remolino cambiante de lo que “llamamos” real.




Dicho testigo constituye la esencia de lo espiritual, la sombra de conciencia tras la que se ilumina la Luz. Uno de los puntos más privilegiados desde los que realizar cualquier clase de observación, toda vez que uno se atreva a intentarlo. No resulta fácil mirar un espejo sin ser distraído inmediatamente por el reflejo.

Hay algo hermoso y desconcertante en los espejos, que al igual que le sucediera a Narciso, nos fascina y atrapa sin remedio. Algo que nos recuerda a nosotros, que nos resulta provocadoramente próximo y familiar. Tal vez porque nosotros mismos no somos sino una especie de constructor de arquetipos, de modelador de lo real, que ha olvidado que lo es. Un hacedor de reflejos sin memoria, cuya capacidad de olvido le hace confundir, en más ocasiones de las que sería conveniente, imagen con semejanza. Un olvido que, en tanto que es del todo inconsciente, representa una brutal servidumbre.

El secreto atanor, horno invisible de la conciencia, teje el mundo y, al reflejarlo, lo hace posible: rebosa.



Cortejo de átomos ensimismados que danzan dóciles en medio de la nada, arrastrados por una voluntad que los conmueve desde dentro, que los domina con una caricia suave y perfumada. Con la misma suerte de sortilegio con que el sacrificio culinario de la cebolla otorga el don de lágrimas. Medusa fiera, algoritmo que predice el continuo suceder de formas, trasiego del trigo y la espada al son de la Palabra.

Pobre del corazón que recuerda y se reconoce atado a lo indiviso, latiendo entre el cenit y el nadir sin ninguna esperanza, sosegado, en rítmica calma, aguardando ser cercenado por la misericordia infinita de Su espada, para mejor ser repartido. Odio liberador que al fin, lo que un cruel amor ató sin reparos, después Él, lleno de infinita ternura, libera, desata:

“Perro ingrato, llegó tu hora.
¿Acaso llegaste a pensar que ibas a vivir
eternamente?”


jueves, 31 de mayo de 2012

Star System

“No hay nada más peligroso y destructivo,
para el poder dominante,
que la verdad.”
(Leo Strauss, Sobre la Tiranía)



Cuando pusieron precio a la cabeza de Al-Farabí, este logró burlar la vigilancia de las puertas de la ciudad, reconociendo su identidad fingiendo estar borracho. Los guardias no pudieron creer que un sabio tan virtuoso pudiera emborracharse, y le dejaron pasar. Esta anécdota ilustra el hecho de cómo el decir la verdad como mentira, puede salvarte la  vida. ¿Qué se puede esperar de alguien capaz de hacer reír, provocar la tristeza e incluso dormir a su audiencia con el espacial “talento” de su música.



El próximo junio, Dios mediante, pasará por nuestras retinas las impactantes imágenes de un feto de elefante disfrazado de astronauta, entremezcladas con arqueología ficción. Ridley Scott se ha superado así mismo como agente de contrainformación al servicio de la distracción y el entretenimiento, con el fin de apartar nuestra mente de los asuntos esenciales. A lo mejor, como hiciera Al-Farabí, tan sólo trataba de salvar su vida y, como bien sabemos todos, el fin de la propia supervivencia, justifica cualquier medio. Si Prometeo levantara la cabeza, pondría su hígado a disposición del Supremo Águila de Zeus. No se la pierdan. Todo un ejercicio de brutal y rancio adoctrinamiento, aleccionamiento y amaestramiento, aderezado con efectos especiales diseñados por ordenador, en forma de costosísima cortina de humo que, sin duda, quienes aguardan agazapados tras las bambalinas sabrán bien como amortizar. La realidad virtual hecha fotograma 3D supera (tapa) una vez más, la incómoda realidad real.



Con la excusa del “crimen noble”, la mente política tras este nuevo señuelo sabrá como justificar debidamente la violenta irrupción en cualquiera de los muchos países árabes geoestratégicos e imponer, casus belli, su mesianismo y férrea voluntad imperial.  ¿Qué más dan unos miles de muertos más, dentro y fuera de las propias filas? Lo importante es garantizar, con o sin la ayuda de los David8, el conflicto permanente que pergeñara George Orwell y se encargó de hacerlo convenientemente imperceptible, mostrándolo descarnadamente como ficción décadas más tarde, la industria cultural del cine: esa hábil fábrica (destructora) de sueños, capaz de ocultar y tergiversar las peores y más reales pesadillas. Poco a poco, pasito a pasito. Como se deben hacer las cosas importantes, las que tienen "interés".



viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Despertar a un mundo en llamas?

“Habeis pronunciado los sagrados nombres del Eterno una y  otra vez,
habeis guardado en los resquicios de vuestra memoria retazos de textos sagrados,
sin conseguir por ello desvelar el sentido del secreto, la esencia del misterio oculto.
Vuestra práctica es impostada y solo ha conseguido aumentar vuestra avaricia,
afilar vuestro apego a las cosas mundanas.
Ninguno de los libros que presumís haber leido ha conseguido calar en vuestra alma,
 rozar siquiera la cáscara de vuestro brutal ego.
Pues sólo a los elegidos les cabe dar muerte a estre ladrón interior
que saquea la propia casa donde vive y encuentra diario cobijo.”
(Hazrat Sultan Bahu)

“Podemos definir la Magia como la capacidad de hipnotizar a un colectivo
para hacerle percibir como real todo aquello que sólo aparenta serlo.
En nuestros días conocemos a esta clase de hipnosis colectiva
bajo otro nombre mucho más poderoso que nadie en su sano juicio
se atrevería a relacionar en modo alguno
con el primero: Método científico.”
(Edward Alexander –Aleister- Crowley)




Ardua tarea la que se nos plantea, vive Dios, esta de sanar el Alma enferma del Mundo. Por suerte, no estamos solos ante tamaño desvarío, pues hay personas para las que lo divino representa el centro de su toda existencia, esto es, ocupa el lugar central de su Corazón, allí donde mana el Amor que abre desde dentro todas las puertas, aquel que otorga la Paz profunda y la Verdadera Luz del Conocimiento. Deseosos de regresar a casa y de hacerlo en vida, se entregan a la noble tarea de conocerse a sí mismos, sabedores de que sólo esta experiencia de auto conocimiento es la que procura aquella otra que tanto anhelan, la experiencia de Dios, un Dios que les resulta demasiado grande como para quedar confinado en al ámbito restringido de una práctica espiritual que excluya a todas las demás  Esto es, permanecen demasiado absortos en el Eterno como para perder el tiempo despreciando a Su adversario.


 


Su pequeño gran secreto radica en recolectar cada año los frutos “de temporada” de ocho (ni una más ni una menos) prácticas muy activas, allí donde parece no suceder (wu wei) “prácticamente” nada. Toma nota, si ese es tu deseo:

1.- Un esfuerzo perseverante por darse cuenta de cada respiración (conciencia del ahora).
2.- Ejercicios de descontaminación (desprogramación, renuncia) de la hipnosis colectiva profana (variados gestos purificatorios)
3.- Un centramiento meditativo (desarrollo de la conciencia “Lunar”, Mercurio)
4.- Un contacto con lo divino (arrebato, desarrollo de la conciencia “Solar”, Azufre)
5.- Una familiaridad con dicho contacto en la vuelta a lo cotidiano (androginia, humano “dual”, conciencia unificada, magisterio, cuerpo astral, Cinabrio o Sulfuro de Mercurio), esto es, estar en el mundo pero sin ser "del mundo".
6.- Reunión con (al menos) otros seis “Humanos”, esto es, aquellos que han unificado en sí lo dual.
7.- Comunión (unión en común), conspiración (respiración común): conciencia crística, cuerpo “Causal”... es lo que tiene eso de respirar de forma consciente junto a otros, en Unidad de Intención.
8.- Testimonio directo, “Conciencia mártir” (testigo): GNOSIS que mira al suelo con la humildad de quien tiene el Corazón en el Cielo, y da cada paso sin más afán o voluntad que la de poner su pié en otras huellas.



 



Ocho vértices de un cubo, seis caras debidamente reunidas (dos a dos) que tienen un único centro y todas ellas forman un cubo o Templo Virginal en donde el Eterno cobra Presencia y Actua (o Causa) lo creado: Kaaba. Así ha sido –y está siendo- desde el Origen de los tiempos. Siete pliegues en el "vestido" de Sol una Señora con la Luna a sus piesl... que diría San Juan, en su Revelación.


La palabra clave de esta “curiosa” óctuple enumeración para el atento observador es (seguro que la has acertado): Conciencia, conciencia de Sí como puerta interior a otro tipo de estados de conciencia más ¿sofisticados?. Conciencia. Toma (allí dondequiera que la encuentres) Conciencia. No pierdas el tiempo en entretenimientos vanos. Quien se conoce a sí mismo –hasta Ese Punto-, conoce a Su Señor en esta encarnación, el Cielo en vida, un verdadero anticipo de la Isla de los Bien “Aventurados” en la intimidad del Eterno. Así ha sido y así seguirá siendo, Dios mediante, para los Limpios de Corazón. Si de verdad te gustan las finanzas, respira hondo, toma Conciencia Plena de ello y, -para variar- "haz" Números!



 



Por extraño que pueda parecerle a algunos, aún quedan "burkinas" agrupándose en familias, allende las fronteras del conocido país del África Occidental. Allí donde acampan ignotos, como vienen haciendo con exquisita discreción a lo largo del cansado transcurso de los siglos, se restablece  y renueva el vigor, toma su asiento (cátedra) la Virtud, cobra más fuerza el antídoto y se vuelve activo el Principio de sus virtudes antígenas que resultan de todo Punto polares, que no populares, verdadero Centro de Salud, asistido tan sólo por dos eficaces e discreción imprescindibles ayudantes, a los que se suma el gentil apoyo de los cuantos los asisten y de otros muchos tantos -no menos activos- que van por libre.

Verdaderos Humanos de Oro, valga la redundancia, a los que en vano y mal que le pese al Príncipe del Mundo, han tratado de imitar cuantos famosos y notables sucedáneos llegaron a creerse el disfraz, sin ser capaces, empero de olvidar el macabro trasunto de haberse un buen día disfrazado, jugando a ser o parecerse ("such a" que dirían los sajones)–al menos lo que dura el fugaz aliento inconsciente una breve existencia, una vida transformada en mueca-, ataviados con el áureo disfraz, como dioses.

El remedio actúa lenta pero inexorablemente sobre la brutal pandemia que asola nuestras almas contritas. Y así lo experimenta también el Alma del Mundo, que siente como se libra esta brutal y feroz agonía en sus maltrechas entrañas. El ahora desconcertado Egregor que a duras penas la posee, se resiste a cambiar de costumbres, negándose a prescindir de semejante chivo expiatorio y a abandonar de modo definitivo a su “legítima” y "sabrosa" presa, tratando de resolver semejante disonancia cognitiva de un modo expeditivo y con toda la furibunda violencia de que es capaz en nuestros días, ya que le parece responsable y necesario: “Delenda est Humanitas”, pues en su más recóndita médula siente por primera vez el amargo sabor del miedo.



El miedo de saberse tan grande como ilusorio; el miedo a su irremediable disolución salina en un Océano de Paz, Armonía, Luz y Conocimiento; el miedo de retornar a la Fuente; el miedo a volver a Verdad y regresar a Casa, pues ciertamente, de Dios somos y a el regresamos:

¿Qué será cuando descubra que su virtud que no era sino virtual ha quedado totalmente desvirtuada en su insustancialidad? ¿Qué será de su ponzoñosa mordaza cuando el Alma del Mundo, ahora ya convaleciente, resulte finalmente sanada, quedando restablecida y de nuevo liberada? ¿Cómo acostumbrarse a ser no-ser? ¿Cómo afincarse y obtener rentabilidad de la inagotable Nada, siendo efímera y transitoria creatura, huella sin Huella? ¿Cómo resignarse a no ser ya nunca más Imaginación sino tan sólo mera apariencia imaginaria?

¿Cómo despertar a un mundo en llamas? Pero ¿es que arde el mundo o únicamente nos lo parece?  Tal vez habría, en Realidad, que despertar "del" mundo. Quién lo conoce lo sabe. Debe tratarse de esos trastornos alucinatorios característicos que de suyo suelen acompañar a ciertos estados transitorios de conciencia, como el de la alta –y sanadora- fiebre.