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sábado, 18 de agosto de 2012

Lunáticos


“El rezo que espera al sol
es diferente cada mañana.”
(Néfesh Ha’jaim)

“Cuando me levanté para abrir al amado,
ya se había ido.”
(Shir Ha’shirim 5, 6)



Son muchos los que, al considerarla una entelequia, se resisten a creer que alma humana (su alma) cabalga sobre las onduladas olas del tiempo. Así, cuando ésta se halla en la cresta, besa y es besada por el cielo. Más adelante siente, en su descenso, el dolor de la pérdida de su amado. En la base, tocando tierra, sólo queda el consuelo del recuerdo y nostalgia, y un ardiente deseo de volver a remontar. Estos estados descendentes y ascendentes los experimenta el alma de manera recurrente a lo largo del año en momentos muy precisos, tan precisos que podría decirse que poseen una “exactitud lunar”.



Podría incluso establecerse una equiparación entre la “cresta” y el plenilunio, la “caída” y el cuarto menguante, la “nostalgia” y el periodo “sin luna” (luna nueva), y finalmente, entre el anhelo del reencuentro y la “creciente”. Esta montaña rusa anual presenta trece hitos que siempre comienzan en la “primera luna llena de primavera”. Somos, pues, almas lunáticas, atrapadas la cárcel de un trayecto solar. Cárcel que, una vez que se conoce bien, inmediatamente (ipso facto) deja de serlo.



Pese a lo que muchos piensan, el alma humana no es uniforme. Posee cualidades, matices diferenciados. Todos estos matices están sujetos a la triple recurrencia lunar. Es necesario pues un reseteo inicial de estos cuatro matices (en distintos momentos del año): fase mutable. Es necesario que aparezca una clara intencionalidad en cada uno de ellos (también en distintos momentos del año): fase cardinal. Y es necesario (una vez más, en momentos del año distintos) que se intensifique dicha intencionalidad de manera focalizada: fase fija. Sólo resta por desvelar cuáles son esos cuatro matices del alma humana: su bios terrestre, su pathos acuático, su thymos ígneo y su pneuma aéreo.



La clave está en hacer trabajar -a cada instante (ya que cada instante requiere su trabajo específico)- todos estos matices como una sola unidad, y luego juntarse (ser uno) con otros capaces de hacer lo mismo en un solo pulso. Las mismas palabras tendrán mañana un efecto completamente nuevo. El instante no es mero escenario pasivo sino, muy al contrario, nuestro más valioso capital; nuestra vida misma. Vamos, todo es cuestión de relajarse primero (agua lustral), y luego sólo poner un poquito de atención e intención perseverante. Si no eres alguien desalmado, no pierdas la oportunidad… ¿Hace falta decirte más?




sábado, 14 de julio de 2012

La Gran Catástrofe


“Habrás resuelto el enigma de la existencia
cuando descubras la verdadera diferencia
entre continente y contenido.”
(Moshé ben Maimon, El Libro del Conocimiento)

“En la privación silenciosa y vacía
brotan las formas de toda plenitud:
¿Cuáles de los dones de vuestro señor negaréis?”
(Ibn Arabí, Engarces de Sabiduría)





La Tradición Primordial entiende la llegada de La Hora como ese momento único en la vida de todo ser humano en el que se da cuenta de que ya no puede seguir mintiéndose más. Es una suerte de caída ya que uno “cae en la cuenta”, “se cae del guindo”, la realidad entera “cae por su peso”, al fin se entera de qué va todo, adquiere entendimiento de su lugar en el mundo: le llegó su Hora Definitiva. Una auténtica catástrofe para el Ego, que se creía, no sólo más listo que los demás sino sobre todo, separado.



Terminada la fiesta, el gentío desaparece y se queda la plaza vacía. El espacio permanece así intacto, puro, inmaculado, silencioso, haciendo posible la reunión de todos en un mismo lugar que espera. No importa lo cafre que seas, ni siquiera que tu descuido te haya llevado a las más altas cuotas de crueldad y deshumanización. La verdad y la belleza del mundo habrán de resplandecer en tu opaco corazón el día que llegue la Hora. ¿Sientes como se aproxima a ti, vertiginosa? Ya viene…



No te resistas. Esponja tu corazón. Ábrelo sin miedo. Querer ocultar la fuerza de una semilla enterrándola en la tierra, sólo consigue arrancar de ella la vida que encierra. No hay nada que puedas hacer para evitar tu hora. Estás perdido. Sin remedio. Ríndete. Date la vuelta, mira a tu espalda, allí donde reposa el futuro irremediable que tú desconoces. Ya viene.





domingo, 20 de mayo de 2012

¿Qué significa Conocer?

"διεσκόρπισεν ὑπερηφάνους διανοίᾳ καρδίας αὐτῶν·
καθεῖλεν δυνάστας ἀπὸ θρόνων
καὶ ὕψωσεν ταπεινούς,
πεινῶντας ἐνέπλησεν ἀγαθῶν
καὶ πλουτοῦντας ἐξαπέστειλεν κενούς."
(Lucas 1, 53-54)


"Nuestra vida es un constante proceso
de autoengendramiento."
(Eric Fromm, Miedo a la libertad)




Siempre me llamó la atención el poderoso efecto ejercido por las técnicas de biofeedback sobre el comportamiento del sujeto. Cuando los indicadores de tipo fisiológico son medidos y representados mediante diferentes dispositivos frente a la conciencia de su inconsciente "productor", estos son ahora modificados "a su voluntad" con mayor facilidad. Loada sea la memoria de Norbert Wiener, padre fundacional de la cibernética moderna.

De un modo similar, los tecnócratas que gestionan los recursos (materiales y humanos, valga la redundancia) de este mundo, conforme a unos intereses que, por ser particulares, son necesariamente oscuros, pretenden controlar, también a "su voluntad", la dinámica global mediante un mecanismo similar, utilizando una serie de indicadores "fisiológicos" (Dow-Jones, NASDAQ, Ibex...) y elaboran estímulos, más o menos alarmistas, através de la "pantalla" de los medios de comunicación. Padecen, de esta manera, un espejismo de control que, de modo inconsciente, continuamente se realimenta. Ellos se sienten "la voluntad". La realidad es su feedback.





Fue quizá Nicolás de Maquiavelo el primero en dejar constancia escrita a cerca de la necesidad de quien aspira a liderar la instauración de un nuevo orden de dar la vuelta a todo. A la manera de un dios caprichoso, este nuevo lider habría de llevar a la ruina a los que antes fueron ricos, y elevar ahora a ricos a los antaño menesterosos, para que -unos y otros- todos supieran quién es "ahora" quien manda. Un nuevo orden mundial. Un nuevo sistema de dominación.

Desde finales del siglo XIX disponemos de datos de cómo funciona la economía bursátil, pretendido termómetro de la economía real. Así sabemos que en el periodo de una vida humana media (81,5 años para Tarsis), más o menos cada 35 años, nos veremos "sometidos" a los rigores de una crisis. Es decir, dos te pillarán seguro, aunque según el periodo vital, quizá la "sufran más" tus padres o tus hijos", segun te toque la crisis en la plena infancia o post jubilación. 

Este criterio "economicista" de ver el mundo, que explica todo bajo el parámetro de máximos de endeudamiento que "no se pagan", desestabilizando así la rueda de la usura, justifica -hace necesario- un nuevo "shock" que devuelva las cosas a su ser "normal", como el dios de la usura manda.


  

Si bien este planteamiento puede llegar a estar en completa consonancia con la insignificante perspectiva de una vida humana (con lo cuál tendremos que esperar a finales de 2017 o principios de 2018 para ver asomar la luz de una nueva prosperidad), desde la macroperspectiva cósmica las cosas son de un modo diferente. Brahma sabe que cada 6000 (seis mil) años, año arriba o abajo, las condiciones de vida en la tercera bolita próxima a una enana blanca, situada en los confines marginales (¿suburbios?) de nuestra remota galaxia, se ven bruscamente afectadas, independientemente de la cotización del Dow-Jones.

Los supervivientes, mal que bien, asumen la responsabilidad de volver a poner en marcha el "invento humano", dejando constancia del "shock divino" a las generaciones venideras. Durante ese periodo de tiempo (que los economistas llamarían ciclo) en el que dejan de funcionar las "excel", da tiempo a inventar 3 o 4 "historias de la humanidad", 3 o 4 "religiones", 3 o 4 "justificaciones de los microsistemas de dominación y esclavización del semejante". Al perderse el lenguaje (la más de las veces intencionadamente) se destruye la memoria de la humanidad precedente. Surge así el "mito del cronovisor": el deseo infantil de que Brahma, que está a sus cosas, "guarde memoria de todo lo ocurrido" y, juez implacable, haga justicia, al final de los tiempos.

Allé donde la verdad debiera ser memoria, no se escatiman esfuerzos para que esta última no prevalezca. Pandemias, terremotos y tsunamis colosales para los grandes ciclos, guerras, cambios de "lengua oficial" y "oficial religión" para los menores. Las supersticiones terminan resultando irrelevantes. El olvido total así garantizado, permanece debidamente codificado en los textos sagrados madre.

Esto ocurre una y otra vez, una y otra vez. Aunque, qué duda cabe", a cada generación nos gusta sentirnos "los modernos", transitamos, desde la edad de oro (reseteo) a la de edad de excel correspondiente,  deambulando de revolución en revolución.

  
A los que, como le ocurre a Félix Rodrigo Mora, nos gustaría mantener a los seres humanos en una "permanente edad de oro", sin estado ni capitalismo, sin sistemas de dominación, a veces se nos olvida que es una voluntad maligna la que mueve, en la sombra, las cosas. La que determina como fue que en el pasado evolucionaron, hoy evolucionan y mañana evolucionarán todas nuestras tentativas revolucionarias. A nosotros sólo nos corresponde luchar.

Estamos de acuerdo en que poco puede esperarse de los millones de "seres nada" que vejetan dóciles, obedientes, crédulos y atemorizados. Se necesita formar un ejército de hombres y mujeres nuevos que pongan por delante de los intereses mezquinos que durante más de trece décadas han alimentado los títeres tiranos a la cabeza de la fachada de gobiernos, recordando las genuinas necesidades inmateriales que nos hacen ser humanos: vivir en la verdad, saber convivir desde el apoyo mutuo con otros, desde valores como el afecto sincero, la empatía, la esperanza, el sentido, la acción común no jerarquizada, buscar el bien común en orden a materializarlo, hacer de cada existencia testimonio vivo del milagro de la autoconstrucción... insha'a Allah.






Quiera Dios que se imponga un ciclo donde prevalezca lo mejor que tenemos los seres humanos, siempre que miremos cara a cara nuestra sombra, y se haga, una vez más, nuestra voluntad, que fuimos diseñados a Su imagen y semejanza y como ELLA/ÉL, estamos hechos 50%/50% de sombra y luz. Un nuevo ciclo. La lucha comienza. Independientemente del resultado, ella es nuestro "verdadero" triunfo... insha'a Allah.