Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de marzo de 2016

¿Respiras? Claves para modular la consciencia


Quizá -también tú, que renunciaste a la Costumbre-, tras naufragar en las dudas, tuviste que hacer de tripas corazón y, teniendo a gala desplegar una serena fuerza contenida, aún conseguiste deleitarte en el légamo de la impotencia o el amargo fracaso.

Sin necesidad de mistagogos, renacer de tus cenizas habrá de ser ahora el único rito. Su cotidiana práctica, tornada instinto, centro ubicuo en torno al que deambular, a despecho de aquellas interminables guerras, éxodos y vicisitudes que aún afligen al orbe, habrá de garantizar quizá tu prevalecer eterno.

(Disfrútalo, si quieres, completamente gratis)


jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Veneno apacible

“Así como nunca se arrebata la oscuridad a los dos mundos,
la oscuridad del alma iniciada, a caballo entre ambos,
majestuosa, silente y sabia, es la oscuridad suprema.”
(Mahmud Shabistari)
 
“Rester soi-même.”
(Michel de Montaigne)

 



 
Quiere nuestro hiperactivo siglo XXI impedirnos seguir siendo nosotros mismos tras la usura de la cronometración vital, allí donde ya no queda tiempo ni para la reflexión sedente ni para la itinerante, aquellas donde se rumian y caminan los pensamientos. En el estrecho lapso de una serie, de una partida de Angry Birds, de un apresurado vistazo por los titulares digitales, el timeline del Twiter o el muro del Facebok, pocos frutos magistrales cabe esperar de esta deslumbrante, vertiginosa y aciaga época. Sin espacio para la reflexión y el silencio, estamos pues abocados a un mundo sin aristas ni artistas.

 
 

Señalaba el maestro Manuel Vicent nuestro actual desinterés por el amanecer que se extiende centelleante sobre el mar, el oro cegador sobre los rastrojos que nos regala la siega de agosto, el que madura en los membrillos por el temido San Martín porcino, el que relumbra al viento en la podredumbre de la hojarasca otoñal, en el sillar románico que enciende el sol a media tarde, el las obras de Klimt y Matisse, en las letras capitulares de los códices de vitela, aquel oro que nos envuelve como una dádiva, al cero por ciento de interés,  en el mosto que fluye al final de la vendimia y que sabe dorar el crepúsculo en la copa que llevamos, ya sabios,  de la mano a nuestros impacientes labios, mientras aguardamos la promesa del brillo solar, que reestrena la vida para nosotros, cada mañana.

 
 

El oro esencial que entrega la mirada serena sobre las “Oras” no es el oro por el que se afanan y pleitean los voraces mercados. Una mirada que verá trocar en nosotros deseos y necesidades artificiosamente construidas por otras quizá más genuinas por las que sí merecerá la pena tu batallar, por las que tendrá sentido y será necesario derrochar el efímero caudal de una vida, agotar el propio camino que crearon, en su solitario andar, tus pasos. Bien mirado ¿cabe mayor codicia que la de marcarse y seguir el propio rumbo, en ese estado de consciencia crepuscular donde las cosas no son sólo posibles o simplemente probables, sino inevitables, necesarias? Aún puedes rescatar tu tiempo de la cadena de la prisa, de la impostura impuesta. Festina lente.
 
 
 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Nihil Obstat


“Quien camina en la noche, tropieza,
toda vez que no encuentra luz en sí.”
(Juan 11,10)
 
“Conviene que uno muera por su pueblo
y no que el Imperio destruya toda la nación.”
(Yosef bar Kayafa, Pragmatismo Saduceo)

 

 

Nadie suele divulgar ninguna información que atente contra su propio interés. Así quiere el sentido común y la judicatura consentir que cualquiera mienta de modo descarado siempre que sea en pos de su propia defensa. Mas sutil resulta aquella mentira noble, que sustenta incólumes los tóxicos cimientos de nuestra sociedad, nos mantiene estupidizados, dóciles, acríticos y agota toda nuestra preciosa atención hasta que, si pese a todo aún llegamos al periodo senil, sea la demencia o el Alzheimer los que nos mantengan inofensivos hasta el final. Quizá por eso resulten tan anecdóticos en la actualidad los casos de sedición no programada. Libertad, sí, pero, si sabemos bien lo que conviene a nuestra sensibilidad y consciencia, siempre dentro del establecido orden constitucional.


Dicho lo cual, si aún deseas lograr adentrarte en el futuro sin la rémora del “sistema”, cultiva tu inteligencia, preserva toda tu atención en la huida, aborrece siempre del miedo-ambiente y busca tu refugio en un ambiente apacible, pacificador, libre de tóxicos. Nadie asegura que llegarás a la meta, ni siquiera si saldrás vivo de la aventura, pero atrrévete a sentir qué se siente cuando tienes la certeza de haber encontrado al fin el camino, tu indiviso camino, aquel en el que cada paso, cada gesto, cada amanecer, cada atardecer cobra sentido. Alimenta tu conciencia con aquellas percepciones sensoriales de las que pretendieron enajenarte quienes causaron tu insuficiencia y, a sabiendas, arbitrariamente te condenaron a vagar por el laberinto del sinsentido, por un módico precio impositivo, y te negaron obtener gratis “el pan nuestro de cada día”. Encuentra a la hija de Minos y su benefactor hilo.


sábado, 8 de junio de 2013

Corazón ardiente

“Atardece.”
(Lucas 24,29)




No hay amor en la posesión. Si en la soledad, en el silencio, en el abandono, en la reclusión, en la cercanía de la última hora del día, en los últimos instantes de una vida, allí donde huérfanos del espíritu y prestos a sumirnos en el frío de la tiniebla, dócilmente todo se abandona. Momento mágico que, nada más atraparlo, en juguetona dialéctica desaparece, haciendo temblar al héroe.


Cielo raso en el atardecer del páramo infinito que nos invita a trascender el interno bullicio cotidiano, en un tenue esfuerzo de centramiento que no es sino oración. Lo demás, obrar como los demás cuando parece necesario, hacer cuanto y cuando los otros no se atreven, comprometerse, escribir… soberbia. “¿No ardía nuestro corazón, como resolana debajo la piel?”



lunes, 6 de mayo de 2013

Yasîn


“Habéis reducido el hermoso espectáculo de la vida
en mero juego y distracción donde alimentar vuestras
insaciables belicosidad, vanidad y sed de codicia.”
(Qurân 57, 20)





La escisión dual de la conciencia, error cognitivo transformado en invisible dogma social, ha convertido a la occidental en una peligrosa contra-civilización  ciega. El ancestral viaje de la autoconsciencia, lejos de propiciarnos una visión trascendente, nos mantiene atados a la inconsciencia.

Incapaces de reconocer en los otros lo humano que nos constituye esencialmente, caemos en la trampa de la instrumentalización que, como una suerte de boomerang kármico, termina por deshumanizarnos y sumirnos en la trampa dicotómica de la percepción escindida, separada así de lo real.

Cualquier esfuerzo por resolver, superar, amortiguar, disolver, negar o trascender la angustia existencial que germina de nuestra disociación de la realidad resulta vano. La gracia y belleza reparadoras solo pueden provenir del tenue y dulce perfume de una conciencia unificada.



domingo, 10 de marzo de 2013

Arte y simulacro


“Podemos soportar una infancia marcada
por la desafección paterna,
más no una existencia desprovista de sentido.”
(Rollo May, Coraje creador)
 
“La conexión con la conciencia transpersonal autónoma
(malintencionadamente llamada inconsciente colectivo)
solo puede realizarse a través del propio
(personal e intransferible a cualquier clase de mediación)
proceso de individuación.”
(Carl Gustav Jung, Símbolos de Transformación)

 


 

Toda experiencia inefable lo es en la medida en que se resiste a ser confinada en los estrechos límites del lenguaje racional (hemisferio izquierdo), decantándose más por la fértil imaginación sobrerracional poética (hemisferio derecho) como eficaz soporte simbólico que traspasa las barreras encorsetadas del sentido oficial, metáfora creadora a través de la cual se vinculan operativamente y actúan entre sí los mundos.

 
Conocer (y manipular) el poder de símbolo permite modificar (abrir, ampliar, expandir…) la consciencia, cambiar su grado y modalidad. De este modo el Arte instrumentaliza al artista para sus propios fines y consigue a través de la docilidad y sumisión de éste su verdadero objetivo, saltar el muro obstructivo y distorsionador del lenguaje y conmovernos (atrapar, unirse, conectar, religarse a) el alma.

 
Por desgracia, resortes de acción grupal  artística, de una potencia inusitada (ya sea en forma de danza, banquete o relación sexual), han sido intencionalmente reducidos a vacuo disfrute, frívola distracción, necio entretenimiento, enervando el Arte hasta que no quede de él más que su inerte sucedáneo. Cabe pues, si así lo deseara nuestro lector/a, la noble tarea de recobrar la naturaleza original, no desvirtuada, de algunas cosas, mientras se espera cierta la benefactora muerte.
 
 
 
 

sábado, 9 de marzo de 2013

Acomodarse a la Vida


“Nada incomoda más a los dioses
que se hable de ellos en su ausencia.”
(Iámblico de Calcis)

 
“Bien sea bajo la forma de ideas,
sentimientos o acciones,
llevamos a los dioses dentro”.
(Proclo de Constantinopla)
 

 

 
La conciencia de que algo irrenunciable está ocurriendo dentro de ti, posee la violencia de una revelación en la que no caben márgenes de maniobra, como la que llama a la vida a proteger y alimentar cuanto ha nacido de ella. Así, de este modo misterioso y maravilloso, poco a poco, nuestra consciencia, y con ella nuestra perspectiva del mundo, se ensancha.

 
Al compartir, con devota asiduidad, el silente secreto de la incubatio nocturna, ensimismados y purificados por la contemplación del fértil vacío consciente de nuestro oscuro abismo interior, verdadera naturaleza esencial, tan central como insondable, resulta posible así un recurrente morir y, por ende, un recurrente renacer, que acaba convirtiéndose en propio camino.

 
Arduo camino, que sólo resulta posible recorrer cada vez sin claudicar desde el misterio de nuestro mejor don. ¿Cuál es, desde el aparente aquí y ahora en el que te encuentras, el tuyo? ¿Quizá proteger empero, ante la contrariedad y la adversidad, una sonrisa escondida? ¿Quizá lograr mantenerte disponible a la experiencia? ¿Quizá elegir disfrutar del enigma de tu existencia, sucumbiendo docil ante el colosal tsunami de incertidumbre?



domingo, 30 de diciembre de 2012

Quid prodest?

“Haz lo que quieras.”
(Ley de Thelema)



En lo infrahumano, nada hay más práctico que una buena teoría, a la hora de mostrar conexiones ocultas entre decisiones aparentemente inconexas que permiten así explicar lo “imposible” y predecir el amañado “futuro pluvial” en detrimento del interés general del patio comunitario, a partir del desvelamiento de ciertos intereses de patios muy pero que muy particulares.

¿A quién interesa que esta crisis de “víctimas sin responsables” no se solucione nunca? Fundamentalmente a los políticos-técnicos, curtidos lobos profesionales a los que supuestamente –mistéricos prodigios de la representatividad- les ha sido encomendado el bienestar del rebaño a cambio de una módica cantidad de lana.





Siempre me sorprendió más que la desinteresada tenacidad de la muerte, la exquisitez del tejido legislativo, judicial y ejecutivo, trama y urdimbre diseñadas para la silenciosa captura de rentas ajenas: solve et coagula. Nunca son malos los planes sino (revísese los horrores de los últimos 100 años) su interesada implementación.

Aviso a Aspirantes a "lobezno elegible" dentro de las élites extractivas: no dejéis de manteneros psicopáticamente fieles a la psicopática cúpula o no habrá lana alguna que compartir ni dietas, ni cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos ni, tampoco, canonjías en empresas privadas reguladas que dependan del BOE para prosperar: Caveat emptor delendaque catenae. Thelema.



martes, 6 de noviembre de 2012

Exquisita y misteriosa

"Lo malo del Creador
no es sólo que no exista
sino que, cada vez que juego con Él
-áun no puedo probarlo,
pero de algún modo, lo intuyo-
¡me hace trampas!"
(Diario de Belcebú)
 
"Gracias a mí,
todo sucede a cada instante
según lo previsto:
les tengo desconcertados."
(Diario de Dios)
 
 




Ya sea como objeto, ya sea como sujeto, la conciencia es exquisita y misteriosa. Cuando se vive al borde de nuestras posibilidades humanas, como ahora mismo sucede, uno termina por descubrir que todas las periferias, en la medida en que son relativas, son justificables. No ocurre así con el centro.
 
Aquellos aún incapaces de ver la potente maniobra contra-iniciática (contra-tradicional) que anida en lo clásico, presumen de ratio y logos, allí donde parece del todo evidente que reina la soberbia del ignorante, los jueces son corruptos, los secretarios -no ya indiscretos- cotillas, los administradores avariciosos, los sanadores tóxicos, los misericordiosos hostiles, los vigilantes distraidos y patosos, los defensores ciegos, los que garantizan los procesos clave vagos, los artistas artificiales, los acreedores los mayores morosos... los esfuerzos de inversión demiúrgica han triunfado.
 
Buena parte de los apegos y aversiones que nos caracterizan a cada uno de nosotros, fueron diseñados e implantados en nuestras mentes por seres que vivieron un mundo radicalmente distinto al nuestro. No valen reclamaciones: todos han muerto.
 
Y ahora mismo... ¿Dónde estás tú? ¿Sabes dónde estás? ¿Para quién trabajas realmente? ¿Asumes tu total responsabilidad en pensamientos, palabras, obras y omisiones? ¿A quién pertenece lo que anida en tu corazón verdaderamente? ¿Eres capaz de poner en palabras lo que seguro ya vislumbras en tu interior? ¿Vas a seguir aferrado a tus certezas provisionales, a los calamitosos avances que extirparon en nosotros todo vestigio de lo humano, a guiarte por imaginarias cartas náuticas de todo a 100, a confiar en tus delirantes mapas? ¿Hasta cuando?
 
Deduce, de tus respuestas, si ya has elegido -o te eligieron- bando.





jueves, 6 de septiembre de 2012

Yihad y botín cuántico


“Pese a lo que muchos creen,
es la conciencia escalar “quién” crea la materia
y la reduce a cuántos, y no a la inversa.”
(Amit Goswami)
 
“Por sí misma, la liberación espiritual
es completamente insuficiente.”
(Jonathan Talat Phillips)

 



 

Los seres humanos actuales, degradados como están en la confianza tecnológica, se encuentran atrapados entre la perversa herencia de un pasado manipulado y la clara incertidumbre de un futuro que no lo espera ser menos. De alguna forma, que algunos entienden lógica, ha abandonado las mieles de su frugal libertad por una absurda y ensoberbecida dependencia tecnológica que se auto refuerza: ha caído en una sutil y poderosa trampa, sólo que él la llama  “su evolución”. A su manera, progresa de modo adecuado. Se siente orgulloso de haber elegido “no elegir” y abandonarse dócil al signo inequívoco de los tiempos.
 
Este “estado de cosas” es patrocinado y enaltecido por una brutal cohorte de agentes políticos e ideológicos encargados de un cometido neo-sacerdotal: reforzar la inercia institucional e industrial de degeneración del factor humano hacia su total extinción. Las artificiales leyes de la selección “natural” dirán si la conciencia, base radical de la libertad humana, merecía ese destino o no. La elección que le cabe a cada “proyecto genómico de ser post-humano” será la de mantener "activo" el engrama de genes -aún- responsable de promover un cierto grado de conciencia sobre lo que sucede o, cómo no, abandonarse a una pronta (y cómoda, por tecnológica) extinción.  
 
En una suerte de absoluta y neutral justicia, todos y cada uno de nosotros y nosotras tendrá “su merecido”, que es la expresión que el ignorante pseudo-hombre moderno utiliza para referirse al hado, esto es, a su suerte. Bien mirado, no parece, después de todo, que estemos tan “abandonados”. Aquellos que se dobleguen a la ficción del ethos, caerán presas de su prestigio. Aquellos que prefieran la urdida armazón del logos, serán víctimas de su pragmatismo. Los más idiotas serán aquellos seducidos por la sensiblería incólume del pathos, enamorados del “chulo” tecnológico, cautivos de las fauces de Sobek.  Así están las cosas. Y es que la ceguera de Maat no precisa ver, para no “verse” obligada al amaño de mentir. Dichoso destino el de las diosas y dioses, tan distraídos en repartirse “el botín” con sus ficticios dilemas lógicos y entretenidos en el insulso fragor de sus teocráticas y aburridas guerras... entre la madre “espacio” y el padre “tiempo”.
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Lunáticos


“El rezo que espera al sol
es diferente cada mañana.”
(Néfesh Ha’jaim)

“Cuando me levanté para abrir al amado,
ya se había ido.”
(Shir Ha’shirim 5, 6)



Son muchos los que, al considerarla una entelequia, se resisten a creer que alma humana (su alma) cabalga sobre las onduladas olas del tiempo. Así, cuando ésta se halla en la cresta, besa y es besada por el cielo. Más adelante siente, en su descenso, el dolor de la pérdida de su amado. En la base, tocando tierra, sólo queda el consuelo del recuerdo y nostalgia, y un ardiente deseo de volver a remontar. Estos estados descendentes y ascendentes los experimenta el alma de manera recurrente a lo largo del año en momentos muy precisos, tan precisos que podría decirse que poseen una “exactitud lunar”.



Podría incluso establecerse una equiparación entre la “cresta” y el plenilunio, la “caída” y el cuarto menguante, la “nostalgia” y el periodo “sin luna” (luna nueva), y finalmente, entre el anhelo del reencuentro y la “creciente”. Esta montaña rusa anual presenta trece hitos que siempre comienzan en la “primera luna llena de primavera”. Somos, pues, almas lunáticas, atrapadas la cárcel de un trayecto solar. Cárcel que, una vez que se conoce bien, inmediatamente (ipso facto) deja de serlo.



Pese a lo que muchos piensan, el alma humana no es uniforme. Posee cualidades, matices diferenciados. Todos estos matices están sujetos a la triple recurrencia lunar. Es necesario pues un reseteo inicial de estos cuatro matices (en distintos momentos del año): fase mutable. Es necesario que aparezca una clara intencionalidad en cada uno de ellos (también en distintos momentos del año): fase cardinal. Y es necesario (una vez más, en momentos del año distintos) que se intensifique dicha intencionalidad de manera focalizada: fase fija. Sólo resta por desvelar cuáles son esos cuatro matices del alma humana: su bios terrestre, su pathos acuático, su thymos ígneo y su pneuma aéreo.



La clave está en hacer trabajar -a cada instante (ya que cada instante requiere su trabajo específico)- todos estos matices como una sola unidad, y luego juntarse (ser uno) con otros capaces de hacer lo mismo en un solo pulso. Las mismas palabras tendrán mañana un efecto completamente nuevo. El instante no es mero escenario pasivo sino, muy al contrario, nuestro más valioso capital; nuestra vida misma. Vamos, todo es cuestión de relajarse primero (agua lustral), y luego sólo poner un poquito de atención e intención perseverante. Si no eres alguien desalmado, no pierdas la oportunidad… ¿Hace falta decirte más?




jueves, 2 de agosto de 2012

Nekudat Elokut


“Invisible a los sentidos
es la certeza del corazón.”
(Rumi)






La sensibilidad espiritual del corazón humano está implícita hasta en el pusilánime. No importa lo mezquina que sea tu alma. Se le ha reservado un tiempo y un espacio para llevar a cabo su misión. Cada uno de nosotros esconde un misterio. Es nuestra tarea el conseguir desvelar su esencia, más allá de las máscaras, y realizarlo. Alcanzar así la Sabiduría que nos desnuda y alcanza.

Nuestro corazón, como el núcleo de la palmera, es cambiante. Su ductilidad le permite girar sobre sí, fluctuar, agitarse, transformarse. Pero ese mismo afán transformador conlleva su potencial de serenarse, de cambiar hacia el sosiego, de abandonarse a la paz en la comprensión del cambio perpetuo del mundo: Shekinah.

Alma sórdida, conmuévete, para que tu corazón sea devuelto, volcado y revolcado hasta su total transmutación, en un día sin término, allí donde todas las cosas hablan y, tornándose vivas, se transforman en un umbral del ámbito espiritual. No hay mejor espera que la de la confianza.



miércoles, 4 de julio de 2012

Bendito Campo Escalar

"Le he rezado a mi bosón,
para que me permita vivir un poco más."
(Peter Higgs, en su visita al CERN)




No existe un vacío tan vacío que no se halle permeado por el “divino” campo escalar, que lo impregna todo. El lobby científico ha esperado hasta el 4 de Julio de 2012 para arriesgarse a comunicar que dispone de evidencias de la existencia del Campo de Higgs, desde que se iniciara su búsqueda el 10 de Septiembre de 2008. Lo sutil (inmaterial) tiene cabida en –y sobre todo explica- el mundo material, haciendo posible las cuatro interacciones. Y Peter, quien lo postuló el año de mi nacimiento, ha vivido para verlo, lo que quizá le haya compensado más que llegar a recibir un día el rimbombante Nobel de física.





Se equivocó Stephen Hawking al predecir que, de existir, dicho campo sería indetectable. Ha perdido los 100 dólares que apostó. El mapa subatómico está completo y es estético. El campo escalar era el marco necesario que termina por desbaratar el caótico Big-Bang, y le da pre-sentido. Debe estar muy cerca ya el fin del mundo para que la cantidad se digne al fin a reconocer la existencia de la calidad, para que los fermiones rindan pleitesía a los bosones. A lo mejor los agujeros negros experimentales no se evaporan tan fácilmente como se suponía. Es lo que tienen los errores de cálculo. Al menos, ya sé a quién culpar (yo que me soñaba fotónico) de mi sobrepeso. Puzle resuelto. Enhorabuena, profesor Higgs. “A ver que pasa ahora con los fotones a tres velocidades”, inquiere Dios, desde su celeste trono, sonriendo divertido, “necesitaremos aún más potentes colisiones”. (Tiene guasa el Orbis Factor)



lunes, 25 de junio de 2012

Delirio enamorado

“Confronta tu cansancio desde la guerra del Alma,
rendido y derrotado ya el cuerpo que la contiene.”
(Durante Alighieri, Detto d’Amore)
 
“Quien sabe de dolor,
todo lo sabe.”
(Ernest Heminhway)





Imagina la angelología planetaria la existencia de alados seres sutiles que circundan nuestras miserias en secreto, cual los astros giran en torno al centro divino, dotados quizá de una conciencia que ignora (o desprecia) la ciencia bajo el eufemismo de ley gravitacional. Excepciones como las de la resonancia mórfica, que entienden que la conciencia o noosfera trabaja como un campo informacional activo, llevaron al total ostracismo a Rupert Sheldrake en 1981. Físicos como David Bohn, tuvieron mucha más suerte. Sea como fuere, parece que el universo actúa como un espejo de conciencia y refleja lo que estamos buscando. Su maya estructural danza al compás de nuestra observación. Nos guste o nos asuste, “su conciencia” baila al son de la nuestra.


La conciencia, escurridizo asunto donde los haya, precede a la creación densificada del Universo, lo penetra y contamina: nosotros somos la prueba. Un salto cuántico nos hace imaginar que nuestra Alma forma parte del Alma del Mundo, segmento arbitrario de su prodigiosa trama fractal: Una suerte de “scire” compartido, sinérgico, sincrónico, simultáneo, sináptico, tan complejo, bello y armónico como lo soñara Albert Einstein… esto es, con-sciente.


La última visión que aguardaba a Dante era la de un Cosmos amoroso, que hacía estallar en un orgásmico abrazo los cúmulos de galaxias. No debemos hacerle un caso excesivo. Entontecida la razón por la sublimación hormonal hacia la Portinari, nos hizo ver que, más que sabio, no era más que un estúpido romántico, que eligió tener la cabeza más allá de las Angélicas Esferas Conscientes, allende el Empíreo, allí donde otros se conforman con los chemtrails y las nubes. Delirios de amor del toscano poeta para impresionar a su particular y esquiva Dulcinea: "l'amor che move il sole e l'altre stelle."