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jueves, 15 de noviembre de 2012

Vidas de saldo


“De no cambiar de camino,
llegarás a destino.”
(Confucio)

 
 

Aunque también, cada uno de nosotros es mucho más que lo que hace, aunque eso sólo sea esa mínima parte la única que verdaderamente se demuestra. No conviene confundir acto e identidad. Uno, cuando es, es al mismo tiempo todo lo que puede ser: la potencia proviene del recurso disponible, sea este o no demostrado. No todos, a lo largo de su breve historia, tienen ocasión plena de mostrar su unicidad, su diferencia, lo que verdaderamente los diferencia del resto de seres humanos. Personas que, al menos en público, se muestra tan discretamente anónimos como el que más. Resultan vulgares –hay tantos como ellos- en su estrategia de supervivencia silente, en su mezquino ocultamiento. Hay tanto necio egoísmo, valga la redundancia, en su normalidad impostada, en su ausencia de significación. Hay tanto miedo, disfrazado de prudencia, hay tanta displicencia cobarde. Con tal de seguir “sobre-muriendo”, se venden por tan poco… ¿Vale vida sin humanidad?

Parece que si. Un verdadero chollo. Restos de naufragio a la espera de naufrago. Desechados instrumentos.
 
 
 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Comida magistral en el vegetariano


“Curiosa escalera esta,
en la que nadie sube peldaño
hasta que sitúa (ayuda ascender) a alguien
al mismo del que se partió.”
(Nasruddin)

 

 

 

Desde Juan el Sirio, célebre anacoreta al que interminables consultas de sus seguidores y discípulos no le consintieron vivir en plenitud su vocación de soledad, no resulta nada infrecuente identificar todo el itinerario espiritual por el que atraviesa un ser humano con una escalera, término que en griego se escribe curiosamente klimax. Quizá no existe una oposición más exigente e involuntaria que la que tiene por tribunal al Eterno, ni peor retribuida que la de la eternidad. No es de extrañar la exigua afluencia de candidatos y aspirantes a tan ingrata plaza: la de ser humano.

 

Ser humano parece un asunto fácil, y hasta automático. Nada más alejado de la cruda realidad. La gran mayoría de los aspirante a serlo, mueren –morimos- en el intento, somos tan sólo una posibilidad malograda: algo que pudo haber sido, y no fue. Aquello que prefirió la cómoda certeza de la iniquidad frente a la ardua promesa de nobleza que -la verdadera, la que en modo alguno se otorga por un mero nacimiento en el sitio adecuado- aún se ha de conquistar.
 
 
 
 
 
Parece como si lo humano, lejos de ser cromosómico, fuera así meramente epigenético, esto es, opcional. Y cada vez son menos los que, conformes con su mediocre situación, optan a completarse en lo humano y asumen la necesidad de ausentarse de lo creado en la contemplación de la Verdad de su origen y regresar así a lo fenoménico desde la perspectiva que se adquiere en el Principio mismo. Consideran así que no merece la pena el esfuerzo ni el trabajo personal para recoger al final del camino la quimera de tan incierto fruto. Bendita nos parece, por cómoda, la ausencia de altura, el horizonte asegurado que garantizan las mieles de la abyecta innobleza, amargas pero asequibles, en el anhelo de lo superfluo.
 
 
 
Ignorantes vocacionales como somos, preferimos, a ojos cerrados, el inmediato pan de la vergüenza a tener que esperar los dones que se obtienen del esfuerzo de labrar nuestra generosa tierra. Animados a conformarse con ser animales, incapaces de elevarse siquiera un paso, no vaya a ser que en ese fatídico gesto el Eterno descienda corriendo a nuestro encuentro y se nos complique la cosa.
 
 
Deja, deja. Mejor quedarse así, como estamos, de maestros consumados. Que nosotros ya "cumplimos". Quien venga detrás, que arreé...



jueves, 30 de agosto de 2012

Damasco en llamas

“Gravisque principum amicitias!”
(Horacio a Asinio Polion)
 
“Detenidos en el detalle parcial de vuestra vicisitud,
cesáis así de abandonaros al todo.”
(Juan de la Cruz, Comentarios a la Subida)

 

 

 

Parece que en un mundo que ha perdido su centro y su sentido, una vez más, sea necesario despertar en nosotros la huella de la totalidad, la voluntad íntima de revivir en nuestro corazón la mirada que abraza la unidad del mundo, aquella que devuelve al género humano la huella de su integridad y radical belleza. Regresar así de la trampa de interés propio a la viva llama del amor que todo lo abrasa.
 
 

 

Igual que la belleza de Beatriz supo mostrar a Durante qué se ocultaba tras ella, así como la noche protege en su alma certera y oscura el secreto radiante de la luz, así el mundo esconde el cántico de alabanza a su Creador. Aquí y ahora, la creación es total agradecimiento de lo que se sabe creado por un entendimiento, una voluntad y una imaginación sin medida. Siempre nueva, renovada, permanente itinerario de regreso a Su Fuente. Deseo ardiente. Encuentro real por imaginado.
 
 

 

¿Por qué no el hombre? ¿Por qué no el hombre? Dime tú, si lo sabes, ¿por qué no también el hombre?


 
 
 

lunes, 9 de julio de 2012

El fuego dócil


“The candle flame gutters.
Its little pool of light trembles.
Darkness gathers.
The deamons begin to stir.”
(Carl Sagan, El mundo y sus demonios)

“¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo,
la injuria del opresor, la afrenta del soberbio,
las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia,
las insolencias del poder y las vejaciones?
¿Quién querría llevar tan duras cargas,
gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa,
si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte?”
(Hamlet, obligado por Shakespeare)


El alma humana, misterio donde los haya, está compuesta en un 70% por fuerzas irracionales, con las que tratan de lidiar, a duras penas, el 30% restante. ¿Cómo vence lo menos a lo más? Gracias a dos poderosas herramientas, la persuasión del fuego pasional y la dominación del pulso concupiscente. A través de la persuasión, dicho fuego es transmutado y utilizado cual perpetuo combustible a favor del perfeccionamiento que nos finaliza humanos. Los bajos instintos que constituyen nuestra indeleble sombra, deben ser aquietados a la fuerza toda vez que han sido iluminados.

Tal proeza de perfección hacia lo humano, no sería posible sin el concurso del fuego dócil que se deja trasmutar y orientar a lo superior. Los maestros antiguos encontraron esta proporción y nos enseñaron a usarla. La ciencia ha perdido sus nombres y, con ello, ha desvirtuado tan preciosa y precisa técnica, dejando el cultivo del alma a otros medios “virtuales”. Palabras como charis, thymos y anangké ya no significan nada. Así nos va. ¿Qué más da que algo no sea cierto, con tal de que me haga sentir bien?


Hemos cambiado la imaginación creadora por la imagen, hasta llegar así a confundirlas. Hemos otorgado todo el poder “tecnológico” a la sombra. Esta pérfida tirana se ha vuelto tan seductora que nos ha arrebatado el fuego que nos volvía dioses, esto es, humanos. A tenor de los medios utilizados, alguien ha entendido que no necesitará de seres humanos libres, en su nuevo diseño del orden mundial y por ello ha desequilibrado la balanza a favor de la compulsión, en detrimento de la gracia. Se hace más necesario que nunca encontrar un Nuevo Prometeo, capaz de restituir el fuego dócil a los dioses. Se busca un perfil tan fuerte como seductor ¿Alguna candidata o candidato?





jueves, 26 de enero de 2012

Lo que aún no sabes de ti.

"Y si muero ¿qué es la vida?
Por perdida ya la di,
cuando el yugo del esclavo
como un bravo sacudí"
(José de Espronceda, Canción del Pirata)




(Algunas cosas que deberías saber antes de que la muerte te alcance)



Puede que tú aún no hayas tomado conciencia de ello, pero quizás seas el último ser humano que queda con vida sobre el planeta Tierra. Todas esas personas con las que convives de manera habitual o accidental, incluso las que quizá se encuentran ahora mismo a tu alrededor, cerca de ti, escúchalo bien, lo parecen, pero no son humanas. Dado que has demostrado el valor suficiente para acercarte a leer este blog, que te alude en primera persona, mereces saber algo muy importante de ti. Mañana puede ser tarde. Un día de estos ya estarás muerto.

Muchas de las cosas que crees saber a cerca de ti simplemente son falsas. A la especie dominante que ha suplantado a la humanidad, tu verdadera familia, le interesa que vivas y mueras en un mundo diseñado desde la mentira y el engaño. Mereces la verdad. Ahora necesitas saber toda la verdad.



Las cosas, el mundo, no siempre fueron así. La primera mentira que te han ocultado es que no te dejaron nacer libre. En el mundo en el que tú fuiste engendrado los seres humanos llevaban ya cientos de siglos siendo esclavos. En la escuela te contaron bonitas historias de "cromagnones" y "neardentales", lo de Darwin y el origen de las especies. Seguramente hasta lograron que te sintieras orgulloso de ser un Sapiens Sapiens y feliz de haber tenido la suerte de no haber nacido como ese cerdo o ese pollo que a diario es sacrificado en cualquier matadero para poder alimentarte.


Seguro que piensas que el siglo en que vives es el mejor de los siglos. Tu ciudad la mejor de las ciudades. Tu mundo el mejor de los mundos, comparado con las atrocidades que, de cuando en cuando, te muestran como viven los otros. Seguro que crees que vives en el menos malo de los mundos posibles, tal y como se han esforzado en hacerte pensar. E incluso que hay un pequeño grupo de seres humanos que vive mucho mejor que tú, a juzgar por el aspecto que muestran en televisión o en  las revistas del corazón.



¡Qué pronto te has olvidado del mensaje esencial! Ya no quedan seres humanos: puede que tu seas la última o el último que queda áun con vida.



Los seres humanos no siempre fuimos alumbrados en cautividad. Hubo un tiempo en que naciamos en la naturaleza y en libertad. Aquella época ha quedado codificada bajo un metal secreto. Aquel lugar es recordado con un nombre secreto. El último hombre que nació libre y pudo escapar viendo horrorizado e impotente como raptaban a sus hijos posee un nombre secreto. Al fin vas a saber cuando vivivieron, dónde y cómo se llamaban tus verdaderos antepasados genéticos. Lo que hoy te hacen llamar ADN es lo único real que guardas de tus ancestros libres. Todo lo demás, lo que puebla tu cabeza y tu conciencia domesticada es un engaño. Morirás en un mundo muy diferente al que como especie ya casi extinta perteneces. Ya es hora de que lo sepas. Eres un exiliado. Más allá de los honores y títulos con los que te han condicionado tus propietarios no humanos, no eres más que un esclavo, hijo y nieto de esclavos. Estás firmente encadenado a una mente que no es la tuya y que te ata sin que puedas verla. Algunos prefirieron quitarse la vida cuando tomaron conciencia de la realidad. ¿Qué harás tú? Ya veremos la decisión que tomas ¿Te atreves con el resto?