Mostrando entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de enero de 2013

Todavía no

"¿Fui yo algo o en alguna parte?"
(San Agustín, Confesiones I, 6-9)






En y desde su misma esencia, todo proceso -también nuestro fluir vital- suele resultar efímero en cada uno de sus transformadores instantes. Cada suspiro, cada latido es a un tiempo irrecuperable y caduco: ser desde el no-ser.

Sin embargo, todo cuanto dejamos atrás, cuanto postergamos con la intención de ultimar, cuanto condenamos a ser un pasado rescatable dentro de un posible futuro, han sido realizadas ya, simultáneamente.

La pura conciencia de Penélope teje y desteje incansable el sudario de Laertes sabiendo que la memoria es génesis poético, placentera impermanencia, tan real como transitoria, discurso huero, palabra vana.

Recordar siempre es crear, desde el olvido de lo real.





jueves, 15 de noviembre de 2012

Órfica resonancia


“Se requieren voluntarios
para cambiar la memoria-partitura
de la subyugada especie.
Abstenerse pusilánimes y cobardes
(que ya vamos sobrados).”
(ACHE, Oferta dominical)

 

 

 
Muchos no me creerán si les digo que la práctica habitual del ayuno, la respiración consciente y la meditación no sólo modifica, si no que aún mejora, el genoma de la especie. No sólo de quienes son afectos a tales absurdas prácticas. No, no, leíste bien, de toda la especie. Para desesperación de eugenesias de todo a cien, que andan trasteando con lo que no saben. La ciencia básica, frente a la aplicada, ni tiene dueño ni atiende a subvenciones, básicamente por que responde a una verdad más allá de espurios intereses bastardos y rentabilidades de ocho al cuarto. Responde, sobre todo, a lo que no se aplica (ni debe nunca aplicarse). La mutación es imparable.
 
 
 

sábado, 27 de octubre de 2012

Satánico humor

“Sólo así mantendremos fuerte
nuestra raza y nuestro ejército.”
(Platón, La República)

“I saw the future:
It’s a murder.”
(Leonard Cohen)



La versión oficial de los acontecimientos (que es la que le llega a quien no estuvo allí para contarlo), coincida o no con la realidad, es siempre pre-fabricada, envasada y distribuída para su mejor y borreguil consumo  por aquellas respectivas delegaciones de inteligencia operativa supra-estatales, fabricando indicios o reteniendo datos, según más convenga, y siempre a espaldas de la cada vez más dócil opinión pública. De igual modo, resulta ya característico que se de una sincronicidad más que sospechosa entre oportunos macro-eventos y traumas previos y (que provocan y así justifican) la normal consecución de las no menos oportunas guerras ad hoc. Con igual indecencia se persiguen, promueven y protegen “terrorismos” allí donde aparecen el más mínimo indicio de interés geoestratégico.

La estratégica y sistemática erosión del Derecho y las libertades, hace ahora imparable al nuevo Tech-Reich, que tortura, asesina y ejecuta extrajudicialmente de manera impune, al tiempo que reparte a diestro y siniestro, con radical hipocresía, infames “nóbeles de paz”. Bien que nos lo avisó Leonard Cohen, al revelar la secreta conexión Manhattan-Berlin. Por fortuna, eterna China no va a consentir la prepotencia de imperialismos tan decadentes ni que Alfred Nobel quisiera usurparles la invención de la pólvora. A la tercera va la vencida. Ánimo, dragón, no consientas que traspasen los mortíferos demonios –ya desenmascarados- ni tu gran muralla ni tus cortafuegos, por más que continúen los arios en la sombra haciéndose los suecos. ¡Es la guerra!



sábado, 8 de septiembre de 2012

Memoria post-colapso

“La probabilidad de explicar la evolución por azar
es la misma que la de un tornado pase por un desagüe
y deje montado un Boing 707 operativo.”
(Fred Hoyle)
 
“La creencia es la muerte de la inteligencia”
(Robert Anton Wilson)
 
“Hemos de investigar la estructura íntima del universe
como si hubiera algo sospechoso,
una especie de tufo a pescado metafísico
que delatara el artificio del demiurgo.”
(Phillip K. Dick, Cryptica Scriptura)

 
 
 

 

Lejos de lo que nos contaron en las clases de física del cole, el universo no está compuesto de energía: es energía en estado ordenado, “al orden”. Un orden que no solo es pre-universal, sino que continuará aún más enriquecido -si cabe- tras el colapso de nuestro “actual” universo. Tranquiliza saber que nada se perderá. Todo queda en  la Memoria. ¿Tranquiliza?
 
En su coherente continuidad dinámica y compleja, el Orden implícito del que nos hablaba David Bohm “optará” así por reorganizar el actual estado de cosas o llevarlas a su total desaparición, que no es sino otra forma más de re-organización, y aprenderá de la experiencia del proceso (pro-theteia): aquello que es impulsado a su límite, a su finalización.
 
No sé qué parte de la “ciencia oficial” estará dispuesta al fin a admitir –si con ello conserva su fuente cotidiana de garbanzos- que el campo escalar es holográfico, esto es integra toda la información (Hokma) en cualquier bosón. Todo está conectado y nada desaparece. Listo para cualquier nueva auto-organización (big bounce). Los que alteraron de forma adecuada su conciencia estuvieron “allí”, pero tuvieron severos problemas para contar lo que supieron de forma inequívoca a su vuelta. Sólo Higs habló, tan bajito, que ya no pudieron callarlo. Al final, todo se sabe. Nadie se va a ir de rositas. Nada tan ilusorio como confiar que sirve mudarse a otro multiverso. El hedor eterno del tufo metafísico siempre permanece y nos delata. A las pruebas me remito: "Aquí seguimos". ¿Otra copita del Leteo?
 



domingo, 2 de septiembre de 2012

Hermosa huella

“En su secreto circunvalan los refinados de espíritu,
imparables hacia el amor caminan sus corazones.”
(Ibn Arabí, Tannazzulat al-mawiliyya)
 
“No te asustes cuando te asalte la hostil indiferencia
por calles y avenidas, por cárceles y trampas, por tumbas infinitas.
No temas la vorágine, ni huyas del torbellino, ni cedas al rigor.
Regresa siempre al dulce pálpito del silencio.”
(Omar Khayyam, Rabaiyyat)

 

 

 

Sólo quién verdaderamente ama la belleza eterna, la oculta tras la belleza efímera de las cosas. La belleza que se oculta en la sabiduría, en la destreza, en la soltura, en la vivacidad, en la finura de rasgos, en la gracia de los movimientos, en la ligereza de gestos, en la generosidad y en la valentía, para que el alma noble así las descubra y reconozca. Poderosa es la fuerza del recuerdo.

 

No somos capaces de ver fuera sino la belleza que guardamos dentro del alma, la que en su espejo verdaderamente se conmueve y rinde porque se atesora. Que llega la belleza al alma antes que a los sentidos. Que bien reconoce a su imagen la humilde semejanza, y se muestra agradecido lo que se sabe posible gracias a lo necesario. Bien poderosa es la fuerza del recuerdo.

 

La celosía del alma sabe más de la luz que oculta que de la que la traspasa. Amor que fluye entre el temblor de dos espejos, dejando grácil la huella de su hermosura. Verbo, palabra que fluye hecha acción. ¡Cuán poderosa es la fuerza del recuerdo!
 
 
 
 

jueves, 26 de julio de 2012

Enrocada indolencia



"Los dioses nos utilizan de un modo
que a nosotros nos ha de resultar,
esencial y visceralmente, inaprehensible.
Ningún nutriente es consciente de su papel crucial
ni se le deja elegir cuándo y cómo
habrá de ser cocinado y devorado."
(Juan A. García Atienza, La Gran Manipulación Cósmica)



"Citius! Altius! Fortius!"
(Lema latino (¿a quién se le ocurre?) de los JJ.OO. modernos)





Es sólo una cuestión de fría estrategia, del más aséptico cálculo. Cuando verdaderamente se quiere ganar siempre, resulta esencial, indispensable, mantener permanentemente adormilado al enemigo en la apariencia, desarticular su capacidad de reacción,  anestesiado en el sopor de sus certezas, que es como él suele referirse a su falsa memoria, distraído de lo que se le viene encima. El futuro nunca se deja ver. Siempre llega por la espalda.

Todo debe aparentar seguir así como siempre, dejar que un día suceda a otro, sin mayores ni menores sobresaltos, garantizar el marasmo, la inabarcable atonía, el tedio, apaciguando la punzada del saco estomacal y el furor de las gónadas, que bien podrían llevar el operativo al traste: mejor dejarlos saciados, cansados, anestesiados de hastío, esto es "al dente."


No habrá así ni la más mínima ocasión de rebelión, nadie se planteará ni siquiera la posibilidad de plantar batalla. El demiurgo no deja nada al azar, no apuesta, sólo juega con sus propias cartas marcadas. Tras la promesa de luz y redención, se esconde el tráfico de carne y sangre. El negocio de la muerte. Y es que los verdaderos Olímpicos, los impunes interdimensionales metahumanos, tienen un hambre insaciable. El menú se sirve en los pódium londinenses… Con la comida no se “juega”: Inspire a generation and Enjoy your meal!





domingo, 17 de junio de 2012

Memoria creadora, memoria traidora

“No puso el Eterno dos corazones,
en las entrañas del hombre.”
(Qurân 33, 4)

“Un suspiro (Alma) tu existencia:
sea en tu favor, no en tu contra.”
(Ahmed ben Aliwa)





Silenciosa pero inexorable, a todo ser humano le llega una última hora, aquella en la que habrá de recoger –ya sin excusas- el fruto cierto de sus afanes, que no siempre irá a la par del de sus anhelos. Por más que así nos parezca, ninguna vida es del todo malgastada. “Nunca el tiempo es perdido…” nos recordaba la canción.

Cada pulso testificará ese día, cada respiración será interrogada, cada intención medida, cada pensamiento sopesado. Nada será despreciado o echado en falta. Todo comparecerá aunando la precisión de la víctima, el victimario y los testigos de ambos. Finalizada la obra, la neutralidad está garantizada por la memoria cordial.


Juicio, sentencia y veredicto: todo en un instante radical, preciso como una espada. Sin miedo. Sin deseo. Nadie guardara, toda vez que ella hable, recuerdo de esa memoria -tan traidora como creadora- irremediable. De tanto despreciarlas, nos condenaron las formas, nuestro pecado no fue menor por transcurrir en un sueño de perpetuos renacimientos. Final y comienzo, indicios de eternidad. Ahora que ya estamos muertos, sin miedos ni deseos, trazará el corazón un puente certero sobre el abismo de la memoria. "Nunca el tiempo has perdido..."