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domingo, 22 de septiembre de 2013

El grito de Isfendiar

“Tus garras no pueden hacerme mal alguno,
Ghuleh, aunque amontonases montañas de hierro.
Vuelve a tu forma real y te hablaré con mi espada.”
(Firdusi, Sha Na Meh)

 




 
 
Muerto ya sobre su trono y apoyado aún sobre su cayado, los genios a los que esclavizó la magia de Salomón y que no fueron encerrados en vasijas lacradas con su sello, aunque presumían de conocer lo oculto, siguieron trabajando dóciles y atemorizados. Sólo cuando la carcoma deshizo el cetro real, fueron conscientes del macabro engaño.

La nobleza diabólica de estos príncipes, duques y reyes encadenados por el lazo invisible de su soberbia era, pues, de pacotilla. Qué fácilmente supo ver el Sabio que tras la aparente genialidad se escondía una debilidad cuyo potencial supo aprovechar en la construcción del reino. La fuerza del conjuro no era sino la de, ars goetia, conocer el nombre-lazo.

No importa la camaleónica forma que adopten, si tu oración no extravía su atención e intención. No te distraigas. Velar… velar lo es todo.

 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Egodesenmascaramiento


“La abubilla brilló por su ausencia.”
(Qurân 27, 19-20)
 
 

 

Demuestra valor quien confía, se entrega y ampara, quien encuentra amor en quien podría destruirle. Ese encuentro requiere un recibir esencial desde una intuición que sabe reconocer tras cualquier forma, al transparentarla, Su fondo. Así trabaja el corazón. Quién actúa desde ese reconocimiento ya está en el Paraíso.
 
 
 

martes, 11 de septiembre de 2012

Pero qué genio.



“Cuando la rectitud del tronco reverdece,
regresa a la corteza la esperanza del cielo.”
(Ibn al-Jatib, Jardín del Conocimiento)
 
 
 

 

La creencia materialista post cartesiana que excluye lo psíquico del universo, abducida por un dualismo paralizante que la incapacita para el abordaje de cualquier clase de enseñanza tradicional, rehúsa adentrarse en la geografía sutil del universo, la cuál, pese a su eminente carácter intermediario, o quizá por ello, está mucho más poblada de lo que a algunos les gustaría pensar. Igual que ocurre con cualquiera de los destinos exóticos, a lo espiritual sólo se llega desde el andén preciso.

 

Si al denso barro lo trocó humano el Aliento, al fuego lo trocó genial, otorgando así conciencia y responsabilidad a sus posibilidades multiformes, soberanas en el ámbito sutil. Al igual que en nuestra dimensión, no todos los genios recuerdan su naturaleza, origen y destino. Escindidos de lo real, también como nosotros, son incapaces de llegar a inteligir la  virtud innata que mora en su interior. Como nosotros, viven afectos al permanente conflicto, exiliados en el extravío. Todos tenemos un genio al que, desde mundos diferentes, estamos atados. La clave está en tener la sabiduría y fuerzas que se requieren para domeñarlo, y que de este modo, sólo nos susurre el bien.

 

Ni en lo benéfico, ni mucho menos en lo maléfico, humanos, ángeles y demonios somos, pues, tan diferentes. Ni tan dóciles. Ni tan innecesarios, ya que ninguno fabrica su destino. Vacío soberbio que inútil se resiste a ser llenado por la realidad, que pasa ante él y en él: Ánima Mundi que, como una suerte de campo escalar, rodea a seres y mundos. Todo lo imagina, todo lo impregna. ¡Viajeros al tren!
 

 
 
 

lunes, 2 de julio de 2012

In vino veritas


“Me decidí a mentir, pero, eso sí,
 con más honestidad que los demás,
ya que hay un extremo sobre el cual diré la verdad,
y es que voy a contar mentiras.”
(Luciano de Samosata, Historia Verdadera)





Como constató el sirio Luciano, suelen los historiadores preferir detenerse en la falsa maravilla a relatar lo veraz, confiando en que su treta pase inadvertida. Pocos, como él, tuvieron la valentía de delatarse falaces a fuer de que así les creyéramos. Divide y vencerás, reza el satánico designio. Cuando la cabeza de un orden espiritual se deja aleccionar por consejos meramente basados en la sospecha y la ignorancia, termina, cual le sucediera al ambicioso Apuleyo, convertida en asno, perdiendo su legítima autoridad.




Cuando el oráculo se deja llevar por el iracundo rencor al dirimir un asunto, la calumnia vuela con las alas de la envidia y la mentira. El reo sólo puede esperar clemencia de la misericordia divina, capaz de hacer resplandecer la verdad desnuda tras la penitencia. ¿Podrían ser de otro modo las cosas? Me temo que no. Todo en esta vida, mal que les pese a la impaciencia de los inmediatistas, lleva su necesario proceso. Un paso llega tras el primer paso. Es la conjunción de ambos la que crea el armonioso caminar en compás. Unicamente la vasija sin fisuras y bien orientada al cauce del fresco manantial es capaz de saciar nuestra sed. El resto, decorado, mero simulacro, impostura, doblez.



jueves, 21 de junio de 2012

Reiteración y Calidad Humana


“El asunto de rectificar las malas cualidades (midot raot)
es aún más grave que las mismas transgresiones de los preceptos.”
(Rab Jaim Vital, Shalei Kadusha 1, 2º portal)


“No se entiende (Binah) al maestro
sino hasta el cuadragésimo año.”
(Maimónides, Guía de Perplejos)









El talón es la zona más baja de nuestro cuerpo. Allí es donde se acumula, sin que nos demos casi cuenta, un alto porcentaje de piel muerta. Descuidados, de un modo autocomplaciente, solemos prestar casi ninguna atención primaria (sensorial) a nuestros usos y vicios cotidianos, minimizándoles, restándoles importancia. Asumimos como “natural” nuestra propia falta total de modales. Creemos que no cabe gravedad en nuestra facilidad de enojo, en nuestra recurrente insolencia, soberbia, altanería, envidia, maledicencia… Que no es para tanto. Vasijas resquebrajadas, devaluados en lo humano, hemos perdido toda sensibilidad, verdadero talón de Aquiles, a nuestras malas cualidades.  No damos el mínimo. Sordos para escuchar, ciegos para ver, paralíticos para actuar: muertos, sin calidad.


¿Qué necesidad existe de volver a repetir lo dicho? Los cuarenta años de travesía del desierto no fueron en vano. Fueron necesarios para preparar al pueblo para recibir ¡por primera vez! la enseñanza. La vasija necesita madurar, restaurar sus fisuras, vaciarse, para ser adecuada. Se riega un árbol con la toda la paciencia requerida, hasta que llega el ansiado día en que la fruta cae “a punto” y por su propio peso. Implorar en justicia, agotadas las fuerzas, cuando todo mérito está perdido, lo que no es sino gratuito.  Israel sediento, ¿cabe mayor recompensa? Ya ves que te traje el agua de la que te hablé. ¿Qué esperas tú para beber hoy? ¿No ves ahora mismo el Sinaí ardiendo?


Solsticio de Verano. Alza su inquieto vuelo la abubilla. Salomón, ¿acaso sabes tú si volverá? Disfruta hoy la bendición de cumplir la responsabilidad de vivir (cumplir) hoy tu propia vida, si no quieres ahogarte en la maldición de dilapidarla hoy en la ebriedad y el entusiasmo de vanos espejismos ajenos, encendiendo fuegos extraños. Eterno significa también ahora, ahora, ahora…