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lunes, 5 de agosto de 2013

Existir esencial

“¿Me amará?”
(El Eterno, previo a insuflar Su aliento sobre Adam)

“Ser capaz de no ser
es el modo auténtico de ser.”
(Abdelmumin Aya)





¿Qué necesidad tiene el puro vacío posibilitador, capaz de soportar en sí, por sí y desde sí cualquier atributo imaginado e incluso inimaginable, de negarse a sí mismo y poseer característica alguna? Igual que el útero genera, desde su fértil ocupabilidad, un espacio óptimo para la vida, así la vacuidad misma genera a cada instante la posibilidad del mundo. Puesto que no se da escisión alguna en este fundamental e interminable proceso, no cabe pues aceptar una esencia sin la posibilidad de existir, ni cabe entender una existencia que no sea siempre (desde lo) esencial. Lo entendamos o no, allá cada cual, si viene, conviene. Lo Eterno se vacía de sí mismo, dándolo todo a cambio de nada, sin guardar recibí de lo dado, sin reclamar la deuda, sin entrar en el juego del trueque. Amor, el misericordioso de siempre y Sus cosas.


Desde su insondable vacuidad intrínseca, lo Eterno genera a cada instante la totalidad de los multiversos, en la inequívoca y amorosa certeza de que todo (corresponder Su Amor) dependerá ya (si queremos) de nosotros. Estamos condenados a amar Su libre Voluntad desde la nuestra. El encuentro no está así garantizado, ya que el Amor, que espera ser amado, permanece en vilo, se la juega en nosotros a cada instante. El amor no es sino voluntaria tensión hacia lo nuevo, tensión que sólo es posible desde la total auto negación del que ama. El eterno puede verse defraudado y perderlo todo en cada uno de nosotros, es un cofre vacío que espera ser llenado. Allí donde el árbol no es sino esfuerzo de permanente gratitud hacia la semilla ¿qué vamos nosotros a aportar? ¿Amaremos?. Cafres, los ingratos de siempre y las nuestras.




martes, 6 de noviembre de 2012

Exquisita y misteriosa

"Lo malo del Creador
no es sólo que no exista
sino que, cada vez que juego con Él
-áun no puedo probarlo,
pero de algún modo, lo intuyo-
¡me hace trampas!"
(Diario de Belcebú)
 
"Gracias a mí,
todo sucede a cada instante
según lo previsto:
les tengo desconcertados."
(Diario de Dios)
 
 




Ya sea como objeto, ya sea como sujeto, la conciencia es exquisita y misteriosa. Cuando se vive al borde de nuestras posibilidades humanas, como ahora mismo sucede, uno termina por descubrir que todas las periferias, en la medida en que son relativas, son justificables. No ocurre así con el centro.
 
Aquellos aún incapaces de ver la potente maniobra contra-iniciática (contra-tradicional) que anida en lo clásico, presumen de ratio y logos, allí donde parece del todo evidente que reina la soberbia del ignorante, los jueces son corruptos, los secretarios -no ya indiscretos- cotillas, los administradores avariciosos, los sanadores tóxicos, los misericordiosos hostiles, los vigilantes distraidos y patosos, los defensores ciegos, los que garantizan los procesos clave vagos, los artistas artificiales, los acreedores los mayores morosos... los esfuerzos de inversión demiúrgica han triunfado.
 
Buena parte de los apegos y aversiones que nos caracterizan a cada uno de nosotros, fueron diseñados e implantados en nuestras mentes por seres que vivieron un mundo radicalmente distinto al nuestro. No valen reclamaciones: todos han muerto.
 
Y ahora mismo... ¿Dónde estás tú? ¿Sabes dónde estás? ¿Para quién trabajas realmente? ¿Asumes tu total responsabilidad en pensamientos, palabras, obras y omisiones? ¿A quién pertenece lo que anida en tu corazón verdaderamente? ¿Eres capaz de poner en palabras lo que seguro ya vislumbras en tu interior? ¿Vas a seguir aferrado a tus certezas provisionales, a los calamitosos avances que extirparon en nosotros todo vestigio de lo humano, a guiarte por imaginarias cartas náuticas de todo a 100, a confiar en tus delirantes mapas? ¿Hasta cuando?
 
Deduce, de tus respuestas, si ya has elegido -o te eligieron- bando.





domingo, 7 de octubre de 2012

Imaginero enamorado


“Allí donde no me abarcan cielos ni tierra
lo consigue un corazón.”
(Hadiz qudsi)
 
“Sólo el amor conduce a Él,
no la sabiduría.”
(Ibn Arabí)

 

 

 

Todo aquello en lo que confías posee un carácter divino para ti. Es importante y diferente del resto de cosas y personas en las que no confías. Aquello que consigue destacar de la oscura ambigüedad del horizonte de las cosas y producir en ti la poderosa fascinación de la confianza: enamorarte. Capta tu atención y hace que creas en su eficacia y la aceptes. Lo consideras, de algún modo, lo más verdadero, lo único real. Algo a lo que otorgas incondicionalmente estatuto de ser frente a lo difuso y relativo de todo lo demás. Haces, consigues, que sea especial para ti. De algún modo que sólo tú sabes, posee virtud, te satisface.

 
Espejismo. Autoengaño. Apariencia. Disfraz. Posible.
 

¿Qué hay por debajo? ¿Qué se esconde detrás? ¿Qué se oculta en todo ello? ¿Qué se resiste, una y otra vez, a ser atrapado? ¿Quién juega incesante? ¿Qué quién? Como siempre, ya se fue. Permanente escamoteo que no cesa. Que no cesa. Es como intentar abarcar lo impensable. Y en ese imposible desafío estamos. Enganchados. Se fue otra vez. ¿Quién sabe tras qué esta vez? ¿Quién sabe escondido tras qué nuevo dónde? ¿Quién sabe?
 

Delante, sutil peregrinar inacabable, siempre camino por recorrer. Otra vez.
 
 
 
 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Arrogancia divina

"Y no habrá más diluvios (al menos de aguas)
para destruir la carne. He dicho."
(Génesis 9, 15)
 
"VI VI VI es el valor romano para 6 6 6.com"
(Beato de Liébana, Comentarios al Apocalipsis)



 
Cuando los seres sub-humanos descubrieron que no había “nada” por encima de ellos, capaz de responsabilizarlos por su conducta (pensamientos y –sobre todo- las palabras y actos que de ellos se derivan) se dijeron así mismos, en un arrebato de júbilo: “¡Esto es Jauja! El primero… capador.” O lo que es lo mismo: “El primero crea la Ley… y con ello, el modo y la manera de hacer trampas que más le convenga y que menos se vea”. Nació así Occidente. El mito del hombre-lobo para el hombre-oveja, había pasado del mundo de la emanación sub-humana al reino de la cantidad.


Poco han tardado de convertirse aquel polvo desacralizado en pestilente lodo. El inconfundible hedor del paraíso se respira por doquier, tanto es así, que ya nos hemos acostumbrado. Nada tan normal como el propio interés y la necesidad de hacer coincidir al bien común con aquel. En caso de discrepancia, mejor que se fastidie el segundo… “por mi bien.” Así nos han vendido la moto de los ajustes y reformas necesarias, desde el profundo axioma económico de “Quien parte y reparte…” El primero –Princeps- ¡capador! Esto es, con autoridad suficiente para diseñar el sistema de cómo se llega a príncipe y, por supuesto, cómo NO. Y sobre todo, proteger “manu militari”, cueste lo que cueste, que no se desvirtúe el tinglado. Así fue como nació el próspero negocio del complejo industrial-militar desde Caín. Discreto, pero eficiente, siempre reforzado al amparo de la sombra. Esperando cualquier luz roja de alarma: cambiar lo que haga falta y sea necesario–incluso ejecuciones extrajudiciales- para que todo siga “como debe ser”, como “interesa a DIOS”. Las reglas bajo las que en modo alguno se puede dejar de jugar el obligatorio juego. La “divina” tragicomedia.


Tanto el colapso de la Unión Soviética ¿? como la consecución tecnológica de una Internet de alta velocidad –hoy cotidiana- supusieron una interesante singularidad. Una intensa luz roja. Desde ese momento quedaron para siempre vinculadas degradación y rentabilidad bajo eufemismos como deslocalización, globalización. Así, cuantos menos ingresos se concentren en la base –intentan ahora descubrir cuál es ese mínimo posible (aún no lo saben)- “más” será lo que fluirá a la cumbre. Milagros de las TIC (complejo industrial-militar). Lo innecesario –humans included- sencillamente sobra. Se matará a lo que no se muera por sí solo. Sobran fórmulas para hacerlo (complejo industrial-militar). Sólo hay un salvavidas: ¡consumir!, aunque sea como enfermo solvente. En río ha de fluir esta vez hacia las cumbres. No hay otra.

 
Desde que sabemos que Dios no existe, quién tiene las armas “puede” hacer las veces. Será un dios bien humano quien lidere el NUDO: nuevo universal diluvio obligatorio, con tal de encontrar algún Noé suficientemente dócil, capaz de proteger a las especies y los suyos. El arco iris está próximo, pero no llegará antes de que se desencadene una brutal tormenta. Estamos oyendo el susurro lejano del trueno y apenas se vislumbra algún que otro sutil y tímido resplandor. La tortura precede siempre al pacto. Un pacto bajo el miedo siempre sale rentable a quien tiene la capacidad divina de torturar. ¿Quién pedirá entonces responsabilidades a Dios? Ahora sí que vamos a saber hasta donde llega el verdadero terrorismo divino. Adonay Shebaot es ahora (y siempre) el nombre del complejo industrial-militar, deseando salir de las sombras y entrar en acción: eso sí, bajo las bendiciones de la “Patriot Act”, al servicio de la única causa divina posible. Primero el diluvio. Luego hablamos: “Non sine solis iris”.

 
No habrá paz en la tierra, hasta que se haya primero garantizado la gloria en las cumbres. ¿Alguna contra-oferta? Si quieren ver el Arco, no bastarán ya los paraguas… ¡preparen el Arca!, que desde el cielo tienen preparados “los arcos”… Internet y las TIC’s afines estuvieron, están y estarán (los satélites no se mojan) al servicio de la Bestia. Y ya casi nadie puede comprar ni vender –ni siquiera este humilde bloguero- sin ellas. ¿Reconocen el logotipo? ¿La marca? Ya viene Adonay Shebaot… lo anuncian las trompetas. ¿Alguien creé que se trata de una broma? Dios siempre gana sus guerras (y -se equivocó Montiesquieu-ya tiene a sus tribunales bien comprados).



martes, 24 de julio de 2012

Mycoplasma genitalium

"La Hora ha llegado.
Por doquier las gentes se autodestruirán entre ellos.
 La Corrupción, la violencia y el caos arrasarán la tierra
como una plaga de hambrientas langostas.
No será un proceso corto, durará milenios
y ningún dios tendrá nada que ver..."
(Tablilla de Assurbanipal, Biblioteca de Nínive)

 “El genoma es el software de la vida.”
(Craig Venter)





El centenar de metabolitos de esta diminuta bacteria caben dentro de cualquier simple célula humana. Es algo así como el átomo de hidrogeno de los seres vivos. Ideal para jugar a ser dioses y replicar sus genes en nuestros súper computadores. Con solo 485 genes (582.000 pares de bases) y un único cromosoma apenas guarda secretos para los brillantes investigadores.



Se le podrán hacer todo tipo de perrería al bichito virtual y comprobar cuáles son las que compensa llevar a la práctica (más mortíferas) y cuáles no (eliminan el comercio de fármacos, curando la enfermedad). En rabino de Praga rara vez salía de su laboratorio. Y es que, lo crean o no, la simulación estadística -y su cálculo- está muy cerca de la magia.





Nunca lo reconocieron, pero llevan décadas trasteando con sales conductoras (aluminio, bario, estroncio, titanio…), con resistentes y agresivos filamentos nanotecnológicos autorreplicables, AGN (ácido gliceronucleico). Los eugenésicos nunca se fueron del todo. Agazapados en la sombra, han estado bien activos. Se juraron no volver a fracasar en su empeño de acabar con la chusma agónica, mantenerla dócil y ya lo han conseguido. Hoy pueden alardear sin miedo “veni, vidi, vicci”.



Gracias a la Inteligencia Artificial, la gonorrea y la clamidia vuelven a estar de moda. ¿O era Sodoma y Gomorra? Con tanto nombre raro, se acaba haciendo uno un lío. Una cosa vuelve a esta clara. Como pensó para sus adentros Assurbanipal, al calor de su biblioteca de arcilla: “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”. Yo también tuve una hermosa biblioteca. Con estos avances… ¿Se imaginan si Adolf Hitler levantara la cabeza? ¿Por qué no diseñamos uno nuevo, eso sí, virtual? Nada de insuflar el divino aliento de la vida sobre la cibernética arcilla de ceros y unos. What’s up, Doc?




miércoles, 4 de julio de 2012

Bendito Campo Escalar

"Le he rezado a mi bosón,
para que me permita vivir un poco más."
(Peter Higgs, en su visita al CERN)




No existe un vacío tan vacío que no se halle permeado por el “divino” campo escalar, que lo impregna todo. El lobby científico ha esperado hasta el 4 de Julio de 2012 para arriesgarse a comunicar que dispone de evidencias de la existencia del Campo de Higgs, desde que se iniciara su búsqueda el 10 de Septiembre de 2008. Lo sutil (inmaterial) tiene cabida en –y sobre todo explica- el mundo material, haciendo posible las cuatro interacciones. Y Peter, quien lo postuló el año de mi nacimiento, ha vivido para verlo, lo que quizá le haya compensado más que llegar a recibir un día el rimbombante Nobel de física.





Se equivocó Stephen Hawking al predecir que, de existir, dicho campo sería indetectable. Ha perdido los 100 dólares que apostó. El mapa subatómico está completo y es estético. El campo escalar era el marco necesario que termina por desbaratar el caótico Big-Bang, y le da pre-sentido. Debe estar muy cerca ya el fin del mundo para que la cantidad se digne al fin a reconocer la existencia de la calidad, para que los fermiones rindan pleitesía a los bosones. A lo mejor los agujeros negros experimentales no se evaporan tan fácilmente como se suponía. Es lo que tienen los errores de cálculo. Al menos, ya sé a quién culpar (yo que me soñaba fotónico) de mi sobrepeso. Puzle resuelto. Enhorabuena, profesor Higgs. “A ver que pasa ahora con los fotones a tres velocidades”, inquiere Dios, desde su celeste trono, sonriendo divertido, “necesitaremos aún más potentes colisiones”. (Tiene guasa el Orbis Factor)



sábado, 30 de junio de 2012

Estrella flamígera

“Y señalando el Maestro le dijo: Judas,
aquella que ves refulgir en el cielo,
también es tu estrella.”
(Evangelio de Judas)

“Tras oír hablar de él, quise ver aquel maravilloso laberinto
construido por Amenemhat III junto al lago de Osiris
con mis propios ojos. No recuerdo nada tan prodigioso.”
(Herodoto, Historia II, cap. CXLVIII)









El sol, la estrella eje del sistema planetario al que pertenecemos, oculta con su cegadora luz el verdadero rostro del cielo, un pergamino negro salpicado de estrellas distantes (no cegadoras) que configuran un mapa paraidólico que ha fascinado desde siempre a sus observadores. Todas las civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo del devenir de nuestra especie, han tratado de fijar, en vano, su temporal dominio hegemónico reproduciendo ese mapa estelar nocturno, atando, por así decirlo, la voluntad del cielo a la de la tierra, a través de toda una serie de construcciones que sobrevivieron a la decrepitud de sus constructores, para deleite y asombro de nuestra mirada incrédula. Pasaron los arquitectos y tronos, permaneció su obra, pétreo calco del cielo, sobre la tierra. Nosotros, pasajeros efímeros de este espurio afán de fijar el cielo verdadero (nocturno) sobre la tierra, así lo atestiguamos sobre los ceros y unos de este post, también en vano.



El cielo nocturno es inmenso, el número de las estrellas que sobre este oscuro tapiz refulgen también lo es. ¿Cómo entonces diseñar aquellas paraidolias que sobrevivan pues a la arbitraria elección de sus factores, permaneciendo como constelaciones en la memoria de los hombres que se sucedan guerra tras guerra? Así nacieron los mitos, así aún permanecen en nuestro imaginario colectivo, poblando más las “wikipedias” y las vanidades internaúticas, que nuestras perezosas y inutilizadas memorias. Pocos de cuantos sondean su destino inmediato en las columnas del horóscopo, tienen noticia de que este se haya muy desfasado. El cielo real no muestra la constelación bajo la que creen que nacieron. La cifra, una vez más, se desfasó con respecto a la circunvolución real de las “imaginarias agrupaciones de astros” a las que un día etiquetamos como constelaciones. Las estrellas siguen ahí, pero los hombres hemos (no sé si de manera "totalmente" voluntaria) olvidado ya el mapa.



Todo mapa pretende unir (al menos) dos puntos. El de partida (que permanece ignoto), pero al que podremos arribar (toda vez que contemos con los medios necesarios) yendo hacia atrás, y, claro está, el de llegada. Todos los indicios nos llevan a concluir que ¡nosotros fuimos un día los verdaderos extraterrestres! y, mal que bien, como pudimos y con ayuda de la pertinaz y sabia maniobra psico-genética, nos adaptamos al islote cósmico en el que nos hayamos. Así la tierra nos recuerda nuestra “tierra primigenia” y el sol prestado actual, “el verdadero sol de que provenimos”, el que aparece al otro extremo del mapa: el Origen.







Uno de los más, no sé si acertados pero cuánto menos, interesantes rastros de “ese Origen primordial” es el que ha encontrado Wayne Hershel en 2002, y lleva desarrollando desde hace ya diez años, rastreando los mapas “monumentales” que aparecen no sólo en nuestro planeta, sino en nuestro satélite e incluso en Marte. Sus “increíbles” evidencias de correlación pueden ser contrastadas por el lector en cuatro diferentes ámbitos:


1.- Agrupaciones arquitectónicas arqueológicas: Triangulación de los túmulos de Stonehenge, Winterbourne y Lake (Inglaterra); templos y pirámides (Egipto); túmulos de Maliik Sha (Persia); enterramientos de Xiaoling (China); Angkor (Camboya); complejo de Lalibela (Etiopía)

2.- Agrupaciones arquitectónicas modernas: Alineación Iglesia de San Pedro con el Castillo de Santángelo (Roma); alineación Casa Blanca con Obelisco (Washington)

3.- Símbolos y tradiciones: Trinidad, sello de Salomón, relieves sumerios, tumba Semnu y zodiaco de Déndera (Egipto), pinturas rupestres en Lascaux, grabados Cherokees, manuscrito Voinich, disco de Neba, tapices masónicos

4.- Exoplanetas: Área de Medina Sidonia (Marte)



La ruta visual desde la tierra (observatorio astronómico) a través del cielo nocturno sería una línea recta imaginaria que “une” Canis Mayor, Sirio, el triple cinturón de Orión (3), el Aldebarán de la quíntuple constelación Tauro (5) y esquina superior de las septenarias Pléyades (7), conocida por los egipcios como “Pierna de buey”. Desde esta esquina, aparece un triángulo mágico donde hay dos estrellas muy distantes (de nosotros y entre sí) que esconden sistemas planetarios interesante como hipótesis de nuestro origen. Los astrónomos las han etiquetado con los códigos HD283271 y HD282943, respectivamente. Sólo nos queda por desarrollar la tecnología de vuelo e hibernación necesarias, con que nos trajeron hasta aquí, y volver a ver qué ha sido de nuestros ancestros. ¿Cómo será eso de volver a casa? Se admiten hipótesis. Si no has oído hablar nunca de Wayne Herschel (hasta ahora), ¿tienes el valor de preguntarte por qué? Si tienes más curiosidad, aquí tienes su fascinante página. ¡No te la pierdas! Todo un cerebrín.




miércoles, 30 de mayo de 2012

Shemá Israel...

"Ante la tentación,
ve a una ciudad en la que no seas conocido
y peca allí."
(Moed Kattan 17a)


"No hay peor blasfemia
que la solapada."
(Leo Strauss, On Plato's Symposium 1959) 





¿Ha existido siempre la actual ruptura entre el ser humano y el mundo de lo divino? ¿Hubo alguna vez un tiempo sin abismo, en que todos los seres humanos experimentaran la unidad de todas las cosas que habían sido creadas, la continuidad entre el mundo creado y ordenado conforme a fiables leyes naturales cuantificables, y el artífice-legislador divino?

La ciencia parece haber optado por desenvolverse en la niebla más rentable de lo creado, que por arriesgarse al necesario extravío en la oscuridad del Creador, y no puede decirse que haya sido una elección desacertada.

Aquellos que han optado por restablecer el puente que cruza el abismo, se ha situado involuntariamente en el punto de mira de la psiquiatría oficial. La auténtica espiritualidad se ha vuelto un asunto peligroso, y eso que, de tan íntimo, resulta casi secreto. Quizá para las autoridades que instrumentalizan a las autoridades sanitarias, ese sea el peligro mayor, tal y como ya anticipara George Orwell en “1984”: el verdadero e impune crimen mental.

El iniciado testifica el deseo que el hombre tiene de alcanzar el mundo divino, el paraíso perdido, dentro de su propia forma tradicional y por medio de aquellos símbolos que le son más afines, ya sean estos judíos, cristianos musulmanes, en último término, egipcios.

De esta manera, el esoterismo judío se encuentra inmerso en la forma tradicional correspondiente, según la cual el Dios vivo se manifiesta a sí mismo en toda la creación y se revela al pueblo de Israel, llamado a ser “Luz entre las naciones”, en el Sinaí y en la Toráh.




También el hebreo, como lengua sagrada en el que está escrita la Toráh, constituye uno de los pilares claves del judaís­mo y, por tanto, de vía iniciática judía. Esta lengua constituye la llave maestra para los secretos más profundos del Creador y de la creación y se utiliza también para los arduos amagos de descripción de la experiencia espiritual.

Todos los movimientos en la historia del judaísmo forman en su unidad la tradición judía, como una entidad única. Los iniciados judíos de todos los tiempos, a través de sus actividades espirituales, han intentado restaurar el contacto del hombre con una realidad divina, de tipo eterno, que se encuentra más allá de nuestro mundo finito y humano. Sin embargo, cada corriente lo hizo a su propio estilo, enteramente particular, y que a menudo se distinguía de otros movimientos, anteriores o posteriores, por su forma de acercarse al tema: vamos, el mismo perro, pero con distinto collar…

Uno de los factores que se encuentran en el fondo de las considerables diferencias que se dan a veces entre las diversas modalidades es el hecho de que éstas surgieron en diferentes períodos. Hasta cierto punto, cada movimiento lleva las marcas de su época. Así, muchos judíos experimentaron en propia piel los rigores de la vergonzante (para sus autores) expulsión de su España -donde su cultura había gozado de una edad de oro-, en 1492, como catástrofe insuperable que condujo después a un fuerte resurgimiento mesiánico. Este deseo del Mesías y de la redención se manifestó en la Cábala luriánica, que se encuentra entera­mente influenciada por el mesianismo.




Sin duda alguna, existen puntos de contacto entre los diversos movi­mientos de la tradición judía, ya que, de un modo u otro, todos ellos hablan del desarrollo de la actividad espiritual para alcanzar el gran tabú: una experiencia directa del mundo divino. A pesar de eso, no debemos caer en la equivocación de meter todo en un mismo saco.

Los orígenes del pueblo judío y su acerbo espiritual son oscuros, como los de todos los pueblos y religiones que borraron todos los rastros “idólatras” de la malograda tradición que les precedió, según hoy lo tiene bien claro la Historia de las Religiones, y a la inversa de lo enfatizado por las distintas ramas abrahámicas, que quieren tener la propiedad de la deidad, característico afán de los tres monoteísmos, que consideran a cada una de sus tradiciones como única, hasta tal punto que la Historia nace cuando ellas aparecen o cuando se conocen sus libros sagrados que las unifican, lo que es particularmente válido con respecto al judaísmo y cristianismo, que conservan casi todo el Antiguo Testamento (Tanakh), su Historia Sagrada, en común.

Rainer Albertz en su Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento afirma:

De hecho, ninguna de las religiones conocidas se encontró con una especie de tabula rasa en materia religiosa, sino que se fue construyendo poco a poco sobre categorías ya existentes. Y eso es válido para el cristianismo, para el budismo, para el islam y, naturalmente, también para los del Shemá.[1]

En todo caso, la Toráh, o sea el Pentateuco, obra atribuida a Moisés –aparte de las dos versiones del Génesis y otras numerosas aparentes contradicciones que contiene– ha sido siempre tomada como lo más sagrado y el verdadero centro de su cultura, que ha ido consolidando la Tradición Judía tal cual ha llegado a nosotros, desde los remotos mitos fundacionales, los Patriarcas, su descendencia y la constante del exilio y la persecución, al punto de hacerlos esclavos en ciertos períodos, aunque finalmente se liberan siempre.

Pero posteriormente coincidiendo con el reinado de David y Salomón y la construcción del Templo ésta adquiere así su máximo esplendor y brillo, siendo la “civilización mayor” -en muchos sentidos- de toda el área de Medio Oriente.




La vida de este pueblo es tanto una constante paradoja como una permanente aventura, allí donde quiera que el sagrado Nombre de su divinidad vaya cambiando, hecho este que luego sirvió de excusa a los cabalistas como caldo de cultivo fértil de sus especulaciones, que culminaron en la alta Edad Media, en España, mejor dicho, en Sefarad[2]: “el Jardín” de los orígenes.

Así, este pueblo de pastores seminómadas, o nómadas, se va organizando lentamente, en tribus o clanes con estadías prolongadas en territorios no hostiles de otras civilizaciones, como los de Egipto o Caldea,[3] y enriqueciéndose por estos saberes que siempre supo aprovechar y al mismo tiempo darles su característica propia basada en la Toráh, o ley, que incluye los diez mandamientos (mitzbot), recibidos por Moisés en el Monte Sinaí y que grabará en dos piedras, que, junto con la Toráh escrita y los libros posteriores incluidos en el Antiguo Testamento, constituyen el corazón de la tradición judía.

Y sobre todo la enseñanza oral y aquellos comentarios cripto-esotéricos, metafísicos, que el propio legislador susurró -compartió en secreto- con sus discípulos y éstos con otros hasta nuestro sol, según lo atestigua la Tradición del pueblo de Israel que desde el comienzo se hizo presente y cristalizó lento en el fértil crisol de la Cábala.[4]

Hasta ese momento predomina una visión del mundo era "animista" y la presencia chamánica de lo sagrado se encuentra, epifánicamente expresada[5], en árboles (encinas), rocas (como es el caso de la piedra de Jacob en la que apoyó su cabeza y sintió su tremendo poder),  pozos, o fuentes santas.

Tal cuál ha sucedido con todos los pueblos que se conocen, muchos de los cuales han padecido análogas circunstancias o parecidas experiencias, que también se dan en el microcosmos y en la larguísima iniciación en el Camino del Conocimiento, por la correspondencia entre el hombre y el universo.[6]




Bajo el dominio griego la antigua tradición hebrea florece y produce autores como Filón de Alejandría[7] y el historiador Flavio Josefo; desde entonces el influjo griego ha sido permanente, como lo ha sido para los cristianos y posteriormente para el Islam, de lo cual es buen ejemplo la obra de Ibn Arabí. Finalmente los islámicos introducen en buena parte ese pensamiento que hoy es el propio de los occidentales en toda Europa (luego pasará a América), como lo habían difundido anteriormente los romanos y bizantinos a través de sus Imperios.

Sin embargo para los judíos guiados por hwhy, el Orden, o la Ley, es, como se puede apreciar en el relato bíblico, susceptible de numerosas transgresiones por sus jefes es decir sus conductores elegidos por hwhy mismo, como es el caso de David y otros.[8] Aunque las más graves sin duda son las atinentes a la confusión y suplantación de la magia vulgar o supersticiosa en detrimento de una más aristocrática teúrgia o profética revelación.

Este es un tema bien delicado, ya que la distinción entre Magia y Teúrgia es apenas perceptible, aunque la Tradición Hebrea, es decir la Cábala, denosta también a la magia y a sus practicantes –tal cual es evidente en ciertas partes de la Biblia– al igual que posteriormente lo haría José Chiquitilla (o Gikatilla) y otros, que en el siglo XIII en Sefarad repudiaban la magia de los ignorantes y literales al mismo tiempo que realizaban trabajos de trasfondo metafísico que actuaban a todos los niveles, como han sido siempre para la historia de este pueblo los pantáculos, las transposiciones de letras y números, los cuadrados mágicos y talismanes que reclaman la intervención del cosmos, sus misterios y Nombres Divinos irrumpiendo en la humanidad, transfigurándola.

Se debe decir que todos estos elementos son propios de la Tradición Hebrea, aunque pueden rastrearse muchos de otras civilizaciones con las que convivió y que no sólo han dado profetas que veían en sueños –lo que es tan importante en esta Tradición de grandes taumaturgos y augures como hacedores de la lluvia.[9] Puesto que excelsos sabios y rabinos, distantes en el tiempo –pero que existen actualmente en verdad en otro plano de la realidad– están unidos sólidamente por la gran cadena áurea, en la que la misma voz de la deidad se hace presente.

O sea, la permanente presencia divina, ya que es el mismo hwhy quien los ha protegido, pese a que una y otra vez se hayan desviado de la Tradición, por lo que también los castiga y constantemente los somete a esa presión que garantiza una dócil teshubá. El pacto es el pacto. La deuda es la deuda. Nolens volens, nada nuevo bajo los rigores del ardiente “hijo” solar.



[1] Rainer Albertz, Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento, Editorial Trotta, Madrid, 1999.
[2] ספרד (Abdías 1, 20), término emparentado con sdrp (paraíso), también con el sareptwn griego , el sarapthan latino y con las no menos legendarias Hespérides. Vamos, un sitio del que, si por un casual te expulsaran en aciaga hora, pasarías tu vida anhelando volver.

[3] El patriarca Abraham, origen genético y espiritual de las tres religiones monoteístas, era oriundo de Ur, en Caldea, tierra de afamados "magos" o “magi”, que era como por aquel entonces se denominaba a los teúrgos y sabios caldeos.
[4] También el Talmud ha contribuido a esta función, aunque mucho más luego, y conformará el diseño de su religión en más de una perspectiva exotérica.

[5] Cf. Areté, Prólogo, QyDado (2012)
[6] La historia sagrada del pueblo de Israel es también la descripción de los avatares del alma en el iniciado, el cual puede conjugar de modo simultáneo así toda su herencia y participar directamente de una modalidad específica, la suya, del Ser Universal.

[7] El cual al abrazar la filosofía griega formula al judaísmo en esa perspectiva transformando el Mito en Logos. Es decir, la elaboración judaica y bíblica en un logos griego.
[8] La poligamia no fue sólo admitida, sino practicada por estas tribus, y aún en la época de los reyes porque la unión estaba ligada a la descendencia física y espiritual. Fueron cientos, si no miles, las esposas y concubinas de Salomón a lo largo de su reinado.
[9] Llamados "trazadores de círculos". Hasta la época del nacimiento de Jesús (Joshua ben Joseph ha Meshiá) había una familia, los hijos y nietos de Honi, a los que venían los sacerdotes a pedirles que hicieran llover. Fue tan grande su poder que incluso mandaban sobre los mismos espíritus, por lo que fueron amonestados por los rabinos que, sin embargo, los necesitaban. El trazado de círculos era imprescindible en sus ritos.