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viernes, 15 de febrero de 2013

Escrutar el corazón

“El mundo será ungido
por la belleza.”
(Fedor Dostoiebsky)

"Sólo seremos verdaderamente felices
contribuyendo al bienestar ajeno."
(Noboru Kaetsu)
 

 
Resulta notoria la aficción de los príncipes a morderse y devorarse mutuamente. La eficacia de la oración nace únicamente de un vigor corporal capaz de soportar los embates del espíritu y blandir la espada flamígera con brazo fuerte. Se trata de sostener discretamente el ancestral organigrama que, aunque alejado en las antípodas de las necesidades del rebaño, satisfaga los voraces intereses de la intemporal curia, amparados tras el secreto que guardan los milenarios muros de soberbia: corax gules,corax sable.

 

Han regresado a mis pasos las frágiles flores del almendro, entregando generosas la efímera belleza que tejió perseverante el invierno. Las reformas que Mater Ecclesiae necesitaba con urgencia están prácticamente finalizadas, a la espera de que los últimos retoques borren todas las huellas del extravío del Espíritu Santo. Desde la biblioteca aguardan silentes rosas, limoneros y naranjos la obra certera de la primera luna llena de Pascua. Ya todo vuelve a estar bajo el pertinente control, bien retirado de las miradas del Mundo.
 
 
 

domingo, 10 de febrero de 2013

Máscara y ceniza



"Con ese amor
entrarás en el Jardín."
(Muhammad)
 
 
 
 
 
Lejos de lo que el común suele pensar, el Carnaval, vivido en serio, resulta una experiencia brutal y aniquiladora que nos conduce a los límites de lo humano: el desenmascaramiento que descubre bajo el oropel de la máscara, la esencial ceniza. Es necesario tener la valentía de desprenderse de la máscara para deshacer los nudos que nos impiden reanudar el camino de regreso y, desde el estremecimiento, desleír la aparente solidez de las certezas sobre las que un día fingimos habernos edificado, destruir los andamios que otorgaban consistencia a la nada, denunciar la desnudez del emperador, caerse del guindo…

El desenmascaramiento precede a la Verdad. Es un cambio radical en el que cada uno descubre que no puede seguir mintiéndose bajo una vida disfraz, que se hace obligatoria la necesidad de desapego al actuar, de mostrarse verdaderamente sinceros, ya sin miedo al precio, desde nuestra rectitud de intención.

Aprender a caminar entre los escombros y las ruinas de lo que creímos haber sido, sin dioses que resistan permanecer en el sancta sanctórum, desvalijada la cámara del tesoro, profanadas las heroicas tumbas: fértil polvo, sabia ceniza, serán todo el sustento de tu renacida gloria.