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domingo, 4 de agosto de 2013

Nacer sobre púrpura

“Con la suficiente perspectiva
cualquier genocidio termina por resultar banal.”
(Hannah Arendt, Human condition)

"Construida sobre el agua,
mis muros de fuego son."
(Sic gloria labores in Miaccum, Arroyo matriz)

"Pues claro que hay una guerra de clases
¡y la estamos ganando los ricos!
(Warren Buffet)






Ahora que el terror ya no se dirige sólo sobre los convenientes enemigos, sino también sobre los amigos incómodos. Ahora que los desconfiados plutócratas han decidido sustituir la costosa burocracia por una tecnocracia mucho más leal y económica (Snowdens aparte), el "interés público", que tan pingues beneficios siempre ha procurado a los que, bajo el sagrado principio del “solve et coagula”, élites extractivas, siempre han sabido ordeñarlo con pericia desde el origen de los tiempos, estará ahora garantizado.  

Cabe, no obstante, resolver la cuestión de dónde silenciar los lamentos de la nepótica escoria desechada y utópica (ya sin lugar) en el Nuevo Orden Mundial, amordazada con su correspondiente balduque. El peculado ha caído en desgracia, ahora que los gobernantes y cardenales nepotes nacen en laicos paritorios profanos.



Tendrán que esperar aún cuestiones no menos importantes: el mapa genético de la neoraza oficial, el desmantelamiento definitivo de los amagos de multipolaridad, fruto del ya decadente y agónico sistema de estados nación, la subyugación total del actual y casi obsoleto estado subhumano bajo el tecnoimperio creciente, para así administrar sin trabas, de manera eficiente y sostenible para la élite “natural”, los limitados recursos de un planeta por fin "diseñado a la medida" que, porfírico nacimiento mediante, como única patria "les pertenece": el primero capador.

La destrucción de los pueblos a manos de sus líderes ocupa siempre los más oscuros e inefables capítulos de nuestra humana historia. Allí donde todos son culpables, no lo es nadie. Aún le queda al brazo ejecutor del aparato el dar término al “trabajo” para que fue concebido. A falta de la inspirada pericia del anax, ¿sabrán resolver sabiamente los actuales adocenados sebastos?

Dos nuevos destacados mandamientos alumbra ya el Nuevo Drónico Shebaot, llamado así a restablecer un Nuevo Orden Mundial más de adoctrinamiento que, no solo negará sus crímenes, sino el haber participado como seguidor del aniquilador movimiento: “Darás falso testimonio” y “matarás” o, dicho de otro modo, “borrón, cuenta nueva y chitón (silencio)”, que los pecados quedarán sepultados en la chispeante negra piedra “Bereshit bará Elohim…” (Reinventar con renovado ímpetu los comienzos).





domingo, 2 de septiembre de 2012

Aeuropa morta est


“La era unipolar norteamericana,
en realidad no duró más que la década de los noventa.”
(Parag Khanna)
 
“Europa aún no se da cuenta de hasta qué punto
ha perdido importancia a los ojos del mundo.”
(Kishore Mahbubani)
 
“¿Qué más da que un gato sea blanco o negro?
Lo importante es ¡que cace ratones!”
(Deng Xiaoping)

 

 

 

En el mundo multipolar post 2012, China ocupará la hegemonía económica mundial, seguida de la India. Estados Unidos sobrellevará los estertores de una indigna tercera posición como emperador depuesto, seguida de unos pujantes Brasil y México. Esta situación económica no será posible sin un declive del marco “religioso actual”. El colapso del “Homo albus” y el ocaso de sus dioses resulta no ya imparable sino a todas luces más que evidente.

 

La iglesia católica, cansada, anticuada y, sobre todo, triste, como aquel joven rico que desdeñó unirse a la comunidad de Jesús, atrapada por la burocracia, se aferra al veneno del bienestar, a la pomposidad de “eventos” que no alcanzan la categoría de liturgias. La piedra está seca, muerta. Su gangrena se extiende imparable sobre una Europa sierva sentenciada a desaparecer y corromperse junto al féretro de su ama. En un horizonte laico, los restos de ambas ya no encontraron al fin ni un centímetro cúbico de tierra medianamente santa sobre las que descansar.

 




En pleno desorden mundial, asistimos al despedazamiento del imperio que fue español, portugués, francés, británico y a la postre norteamericano. Cinco siglos de ignominia tocan a su fin. El sol que muere en occidente, sigue su curso natural y se alza victorioso en oriente. Del imperio, como ocurre siempre, sólo quedará recuerdo en las lenguas. Aún recordamos el “romano” Deus manet, mundus volvitur.

 

Hay algo nuevo en todo esto. A la “alta finanza” ha dejado de parecerle rentable eso de invertir en grandes guerras. ¿Dónde estará el nuevo negocio? Donde siempre: una nueva tecno-religión global. Aún recordamos el “anglosajón” last, but not least. Me temo que la gerontocracia planetaria se doblegará, una vez más, bajo el peso de los dogmas presupuestarios del IV Reich y a ritmo de la danza de Kali sobre la delicada tela de la “araña” global. ¿Cómo se dirá veni, vidi, vicit en mandarín?
 
 
 
 

domingo, 3 de junio de 2012

Corax sable, corax gules

“En el brutal juego de la dominación mundial
no existe la posibilidad de alianzas definitivas,
no hay reglas ni normas de comportamiento válidas.
Sólo cabe disponer de métodos más inteligentes,
más sofisticados y eficaces, para subvertir,
sabotear y destruir totalmente al enemigo,
antes de que él haga con nosotros lo mismo.”
(James Doolittle, general U.S. Army)

“Hemos reaccionado demasiado tarde.
Ladrillo a ladrillo (BRICS) han levantado
un impenetrable muro económico (WALL)
que acabará de una vez por todas con la Ley Monroe.
Y esta vez no habrá barbitúricos que podamos colar.
(Jim O’Neil, Goldman Sachs)






Quiere la moderna estrategia militar dominar todos los terrenos posibles. Así, al tradicional tierra, mar, aire y subsuelo, se suman ahora  los tejidos neuronal y virtual (noosfera internaútica) de los dominados. Espartaco demostró a los sorprendidos estrategos de todas las eras pasadas y venideras, que no bastaba con encadenar el cuerpo para hacer lo mismo con la mente. Así nació la más potente arma que legaron los alemanes a la entera humanidad, superior en eficacia incluso al uranio enriquecido y los sincronizados detonadores de infrarrojos: la propaganda. 

Al TICS & BRICS del hegemónico G11 que en 2050 se disputará el 60% del PIB del planeta y, por ende, también la legitimidad de su soberanía, a día de hoy le toca preocuparse y planificar el modo más eficaz, que no siempre resulta –ni de lejos- el más barato posible, de restringir la libertad de movimiento, que no es sino la de pensamiento, y dejar así inoperante la capacidad de defensa de su adversario: Turquía, Indonesia y Corea del Sur de un lado. Brasil, Rusia, India,  China y Sudáfrica del otro. Y entre medias de ambos bloques, allá en su frente, &rán.



Atento a la jugada, Pedro “el romano” está impaciente. Por sus cuentas, lleva ya demasiado tiempo a la espera de ocupar el trono de su antecesor tocayo, y ser la piedra cúbica que goce de los honores de servir de broche al edificio que habrá de ser derrumbado.

Las fauces se aprestan a ejecutar eficaces la sagrada función para la que fueron diseñadas. El rojo vivo, que palpita más en las arterias que en las retinas, pronto ofrecerá el aspecto renegrido de la sangre reseca. Cibelina, como la tierra de Kemi ya sin Hussein Mu-Barack, generosa y fértil como la Nada primordial. Tambores de guerra, jinetes eficaces e incansables, siete trompetas asediando los agrietados muros de la Ciudad Lavada y New Jericó, la lava se desborda corrosiva en una danza de silenciosa parsimonia en los hornos high-tech de Kali, preludio certero de más apaciguadores “sables”.



Al áureo George Gänswein, ni su origen alemán, ni los 1.80 de su ario porte en oro y azur, le librarán de tener que pagar los platos rotos del Apartamento, conforme a los designios de un ajedrezado sobrehumano. Satán mueve. Cada aparente error, una jugada maestra hacia la “muerte del Jeque”. Buenas noches, Su Santidad…

Si John Dee levantara la cabeza, no le sorprendería ver el rostro sonriente del incontenible y paciente dragón confuciano. Una veraz sabiduría ancestral, única en su género, capaz de pastorear a lobos. Su selección pronto jugará un amistoso con la de Tarsis. Será un partido inolvidable. Los cuervos sobrevuelan sobre Babilonia la Grande, y no están de paso. Esta vez vienen, mi querido Mister Monroe, vienen definitivamente a quedarse. ¿Iris? ¡Non sine nascente solis!



viernes, 16 de diciembre de 2011

Ilusión perfecta e imperfecta realidad



Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los avatares bélicos hacían prever que Estados Unidos se alzaría al fin como una nueva potencia mundial, los planificadores del Departamento de Estado, en colaboración con el Council on Foreign Relations, desarrollaron una política para crear un orden global favorable a sus intereses. Así se desarrolló el concepto de Grand Area, una región “subordinada a las necesidades de la economía americana dentro de un marco de internacionalismo liberal,” que como mínimo incluiría al Asia del Este, al hemisferio occidental y a las zonas que habían estado bajo control del Imperio Británico, incluyendo Oriente Medio y sus reservas energéticas, con el fin de constituir y mantener de una manera sostenible su necesaria hegemonía. La planificación de un imperio como el Kázaro siempre ha de ser a muy largo plazo, pero acaba dando sus frutos.


Como de manera acertada y lúcida nos recordaba recientemente el antropólogo social Carlos Granés[1], los boxeadores llaman puño invisible al que resulta más violento, no porque contenga una mayor fuerza, sino porque no lo ves venir. Todas las revoluciones son antes culturales que políticas. Cuando las vanguardia artísticas, encabezadas por el dadaismo, planearon dinamitar el sistema burgués, no lo hicieron desde un ámbito ideológico o através de las urnas, sino desde el ambito artístico, promoviendo la supremacía del valor de la irreverencia hacia arte clásico, con permanentes muestras de sarcasmo, humorada, desacralización e infantilismo, que hoy ya son “normales” en nuestras mentes postmodernas.


Había que extirpar de las conciencias como fuera el valor de la Tradición, pervirtiendo su más puro sentido al asociarlo a lo que ya es antiguo, a lo que resulta desechable por viejo y más anticuado, aquello que es necesario primero periclitar y superar por desfasado, dejandolo sumido en el más puro ostracismo, para luego, de la forma más natural y sencilla, olvidar.


Había, pues, que comenzar envenenando el Arte, después caería, como por arte de birli birloque, todo el dominó del Universo Tradicional.


Da risa ver como los indignado de hoy ya no claman desesperados por “levantar los adoquines” para rescatar la playa o llevar la “imaginación al poder”, sino por poder aferrarse a los mínimos valuartes del imperio burgués, ya casi desmantelado:  poder cobijarse bajo un techo propio, sostenerse dignamente con un salario justo, seguridad en las calles, estabilidad, proteger al Estado… “¡Atajo de débiles sin otra moral que la de salvar el culo”, que diría Fiedrich Nietzsche: “Tienen lo que se merecen…”


El referente del 15-M ya no es un revolucionario Daniel Cohn-Bendit, sino el resistente y  nonagenario Stéphane Hessel. Las gentes se arremolinan en Sol, no ya indignadas, sino más bien aterradas y “alucinadas” por el espanto, viendo como se escapan –sin poder hacer nada- con toda celeridad y por el desagüe todo aquellos derechos que ya creían propios[2], bajo la anónima y brutal apisonadora de los deshumanizados MERCADOS, que tan sólo entienden el lenguaje descarnado de lo “que trae el bien” (bene ficium) a sus insaciables bolsillos. Los 45 billones de PIB real del mundo, derrotados por los 3450 billones de la finanza virtual.
Todo un puñetazo invisible. Y aunque emplear el lenguaje “causa-efecto” no está muy bien visto en estos días de “aseptica” dictadura cientifista, y sin duda sonará para algunos reaccionario, no me resisto a sentenciar lo de que “de aquellos polvos vienen estos lodos”, lodos que necesariamente habremos de tratar de digerir, en ausencia de Stevia, con un poco del aspartame de ese que, gentilmente, nos distribuye Montsanto.




Da igual que seas psicólogo o lingüista. En alguna medida y de modo prodigiosamente variable, tal es la grandeza de la diversidad humana, todos permanecemos afectos a los siete pecados capitales que anidan aletargados en la médula de nuestro más profundo ser y, en la medida que sabemos lo que nos jugamos, nadie muerde la mano que le da de comer. Peligros de arriesgar los garbanzos.


Instinto de supervivencia. Disfrutando de tu cómoda plaza fija de profesor asalariado en cualquiera de las prestigiosas Universidades del Imperio, como la de Hardvard o el vanguardista MIT, se debe vivir francamente bien, imaginando mundos perfectos, pero con el frigorífico lleno y los pies en la tierra. Será por eso que ni Burrus Frederick Skinner se mudó a vivir a ninguna de las comunidades que inspiró su “Walden Dos” o su “Más allá de la libertad y la dignidad”,  ni el reivindicativo Avram Noam Chomsky se quedó demasiado tiempo en un kibutz ni sintió la necesidad de montar un sindicato. Cosas del activismo pacífico. Cada uno lleva sus propias contradicciones como puede. Y así le sucedió en vida antes al idealista Platón y al pragmático Aristóteles, del mismo modo que luego habría de pasarles a los René Descartes, Jean Jaques Rosseau, Wilhem von Humboldt, Marx, Compte, Fourier, Saint-Simon y Orwell… que en un mundo siempre paradógico y contradictorio han sido. ¿Qué tal lleva usted, las suyas?


Nada nuevo bajo el sol. Mentes radicalizadas por la pobreza y la injusticia, luchas de intereses disfrazadas de ideologías, conflictos, despotismos, resentimientos, iras, fanatismos, ansias colonialistas, todo tipo de  despropósitos morales con el consentidor laisse faire de las élites corruptas que, como todos nosotros, van a lo suyo. Da gusto ver disfrutar, esbozando una vez más su cínica sonrisa, al Príncipe del mundo, acercando un nuevo tronco a su crepitante chimenea en Agartha, ahora que ya parece que se intensifica el frío y asoma por la puerta recién salido del horno el 2012, pensando para sí: “vamos, lo de siempre”. Predisponiendose a asistir en primera fila o un nuevo capítulo del  Teathrus Mundi, su particular Gran Hermano: “La cosa parece aburrida. Este demiúrgico guionista, ingenuo soñador de utopías, está bajando la guardia. Con este tostón de crisis, es que se queda uno dormido. A ver qué les hacen hoy, a las humanas cobayas… ¡Que comience el espectáculo!”.

Anda que no le hubiera gustado a Carlos de Habsburgo contar con la actual flota de satélites geoestacionarios e Internet allí donde no se pone el sol. Queda por dilucidar cuál será el nuevo enemigo sobre el que se aplicará la etiqueta de "Terrorismo" aduciendo razón de imperio. Hagan sus apuestas: ¿la conspiración judeo-masónica? ¿el Islam? ¿la libertad de pensamiento?

Yo lo tengo claro. Le recusaban a Noé los suyos lo del refrán: "No decías que siempre que llueve escampa?". Malos tiempos para la lírica... Y la prosa, ya lo verán, no saldrá mejor parada.



[1] Reciente Premio de Ensayo “Isabel Polanco” con “El puño invisible”, Taurus (2011) y autor también de “La revancha de la imaginación”.
[2] Craso error de atribución.