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domingo, 27 de enero de 2013

Insolidario clinamen

"¿Quién querría vivir
sin el calor de la amistad?"
(Aristóteles, Etica a Nicómaco)
 
"Quienes se alimentan de la mentira y la hipocresía
ven en la tergiversación y manipulación de la verdad
su última esperanza."
(Inmanuel Kant, Kritik der Urteilskraft)


 
 
 
 
Aquellos que dicen defender el interés común, sólo buscan un espacio político en el que declarar sus guerras y promulgar leyes con las que legitimar su lucro y el reparto impune de prebendas.

La amorosa amistad,  aquella que mantiene en torno a un mismo centro a toda verdadera comunidad, esto es, entre Humanos, es el medio utilitario para lograr alcanzar así a Ennoia, la belleza inteligente que precede necesariamente a la Unidad. Solo el deseo del conocimiento de la Sabiduría otorga el gozo feliz de la serenidad de quien se libera.
 
En lo espiritual no cabe el altruismo más que de un modo aparente. La simpatía es denodadamente intencional. Allí donde algunos presumen así de encender un jardín, en realidad ocultan las perversas intenciones de incendiarlo.
 
Entender lo real obrando en el mundo, encontrar el modo de desterrar los temores y prejuicios que encadenan el alma y, sobre todo, vivir humanamente no es algo que pueda hacerse en soledad. Cuerpos apegados a la necesidad de sobrevivir, a la pobreza y desamparo de una carne marchita, capaz de alentar en sus resquicios más sutiles la alegría y la tristeza de vivir, la serenidad y el dolor, la generosidad y la crueldad. Almas obligadas así a experimentar la libertad de crecer y la solidaria intalación en el mundo.
 
 
 
 

sábado, 10 de noviembre de 2012

La cárcel del simulacro


“Si tus intereses se entremezclan con los de tu enemigo
el riesgo de confrontación disminuye:
si vis pacem, comercia.”
(Inmanuel Kant, La paz perpetua)

 
 

A través de su magia divergente, las palabras nos otorgan explorar las antípodas de la experiencia y, sin apenas darnos cuenta, consiguen alejarnos de lo real y violentar en secreto sus leyes. Todo en el lenguaje es ficción. Distraídos por una interminable secuela de mundos fantásticos, no queda ya tiempo para tomar conciencia de nuestro poder imaginal. Mientras algunos pocos se ocupan creando lo real, otros malgastan su vida en huir en los laberintos virtuales de lo posible, perdidos en pasados y futuros que no tuvieron ni tendrán lugar. Todo, con tal de evitar enfrentarse al prodigioso y renovado milagro del instante real. Seguros en la simulación del pensamiento, ignorando sus tremendos riesgos.
 
 
 

domingo, 21 de octubre de 2012

El vizconde, el barón y el caballero


"Todo reino dividido contra sí mismo, queda asolado.
Toda ciudad dividida contra sí misma,
ha llegado a su fin: no podrá subsistir.
Para saquear una casa, es necesario atar antes
(o distraer) a su propietario."
(Mateo 12, 25-29; Marcos 3, 24-27 y Lucas 11, 17-22)
 
 
"Fac et excusa. Si fecisti, nega. Divide et impera."
(Inmanuel Kant, Zum ewigen Frieden, 1795)
 
 
 

 
En 1884 Albert Pike ya se hacía eco de que, en toda institución, sus miembros tienden, por inercia, a formar subgrupos de interés mutuo y advertía de que si estos mini lobbies no se controlaban debidamente, podían llegar incluso a amenazar de un modo letal e irremediable la propia supervivencia del marco institucional.
 
Vivimos en una curiosa época, en la que da la impresión de que, en permanente batalla de egos sordos y vanidosos, todo el mundo se esfuerza en demostrar más ingenio que su vecino, por lo que no está de más recordar una de las trolas más eficaces del periplo humano, que Sima Qián supo trocar en "historia veraz" y, como tal, ha perdurado hasta nuestros días: la invención de Sun Tzú.
 
Tan eficaz fue la trola, que dicho autor figura en todos los manuales de inteligencia y estrategia militar que son utilizados en la actualidad. La eficacia militar y la silenciosa y permanente guerra a la que sirve, se asienta sobre una tremenda mentira, sobre la fuerza del fingimiento.
 
En verdad, la mentira es un recurso excepcional para decir la verdad. Me atrevo incluso a afirmar que se trata del mejor de todos ellos. Los arcontes han caído así en la trampa del timador timado: sólo puede engañar quien conoce la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, una verdad incontaminada. El engaño se sostiene toda vez que esta verdad sea mantenida, a cualquier precio, en el más absoluto de los secretos. Atento. No te escindas. No caigas en la trampa del pensamiento divergente. Céntrate y no distraigas. Que empieza.