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jueves, 4 de diciembre de 2014

Soledad Activa



Libro gratis


"Sabemos por Aristóteles que a la esperanza no le gusta entrar en escena, sin que antes no le haya preparado al público una buena dosis de peligro inminente. Así, todo aquello que previamente se nos había vendido como exigencia del guión -o del equilibrio presupuestario impuesto por la infame y villana Troika-, no busca sino obtener un oportuno, reparador y catastrófico golpe de efecto, valga la redundancia. Así también la vida de cada ser humano tramada como un aparente thriller no se resuelve, la mayoría de las veces, sino como divina comedia.
Pregunten si no al Guionista."


jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


martes, 27 de agosto de 2013

Noble castillo

“Ecce Deus fortior me,
qui veniens dominabitur mihi.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova 2)




Convertir al actor en personaje, o transparentar al fotograma en vida, requiere de un acto –no siempre voluntario- de supresión de la incredulidad. Atravesar el trazo de las letras engarzadas desvelando su quimérico sentido, tal y como está haciendo en este mismo momento el lector, no lleva a presuponer, erróneamente, que el amanuense es creador y creedor, cuando sólo es ficción. Le cabe al impostor el arte de mentir en primera persona, dando la falsa impresión de desnudarse tras el disfraz donde mejor se oculta. ¿Hay menos luz en el autoengaño que en la visión? ¿Hacer alas de unos simples remos? ¿Trocar en Dulcinea las menores expectativas de Aldonza?

Allí donde el infierno no es sino sobre determinación absoluta, cautiverio del pensar, el purgatorio nos ofrece, engañoso, alguna posibilidad de elección. Sólo la paradisiaca liberación permite abarcar en toda su complejidad los límites y contradicciones del universo, tornarlos aparentes, trascenderlos. Una liberación que, mal que nos pese, amargo pan de la vergüenza, sólo es real porque es gratuita. ¿Liberados o atrapados en lo que soñamos e intuimos eterno? La palabras aguardan, pacientes, tropezar con el alma, para renovarse allí por primera vez. Como hacen en ti ahora. Ahora.


Misericordioso aquel que estableció dentro de su riguroso orden no ya la posibilidad sino el imperativo categórico de la amabilidad y la ternura. Quizá por ello a cuantos alejó de su rostro les mitigó el dolor con el balsámico silencio, allí donde no cabe ni la sospecha ni el arrepentimiento. Por ello nos reconocen y también por ello, a su manera, sabemos que son de los nuestros. Toda nuestra vida se condensa así en un instante mágico, más allá del bien y el mal: el del reencuentro cristalino con nosotros mismos tras la tragicómica pasión de la última escena en la que ya no cabe el proceder ocultado con el que nos embaucan –no siempre de forma involuntaria- las vívidas vigilias soñadas con las que soñamos desafiar nuestros sueños.



jueves, 30 de agosto de 2012

Damasco en llamas

“Gravisque principum amicitias!”
(Horacio a Asinio Polion)
 
“Detenidos en el detalle parcial de vuestra vicisitud,
cesáis así de abandonaros al todo.”
(Juan de la Cruz, Comentarios a la Subida)

 

 

 

Parece que en un mundo que ha perdido su centro y su sentido, una vez más, sea necesario despertar en nosotros la huella de la totalidad, la voluntad íntima de revivir en nuestro corazón la mirada que abraza la unidad del mundo, aquella que devuelve al género humano la huella de su integridad y radical belleza. Regresar así de la trampa de interés propio a la viva llama del amor que todo lo abrasa.
 
 

 

Igual que la belleza de Beatriz supo mostrar a Durante qué se ocultaba tras ella, así como la noche protege en su alma certera y oscura el secreto radiante de la luz, así el mundo esconde el cántico de alabanza a su Creador. Aquí y ahora, la creación es total agradecimiento de lo que se sabe creado por un entendimiento, una voluntad y una imaginación sin medida. Siempre nueva, renovada, permanente itinerario de regreso a Su Fuente. Deseo ardiente. Encuentro real por imaginado.
 
 

 

¿Por qué no el hombre? ¿Por qué no el hombre? Dime tú, si lo sabes, ¿por qué no también el hombre?


 
 
 

lunes, 25 de junio de 2012

Delirio enamorado

“Confronta tu cansancio desde la guerra del Alma,
rendido y derrotado ya el cuerpo que la contiene.”
(Durante Alighieri, Detto d’Amore)
 
“Quien sabe de dolor,
todo lo sabe.”
(Ernest Heminhway)





Imagina la angelología planetaria la existencia de alados seres sutiles que circundan nuestras miserias en secreto, cual los astros giran en torno al centro divino, dotados quizá de una conciencia que ignora (o desprecia) la ciencia bajo el eufemismo de ley gravitacional. Excepciones como las de la resonancia mórfica, que entienden que la conciencia o noosfera trabaja como un campo informacional activo, llevaron al total ostracismo a Rupert Sheldrake en 1981. Físicos como David Bohn, tuvieron mucha más suerte. Sea como fuere, parece que el universo actúa como un espejo de conciencia y refleja lo que estamos buscando. Su maya estructural danza al compás de nuestra observación. Nos guste o nos asuste, “su conciencia” baila al son de la nuestra.


La conciencia, escurridizo asunto donde los haya, precede a la creación densificada del Universo, lo penetra y contamina: nosotros somos la prueba. Un salto cuántico nos hace imaginar que nuestra Alma forma parte del Alma del Mundo, segmento arbitrario de su prodigiosa trama fractal: Una suerte de “scire” compartido, sinérgico, sincrónico, simultáneo, sináptico, tan complejo, bello y armónico como lo soñara Albert Einstein… esto es, con-sciente.


La última visión que aguardaba a Dante era la de un Cosmos amoroso, que hacía estallar en un orgásmico abrazo los cúmulos de galaxias. No debemos hacerle un caso excesivo. Entontecida la razón por la sublimación hormonal hacia la Portinari, nos hizo ver que, más que sabio, no era más que un estúpido romántico, que eligió tener la cabeza más allá de las Angélicas Esferas Conscientes, allende el Empíreo, allí donde otros se conforman con los chemtrails y las nubes. Delirios de amor del toscano poeta para impresionar a su particular y esquiva Dulcinea: "l'amor che move il sole e l'altre stelle."