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lunes, 4 de febrero de 2013

Calor eléctrico, frío magnético

“El miedo es como una tormenta,
deja que pase a través de ti
y no desdeñes la valiosa lección
que se oculta en los desperfectos.”
(Frank Patrick Herbert)

 

 

 
Creamos todo aquello que creemos o no. La creencia e increencia son así las claves de nuestra capacidad creadora/destructora, como sabe bien quien se gana los cotidianos garbanzos en la magistratura. El agua “obedece” así a la forma del embase. ¿Y la forma? La forma obedece al creador. ¿Y el creador? El creador obedece a la creencia. ¿Y la creencia a quién obedece a su vez? La creencia es autónoma, lo que no significa siempre “rígida”, ya que, muy al contrario, siempre (forzosamente e independiente del nombre que quiera dársele) fluye. No hay pues, pese a quién le pese, acción irreversible. El reflujo solo es el mismo fluir en sentido inverso. El orden radica en la necesidad de fluir. El sentido, mal llamado “orden”, es algo totalmente arbitrario. Quienes conocen el camino más corto, no ridiculizan los dogmas que obligan a Dios a fluir ni equiparan piel con costra, ni proceso con estado, ni experiencia con palabras. Precisamente quienes conocen.
 
 
 
 

lunes, 14 de enero de 2013

Ex Lux, Dux

"Suele lo infinito
potenciar lo real
en lo finito."
(Jules  Doinel)







Toda vez que la esencia despierta en ti y comienzas tu búsqueda, basta con hacer lo que creas que te llevará a tu meta y, más de una vez, dejarte llevar por el sentido común, sin llegar por ello a atormentarte entre lo que quieres y no debes o debes y no quieres, ni sentirte siquiera protagonista del proceso en el que estás inmerso. Habrá errores: rectifica.

No aceptes mediación alguna entre tu y lo sagrado. Haz de tu vida rito; de la tierra, templo; de tu corazón, centro. Por encima de los desvíos, los tropiezos y las trampas que encuentres, prosigue ecuánime tu camino. Quiera el Eterno que, a su encuentro, reconozcas las bendiciones de todos aquellos que te precedieron y bendigas a su vez, con cantos y llantos, a quienes ya siguen la indeleble estela en tus pasos más certeros.




viernes, 5 de octubre de 2012

¿Insufrible exilio?


“Trabajando en el campo, el verso llegó a mi boca.
Ahora sé que un río es luz, que hay una nueva primavera
y aún un nuevo modo de conocer.”
(Simón Bar Yojai)
 
“En cada letra encontrarás
numerosos mundos.”
(Hayim Vital)

 

 

 

Uno puede soportar la invasión y el exilio babilónico, 200 años de cruzadas, incluso las atrocidades del exterminio. Lo que resulta de todo punto insoportable es una realidad alejada de su fuente primigenia. Una separación abismal que requiere para su disolución del concurso colectivo de fuerzas sobre humanas, capaces de reunir amada con amado, amado con amada.

 

Esta crisis parece no tener fin, nos exige que asumamos eterno su tormento, nos paraliza instalándonos en una impotente irredención ante la que nada hay que podamos hacer, salvo un sordo agitarse y patalear. Un complejo y dinámico proceso sin sentido ni propósito. ¿Cabe mayor crueldad? ¿Cómo superar esta extensión infranqueable entre creador y creatura? ¿Qué teme la divinidad al refugiarse en los recovecos del infinito, tan lejos y ausente de su obra finita?

 



 
La inmanencia requiere un salto a otro mundo cuya separación del nuestro agónico hace posible la dialéctica interacción. La relación y el encuentro sólo son posibles desde la separación que se reconoce. Esta separación es creadora de permanente reunión: Creación.

 
 
Lo eternamente ausente así se encuentra en todas partes, en todas se reconoce, es posible -desde la mirada oportuna- en cada pensamiento, en cada palabra, en cada gesto, en todo tiempo y lugar. Ningún intersticio subatómico se halla libre de su gloria. Bendito sea en su omnipresente ausencia, el campo escalar, del que somos –lo queramos o no- necesaria vicisitud. Imaginaria posibilidad que, bien mirada, lleva la marca de la santidad.
 
 
 
 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Memoria post-colapso

“La probabilidad de explicar la evolución por azar
es la misma que la de un tornado pase por un desagüe
y deje montado un Boing 707 operativo.”
(Fred Hoyle)
 
“La creencia es la muerte de la inteligencia”
(Robert Anton Wilson)
 
“Hemos de investigar la estructura íntima del universe
como si hubiera algo sospechoso,
una especie de tufo a pescado metafísico
que delatara el artificio del demiurgo.”
(Phillip K. Dick, Cryptica Scriptura)

 
 
 

 

Lejos de lo que nos contaron en las clases de física del cole, el universo no está compuesto de energía: es energía en estado ordenado, “al orden”. Un orden que no solo es pre-universal, sino que continuará aún más enriquecido -si cabe- tras el colapso de nuestro “actual” universo. Tranquiliza saber que nada se perderá. Todo queda en  la Memoria. ¿Tranquiliza?
 
En su coherente continuidad dinámica y compleja, el Orden implícito del que nos hablaba David Bohm “optará” así por reorganizar el actual estado de cosas o llevarlas a su total desaparición, que no es sino otra forma más de re-organización, y aprenderá de la experiencia del proceso (pro-theteia): aquello que es impulsado a su límite, a su finalización.
 
No sé qué parte de la “ciencia oficial” estará dispuesta al fin a admitir –si con ello conserva su fuente cotidiana de garbanzos- que el campo escalar es holográfico, esto es integra toda la información (Hokma) en cualquier bosón. Todo está conectado y nada desaparece. Listo para cualquier nueva auto-organización (big bounce). Los que alteraron de forma adecuada su conciencia estuvieron “allí”, pero tuvieron severos problemas para contar lo que supieron de forma inequívoca a su vuelta. Sólo Higs habló, tan bajito, que ya no pudieron callarlo. Al final, todo se sabe. Nadie se va a ir de rositas. Nada tan ilusorio como confiar que sirve mudarse a otro multiverso. El hedor eterno del tufo metafísico siempre permanece y nos delata. A las pruebas me remito: "Aquí seguimos". ¿Otra copita del Leteo?
 



domingo, 2 de septiembre de 2012

Aeuropa morta est


“La era unipolar norteamericana,
en realidad no duró más que la década de los noventa.”
(Parag Khanna)
 
“Europa aún no se da cuenta de hasta qué punto
ha perdido importancia a los ojos del mundo.”
(Kishore Mahbubani)
 
“¿Qué más da que un gato sea blanco o negro?
Lo importante es ¡que cace ratones!”
(Deng Xiaoping)

 

 

 

En el mundo multipolar post 2012, China ocupará la hegemonía económica mundial, seguida de la India. Estados Unidos sobrellevará los estertores de una indigna tercera posición como emperador depuesto, seguida de unos pujantes Brasil y México. Esta situación económica no será posible sin un declive del marco “religioso actual”. El colapso del “Homo albus” y el ocaso de sus dioses resulta no ya imparable sino a todas luces más que evidente.

 

La iglesia católica, cansada, anticuada y, sobre todo, triste, como aquel joven rico que desdeñó unirse a la comunidad de Jesús, atrapada por la burocracia, se aferra al veneno del bienestar, a la pomposidad de “eventos” que no alcanzan la categoría de liturgias. La piedra está seca, muerta. Su gangrena se extiende imparable sobre una Europa sierva sentenciada a desaparecer y corromperse junto al féretro de su ama. En un horizonte laico, los restos de ambas ya no encontraron al fin ni un centímetro cúbico de tierra medianamente santa sobre las que descansar.

 




En pleno desorden mundial, asistimos al despedazamiento del imperio que fue español, portugués, francés, británico y a la postre norteamericano. Cinco siglos de ignominia tocan a su fin. El sol que muere en occidente, sigue su curso natural y se alza victorioso en oriente. Del imperio, como ocurre siempre, sólo quedará recuerdo en las lenguas. Aún recordamos el “romano” Deus manet, mundus volvitur.

 

Hay algo nuevo en todo esto. A la “alta finanza” ha dejado de parecerle rentable eso de invertir en grandes guerras. ¿Dónde estará el nuevo negocio? Donde siempre: una nueva tecno-religión global. Aún recordamos el “anglosajón” last, but not least. Me temo que la gerontocracia planetaria se doblegará, una vez más, bajo el peso de los dogmas presupuestarios del IV Reich y a ritmo de la danza de Kali sobre la delicada tela de la “araña” global. ¿Cómo se dirá veni, vidi, vicit en mandarín?
 
 
 
 

jueves, 26 de julio de 2012

Enrocada indolencia



"Los dioses nos utilizan de un modo
que a nosotros nos ha de resultar,
esencial y visceralmente, inaprehensible.
Ningún nutriente es consciente de su papel crucial
ni se le deja elegir cuándo y cómo
habrá de ser cocinado y devorado."
(Juan A. García Atienza, La Gran Manipulación Cósmica)



"Citius! Altius! Fortius!"
(Lema latino (¿a quién se le ocurre?) de los JJ.OO. modernos)





Es sólo una cuestión de fría estrategia, del más aséptico cálculo. Cuando verdaderamente se quiere ganar siempre, resulta esencial, indispensable, mantener permanentemente adormilado al enemigo en la apariencia, desarticular su capacidad de reacción,  anestesiado en el sopor de sus certezas, que es como él suele referirse a su falsa memoria, distraído de lo que se le viene encima. El futuro nunca se deja ver. Siempre llega por la espalda.

Todo debe aparentar seguir así como siempre, dejar que un día suceda a otro, sin mayores ni menores sobresaltos, garantizar el marasmo, la inabarcable atonía, el tedio, apaciguando la punzada del saco estomacal y el furor de las gónadas, que bien podrían llevar el operativo al traste: mejor dejarlos saciados, cansados, anestesiados de hastío, esto es "al dente."


No habrá así ni la más mínima ocasión de rebelión, nadie se planteará ni siquiera la posibilidad de plantar batalla. El demiurgo no deja nada al azar, no apuesta, sólo juega con sus propias cartas marcadas. Tras la promesa de luz y redención, se esconde el tráfico de carne y sangre. El negocio de la muerte. Y es que los verdaderos Olímpicos, los impunes interdimensionales metahumanos, tienen un hambre insaciable. El menú se sirve en los pódium londinenses… Con la comida no se “juega”: Inspire a generation and Enjoy your meal!