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viernes, 24 de agosto de 2012

Desde donde el mundo es templo


“Siendo pobre en la posibilidad de mi riqueza
¿cómo no habría de serlo en mi actual pobreza?
Ignorante en la posibilidad de mi sabiduría,
¿cómo no habría de serlo en mi actual ignorancia?”
(Ibn Ata-Illah)
 
“Salvo quienes obren y caminen desde la certeza,
salvo quienes se recomienden entre sí verdad y paciencia.
Los demás… perdidos.”
(Qurân 103)

   

 

 

Lo que no parecen sino hechos inconexos, azares fortuitos, plural absurdo de la irredenta multiplicidad, fatalidades que se agotan y encuentran su límite en los respectivos egos infinitos, todo aquello que no parece sino caos, digo, conforma una coherencia tan sutil como la que se aprecia al atravesar el umbral de todo recinto sagrado. Cada cosa está dispuesta en función de un único propósito: nuestra total desaparición. Al igual que durante el periodo comercial de rebajas, se aspira a una liquidación total del stock egoico, así disuelto en la parsimonia coagulante de la unidad.

 

El gesto natural de quién se da cuenta de ello es la de volverse al humus, la de recogerse humilde en la prosternación, la de saberse “polvo y ceniza”, la de reconocerse evanescente reflejo en el espejo del mundo a merced de Su mirada. Dicha humillación es la “experiencia”. Incompatible con las infinitas formas de orgullo espiritual que pueblan logias, sinagogas, basílicas, mezquitas, resorts new age, dojos y ashrams.

 

Por más que estén de moda, no hay eco ni en el simulacro de amor, ni en la espiritualidad impostada, ni en la mal disimulada soberbia. Se requiere el saldo, se hace necesaria la propia rebaja, el total obsequio desinteresado. Es precisa aquí la liquidación total. Quién verdaderamente Te conoce, ni reposa en tu gracia ni desespera de Ti en la adversidad. Ardua es ciencia de la paz. Pero donoso su escrutinio. El aquí y ahora hechos templo, dicen que saborea el que sabe.



jueves, 28 de junio de 2012

Vasija ingrata


“Permanece a la puerta si anhelas la belleza.
Abandona el sueño, si quieres entrar.”
(Rumi, Masnawi)





Si alguna vez pudiera hablar con algún ser dotado de inteligencia (lenguaje) de otra cultura o sistema planetario, luego de poner en marcha mi agudo sentido de la oportunidad para identificar el momento apropiado, tacto y sutileza para exponer temas más delicados, saber escuchar y ser pacientes, avanzar en terreno común, tener una actitud abierta al cambio y la habilidad para enfrentarse a nuevos retos, me bastaría con saber la respuesta a estas cinco preguntas, para encontrar el modo de convivir con él, ella o ello.


1.- ¿Cómo entiendes la naturaleza de la voluntad que creó el universo?
2.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los sabios?
3.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los justos?
4.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los valientes?
5.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los creadores de belleza?
 

De su explicación, decidiría la conveniencia de mostrar desnuda mi Alma o si era más oportuno hacerla permanecer en un segundo discreto plano. Lo que sí sé es que una conversación así requeriría de mucho más que un café. Mi curiosidad innata me llevaría luego a continuar averiguando cómo disciernen calidades de seres, espacios y tiempos. Pero esa es otra historia. Ahora estoy tan ocupado con sobrevivir, que no me queda tiempo ni para preocuparme, no ya del dolor y el extravío de la entera humanidad, ni siquiera de qué equipo va a ganar la European Cup. Tengo prisa y el sentido de la vida bien puede esperar.