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domingo, 13 de octubre de 2013

Alta rentabilidad


"Fue el encuentro con lo Eterno todo mi anhelo,
pero no hallé sino gloria en la constancia,
riqueza en la pobreza,
contento en la moderación,
alivio en la paciencia,
bienaventuranza en el inocente confiar,
verdad en la sinceridad,
virtud en la consciencia,
descanso en la soledad,
guía en el esfuerzo,
extinción en la contemplación,
amor en el total desapego,
bendición en la restricción,
luz en la mirada limpia,
secreto en saber guardar el secreto,
felicidad en la entrega solícita,
amabilidad en la supervivencia compartida,
magnanimidad en la autoridad verdadera,
cumplimiento en el pacto,
ternura en la vida acompañada,
elevación en la humildad,
nobleza en el conocimiento,
sabiduría en el silencio,
salud en el alimento,
limpieza en el ayuno,
autoconocimiento en la atenta vigilia,
olvido en la pereza,
ganancia en la bondad,
temor en el corazón,
dulzura en la convivencia,
conformidad junto a los otros,
reflejo en el pensamiento,
conocimiento en la escucha,
altura en la generosidad,
misericordia en el amor mutuo,
venganza en el odio,
prueba en cada amar,
pureza en cada llanto,
cercanía en cada gesto.
Y todo ello se me dio sin merecerlo.
De este modo gratuito fui el encontrado."

(Ibn Arabí, Kitab al Hikam)


 

jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


domingo, 29 de septiembre de 2013

El lamento de Ovidio

“No cabe en mis palabras sino
el secreto que traspasa mi corazón.”
(Ibn Arabí, Intérprete de los deseos ardientes)
 
 “Diles que he tenido una vida maravillosa.”
(Ludwig Wittgenstein)

 

 

Como semillas que esperaran su luna fértil para darse a conocer, así las palabras verdaderas aguardan un desprevenido lector a quien entregar su oculto sentido. Más allá de respirar y alimentarse, la posibilidad de ser quienes necesitamos ser se revela intrínsecamente ligada a la circunstancia de encontrarnos inmersos en la maravilla de un mínimo entorno intelectual y afectivo. Sin esto, relegatus in perpetuum, la vida no es sino devastación, inercia, amargo exilio en cautiverio y desamparo.


Bendito siempre, audisti de malis nostris, el parental Eterno que nos condujo a las hijas del jethro Raguel y nos otorgó el honor de sentarnos a su mesa, apacentar sus rebaños y recibir el amor de Sephora. Ese amor que permite captar el más leve guiño en una vulgar zarza y descalzarse, tras sentir el intenso pálpito de la completud tras ella. Mientras otros endulzan sus mentiras con vocablos de manipulador prestigio para conmover a pusilánimes, ciegos e indolentes, sin otra certeza que la de no ser, aniquilados en él, noli timeres.
 
 

 

martes, 3 de septiembre de 2013

Acecho a Damasco

“El alma es el rey de la ciudad del hombre.
El intelecto su primer ministro.
El honor y la paciencia sus embajadores.
El amor y el perdón sus generales.”
(Ibn Arabí, Divino Gobierno)

“Cualquier idioma sirve. Cualquier amor.”
(Antonio Gala)



La palabra está reñida con el secreto, así como la erudición con la vivencia. La experiencia intelectual nunca puede ser sustituta del saboreo directo de los misterios. Desde la premisa de la Unidad del Ser resulta pues necesario prevenir sobre el abuso de las prácticas rituales y la estrechez en la interpretación de los distintos textos sagrados que desoyen y desprecian el sentido último tras la letra. Allí donde nuestra tecla impregna la red global y nuestros dones no son sino herramientas para que el conocimiento de la divinidad alcance sin distinción todos los corazones en esta incierta época tecnocrática, para que cualquiera pueda, incluso hoy, amar al Eterno en el otro, a través de una vida errante y desprendida que se consagra a la amada, socorriendo a viudas, desfaciendo entuertos.




Nada comunica tanto como el amor, no hay ley ni tiranía superior a ésta. No cabe coacción alguna en religión. Ante el incrédulo o el escéptico, sólo el Eterno responde. No resulta admisible ninguna otra voz. Prepotente guardián, do quiera que vuelvas la mirada no hallarás otro rostro más integrador que Su Rostro. Reconoce pues, de una vez por todas, la proximidad a tu Maestro y entrega tu vida a la causa suprema, toda vez que liberado, y sólo entonces, seas verdadero dueño de ella. Damasco, ahora que los herejes, aquellos que en el odio equivocaron el camino, acechan tus sagradas puertas, ¿está quizá preparado tu corazón para asimilar en intimidad la poesía de ese bocado de luz pura? Do quiera te lleven, nunca abandones sus cabalgaduras.



miércoles, 30 de enero de 2013

Trampa divina


“Partí así en pos del Templo
llevando por báculo la entrega,
el esfuerzo por lecho y la certeza por todo alimento.”
(Ibn Arabí, Futuhât 367)

 

 
 
Todo proceso de ascenso conlleva un necesario desprendimiento de lastre en el que el viajero abandona, así muriendo, sus ataduras, para alcanzar ese recóndito lugar, equidistante de los límites del universo, que mora en su corazón, acompañado de la más certera guía.


Allí donde la compasión tiene siempre la primera y última palabra, no hay otro destino que la felicidad. Allí donde hay espíritu, hay necesariamente vida. Sólo se debe confiar en el sabor de la propia experiencia, espejo divino que nada excluye desde la posibilidad infinita de lo real.


El más portentoso de los viajes no transcurre sino en el corazón del viajero, en cuyo sereno silencio se deja Dios atrapar, en reposo enamorado, para allí morar. Es entonces cuando al fin descubres que con la ansiada llegada, no termina la aventura, apenas se ha cubierto siquiera la mitad del extraordinario viaje que todos, sin distinción, heredan.
 
 

 
 

martes, 29 de enero de 2013

Imprescindible paisaje


“Soy el dócil escribano
de Quien dicta mis palabras.”
(Ibn Arabí)

 
 
 

La vida de todo aquel en pos de alcanzar la verdad que otorga la condición humana, transcurre como un viaje interior, reflejado en el mapa de un viaje de aparente peripecia exterior, en el que habrá de borrarse toda huella, perderse todo rastro –todo rostro efímero- de identidad. Los desplazamientos por la geografía exterior corresponden fieles al intrépido curso a través de una orografía más íntima, de un recóndito  y abrupto paisaje interior.

 
Sin saberlo, nuestra vida es siempre viaje transformador, una peregrinación obligada al centro desde el que se nos llama de un modo incansable, que en vano tratamos de amortiguar y silenciar, allí donde encontramos un vasto horizonte exterior plagado de signos.
 

Toda vez que la conciencia nos devuelve a la realidad de las cosas, la vida adquiere y recobra la misteriosa dimensión de un escondido periplo nocturno e interminable que no es sino viaje incesante de ascensión interior desde Él, hacia Él y en Él. En el don de existir caben a un mismo tiempo el asombro, la perplejidad y el extravío. En el anhelo de llegar, se alternan el oído y la mirada que descubren que sólo uno es el Viajero, que suyo es el Viaje. Que somos quizá tan sólo efímero e imprescindible paisaje.



miércoles, 9 de enero de 2013

Realización espiritual

"Quien busca, encuentra. Quien llama, entra.
Quien come y bebe, se sacia.
Haz lo que debes."
(Ibn Arabí)





Se abre, en tu interior, un nuevo ciclo de auto-renovación y feroz guerra íntima por someter cualquier rastro de vileza que aún anide y resista en ti, desde la atención vigilante. Quiera el Eterno que no lo desaproveches de nuevo: que tu única ascesis sea tu acción. Resuelve tu escisión, regresa a la aristocracia espiritual que te corresponde por nacimiento, disuélvete en la Unidad. Día a día, amablemente, desaparece.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Sin más


“En la cercanía,
en la invisibilidad presente,
en la distancia."
(Ibn Arabí)

 

 
Ahora que se desvanecieron los velos aparentes entre la luz y las sombras, fugaz la tristeza, fugaz la alegría tras la aurora del alma que todo lo abraza en un único abrazo, sin resquicios.

Descubrirse al fin en el bando del enemigo. Creación absorta en la visión de lo Real. Pasar de la metáfora y los conceptos a desaparecer en su saboreo, de la oscurecida palabra al silencio refinado, puro, limpio, luminoso y trasparente que, tras el anhelo de su despertar, recuerda, detiene el paso extraviado y regresa. Creatura que se reconoce dichosa creada para un fin y se desvanece sin más. 

Sin más.

 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Kâneqâh


“Sólo quien es consciente del precioso valor
de su energía vital y de su tiempo
puede ser llamado hijo del instante,
pues así honra a su madre y a su padre.”
(Ibn Arabí)
 
“Sólo quienes investigan con honestidad el pasado
pueden re-descubrir el verdadero futuro.”
(Julius Robert Oppenheimer)
 
 
 
Con tu anhelo firmemente establecido en tu corazón, emprendes hoy un camino que te conduce a materializarlo. No te dejes engañar por las palabras. Quién, como tú, se haya verdaderamente interesado por el fundamento metafísico de lo real, conoce el tremendo poder distractor del lenguaje y su límite. No es posible transmitir con palabras la ubicación de ese centro que, hasta ser admitido en él, deberás circunvalar en devoto peregrinaje, ni describir con precisión el método que te permitirá consumar tu propio ser, alcanzar la consciencia de la Verdad, despertar de la ilusión que te mantiene ahora encarcelado y abrir tus ojos a la mirada trascendente. Es el habla quien te ahora te atrapa.
 
Sólo quien trasciende el encantamiento de la dicotomía aparente de lo material –trazos negros sobre fondo blanco, cárcel en filigranas de tinta- es capaz así de adentrarse al secreto universo que se esconde en este preciso instante entre líneas, aprehender lo inefable y leer la eternidad.
 
La tóxica prisa y la hiperestimulación que ahora envenenan tu consciencia han sido diseñadas con maestría para capturar y distraer el valioso tesoro de tu atención e impedirte sentir la cualidad del tiempo, tarea infinitamente más sutil que la de observar su mero transcurso. Para desarticular la fuerza de tu anhelo, nada más útil que desconectarte del tiempo. Justo lo contrario de lo que ahora mismo pretendes, a contracorriente, a salvo de “marcas espirituales” y obediencias. Te debes únicamente a tu anhelo de ser libre.
 
Sabrás que tu centro vital se debilita, toda vez que tu alma reclame retornar al sentido, a la esencia, a lo que espera de ti el Eterno. Caminas al borde del abismo del olvido. Si vas en serio en esta empresa de alcanzar tu anhelo, no lo olvides. No lo olvides nunca.
 
 
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Egocentramiento


“Impregnado,
como lana en la lluvia.”
(Ibn Arabí)

"Allí donde esté tu pensamiento
es precisamente donde tú estás,
todo tu ser está allí,"
(Israel Ben Eliezer)

 

 
Para vivir una vida plena, en primer lugar necesitamos someter la mirada que se haya totalmente atrapada en el ego, dejar lugar, espacio.


En el equilibrio reside la clave de la adecuada rectificación, la supresión de la auto importancia desmedida que nos desequilibra e incapacita para alcanzar la plenitud y, desde ella, la apertura del corazón que hace posible la relación, la entrega íntima.

 

La soledad nos ata, nos hunde y nos ciega. Es necesario salir de nosotros mismos, reconocer y reconocernos como uno en el otro. Anquilosados en el ego no somos nada pese a creernos el todo. Enfermamos.

 
La búsqueda del equilibrio es una tarea clave en un momento clave, allí donde la humildad nos permite reconocer que nada de lo que recibimos nos pertenece. Que somos abundantes, precisamente en la medida que no somos. Recuenta, que ha llegado el momento del repaso final. En la inminencia de prueba, haz camino. Mejor aún, danza, de manera que tu vida dé los frutos esenciales esperados.



viernes, 2 de noviembre de 2012

La torre del silencio

“Sólo en la serenidad de la Balanza,
muestra su verdadero valor
la Piedra de la Semejanza, 
haciendo posible, en el regreso,
la permanente Paz del Encuentro.”
(Ibn Arabí, La contemplación de los misterios)




Tras la tiniebla de las aparentes discordancias y contradicciones se revela la realidad. Barclays, JP Morgan Chase, UBS AG, Merril Lynch & Co, Deutsche Bank AG, Credit Suisse Group, Bank of New York Mellon, Goldman Sachs Group, Morgan Stanley, Mistsubishi Financial Group, Societé Génerale y Bank of America Corp tienen la sartén global de las finanzas por el mango.

La Cantidad necesita su III guerra mundial y no cesará hasta verla totalmente materializada. Sabe que no hay estado, organismo internacional ni territorio que pueda esta vez oponérseles ni sabotear su proceso gestor. Desbancada la amenaza espiritual, desecada así la fuente de toda esperanza, ¿quien nos perdonará las deudas? ¿Quien se atreverá a la ofensa? ¿Quien arrojará a estos nuevos mercaderes propietarios legítimos del Templo Financiero Global?

Es necesario, una vez bloqueado su acceso al petróleo africano, que Rusia y China entren en Guerra. El precio no será demasiado alto: sacrificar Europa y entregar Israel al Islam. Siria ha conseguido, a duras penas, sobrevivir al embate. Irán resiste. No le cabrá la misma suerte a Pakistán. Los jinetes… los jinetes se van a poner las botas, toda vez que SPSS Advanced ha situado en la cola del desempleo a los profetas, en el material e irreductible Imperio de la Cantidad.



domingo, 28 de octubre de 2012

Perplejidad en lo eterno

“De la cósmica negritud brotan irisadas perlas,
más es en el confín del abismo interior
donde anida la luz que las procura”
(Ibn Arabi, Engarces de Sabiduría)

“Cuando la tierra sacudida por el terremoto
se desprende del lastre innecesario sobre ella,
nos preguntamos: ¿qué sucede?”
(Qurân 99, 1-3)




El fin del mundo será el fin de tu mundo, como consecuencia del propio despertar de tu alma y su progreso y evolución hacia el reencuentro con su fuente espiritual, allí donde todo lo que hasta entonces creías cierto y válido ante tus propios ojos quiebra y se desmorona. El fin del mundo será el fin de tu actual yo, su desvanecimiento. Una experiencia por la que muchos hombres y mujeres pasaron antes que tú. Y todavía siguen, a día de hoy, haciéndolo.

Interpretar tu propia existencia desde otra perspectiva radicalmente distinta, con otra mirada bien diferente, supone haber experimentado el encuentro con lo inefable, dada la brutal transformación. Estremece. Pone fin a tu cotidiano mundo. Cuando todo ese mundo acaba, lo que termina es, en realidad, tu propia inmersión en una ilusión. Traspasas el umbral de lo Real.

Bien mirado, no existe ninguna diferencia práctica entre el fin de tu mundo y el Fin del Mundo. Bien puede decirse que experimentas una suerte de muerte previa, donde la verdad que ocultaba tu corazón aflora y la máscara sucumbe. Perplejidad en lo eterno. No otra cosa es, para cualquiera, la unificadora muerte. Vívela. Vívela antes. Feliz nuevo fin del mundo. ¿Notas ya como te envuelven y arrastran sus aterradores estertores?



sábado, 13 de octubre de 2012

Susurro otoñal


“En cada respiración se muestra el camino de regreso.
Protege ese tesoro de distracciones
en la guarida de tu corazón.”
(Ibn Arabí, Al-Futuhatu`l-Makkiyya)

 

 

 

La llegada del suave aliento otoñal supone una ocasión privilegiada para tomar conciencia del sutil Aliento Sagrado que impregna la total provisionalidad de nuestro efímero ser, el pulso vital que entregamos con la misma docilidad que le recibimos en cada respiración. Conviene recordar que el don de la vida –como todo lo demás- no nos pertenece. Tiene propietario.

 
Caminar sobre el crugir de las hojas rendidas al impulso del aliento otoñal es un ejercicio estupendo para contemplar en silencio nuestro reflejo en el espejo del alma, allí donde el paseo interior se entrega dócil a la magia del paseo exterior. Tiene lugar el prodigio del escandallo reflexivo, allí donde se pasa revista a nuestras acciones y omisiones cotidianas, a lo que dijimos o dejamos de decir, a los potentes pensamientos que en vano se esconden tras cada  inhibición o acto. Allí donde sabemos y reconocemos nuestro abandono a la maldad, el olvido siempre transgresor.

 
En ese beso sutil, preciso y precioso, el aliento otoñal se torna don, instante de gratitud. Sabor y presencia. Recuerdo de por qué y para qué seguimos vivos.

 
Germen de luz y temor.
 

Urgencia…



domingo, 7 de octubre de 2012

Imaginero enamorado


“Allí donde no me abarcan cielos ni tierra
lo consigue un corazón.”
(Hadiz qudsi)
 
“Sólo el amor conduce a Él,
no la sabiduría.”
(Ibn Arabí)

 

 

 

Todo aquello en lo que confías posee un carácter divino para ti. Es importante y diferente del resto de cosas y personas en las que no confías. Aquello que consigue destacar de la oscura ambigüedad del horizonte de las cosas y producir en ti la poderosa fascinación de la confianza: enamorarte. Capta tu atención y hace que creas en su eficacia y la aceptes. Lo consideras, de algún modo, lo más verdadero, lo único real. Algo a lo que otorgas incondicionalmente estatuto de ser frente a lo difuso y relativo de todo lo demás. Haces, consigues, que sea especial para ti. De algún modo que sólo tú sabes, posee virtud, te satisface.

 
Espejismo. Autoengaño. Apariencia. Disfraz. Posible.
 

¿Qué hay por debajo? ¿Qué se esconde detrás? ¿Qué se oculta en todo ello? ¿Qué se resiste, una y otra vez, a ser atrapado? ¿Quién juega incesante? ¿Qué quién? Como siempre, ya se fue. Permanente escamoteo que no cesa. Que no cesa. Es como intentar abarcar lo impensable. Y en ese imposible desafío estamos. Enganchados. Se fue otra vez. ¿Quién sabe tras qué esta vez? ¿Quién sabe escondido tras qué nuevo dónde? ¿Quién sabe?
 

Delante, sutil peregrinar inacabable, siempre camino por recorrer. Otra vez.
 
 
 
 

sábado, 18 de agosto de 2012

La escalera al trono y el azufaifo


 “Si doy un paso más,
me abrasaré en el Eterno
más tú, tú estás invitado, prosigue.”
(Qurân 53, 14)

"Que el Señor reconozca al Señor en el Señor."
(Ibn Arabí, Tratado de la Unidad)






Quienes vivieron para contarlo a su regreso, confirman que no es posible el ascenso a la divinidad sin que haya amalgama o sin que se dé fusión. La única metáfora que puede ser capaz de entender el ser mezquino y egoísta, para hacerse una mínima idea de este proceso disolutorio, es la de “renuncia a sus deseos”. El viaje espiritual conlleva una suerte de turismo disolvente que, a la postre, dicen que termina por resultar edificante. Arribar la cima solar significa traspasar los ardiente rigores de su corona y penetrar hasta su centro. Superado el límite, arriba es adentro. La realeza es acción, nunca mera pose.


El verano toca a su fin. Purificados, limpios y anhelantes, disfrutamos estos últimos instantes estivales plenos de esperanzas, ideas y proyectos. Sentimos alegría de haber acompañado en su plenitud la marcha solar, y nos disponemos a permanecer también fieles en su necesario declive, recompensados en nuestro esfuerzo por múltiples bendiciones. Semillas que germinarán e irán creciendo en nuestro corazón el resto del ciclo, para entregar en el solsticio de invierno la mayor o menor calidad de sus frutos, o nada.




Devueltos al próximo otoño, a la costumbre y al deseo, recordamos que fuimos creados plenamente sedientos para poder ser así también colmados desde la inagotable plenitud. Sufre sólo quien olvida. La distancia muestra el valor de lo que amamos, la tensión necesaria que hace ese amor posible. Un año más significa todo el refinamiento, toda la apertura, toda la sensibilidad, toda la cercanía que hayas sido capaz de conquistar. A cada instante, si estamos atentos y vigilantes, recobramos la vida para vivirla renovados en cada rostro. No te distraigas en señuelos y atrocidades.


Sigue con precisión tu camino. Así quien escucha tus palabras, observará luego tus pasos y vigilará tus manos, para comprobar cómo retribuyes la confianza y qué guardas realmente dentro. Recuerda siempre en quién eres y lo pactado. Allí donde los ángeles dan un paso atrás, tú aún debes seguir. Prosigue. Prosigue… allí hasta donde tu anhelo alcance.




jueves, 9 de agosto de 2012

Non serviam


“Escucha el verdadero anhelo que palpita en tu corazón,
desoye la seductora llamada de la copa somnífera
¡Y no te duermas!
El amor sólo encuentra a los que ardientes le velan.”
(Yalal ad-Din Muhammad Rumi)



“Si y no.
Entre el sí y el no
los espíritus vuelan más allá de la materia y
las cabezas se separan de los cuerpos.”
(Ibn Arabí responde a Ibn Rush)





Respirar no es sinónimo de saber respirar, aunque la mayor parte de los supervivientes no asfixiados se consideran expertos “prácticos” en el tema: “Aprendí a respirar sólo, sin ningún maestro, y hasta ahora.” ¡Qué pronto olvidaron el álgido estímulo sobre las nalgas que les otorgó la radical victoria! No es el buscador, sino el encuentro con lo buscado, lo que hace posible (y completa) toda búsqueda. Lo buscado nos encuentra.



La posibilidad de autoconocimiento esencial en el bajo mundo de la manifestación es tan improbable como el encuentro con un arcángel. De hecho son la misma cosa, en lo que respecta a su variación vibratoria. La silente quietud permite saborear el viento divino que lleva al corazón de manera algebraica al encuentro con lo insondable.




La compulsión espiritual deja de ser asombrosa, imposible o extraordinaria, para ser un modo de ser en el mundo (de hecho el único), en lugar de vegetar, conforme a la verdadera naturaleza de las cosas. Todo el “mérito” robótico es tratar de resistirse a su fuerza: en vano. “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra.”



Toda vida no es sino un viaje a trascender el límite, el límite de uno mismo, el límite de lo verdaderamente humano, el límite de lo sagrado ¿Cabe otra opción que la de renunciar de modo consciente a la ignorancia y peregrinar a la extinción? Allí dónde aún no existe un cosmos que pueda oír ni obedecer, el mandato divino, hábil tejedor de esparto, lo hace posible como si nada. Natural.




domingo, 5 de agosto de 2012

El ayuno de San Lorenzo


“Por el ayuno, mi Alma busca tu Gracia incansable,
aquella que purifica todos mis actos de mí mismo sin agua,
sabe ser sutil sin aire, luz sin fuego
y océano espiritual sin cuerpo.”
(Ibn al-Farid, Camino de pureza)

“Proviene el verdadero ayuno de Quién procura todo alimento.”
(Ibn Arabí, Tesoro de los amantes)







Las obras del verdadero iniciado, recogidos sus sentidos externos e internos, son realizadas a salvo de toda mirada profana, en lo recóndito de un corazón abstinente. No hay juicio, por pequeño que sea, que tenga cabida en tal grado de ausencia. No cabe distracción alguna, que no sea tenida por amenaza, ni siquiera una mosca o una mota de polvo del camino, cuando la contemplación se pretende pura. Saciado está aquel que sabe por qué ayuna.



Una sola aguja vela el paso de aquel que se distrae. Reúne al mundo y su circunstancia y sácalo fuera. Bendita sea la parrilla que asa por ambos lados. Aquella que permite ver por doquier Su mirada. Aquella que a cada paso nos devuelve la sonrisa de Su Rostro. Por ello debemos ser tan raudos en romper el ayuno, como celosos de una total puntualidad en su comienzo. Todo lo demás, estar ciegos, aprisionados en la palabra vana. Ignorantes de que dos se hacen uno por el pacto. No hay dos, cuando es verdadero el encuentro.