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domingo, 7 de julio de 2013

Metadatos

“Más a menudo de lo que pensamos
los contrarios trabajan juntos en connivencia
y unidad de propósito.”
(Rumi)

“¡Necesitamos un traidor!”
(Anónimo, Última cena)




Si llegáramos a tomar conciencia del modo en que nuestras presuposiciones condicionan y distorsionan el cómo percibimos la realidad, dicha realidad se vería radicalmente transformada al tiempo que la mayor parte de nuestras actuales certezas –si no todas- caerían fulminadas. El modo práctico de tomar “dicha conciencia” ha sido transmitido como el testigo en una carrera de relevo desde los orígenes de la humanidad, de generación en generación, con la pericia y cautelas necesarias para burlar la acción hostil de aquellos quienes, también de generación en generación, han concentrado todos sus esfuerzos y recursos en impedir que “dicha toma de conciencia” tenga lugar. Y aún siguen haciéndolo.


La eterna batalla se extiende entre quienes defienden y quienes cuestionan la prevalencia de un determinado estado de cosas. Los progresos realizados en un sentido, siempre suelen ir acompañados de progresos en el sentido contrario. Lo que un día resultó útil, no sólo ha perdido hoy quizá su utilidad, sino que puede llevar aparejadas consecuencias neutras e incluso totalmente contraproducentes al fin perseguido. Antaño “herejes” hoy “terroristas”, los métodos de obtención de información de inteligencia que resulte  vital a la defensa de los intereses de una y otra parte, no han variado demasiado. Tú aún no lo sabes, pero seguro que, incluso desde tu neutralidad o indiferencia, juegas en uno de los dos bandos. La paradoja es que ambos son buenos y ambos verdaderos, pero al igual que sucede con el sueño y la vigilia, no pueden darse simultáneamente. ¿O sí?



sábado, 29 de septiembre de 2012

Ruido negro


“Aferrado al bastión de su seguridad y de su simplonería,
el ignorante es enemigo natural de cuanto desconoce.
La ignorancia está tan unida al odio al sabio,
como la sabiduría al amor incondicional al que odia.
Tiene que ser así."
(Yahia ibn Al-Andalusí)

 

 
 

“Nos mienten, nos roban, nos pegan, nos manipulan: no nos representan.” Rezaba una lúcida pancarta en las manifestaciones previas a S. Miguel Arcángel. Pero ya es tarde. Quien acepta ser representado, pone su destino en manos del representador, maniatando así su libertad. Ese representante ya institucionalizado será quién decida qué es el orden, y tendrá derecho a arrojar los sables sobre quién lo importune o altere. Las causas, no me canso de repetirlo, siempre tienen “sus” efectos. Nadie va a consentir que le quiten la posibilidad de ejercer la violencia de modo legítimo, esto es, impunemente. Violencia que también les autoriza a escribir a su medida la historia. A diseñar la verdad de de los hechos, como en la conocida distopía de Orwell. Algunos creen que su desfachatez para tergiversar y apropiarse del silencio ajeno, con tal de apuntalar sus bastardos intereses, quedará impune. No se imaginan como amo a esos ignorantes. No se imaginan cuánto. Precisamente por todo lo que nos mienten, nos roban nos pegan y, sobre todo, nos manipulan. No puede ser de otro modo.
 
 
 
 

lunes, 2 de julio de 2012

In vino veritas


“Me decidí a mentir, pero, eso sí,
 con más honestidad que los demás,
ya que hay un extremo sobre el cual diré la verdad,
y es que voy a contar mentiras.”
(Luciano de Samosata, Historia Verdadera)





Como constató el sirio Luciano, suelen los historiadores preferir detenerse en la falsa maravilla a relatar lo veraz, confiando en que su treta pase inadvertida. Pocos, como él, tuvieron la valentía de delatarse falaces a fuer de que así les creyéramos. Divide y vencerás, reza el satánico designio. Cuando la cabeza de un orden espiritual se deja aleccionar por consejos meramente basados en la sospecha y la ignorancia, termina, cual le sucediera al ambicioso Apuleyo, convertida en asno, perdiendo su legítima autoridad.




Cuando el oráculo se deja llevar por el iracundo rencor al dirimir un asunto, la calumnia vuela con las alas de la envidia y la mentira. El reo sólo puede esperar clemencia de la misericordia divina, capaz de hacer resplandecer la verdad desnuda tras la penitencia. ¿Podrían ser de otro modo las cosas? Me temo que no. Todo en esta vida, mal que les pese a la impaciencia de los inmediatistas, lleva su necesario proceso. Un paso llega tras el primer paso. Es la conjunción de ambos la que crea el armonioso caminar en compás. Unicamente la vasija sin fisuras y bien orientada al cauce del fresco manantial es capaz de saciar nuestra sed. El resto, decorado, mero simulacro, impostura, doblez.



jueves, 31 de mayo de 2012

Los restos malolientes de Polinices

"Señores, de nuevo los dioses
han restablecido el orden en la ciudad,
en su justo punto y con firmeza,
tras haberla sacudido con ingente embate."
(Sófocles, Antígona)

"Ninguna sociedad puede legitimar un poder
que abusa de la máscara democrática
para garantizar la libertad salvaje y el lucro ilícito
en la sombra de unos pocos"
(Tio Gilito, Memorias de un neoliberal)





¡Sálvese quien pueda! Ahora que hasta la honorabilidad de los jueces -y su ensoberbecida impunidad- es puesta en tela de juicio, parece conveniente recordarle al Emperador la fragilidad de su efímero trono y la inconveniencia de recurrir para sutil alimento de su mejor pompa a trapaceros sastres. La prudencia invita a seleccionar muy cuidadosamente la compañía en la que se ejecutan actos que deben permanecer protegidos por la discreción, esto es, secretos.

Sociedad paranoide, pulverizada y escindida -más allá de sus átomos más elementales- contra sí misma hasta la saciedad, brutalmente condenada a ser descreída y al espejismo de sentirse libre, que ya no confía nisiquiera en los aduladores que fingen confiar en ella... ¡y grátis!

Egocéntricos e individualistas hasta la médula. Por mucho que nos aflija el tener que reconocerlo, alguién ganó esa batalla. Ahora toca tratar de reunir las escasas fuerzas, restañar las heridas de la insolidaridad, y sumarnos a otros que estén dispuestos a luchar y reclamar, a salvo del par Estado-Capital que nos pastorea, la plaza del bien común, sentido último de la soberanía del pueblo, asunto demasiado importante como para delegarlo a profesionales de la política y otros menos interesados mercenarios.



Por más que traten, una vez más, de contrarrestar la insumisión con la catarsis, ningún acto, por pequeño que sea, será inutil, ni siquiera el del enterrar a los muertos. De tan vistas y recurrentes, las maniobras teatrales del poder ya no distraen ni entretienen a casi nadie, son completamente ineficaces para mitigar el hambre. Es lo malo que tiene abusar de ases en una partida con mafiosos, que puedes llegar a la morgue, pero a trozos: "Hacienda somos todos, pero yo administro los cuartos públicos como me sale..."

Siempre hay algún listo que confunde sus expectativas, deseos y pretensiones de poder, con su derecho a gobernar y respaldar la "libertad" de unos pocos: "No te cortes, tú déjame mandar (administrar) a mí y sepulta siempre que quieras a tus seres queridos... faltaría más. Por cierto, recibe mis oficiales condolencias y mi más sentido pésame. La vida sigue."

Dejad que los muertos entierren a los muertos. Lo dicho, toda vez que la pasta está puesta a buen recaudo y lejos del fisco, sálvese quién quiera, tenga posibles o simplemente pueda. Hasta que los dioses reestablezcan el Orden con ingente embate... ¡Qué bueno es contar con la amistad y el beneplácito de los Creontes! La recompensa de servir en la cocina del pudiente. Estar allí donde hay más y mejores "bollos".

Cuántico y elemental, mi querido Sófocles. Simple física de partículas.


  

lunes, 13 de febrero de 2012

Memorias de Isla Tortuga

“La Historia es una construcción política
cuya meta no es tanto mostrar la Verdad de lo ocurrido
como suscitar ideas útiles al poder constituido.”
(Marco Tulio Cicerón, De re pública) 

“Mi barco, mi tesoro.
Mi Dios, la libertad.
Mi ley, la fuerza y el viento.
Mi única patria, la mar.”
(José de Espronceda, Canción del pirata)

 “Comparte todo lo que tienes,
excepto los labios de quien amas”
(Sheij Bedreddin, 1416)



Una de las más bellas descripciones de la sociedad ideal la encontramos en Ovidio, cuando señala:

“El hombre de la Edad de Oro honraba la fidelidad y la rectitud de forma espontánea, sin ley que le obligase. Castigos y miedos no influían en su conducta. En ese siglo feliz no había que prestar atención a amenazadores edictos, ni la turba miraba con temor suplicante la fisionamía del juez, sino que sin jueces se sentían seguros. Intacto en los montes, el pino aún no había descendido a las líquidas ondas en forma de barco para visitar un orbe extraño […] No rodeaban todavía las ciudades fosos profundos, y no había clarines y trompas de metal, ni curvos cuernos, ni cascos ni esadas. Sin ejercicios militares, la gente disfrutaba segura, de ocios apacibles. La propia fuerza de la tierra daba toda suerte de frutos líbremente, sin necesidad de que el rastrillo la tocase o el arado la hiriese. Sin cultivo alguno, había alimento para todos. Se recogían los frutos del madroño, fresas silvestres, cerezas, moras criadas en los espinos y bellotas que caían de la ramosa encina  consagrada a Jove. La primavera era eterna. Plácidos céfiros acariciaban con tibias auras flores nacidas sin semilla. De continuo la tierra aportaba trigo y legumbres sin necesidad del arado. Y junto a ríos de nectar corrían ríos de leche”.[1]

Esa sociedad quizá sólo soñada, se niega siempre a ser realizada, desea permanecer utópica, imposible, futura e inalcanzable. Creemos rozarla en su materialización, pero se escabulle antes de nuestras manos que de nuestros corazones.

De algún modo, quizá nunca confesado, pervive en cada uno de nosotros, Arcadia evanescente y efímera, como una posibilidad latente de realización en lo individual y desde lo comunitario, al margen (y a salvo) de aquellas otras estructuras de poder que áun esclavizan al ser humano y, de un modo más habil, le encadenan.

Una espiritualidad sin “religiones”, una vida en común sin necesidad de Estado, una comunión con la realidad sin intermediaciones, un modo de ser distintos y tan diferentes sin dejarnos por ello a nadie de lado. Donde tengan cabida incluso los que reniegan de Lennon y su Imagine, dorada como nos la dibujó Ovidio y dichosa como la recordó don Quijote ante los cabreros.

Donde nuestra autoxigencia ética sea máxima, desde el imperativo categórico, y las leyes escritas mínimas, como la reflexionó Kant. La vida una experiencia radical de entrega y servicio consciente al prójimo, de la que dieron ejemplos tantos y tantos otros.

¿Qué hacer, mientras tanto? ¿Por qué no existió timón en el diseño original del Arca de Noé? ¿Cuáles han de ser los pasos y los plazos? Yo tampoco lo sé.




Quizá sirviera de poco cambiarse el nombre a Samuel, como hiciera Umar ibn Hafsūn ibn Ya`far ibn Sālim en el 899 y tratar de encontrar un nuevo Bobastro. O mostrar una abierta oposición a la animalidad de cualquier forma de poder constituido, como hizo el premarxista Ibn Jaldún[2], contraponiendo el ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación entre los que se reconocen miembros de una comunidad en el desierto, frente a la cómoda obediencia urbana hacia el Estado, verdadero conflicto central, ahora que nos hallamos tan febrilmente indignados.

La aspiración a una vida libre de cadenas , sin estar sometida a ninguna relación de poder, sin sumisión ni dominación, rechazando cualquier autoridad exterior al ser humano, es un anhelo lárgamente perseguido, aún en sociedades como las nuestras, brutalmente interferidas e intervenidas por la feroz regulación del Estado con el apoyo de sus poderosos tentáculos: los mass media, el show bussines, la casino society, virtual hi-tech relations y, en fin, todo lo que abarca ese viscoso conglomerado jurídico-político-económico y militar que conforma la red de secuestro dentro de la cual discurre nuestra existencia[3].

Cada día que pasa, la población está más convencida de que la autoridad de Estado solo sirve para garantizar que el oportunismo egoista de unos pocos prevalezca sobre el bien común de la mayoría, tenga la forma y el color que tenga, éstos sólo son una práctica fachada disfrazada de alternancia pactada.

Bajo la carta de Estado blando como mal menor, y el indudable miedo mayor a los tanques, nos así hacen tragar el veneno del “Estado necesario”.

Naturaleza frente artificio ¿serán capaces los seres humanos de organizarse alguna vez, sin depredarse los unos a los otros?




Hasta que llegue ese momento, reflexionemos sobre alguno de los conceptos que nos brinda el genial Hakim Bey[4]:

TONG[5]

Lo que empieza siendo un apoyo mutuo secreto y puntual para evitar alguna clase de “marrón” oficial, puede terminar desembocando en una relación estable de ayuda mutua, una red social clandestina, una red de redes, un movimiento revolucionario para despertar la conciencia ciudadana aletargada, quizá el núcleo de la nueva sociedad, dándose a luz a si misma dentro de la corrompida cáscara de la antigua. Para todos estos pro-pósitos la sociedad secreta promete proporcionar un útil marco de clandestinidad protectora -un manto de invisibilidad que tendrá que dejarse caer sólo en el caso de una confrontación final con la BEM[6]

ISLA TORTUGA

Minisociedades o comunidades intencionales que se sitúan y organizan con meticulosa planificación fuera del control del Estado, hasta donde y cuando les es posible. No aparecen en ninguna clase de mapas.

POTLATCH

Esfuerzo y servicio desinteresado que se brinda a y se recibe de otros. Una sociedad sin dinero. Peligroso, alta toxicidad revolucionaria. Extirpar.

PALIMPSESTO

Difusión libre del conocimiento, sin cobrar ni pagar derechos de autor. Un ejemplo podría ser Wikipedia.

ZAT[7] (TAZ en inglés)

Forma de colaboración sin compromiso ni búsqueda de permanencia o reconocimiento. Haz bien y no mires a quién.  Dura lo justo para no ser intervenida, detectada o aplastada, aprovechando huecos, grietas y fisuras del propio sistema. Su mayor fuerza reside en la total invisibilidad. Tan pronto como la ZAT es representada, nombrada o mediatizada, desaparece.

ZAP[8]

Germen humano de la sociedad futura. Personas que han decidido contruirse y construir con lo mejor de sí mismas un mundo mejor, que se organizan mediante asambleas, comparten recursos y estructuras de forma comunitaria, elaboran sus normas de convivencia de manera consuetudinaria, conviven bajo las premisas de amor fraterno y ayuda mutua, otorgan una prevalencia de los bienes, metas y valores espirituales frente a los materiales, en ausencia de sexismos de cualquier clase, repudiando la posesividad, el egoismo y el dinero, y cultivando de manera integral la propia virtud y buscando una convivencia razonable con la Naturaleza. Está ocurriendo, más cerca de lo que crees.

INMEDIATISMO

Si no es aquí, dónde. Si no es ahora, cuándo. Si no eres tú, quién. Deja atrás la culpa pasada y no cargues con los miedos que promete el futuro. Aunque tengas la absoluta certeza de que alguien se opondrá a ello con todas las fuerzas a su alcance[9], vive ahora como siempre has soñado. Hazlo real inmediatamente.

DESEAR UN MUNDO SIN ESTADO ES NATURAL

Lo que te parece enfermedad, es curación.

ZONA PROHIBIDA

Todas aquellas en la que en un intento desesperado por sobrevivir, el Estado agónico ejercerá intensas formas de estorsión y violencia, a niveles que, aunque ya no sorprenden a casi nadie, mucho menos agradan a quien las sufre sobre sí y los suyos. Ponte a salvo.

La “vida pirata” nunca ha resultado fácil, pero, como reconocía Espronceda, resplandecen en ella tesoros, leyes, patrias y dioses inefables:


"En mi se ha reencarnado el alma de un gaucho matrero,
como la de Calandria, el errabundo aquél,
que amaba la espesura, igual que el puma fiero,
y que amplió las leyendas del bravío Montiel"[10]




[1] Ovidio, Las metamorfosis, I, fábula V. Ahora ya sabemos en dónde se inspiró Ieronimus Bosch para su panel central del Jardín de las Delicias.
[2] Muqaddima, 1464.
[3] Michael Focault, La verdad y las formas jurídicas, Gedisa, 2003.
[4] Pseudónimo de Peter Lamborn Wilson, padre de la Anarquía Ontológica y del Terrorismo Poético, 1991.
[5] Término apropiado de las sociedades mafiosas chinas.
[6] Babilonia Estatal de la Mediación
[7] Zona Autónoma Temporal
[8] Zona Autónoma Permanente
[9] Todo lo que ahora vampiriza tus energías…
[10] Martiniano Leguizamón. Calandria. Solar/Hachette (1961)

jueves, 26 de enero de 2012

Cómo puedes tomarle la temperatura a tu humanidad

"¡Ay de mí, infeliz!
Averiguar, cielos, pretendo,
ya que me tratais así, 
¿qué delito cometí contra vosotros, naciendo?"
(Segismundo, en La Vida es sueño, de Calderón de la Barca)





¿Cómo puedes calcular lo que aún te  queda de humano? Una primera estimación aproximativa la obtendras por el grado de horror que te produce la sociedad que se ha diseñado a tu alrededor. La palabra es horror, no indignación. Si crees que los políticos que dicen gobernarnos son elegidos, que nuestra sociedad está basada en el bienestar de una gran mayoría, que lo que ahora nos venden como crisis es un asunto de economía mundial y que el éxito vital radica en poder consumir y adquirir posesiones con lo que obtienes trabajando, para poder jubilarte dignamente… he llegado tarde.


Si ves con claridad el horror aunque no sepas muy bien como hemos llegado a degradarnos tanto, aún hay esperanza. Queda algo de humanidad en ti. El Estado dictatorial no ha anulado áun tu capacidad de ver en dónde estás encarcelado. Esta prisión dispone de una potente maquinaria para degradar tu humanidad natural y troquelarte en pocos años simple en lo mental, desconfiado en lo social, malo en lo moral y dependiente en lo fisiológico. Conservas algo de tu genética humanidad si tu pensamiento soporta la complejidad, confías en los que te rodean, buscas el bien general renunciando al tuyo y cultivas lo que comes. Una frase al azar te servirá de termómetro. Observa en cuanto la leas, lo que sientes interiormente. Ahí va:

“La riqueza personal es mala, porque nos envilece”


¿Qué tal? ¿Cómo ha ido ya cosa? Ahora ya empiezas a saber lo que han estado haciendo todos estos años contigo. No te engañes más. Mírate sin miedo. Sólo desde la verdad, volverás a ser libre. Como ves, -lo de deshumanizar no es nada fácil ni menos barato-, han sido muy pacientes y han hecho un buen trabajo. Seres humanos contra seres humanos, hasta la total extinción de la especie. Llevará décadas el poder desmontarlo. Este es el plan.