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jueves, 21 de febrero de 2013

¿Sacrificio o experimento?


“¿Quieres hacer reír a Dios?
Cuéntale tus planes.”
(Tradicional bantú)

 
“Oscuro, bien oscuro,
para que todos atiendan;
claro como el agua, claro
para que nadie comprenda.”
(Antonio Machado)

 

 
¿Es simulable el poder? La primavera poética, entrega dócil aquellos dorados frutos que ufano teje el inframundo y guardan así su íntimo perfume. La naturaleza no se entretiene, sabedora de que la más mínima distracción puede llevar, en un solo instante,  al traste su costoso experimento. Dada su natural imperceptibilidad, ¿qué sería de los dioses sin la paciencia?

 
Más allá de la onírica condensación de formas y significados, to whom it may concern…


sábado, 18 de agosto de 2012

Lunáticos


“El rezo que espera al sol
es diferente cada mañana.”
(Néfesh Ha’jaim)

“Cuando me levanté para abrir al amado,
ya se había ido.”
(Shir Ha’shirim 5, 6)



Son muchos los que, al considerarla una entelequia, se resisten a creer que alma humana (su alma) cabalga sobre las onduladas olas del tiempo. Así, cuando ésta se halla en la cresta, besa y es besada por el cielo. Más adelante siente, en su descenso, el dolor de la pérdida de su amado. En la base, tocando tierra, sólo queda el consuelo del recuerdo y nostalgia, y un ardiente deseo de volver a remontar. Estos estados descendentes y ascendentes los experimenta el alma de manera recurrente a lo largo del año en momentos muy precisos, tan precisos que podría decirse que poseen una “exactitud lunar”.



Podría incluso establecerse una equiparación entre la “cresta” y el plenilunio, la “caída” y el cuarto menguante, la “nostalgia” y el periodo “sin luna” (luna nueva), y finalmente, entre el anhelo del reencuentro y la “creciente”. Esta montaña rusa anual presenta trece hitos que siempre comienzan en la “primera luna llena de primavera”. Somos, pues, almas lunáticas, atrapadas la cárcel de un trayecto solar. Cárcel que, una vez que se conoce bien, inmediatamente (ipso facto) deja de serlo.



Pese a lo que muchos piensan, el alma humana no es uniforme. Posee cualidades, matices diferenciados. Todos estos matices están sujetos a la triple recurrencia lunar. Es necesario pues un reseteo inicial de estos cuatro matices (en distintos momentos del año): fase mutable. Es necesario que aparezca una clara intencionalidad en cada uno de ellos (también en distintos momentos del año): fase cardinal. Y es necesario (una vez más, en momentos del año distintos) que se intensifique dicha intencionalidad de manera focalizada: fase fija. Sólo resta por desvelar cuáles son esos cuatro matices del alma humana: su bios terrestre, su pathos acuático, su thymos ígneo y su pneuma aéreo.



La clave está en hacer trabajar -a cada instante (ya que cada instante requiere su trabajo específico)- todos estos matices como una sola unidad, y luego juntarse (ser uno) con otros capaces de hacer lo mismo en un solo pulso. Las mismas palabras tendrán mañana un efecto completamente nuevo. El instante no es mero escenario pasivo sino, muy al contrario, nuestro más valioso capital; nuestra vida misma. Vamos, todo es cuestión de relajarse primero (agua lustral), y luego sólo poner un poquito de atención e intención perseverante. Si no eres alguien desalmado, no pierdas la oportunidad… ¿Hace falta decirte más?




viernes, 2 de marzo de 2012

Nubes nuevas




Nuestros pasos se atreven, entre la complejidad del instante y la incertidumbre ausente, a despertar la senda adormecida. Las ramas antaño desnudas hogaño cual varas de Aarón resplandecen. ¿Cuál tendrá el honor de ser sacrificada corona en Mayo? ¿Hay quién pueda dudar que el poder de Dios sea femenino?

Orden natural. Exilio enamorado. Transitorio y predecible el sufrimiento. Transitoria y predecible la magia. Renovada invitación a saborear las delicias de una vida recreada desde la pureza y la sencillez de las cosas más bellas. Nubes nuevas, blancas y rosadas, en el Alma ¡Aún florecen!