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jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


martes, 10 de septiembre de 2013

Shekhiná

“Buscando refugio
se encarnó la palabra.”
(Juan 1, 14)
 
“Teteléstai"... Parédoken to pneûma.
(Juan 19, 30)

 

 
En el camino inicial de auto perfeccionamiento, retruécanos aparte, se requieren y son necesarios, como el tránsito por cualquier otro sendero, planteamientos previos a la plasmación definitiva de la intención, técnicas con las que implementar la estrategia amatoria, pues no se consigue culminar aquel sin el concurso transmutatorio del amor.

La práctica sacramental de la amatoria reunión, hito que eleva en nosotros el Espíritu, palanca que rasga el velo de lo aparente, peldaño que obra el prodigio de la la transformación, constituye la llave maestra para abrir, desde una renovada y renacida consciencia, la mirada. Mirada y consciencia que, no podría ser de otra manera, son así despreciadas y quizá hasta ridiculizadas por la severa inopia de cuantos y cuantas las ignoran.
 
Por encima de vanos voluntarismos, sólo el amor nos despierta y abre a la verdadera experiencia del amor, allí donde hasta el menor gesto, hasta el más aparentemente insignificante, incluso el más escatológico, se haya así siempre inmerso en el más imperceptible escenario del campo escalar, y allí se descubre necesario vehículo de la Presencia: sagrado. Plenamente vigilantes, humildes y abatidos, no es posible superar y sublimar el mundo en Reino sino a su través.
 
 
 

sábado, 3 de agosto de 2013

Llanto del Sol Laureado

“Al ver rebosar sus lágrimas como perlas,
las oculta enseguida por miedo al delator.”
(Casida de Al-Yawhar)




Este mes lunar estaba consagrado por los pueblos que se organizaron bajo la tradición celta al astro solar, bajo la advocación ibera de Lugus (cuervo), "aquel que ve más allá de las puertas del tiempo", próximo al Ianus etrusco, para regresar así al pasado y/o adelantarse al futuro. La necesaria hierogamia entre el sol y la tierra sacralizaba así el lecho de encuentro: el ara solis, convocando, al comienzo del -luego usurpado como- mes del emperador Augusto, a la asamblea congregada en torno al Concejo.

Para garantizar la productividad que requiere el imperio en tiempos de paz (oro, bórax, minie), aquellos que residían en el abrigo de los montes agrestes, fueron obligados a habitar en la planicie asolada y sometidos a transitar las pavimentadas calles de la urbe romana, desprovistos así del contacto directo con la tierra, jefes leales y domesticados bajo sagrado juramento.

Gobernados por el invisible yugo del sacramento al que juraron obediencia y lealtad, bajo la atenta presencia de los dioses por testigos, al Máximo Pontífice de Roma. El culto al laureado astro solar (Sun Laurentius), señor del camino y el umbral, únicamente fue tolerado a través de su dominador intermediario. 




Suele el imperio usurpar la simbología ancestral para asegurarse así la cúspide en la jerarquía sagrada, garantizada dicha suplantación por el celo y la estrecha vigilancia de los Collegia Fabrorum, aún vigentes en nuestros modernos días, así en la Tierra como en los Cielos.

Cabe a la inteligencia militar, allende los siglos, la pertinente sumisión de las masas a través de la propagandística manipulación de los símbolos. Las ciudades son parrillas meticulosamente programadas para el sacrificio cotidiano de los súbditos y contento de los dioses, mediante lazos tan invisibles como inexpugnables. En Gallecia, se sigue aún celebrando el 25 de Julio (una semana previa al Lughnasad) pero ya se ha olvidado el porqué.


Triunfó Augusto, sepultando bajo los adoquines la memoria. Debajo aguarda Gaia, anhelando encontrarse y fundirse con Lugus,  su luminoso amante. Lo que antaño fue un lecho donde se amaban los dioses, hoy es el grillete con el que las instituciones del imperio encadenan a los súbditos, profanando con total impunidad el santísimo sacramento de Lugh. Quizá por eso aún lloran la Perseidas.




jueves, 21 de febrero de 2013

¿Sacrificio o experimento?


“¿Quieres hacer reír a Dios?
Cuéntale tus planes.”
(Tradicional bantú)

 
“Oscuro, bien oscuro,
para que todos atiendan;
claro como el agua, claro
para que nadie comprenda.”
(Antonio Machado)

 

 
¿Es simulable el poder? La primavera poética, entrega dócil aquellos dorados frutos que ufano teje el inframundo y guardan así su íntimo perfume. La naturaleza no se entretiene, sabedora de que la más mínima distracción puede llevar, en un solo instante,  al traste su costoso experimento. Dada su natural imperceptibilidad, ¿qué sería de los dioses sin la paciencia?

 
Más allá de la onírica condensación de formas y significados, to whom it may concern…


viernes, 24 de agosto de 2012

Hazlo sagrado


“El vuelo del ave, la sombra del árbol,
el lento brotar de la montaña,
alaban a su Creador.”
(Qurân)
 
"Sólo una correcta y perseverante ejercitación consciente
asentada sobre el verdadero conocimiento, logra cristalizar en Sabiduría.
El resto, raudo, se derrocha por el retrete del Alma."
(Tao Te-Ching)
 
 
 


 

Cualquier acto, por pequeño o insignificante que sea, inclusive el propio silencio, inclusive la propia inmovilidad, cuando aquel es realizado de una forma consciente, se convierte en gesto. Adquiere así un carácter atento, armónico, resonante, atronador, trascendente, ritual, pleno de “significado”, presente y conforme al orden cósmico, valga la redundancia.

 

Purificados por el agua del mikvé, wudú o baño lustral, se despierta en nosotros el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza. Postrados desde el recogimiento mineral, vegetando sedentes, erguidos desde la alerta reptiliana, perseverantemente itinerantes atravesando el ciclo sacro de la senda mamífera, parlantes desde la invocación y la plegaria humanas, ígneos y alados cual el fénix que atraviesa el either de lo intangible, recreamos la plenitud sagrada del dinamismo orgánico, sin interferencias severas del ni vigílico ni onírico complejo cognoscitivo.

 
 
 

Acción desde la plena consciencia no mental en la fértil inmovilidad del cuerpo, que despierta el alma y la deja trabajar en nosotros. Torbellino espacio-temporal, apaciguado en la ubicua calma del instante que a cada instante se reconoce –se recuerda, se convierte en, se hace así- sagrado. Lejos de resultar disgregadora, la acción ritual adquiere así una función nuclear, centrípeta, desveladora de la centralidad substancial del alma. En la adoración, en la alabanza, en el recuerdo, regresamos al Ser: y, así, al fin somos por primera vez, esto es, In Principio.

 

El gesto real hace mucho más por desplegar el sutil y portentoso entramado de nuestra conciencia que los cientos de miles de millones de automatismos cotidianos, entre los que se incluyen –por qué no- el ser masón, presidente de gobierno, sumo pontífice o vegetariano. Nada sirve (tú no sirves) si no lo haces sagrado. Distracción es extravío. Atenta. Atento. Si tú estás allí, no hay atención que valga. Nadie asiste al rito. Carente de sujeto es la acción ritual. Estar "presente" es así estar ausente.



jueves, 2 de agosto de 2012

Nekudat Elokut


“Invisible a los sentidos
es la certeza del corazón.”
(Rumi)






La sensibilidad espiritual del corazón humano está implícita hasta en el pusilánime. No importa lo mezquina que sea tu alma. Se le ha reservado un tiempo y un espacio para llevar a cabo su misión. Cada uno de nosotros esconde un misterio. Es nuestra tarea el conseguir desvelar su esencia, más allá de las máscaras, y realizarlo. Alcanzar así la Sabiduría que nos desnuda y alcanza.

Nuestro corazón, como el núcleo de la palmera, es cambiante. Su ductilidad le permite girar sobre sí, fluctuar, agitarse, transformarse. Pero ese mismo afán transformador conlleva su potencial de serenarse, de cambiar hacia el sosiego, de abandonarse a la paz en la comprensión del cambio perpetuo del mundo: Shekinah.

Alma sórdida, conmuévete, para que tu corazón sea devuelto, volcado y revolcado hasta su total transmutación, en un día sin término, allí donde todas las cosas hablan y, tornándose vivas, se transforman en un umbral del ámbito espiritual. No hay mejor espera que la de la confianza.



martes, 10 de julio de 2012

Simbólica sincronicidad


“Congruo es occultus compages
subter supter animadverto.”
(Iamblico de Calcis, De Vita Pytagorica)

“Los átomos sólo son tendencias,
meras posibilidades de la conciencia.”
(Werner Heisenberg)






Cuando menos queremos escuchar, es cuando más nos habla todo. Esta perseverancia dónde todo se unifica en la tozudez del símbolo, bien menospreciada bajo el eufemismo “casualidad”, nos conmueve el alma, capta nuestra atención, nos permite descubrir -quizá por un instante y contra toda apariencia- que no estamos solos, que somos parte de un algo mayor que también lo sabe. Arrambla con el sesgo de selección y confirmación de cuantos se obstinan en buscar alguna clase de explicación causal, para ratificar su mágica creencia de que en la predictible estructura del universo no es posible tolerar ningún tipo de superstición: las pseudo y paraciencias "traen muy mala suerte".



Atravesar el mágico espejo del universo, sin otras armas ni sortilegios que la mirada, y formar parte “activa” así de su dinámico reflejo: creados para recrearnos, para construirnos como una posibilidad. ¿A dónde podremos llegar, capaces de lo más alto y lo más bajo? ¿En dónde habremos de situar (limitar) nuestra ilimitada capacidad de resonar como Unidad? ¿Dónde termina la mirada capaz de abarcar todas las perspectivas, ávida de situarse tras cada nueva mirada y “verse” a sí misma: Observar simultáneamente la observación, el observador y lo observado. Testigo único.


Infinita bifurcación diabólica, como alpha. Infinito recurso autoacabado en sí mismo, como omega. Infinito laberinto de espejos en el que cada reflejo juega a atraparse y ser atrapado en la próxima paraidolia, en una nueva apofenia sin término, el vértigo inacabable de una nueva madriguera tras la madriguera, de una nueva palabra tras la palabra. ¿Cómo puedes llegar a conocerte, cuando tal conocimiento, en el mismo instante de producirse, te transforma? Ya lo decían los clásicos: “Somnium mentis ianua infinitum est”. Y en esas redes, más que andar, torpemente pataleamos . ¡Qué casualidad!





martes, 27 de marzo de 2012

Necesaria esclavitud.

"Hay cosas en este mundo, más importantes que Dios:
-que un hombre no escupa sangre
pa que otros vivan mejor."
(Atahualpa Yupanqui)
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Ahora que la banca reconoce haber estado trapicheando activos tóxicos, muy por encima de sus posibilidades financieras, a sus humildes clientes forzosos –que ya somos todos- nos corresponde ahora tratar de sobrevivir, malheridos por una sucesión interminable de recortes, ajustes y tijeretazos varios, bien por debajo de nuestras posibilidades humanas.

Curiosa manera de transformar la deuda privada de la Banca en deuda pública, usando el dinero de los impuestos ciudadanos para socorrerla. Curiosa manera de reactivar la economía, eso de tomar todo tipo de medidas para desactivar el empleo (doctores tiene el Banco Central Europeo), creando a posta una suerte de SIPA-D casi pandémico: el brutalmente contagioso “Síndrome de Irremediable Penuria Adquirida” por Decreto. Al menos los bancos ya están vacunados (o eso nos cuentan). Así prosigue, calculada, la agenda de terror y miedo necesarios. La viña ha de ser "sosteniblemente" organizada desde instancias más globales, que ahora -sabedoras del éxito- asoman orgullosas la cara.

Ahora toca arrodillarse ante una Europa, que a su vez permanece arrodillada a los designios del FMI, asumir en silencio las profecías autocumplidoras que auguran el crecimiento de la adversidad y el decrecimiento de la prosperidad, y apostar a favor del capital contra el trabajo: debe ser la nueva ilustración económica del “todo contra el pueblo pero sin el pueblo”, que para crear caos ya nos bastamos y sobramos los expertos. ¿Quién reirá el último?

Por fin hemos descubierto que aquello de la maldición bíblica no fué en vano, aunque una privilegiada minoría quedara a salvo de ella para siempre: crear empleo significa -y ha significado siempre- crear y mantener viva la necesaria institución de la esclavitud. ¿Dónde están ahora aquellos que se prometían libres y de buenas costumbres? Comiendo -sin morder- la mano del amo. Tibios.

Nos creimos aquello de que el trabajo digno era el fin, y el capital su medio, una mera herramienta, cuando las cosas eran y son justo al revés. ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto? ¿Quién supo dar tal fuerza al espejismo de la supremacía económica sobre nuestras vidas? Aceptemos la cruda verdad: la mentira triunfa. La dignidad le corresponde al capital, en modo alguno a su herramienta. Así es la realidad. El medio ha de ser sacrificado, en aras de obtener el fin crematístico, la ratio de rentabilidad que exige el dios inversor.

A diferencia de lo que le ocurrió a Balaám (Números 22, 28-30), enviado por el rey Balac para maldecir a sus enemigos antes de la batalla final, yo no buscaré excusas ni me resistiré a maldecir a quienes dicho falso dios bendice. Puesto que llega la hora de la verdad, que sea para todos: malditos sean. “Indignos de ser ofrecidos en sacrificio”, añade certera la burra. No hallarán descanso alguno en el cubículum de la Velatio. Malditos malvados. Malditos sean por siempre. No hallarán descanso.

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[1] Números 22, 28-30