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domingo, 20 de enero de 2013

Todavía no

"¿Fui yo algo o en alguna parte?"
(San Agustín, Confesiones I, 6-9)






En y desde su misma esencia, todo proceso -también nuestro fluir vital- suele resultar efímero en cada uno de sus transformadores instantes. Cada suspiro, cada latido es a un tiempo irrecuperable y caduco: ser desde el no-ser.

Sin embargo, todo cuanto dejamos atrás, cuanto postergamos con la intención de ultimar, cuanto condenamos a ser un pasado rescatable dentro de un posible futuro, han sido realizadas ya, simultáneamente.

La pura conciencia de Penélope teje y desteje incansable el sudario de Laertes sabiendo que la memoria es génesis poético, placentera impermanencia, tan real como transitoria, discurso huero, palabra vana.

Recordar siempre es crear, desde el olvido de lo real.





domingo, 2 de diciembre de 2012

Violenta verdad


“Hasta ahora, has entendido todo mal.”
(Poimandres)

 
 

Pertrechado tras su corazas de mentiras, aferrado a la precaria comodidad y bienestar de su vital autoengaño, el ser humano que ha degenerado permanece confortablemente aprisionado en su mundo ilusorio, escapando de sí mismo, temiendo enfrentarse al vértigo de la realidad plena que intuye y de la que se esconde.
 
La intimidad del conocimiento divino forma parte irrenunciable de nuestra esencia humana, de su núcleo, allí donde otras formas periféricas de conocimiento nos escatiman la realidad, de ahí que confrontar su abisal silencio nos resulte algo tan conmovedor e inquietante, que nos remueve en nuestra totalidad.
 
El hemisferio izquierdo, atrapado en la palabra, se muestra inútil para esa labor. No así el hemisferio derecho, mucho más preparado para desenvolverse en pistas, intuiciones, paradojas, enigmas, contradicciones, en captar las difusas indirectas tras lo aparente, en descubrir –tras la reductora mirada convencional- nuevas y múltiples miradas. Hace falta un gran valor como para enfrentarse al violento torrente de lo real, a un Amor tan poderoso como para construir semejante ficción y permanecer empero indetectable. Una gran atención y un gran valor cotidianos para aceptar ser golpeados por su violencia.
 
 

 

domingo, 28 de octubre de 2012

Perplejidad en lo eterno

“De la cósmica negritud brotan irisadas perlas,
más es en el confín del abismo interior
donde anida la luz que las procura”
(Ibn Arabi, Engarces de Sabiduría)

“Cuando la tierra sacudida por el terremoto
se desprende del lastre innecesario sobre ella,
nos preguntamos: ¿qué sucede?”
(Qurân 99, 1-3)




El fin del mundo será el fin de tu mundo, como consecuencia del propio despertar de tu alma y su progreso y evolución hacia el reencuentro con su fuente espiritual, allí donde todo lo que hasta entonces creías cierto y válido ante tus propios ojos quiebra y se desmorona. El fin del mundo será el fin de tu actual yo, su desvanecimiento. Una experiencia por la que muchos hombres y mujeres pasaron antes que tú. Y todavía siguen, a día de hoy, haciéndolo.

Interpretar tu propia existencia desde otra perspectiva radicalmente distinta, con otra mirada bien diferente, supone haber experimentado el encuentro con lo inefable, dada la brutal transformación. Estremece. Pone fin a tu cotidiano mundo. Cuando todo ese mundo acaba, lo que termina es, en realidad, tu propia inmersión en una ilusión. Traspasas el umbral de lo Real.

Bien mirado, no existe ninguna diferencia práctica entre el fin de tu mundo y el Fin del Mundo. Bien puede decirse que experimentas una suerte de muerte previa, donde la verdad que ocultaba tu corazón aflora y la máscara sucumbe. Perplejidad en lo eterno. No otra cosa es, para cualquiera, la unificadora muerte. Vívela. Vívela antes. Feliz nuevo fin del mundo. ¿Notas ya como te envuelven y arrastran sus aterradores estertores?