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viernes, 24 de agosto de 2012

Hazlo sagrado


“El vuelo del ave, la sombra del árbol,
el lento brotar de la montaña,
alaban a su Creador.”
(Qurân)
 
"Sólo una correcta y perseverante ejercitación consciente
asentada sobre el verdadero conocimiento, logra cristalizar en Sabiduría.
El resto, raudo, se derrocha por el retrete del Alma."
(Tao Te-Ching)
 
 
 


 

Cualquier acto, por pequeño o insignificante que sea, inclusive el propio silencio, inclusive la propia inmovilidad, cuando aquel es realizado de una forma consciente, se convierte en gesto. Adquiere así un carácter atento, armónico, resonante, atronador, trascendente, ritual, pleno de “significado”, presente y conforme al orden cósmico, valga la redundancia.

 

Purificados por el agua del mikvé, wudú o baño lustral, se despierta en nosotros el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza. Postrados desde el recogimiento mineral, vegetando sedentes, erguidos desde la alerta reptiliana, perseverantemente itinerantes atravesando el ciclo sacro de la senda mamífera, parlantes desde la invocación y la plegaria humanas, ígneos y alados cual el fénix que atraviesa el either de lo intangible, recreamos la plenitud sagrada del dinamismo orgánico, sin interferencias severas del ni vigílico ni onírico complejo cognoscitivo.

 
 
 

Acción desde la plena consciencia no mental en la fértil inmovilidad del cuerpo, que despierta el alma y la deja trabajar en nosotros. Torbellino espacio-temporal, apaciguado en la ubicua calma del instante que a cada instante se reconoce –se recuerda, se convierte en, se hace así- sagrado. Lejos de resultar disgregadora, la acción ritual adquiere así una función nuclear, centrípeta, desveladora de la centralidad substancial del alma. En la adoración, en la alabanza, en el recuerdo, regresamos al Ser: y, así, al fin somos por primera vez, esto es, In Principio.

 

El gesto real hace mucho más por desplegar el sutil y portentoso entramado de nuestra conciencia que los cientos de miles de millones de automatismos cotidianos, entre los que se incluyen –por qué no- el ser masón, presidente de gobierno, sumo pontífice o vegetariano. Nada sirve (tú no sirves) si no lo haces sagrado. Distracción es extravío. Atenta. Atento. Si tú estás allí, no hay atención que valga. Nadie asiste al rito. Carente de sujeto es la acción ritual. Estar "presente" es así estar ausente.



viernes, 22 de junio de 2012

Quid pro quo


“La bebida mitiga la sed,
la comida calma el hambre,
pero no existe oro suficiente
con que aplacar la avaricia.”
(Plutarco)

“Es la necesidad de muchos
lo que mueve la insaciable codicia
de unos pocos.”
(Eduardo Galeano)





Todo el mundo teme aquello que desconoce. Por eso, quienes adquieren poder sin legitimidad para ello, lo que más temen no son los riesgos que podrían correr los valientes por amor a la libertad, ni el ejemplo de los justos que podría arrastrar a las masas en su contra, sino la virtud de los sabios, que les recuerda lo que son, aunque no saben cómo.
La virtud recuerda a los tiranos de medio pelo, incluso a esos macro tiranos que ahora llamamos “mercados” por su capacidad para “comprar deuda” de países y continentes, por “interés” (la dichosa prima de riesgo) que compensa psicológicamente al prestamista de no recuperar nunca su “tesssoooro”, les recuerda digo, de dónde obtuvieron su “capacidad inversora previa” y el alto precio que tuvieron que pagar, ya que tuvo que salir fiduciaria su Alma.

Día tras día, operación tras operación, negocio tras negocio, tratan de borrar la huella de “su primer golpe”, el día que traspasaron la barrera inhumana y no pudieron ya regresar. El sabio les recuerda “su deuda” y actúa como incómodo testigo de un pasado que, al ser revisitado, incomoda sus “fastos inversores” y les resta algún brillo. Pocos griegos saben que el Euro, antes de ser monetario logo fue una letra mágica de su prodigioso alfabeto. Estas cosas siempre se van olvidando, con "el paso" del tiempo.





Todos sabemos que para adquirir una compra a menor precio del nominalmente previsto, resulta pero que muy conveniente desprestigiar el servicio que se espera disfrutar o el bien mueble o inmueble que se busca adquirir, en el turbio casino de la oferta u la demanda. Si no, que se lo digan al “huésped” que lleva suficientes milenios a sus “curiosas bajas espaldas” tratando de desprestigiar y minusvalorar, hasta la saciedad, la importancia de aquello con lo que trafica y es su vital sustento: el Alma humana.

Ha tenido tanto éxito en su intensa campaña de desprestigio, que las actuales generaciones ya la regalan, pues ni siquiera creen que algo así exista. Al ser formados en su mayoría en escuelas laicas, saben por los grandes divulgadores de la ciencia de vanguardia, que si, tras el ominoso pacto, aún conservas el cerebro en su sitio, no has perdido nada de importancia. Los de escuelas aún religiosas, necesitan mejores ofertas. Al ser mucho más astutos, piensan: ¡nadie da “algo” por nada! Mi padre (q.e.p.d) sostenía con convicción aquella máxima popular que afirma que "para follar, con putas; para beber, borrachos". No se debe escatimar nunca la calidad de los buenos profesionales.


Como sostenía Homero, por boca de dos ancianos asomados a la muralla, "una mujer como esa (Helena de Troya) bien vale una guerra." Y añadió raudo Goethe por boca de su Fausto: "Y un buen pacto, un buen pacto". Cosas del quid pro quo y la deuda soberana. ¿Qué sabe la prima de riesgo de "ofensas" y padresnuestros? A ella solo le "interesan" los pactos, las deudas... No nos dejes caer en la tentación, et libera nos ab malo. AMEN.




martes, 5 de junio de 2012

Narcosis de rebaño


“La inteligencia del egrégor
no se sitúa en la media comunitaria general
sino en la de sus más bajos integrantes.”
(Gustav Le Bon, Psicología de Masas, 1896)

“Si la razón es el punto medio…
¿entre qué dos extremos?”
(Aristóteles de Atenas, Lógica)
 
“Para mantener la frágil estabilidad social todo lo posible
en la convergencia de catástrofes de las próximas décadas,
será esencial una cuidad gestión del entertaintment.”
 (Zbigniew Brzezinsky, La Era Tecnotrónica, 1973)





Ya no quedan Miguel Ángeles preparados para deteriorar bloques de mármol, Diegos capaces de manchar así una tela, Migueles emborronando folios ni Juan Sebastianes interrumpiendo al silencio. Qué lejos están ya aquellos días en los que el ser humano se sentía creador de su destino y que las ideas, previamente trasformadas en pasión, movían el mundo y lo hacían progresar. Aquel error colectivo ya no tiene fuerza de verdad. Hoy sabemos que la ciencia –como hizo Morfeo en Matrix- nunca prometió la paz o la felicidad, sólo la verdad, la exactitud, el dato. Que las ideas envejecen más pronto que un trend topic. ¿Sabemos? ¿Qué sabemos del Narcan®?

Con las neuronas convertidas en teflón, la vida del infra ser humano actual trascurre entretenida, entre digestión y digestión, ajena a la oscura miseria que le rodea, a la corrupción generalizada y jerarquizada de los “electos” que fingen gobernarle cuando sólo le vampirizan, alimentando de continuo y estratégicamente sus sueños de filias y fobias, pero mesándose los cabellos y rasgándose las vestiduras cuando, bajando la necesaria guardia –como recién le ha ocurrido a la Casa Real y la suprema cabeza de nuestra insigne y sacra Judicatura- se le ven las descaradas mañas (y el culo, de paso). Nada tan valioso como distraer la atención del rebaño, antes de cada “operativo”.

Fascinados por el prefabricado diseño del ensueño, nuestras vidas reales transcurren -y finiquitan- en un segundo plano, ajenas al hediondo proceso de la putrefactio. Y nadie quiere verlo. ¿Quién soy yo, auto proclamado agorero vigía de las postrimerías, apologista ciego, detractor sistemático, para reprochar a nadie su búsqueda desesperanzada de una nueva dosis de su analgésico favorito, en un intento vano por periclitar el sinsentido del dolor, la nausea?

Sin tiempo ya para la liturgia de rasgar el opecarpo, bendito sea el método Gregory. La prisa nos robó el dulce éxtasis de la magia de su flor blanca, violeta o fucsia de tornasolados pétalos. No queda paciencia con que aguardar la alquimia de la pegajosa resina marrón que ofrecía a su curso el exudado blanco y lechoso de su divino latex.

Aquietado así el virus de la mente moderna, verdadero activo tóxico de nuestro siglo, prosigue lento el rito, se restablece el juicio, allí donde es la naturaleza divina quien ostenta la corona y manda. Tiránica serenidad sin nubes. Alzado el telón, se trasparenta al fin el decorado y surge prodigiosa la Conciencia. Exquisita parsimonia. Todo está bien. Conforme a lo legislado, todo en orden. No moverse. No pensar. Suspendidos en "twilight zone", mundo intermedio entre el sueño y la vigilia. Así pasan la mayor parte de los borregos la anécdota de sus miserables vidas, aguardando el sacrificio, listos para el holocausto final. Dichosas las cabras, que aún pueden tirarse al monte...



 

jueves, 31 de mayo de 2012

Los restos malolientes de Polinices

"Señores, de nuevo los dioses
han restablecido el orden en la ciudad,
en su justo punto y con firmeza,
tras haberla sacudido con ingente embate."
(Sófocles, Antígona)

"Ninguna sociedad puede legitimar un poder
que abusa de la máscara democrática
para garantizar la libertad salvaje y el lucro ilícito
en la sombra de unos pocos"
(Tio Gilito, Memorias de un neoliberal)





¡Sálvese quien pueda! Ahora que hasta la honorabilidad de los jueces -y su ensoberbecida impunidad- es puesta en tela de juicio, parece conveniente recordarle al Emperador la fragilidad de su efímero trono y la inconveniencia de recurrir para sutil alimento de su mejor pompa a trapaceros sastres. La prudencia invita a seleccionar muy cuidadosamente la compañía en la que se ejecutan actos que deben permanecer protegidos por la discreción, esto es, secretos.

Sociedad paranoide, pulverizada y escindida -más allá de sus átomos más elementales- contra sí misma hasta la saciedad, brutalmente condenada a ser descreída y al espejismo de sentirse libre, que ya no confía nisiquiera en los aduladores que fingen confiar en ella... ¡y grátis!

Egocéntricos e individualistas hasta la médula. Por mucho que nos aflija el tener que reconocerlo, alguién ganó esa batalla. Ahora toca tratar de reunir las escasas fuerzas, restañar las heridas de la insolidaridad, y sumarnos a otros que estén dispuestos a luchar y reclamar, a salvo del par Estado-Capital que nos pastorea, la plaza del bien común, sentido último de la soberanía del pueblo, asunto demasiado importante como para delegarlo a profesionales de la política y otros menos interesados mercenarios.



Por más que traten, una vez más, de contrarrestar la insumisión con la catarsis, ningún acto, por pequeño que sea, será inutil, ni siquiera el del enterrar a los muertos. De tan vistas y recurrentes, las maniobras teatrales del poder ya no distraen ni entretienen a casi nadie, son completamente ineficaces para mitigar el hambre. Es lo malo que tiene abusar de ases en una partida con mafiosos, que puedes llegar a la morgue, pero a trozos: "Hacienda somos todos, pero yo administro los cuartos públicos como me sale..."

Siempre hay algún listo que confunde sus expectativas, deseos y pretensiones de poder, con su derecho a gobernar y respaldar la "libertad" de unos pocos: "No te cortes, tú déjame mandar (administrar) a mí y sepulta siempre que quieras a tus seres queridos... faltaría más. Por cierto, recibe mis oficiales condolencias y mi más sentido pésame. La vida sigue."

Dejad que los muertos entierren a los muertos. Lo dicho, toda vez que la pasta está puesta a buen recaudo y lejos del fisco, sálvese quién quiera, tenga posibles o simplemente pueda. Hasta que los dioses reestablezcan el Orden con ingente embate... ¡Qué bueno es contar con la amistad y el beneplácito de los Creontes! La recompensa de servir en la cocina del pudiente. Estar allí donde hay más y mejores "bollos".

Cuántico y elemental, mi querido Sófocles. Simple física de partículas.


  

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Despertar a un mundo en llamas?

“Habeis pronunciado los sagrados nombres del Eterno una y  otra vez,
habeis guardado en los resquicios de vuestra memoria retazos de textos sagrados,
sin conseguir por ello desvelar el sentido del secreto, la esencia del misterio oculto.
Vuestra práctica es impostada y solo ha conseguido aumentar vuestra avaricia,
afilar vuestro apego a las cosas mundanas.
Ninguno de los libros que presumís haber leido ha conseguido calar en vuestra alma,
 rozar siquiera la cáscara de vuestro brutal ego.
Pues sólo a los elegidos les cabe dar muerte a estre ladrón interior
que saquea la propia casa donde vive y encuentra diario cobijo.”
(Hazrat Sultan Bahu)

“Podemos definir la Magia como la capacidad de hipnotizar a un colectivo
para hacerle percibir como real todo aquello que sólo aparenta serlo.
En nuestros días conocemos a esta clase de hipnosis colectiva
bajo otro nombre mucho más poderoso que nadie en su sano juicio
se atrevería a relacionar en modo alguno
con el primero: Método científico.”
(Edward Alexander –Aleister- Crowley)




Ardua tarea la que se nos plantea, vive Dios, esta de sanar el Alma enferma del Mundo. Por suerte, no estamos solos ante tamaño desvarío, pues hay personas para las que lo divino representa el centro de su toda existencia, esto es, ocupa el lugar central de su Corazón, allí donde mana el Amor que abre desde dentro todas las puertas, aquel que otorga la Paz profunda y la Verdadera Luz del Conocimiento. Deseosos de regresar a casa y de hacerlo en vida, se entregan a la noble tarea de conocerse a sí mismos, sabedores de que sólo esta experiencia de auto conocimiento es la que procura aquella otra que tanto anhelan, la experiencia de Dios, un Dios que les resulta demasiado grande como para quedar confinado en al ámbito restringido de una práctica espiritual que excluya a todas las demás  Esto es, permanecen demasiado absortos en el Eterno como para perder el tiempo despreciando a Su adversario.


 


Su pequeño gran secreto radica en recolectar cada año los frutos “de temporada” de ocho (ni una más ni una menos) prácticas muy activas, allí donde parece no suceder (wu wei) “prácticamente” nada. Toma nota, si ese es tu deseo:

1.- Un esfuerzo perseverante por darse cuenta de cada respiración (conciencia del ahora).
2.- Ejercicios de descontaminación (desprogramación, renuncia) de la hipnosis colectiva profana (variados gestos purificatorios)
3.- Un centramiento meditativo (desarrollo de la conciencia “Lunar”, Mercurio)
4.- Un contacto con lo divino (arrebato, desarrollo de la conciencia “Solar”, Azufre)
5.- Una familiaridad con dicho contacto en la vuelta a lo cotidiano (androginia, humano “dual”, conciencia unificada, magisterio, cuerpo astral, Cinabrio o Sulfuro de Mercurio), esto es, estar en el mundo pero sin ser "del mundo".
6.- Reunión con (al menos) otros seis “Humanos”, esto es, aquellos que han unificado en sí lo dual.
7.- Comunión (unión en común), conspiración (respiración común): conciencia crística, cuerpo “Causal”... es lo que tiene eso de respirar de forma consciente junto a otros, en Unidad de Intención.
8.- Testimonio directo, “Conciencia mártir” (testigo): GNOSIS que mira al suelo con la humildad de quien tiene el Corazón en el Cielo, y da cada paso sin más afán o voluntad que la de poner su pié en otras huellas.



 



Ocho vértices de un cubo, seis caras debidamente reunidas (dos a dos) que tienen un único centro y todas ellas forman un cubo o Templo Virginal en donde el Eterno cobra Presencia y Actua (o Causa) lo creado: Kaaba. Así ha sido –y está siendo- desde el Origen de los tiempos. Siete pliegues en el "vestido" de Sol una Señora con la Luna a sus piesl... que diría San Juan, en su Revelación.


La palabra clave de esta “curiosa” óctuple enumeración para el atento observador es (seguro que la has acertado): Conciencia, conciencia de Sí como puerta interior a otro tipo de estados de conciencia más ¿sofisticados?. Conciencia. Toma (allí dondequiera que la encuentres) Conciencia. No pierdas el tiempo en entretenimientos vanos. Quien se conoce a sí mismo –hasta Ese Punto-, conoce a Su Señor en esta encarnación, el Cielo en vida, un verdadero anticipo de la Isla de los Bien “Aventurados” en la intimidad del Eterno. Así ha sido y así seguirá siendo, Dios mediante, para los Limpios de Corazón. Si de verdad te gustan las finanzas, respira hondo, toma Conciencia Plena de ello y, -para variar- "haz" Números!



 



Por extraño que pueda parecerle a algunos, aún quedan "burkinas" agrupándose en familias, allende las fronteras del conocido país del África Occidental. Allí donde acampan ignotos, como vienen haciendo con exquisita discreción a lo largo del cansado transcurso de los siglos, se restablece  y renueva el vigor, toma su asiento (cátedra) la Virtud, cobra más fuerza el antídoto y se vuelve activo el Principio de sus virtudes antígenas que resultan de todo Punto polares, que no populares, verdadero Centro de Salud, asistido tan sólo por dos eficaces e discreción imprescindibles ayudantes, a los que se suma el gentil apoyo de los cuantos los asisten y de otros muchos tantos -no menos activos- que van por libre.

Verdaderos Humanos de Oro, valga la redundancia, a los que en vano y mal que le pese al Príncipe del Mundo, han tratado de imitar cuantos famosos y notables sucedáneos llegaron a creerse el disfraz, sin ser capaces, empero de olvidar el macabro trasunto de haberse un buen día disfrazado, jugando a ser o parecerse ("such a" que dirían los sajones)–al menos lo que dura el fugaz aliento inconsciente una breve existencia, una vida transformada en mueca-, ataviados con el áureo disfraz, como dioses.

El remedio actúa lenta pero inexorablemente sobre la brutal pandemia que asola nuestras almas contritas. Y así lo experimenta también el Alma del Mundo, que siente como se libra esta brutal y feroz agonía en sus maltrechas entrañas. El ahora desconcertado Egregor que a duras penas la posee, se resiste a cambiar de costumbres, negándose a prescindir de semejante chivo expiatorio y a abandonar de modo definitivo a su “legítima” y "sabrosa" presa, tratando de resolver semejante disonancia cognitiva de un modo expeditivo y con toda la furibunda violencia de que es capaz en nuestros días, ya que le parece responsable y necesario: “Delenda est Humanitas”, pues en su más recóndita médula siente por primera vez el amargo sabor del miedo.



El miedo de saberse tan grande como ilusorio; el miedo a su irremediable disolución salina en un Océano de Paz, Armonía, Luz y Conocimiento; el miedo de retornar a la Fuente; el miedo a volver a Verdad y regresar a Casa, pues ciertamente, de Dios somos y a el regresamos:

¿Qué será cuando descubra que su virtud que no era sino virtual ha quedado totalmente desvirtuada en su insustancialidad? ¿Qué será de su ponzoñosa mordaza cuando el Alma del Mundo, ahora ya convaleciente, resulte finalmente sanada, quedando restablecida y de nuevo liberada? ¿Cómo acostumbrarse a ser no-ser? ¿Cómo afincarse y obtener rentabilidad de la inagotable Nada, siendo efímera y transitoria creatura, huella sin Huella? ¿Cómo resignarse a no ser ya nunca más Imaginación sino tan sólo mera apariencia imaginaria?

¿Cómo despertar a un mundo en llamas? Pero ¿es que arde el mundo o únicamente nos lo parece?  Tal vez habría, en Realidad, que despertar "del" mundo. Quién lo conoce lo sabe. Debe tratarse de esos trastornos alucinatorios característicos que de suyo suelen acompañar a ciertos estados transitorios de conciencia, como el de la alta –y sanadora- fiebre.