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viernes, 11 de octubre de 2013

Retorno

“En polvo y ceniza.”
(Oseas 14, 8)

“Revivió el hueso reseco; se halló lo perdido.”
(Ezequiel 37, 14)




Los ciegos seres humanos se afanan en los humildes trajines del cotidiano discurrir. Nacen, viven y mueren dentro del estrecho escenario de sus rancias y pequeñas tragedias, anhelos imposibles y desdichas mundanas, ante la mirada aparentemente indiferente del universo. La verdad sucede de un modo bien diferente, pues no es sino a través de la trama urdida de pequeños gestos, medias palabras, brotes de hiedra arañando delicadamente el muro de ciudades invisibles y abismos entre líneas, como se recrea a cada instante el sombrío secreto ancestral que sostiene con precisión los mundos que inventa reales. Es la venda de los sentidos y la razón la que nos oculta estar ya en un paraíso nunca perdido.


Tras su aparente serenidad, nuestras vidas esconden titanes a punto de desatarse. Hagamos de la vida una atenta ascesis de la resignación, del miedo, también de nuestra mezquindad volcada siempre en los otros; descubramos nuestra condición esencial de ser mero reflejo de la sorprendente monotonía, de una sencillez que, a todas luces, resulta tan increíble como insondable. Quien supo ahondar sin apegos en los entresijos del alma humana, sabe que ninguna mirada real caerá en el olvido, en un mundo que considera que todo lo que no sea hacer dinero es vanidad y que sobreponerse a la cotidiana adversidad no tiene nada de heroico.



martes, 3 de septiembre de 2013

Acecho a Damasco

“El alma es el rey de la ciudad del hombre.
El intelecto su primer ministro.
El honor y la paciencia sus embajadores.
El amor y el perdón sus generales.”
(Ibn Arabí, Divino Gobierno)

“Cualquier idioma sirve. Cualquier amor.”
(Antonio Gala)



La palabra está reñida con el secreto, así como la erudición con la vivencia. La experiencia intelectual nunca puede ser sustituta del saboreo directo de los misterios. Desde la premisa de la Unidad del Ser resulta pues necesario prevenir sobre el abuso de las prácticas rituales y la estrechez en la interpretación de los distintos textos sagrados que desoyen y desprecian el sentido último tras la letra. Allí donde nuestra tecla impregna la red global y nuestros dones no son sino herramientas para que el conocimiento de la divinidad alcance sin distinción todos los corazones en esta incierta época tecnocrática, para que cualquiera pueda, incluso hoy, amar al Eterno en el otro, a través de una vida errante y desprendida que se consagra a la amada, socorriendo a viudas, desfaciendo entuertos.




Nada comunica tanto como el amor, no hay ley ni tiranía superior a ésta. No cabe coacción alguna en religión. Ante el incrédulo o el escéptico, sólo el Eterno responde. No resulta admisible ninguna otra voz. Prepotente guardián, do quiera que vuelvas la mirada no hallarás otro rostro más integrador que Su Rostro. Reconoce pues, de una vez por todas, la proximidad a tu Maestro y entrega tu vida a la causa suprema, toda vez que liberado, y sólo entonces, seas verdadero dueño de ella. Damasco, ahora que los herejes, aquellos que en el odio equivocaron el camino, acechan tus sagradas puertas, ¿está quizá preparado tu corazón para asimilar en intimidad la poesía de ese bocado de luz pura? Do quiera te lleven, nunca abandones sus cabalgaduras.



miércoles, 3 de julio de 2013

Nom de plume

“Aquello de lo que cabe desviarse
no es el verdadero Tao.”
(Ken Wilber)

“Aurum nostrum
non est aurum vulgi.”
(Tradicional alquímico)





Quien alguna vez ha sentido su plúmbeo cuerpo transmutado por la gracia del amor, sabe de lo que aquel es capaz. A través de su secreto, en permanente muerte y renovación, cualquiera puede así transformar su alma en un radiante sol, e iluminar con ella el mundo. 



sábado, 23 de febrero de 2013

Corazón aprendiz


“Lo que está aquí, está en otra parte.
Lo que no está aquí,
no está en parte alguna.”
(Visvarâra-Tantra)
 
“No existe nombre o forma
capaz de poner coto
a la perfecta Bienaventuranza.”
(Muhammad Dara Shikoh, Risala-i-haq-numa)

 

 
 

Reducir lo espiritual a lo fisiológico (y no digamos ya a lo físico), más que un error, es una traición tan peligrosa como tratar de reducir la consciencia a los límites del encéfalo. Decía mi maestro y padrino que día si, día también, podemos tropezarnos por la calle con algún aspirante sincero a la Suprema Sabiduría que, bien quizá como mendigo o funcionario, quizá como banquero o político, académico o indignado, quedó atrapado en las trampas psíquicas de la escala. Por lo general, la gente necesita varias vidas para conseguir lo que a los mejores les lleva años y, sólo en casos muy excepcionales, meses.

 
También por lo general (aunque no siempre) las cosas se disuelven en la fuente en la cual se originan y a tal fin disolutorio obedecen. El mantenimiento ha de entenderse, pues, como un proceso meramente transitorio, en el que afincarse resulta perverso, satánico o, si se prefiere, anti natural. Ello es válido para personas, corporaciones, imperios, dioses e incluso ¿por qué no? también para universos. Tránsito real de la forma tras la consciente posibilidad.
 

Que no hay poder sin dueño, ni dueño sin poder, ¿verdad, padrino?



lunes, 4 de febrero de 2013

Calor eléctrico, frío magnético

“El miedo es como una tormenta,
deja que pase a través de ti
y no desdeñes la valiosa lección
que se oculta en los desperfectos.”
(Frank Patrick Herbert)

 

 

 
Creamos todo aquello que creemos o no. La creencia e increencia son así las claves de nuestra capacidad creadora/destructora, como sabe bien quien se gana los cotidianos garbanzos en la magistratura. El agua “obedece” así a la forma del embase. ¿Y la forma? La forma obedece al creador. ¿Y el creador? El creador obedece a la creencia. ¿Y la creencia a quién obedece a su vez? La creencia es autónoma, lo que no significa siempre “rígida”, ya que, muy al contrario, siempre (forzosamente e independiente del nombre que quiera dársele) fluye. No hay pues, pese a quién le pese, acción irreversible. El reflujo solo es el mismo fluir en sentido inverso. El orden radica en la necesidad de fluir. El sentido, mal llamado “orden”, es algo totalmente arbitrario. Quienes conocen el camino más corto, no ridiculizan los dogmas que obligan a Dios a fluir ni equiparan piel con costra, ni proceso con estado, ni experiencia con palabras. Precisamente quienes conocen.
 
 
 
 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Burla y frivolidad


“Así como un escudo salvaguarda la Tradición el Secreto,
la misericordia la riqueza, los votos la abstinencia
y el silencio la Sabiduría.”
(Pirkei Avot 3,17

 


Perturbados mucho menos por la fugacidad de los acontecimientos que por nuestra contingencia esencial, a merced de los escarnios del escarmiento demiúrgico, artífice despechado que se resiste a morir, abandonados a la metástasis del miedo y la incertidumbre, condenados a la necesaria masacre y a la conveniente ocultación con la que camuflar nuestros espurios intereses y vanos afanes, dispuestos a considerar el supremo valor de la supervivencia que otorga la impostura y garantiza cualquier digno lugar en la jerarquía, siguen latiendo en mis palabras sin cesar contradicciones, confusión y paradojas.

 
Improvisando un frágil orden contra el que tratar de desafiar al caos planificado, iluminando el campo de una batalla que sabemos perdida de antemano, mi juventud no supo cómo evitar la trampa del desengaño, el sarcasmo que trae envejecer. Bien mirado, todo ingenio trata de esconder un profundo y arraigado sentimiento de culpa. Clamamos por los males de unos tiempos que sabemos nuestros. No somos nada. Menos.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Egodesenmascaramiento


“La abubilla brilló por su ausencia.”
(Qurân 27, 19-20)
 
 

 

Demuestra valor quien confía, se entrega y ampara, quien encuentra amor en quien podría destruirle. Ese encuentro requiere un recibir esencial desde una intuición que sabe reconocer tras cualquier forma, al transparentarla, Su fondo. Así trabaja el corazón. Quién actúa desde ese reconocimiento ya está en el Paraíso.
 
 
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

La princesa fenicia


“Se apagó la belleza en tu corazón,
corrompió tu sabiduría tanto esplendor,
con inmoral comercio profanaste tus santuarios,
devorado en tu propio fuego redujiste en ceniza.”
(Ezequiel 18, 16-17)

“…y en la tarde te amanecerá una luz de mediodía
que, lejos de causarte daño o consumirte,
cual stella matutina te hará renacer.”
(Job 11,17)

 

 
 

Hemos de ser muy prudentes a la hora de establecer certezas a partir de nuestros esquemas mentales previos, no vaya a ser que caigamos en la cegadora neblina del prejuicio, sin estar cualificados (no digo calificados) como jueces. No hay nada tan engañosamente complejo como la simplicidad.

Como saben demasiado bien los intoxicadores profesionales, no siempre guarda correspondencia el continente con el contenido. Los intoxicados lo descubren demasiado tarde. Tras el señuelo virgo se ocultaba, engañador engañado, un desesperado dragón de siete cabezas, bajo los efectos de su propio veneno.
 

 
 
Acallada la mortífera palabra, rasgado su envolvente velo, regresó salutífero el silencio. ¿Adónde podrá agarrarse el ego? ¿Dónde encontrará asidero sino en el amor? Reposan las miradas de los amantes en la belleza muda de su silencioso reflejo, sin necesidad ya de decir ni decirse nada. Nihil obstat.

Desligión. Secreto. Conocimiento.
 
 
 

domingo, 21 de octubre de 2012

El vizconde, el barón y el caballero


"Todo reino dividido contra sí mismo, queda asolado.
Toda ciudad dividida contra sí misma,
ha llegado a su fin: no podrá subsistir.
Para saquear una casa, es necesario atar antes
(o distraer) a su propietario."
(Mateo 12, 25-29; Marcos 3, 24-27 y Lucas 11, 17-22)
 
 
"Fac et excusa. Si fecisti, nega. Divide et impera."
(Inmanuel Kant, Zum ewigen Frieden, 1795)
 
 
 

 
En 1884 Albert Pike ya se hacía eco de que, en toda institución, sus miembros tienden, por inercia, a formar subgrupos de interés mutuo y advertía de que si estos mini lobbies no se controlaban debidamente, podían llegar incluso a amenazar de un modo letal e irremediable la propia supervivencia del marco institucional.
 
Vivimos en una curiosa época, en la que da la impresión de que, en permanente batalla de egos sordos y vanidosos, todo el mundo se esfuerza en demostrar más ingenio que su vecino, por lo que no está de más recordar una de las trolas más eficaces del periplo humano, que Sima Qián supo trocar en "historia veraz" y, como tal, ha perdurado hasta nuestros días: la invención de Sun Tzú.
 
Tan eficaz fue la trola, que dicho autor figura en todos los manuales de inteligencia y estrategia militar que son utilizados en la actualidad. La eficacia militar y la silenciosa y permanente guerra a la que sirve, se asienta sobre una tremenda mentira, sobre la fuerza del fingimiento.
 
En verdad, la mentira es un recurso excepcional para decir la verdad. Me atrevo incluso a afirmar que se trata del mejor de todos ellos. Los arcontes han caído así en la trampa del timador timado: sólo puede engañar quien conoce la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, una verdad incontaminada. El engaño se sostiene toda vez que esta verdad sea mantenida, a cualquier precio, en el más absoluto de los secretos. Atento. No te escindas. No caigas en la trampa del pensamiento divergente. Céntrate y no distraigas. Que empieza.
 
 
 

 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Mutus silentium

“Sileteque et tacete atque animum advortite…”
(Plauto)
 
“Cuando derramamos agua sobre la tierra desolada,
enseguida rebulle, brota y henchida revive.
Quién otorga la vida, resucita así un corazón zombificado,
como si tal cosa.”
(Qurân 41, 39)

 

 
 

Nada es efímero en la certeza. Quien conoce la belleza de su alma, es capaz de detenerse –siquiera un instante- en los pormenores más delicados y sutiles de su belleza, en cada mínimo escondido detalle de la irisada filigrana de su divino rompecabezas. Quien conoce la belleza de su alma, conoce a su Señor.

 
 
 

Como una fina bruma de quietud en medio de la turbulenta ficción del mundo nos bendice y disipa cualquier duda. El susurro del alma tiene su cadencia, su ritmo. Sabe que en su latir va al encuentro con una muerte tan rauda como silente, y no teme, porque sabe escuchar su mudo silencio. Llega así a la certeza, a la transparencia. Ve.
 
 
 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Física elemental


“Para quedarte donde estás, corre tanto como puedas.
Para ir a otro sitio, aún el doble de rápido.
Podrás llegar incluso a cualquier parte,
siempre y cuando corras lo suficiente.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

 

Igual que el suficiente calor es capaz de disolver así los férreos gluones que mantienen atrapados a los quarks en las cárceles neutrónicas y protónicas, y sutiliza a estos últimos, liberándolos así de su opresora y plúmbea masa, así, decimos, el suficiente amor termina también por sutilizar al ego, librándolo de sus espesas adherencias al 99%. El 1% restante es el que aún se necesita para alabar al Eterno desde la intimidad de su creación. El secreto no se halla precisamente en la “masa”, sino que burdamente se mantiene a partir de ella. Revela, pues, en la misma medida que oculta. Muestra el valor del maravilloso país escondido, por el tamaño del denodado esfuerzo con que, en el interior de la madriguera, lo guarda. Más allá de engañosas macropsias y micropsias, verdadera escuela de amor, la misteriosa escuela de calor.



domingo, 2 de septiembre de 2012

Keter Elión


“Así, al ocultar tu rostro,
también nos salvas.”
(Isaías 45, 15)

 




Así como nosotros ocultamos nuestro quehacer visceral bajo el saco epidérmico, y este último aparece protegido del pudor y los rigores invernales bajo varias capas sucesivas de mudas, atuendos, mandiles, galones e insignias, de igual forma el núcleo esencial de la realidad se oculta en la condensación jerarquizada de los mundos en sucesivas miríadas de planos y formas que muestran su rostro público a la mirada extraña. No los necesita la mirada íntima, que sabe cuanto se oculta bajo ese universal manto y conoce la estructura y sus entrañas.

 
Ni siquiera los amantes penetran los húmedos y oscuros recodos perfumados de la epidermis, abiertos tan sólo a la mirada experta y benefactora del cirujano o a la más aséptica del forense, aquietado el cuerpo, ya sin pasión, por la anestesia latente o definitivamente detenido por la muerte. No basta la perspectiva anatómica, hace falta vivir en el cuerpo, habitarlo durante el breve lapso de una vida, para saber qué alma guarda dentro y lo permea todo. Igual ocurre con el Anima Mundi, campo escalar que misterioso impregna el conjunto de universos.


Pero de los diferentes tipos de potencias o facultades y vitalidades contenidas en la esencia intrínseca del alma entera, cada uno de los órganos del cuerpo recibe el poder y la vitalidad asignada a éste conforme su capacidad y carácter — el ojo para ver, el oído para escuchar, la boca para hablar, etc. Así, la manera en que los diversos órganos corporales expresan y manifiestan facultades diferentes no se debe a un alma diferente, o parte del alma, inherente en ellos, sino que dependen de ella merced a su propia capacidad y composición diferente, igual que la luz, sin perder su propia esencia clara y lúcida, ilumina de un modo distinto las diversas estancias ocultas y escondidas de una casa.

 

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lunes, 6 de agosto de 2012

Sangre, atrabilis, bilis y pituita



“La mera existencia de un sólo gnóstico
desbarata más los satánicos designios del adversario
que el denodado esfuerzo de cien mil místicos."
(Muhammad)


"La opinión del hombre juicioso es acertada
como si las cosas ocultas le hablasen
a través de los signos que ve
gracias al poder del Creador que las creó.”
(Said Ibn Abd Rabbihi, Uryuza Fi-l tibb)











Desde el principio de los tiempos, el buscador honesto, aquel que ha logrado transmutar su sombra en luz a través del espejo del conocimiento de sí mismo, siempre ha tenido la necesidad de observar profundamente la verdadera naturaleza de las cosas, del hombre, del mundo y del universo, desdeñando así el reporte superficial de la aproximación ocular del perezoso, sin temor al esfuerzo y fatigas que prometen desentrañar su misterio, desvelar su secreto, alcanzar su ciencia.

Disponemos de testimonios irrefutables de que el exquisito perfume del conocimiento hermético, la codiciada ciencia de los antiguos, se viene cuidadosamente escanciando en terrirorio español desde principios del siglo IX, mucho antes de que los maestros vieran resplandecer la daga del fanatismo, amenazando la yugular de su alquímico Arte, con tal de mantener reforzados los anillos del poder esclavizador y (tratar de) destruir la memoria.

Por más que cause pesar a cuantos van de iniciados en los misterios, el verdadero filósofo no es sino aquel que es amado por la Sabiduría, hasta el punto de dejarse amar por él (o ella) y no a la inversa. Por el método personalizado de curar al enfermo, se reconoce al sanador real y la eficacia de su remedio. No por escasas, las huellas dejan de ser rastro, fiel vestigio de lo que un día fue transido sendero.

El que quiera tener la humildad de aprender a cerca de los igneos vientos y del pneumata, que "vaya a Salamanca". Como siempre, absténgase sopladores y todos cuantos, bien distraidos entre juegos y recortes, aún sigan afectos a las cosas criadas. Que no se hicieron los arabescos del sulfur, el mercurio y la sal para la boca del asno, ni se siente cómodo Hermes entre los eruditos labios del autoengaño. Bien sabe Narciso que las arrugas son inevitables, señal indeleble -botox mediante- del encuentro de todo ser humano con su destino.




domingo, 5 de agosto de 2012

El ayuno de San Lorenzo


“Por el ayuno, mi Alma busca tu Gracia incansable,
aquella que purifica todos mis actos de mí mismo sin agua,
sabe ser sutil sin aire, luz sin fuego
y océano espiritual sin cuerpo.”
(Ibn al-Farid, Camino de pureza)

“Proviene el verdadero ayuno de Quién procura todo alimento.”
(Ibn Arabí, Tesoro de los amantes)







Las obras del verdadero iniciado, recogidos sus sentidos externos e internos, son realizadas a salvo de toda mirada profana, en lo recóndito de un corazón abstinente. No hay juicio, por pequeño que sea, que tenga cabida en tal grado de ausencia. No cabe distracción alguna, que no sea tenida por amenaza, ni siquiera una mosca o una mota de polvo del camino, cuando la contemplación se pretende pura. Saciado está aquel que sabe por qué ayuna.



Una sola aguja vela el paso de aquel que se distrae. Reúne al mundo y su circunstancia y sácalo fuera. Bendita sea la parrilla que asa por ambos lados. Aquella que permite ver por doquier Su mirada. Aquella que a cada paso nos devuelve la sonrisa de Su Rostro. Por ello debemos ser tan raudos en romper el ayuno, como celosos de una total puntualidad en su comienzo. Todo lo demás, estar ciegos, aprisionados en la palabra vana. Ignorantes de que dos se hacen uno por el pacto. No hay dos, cuando es verdadero el encuentro.




domingo, 22 de julio de 2012

Los trucos del Mico satánico


“Ni método ni dialéctica. Sólo tránsito.
Transmutación de Tierra y Luz,
al Agua y al Fuego.”
(María Zambrano, Los bienaventurados)





La ciencia ha sido capaz de predecir con total precisión el momento, lugar e intensidad de un desastre natural de naturaleza geológica, el mismo día que ha sido capaz de provocarlos mediante ondas escalares (antenas HAARP), de igual forma que un "médico asesino" puede anticipar el pronóstico del paciente (víctima) que previamente ha envenenado, con casi total exactitud, dado que conoce el tóxico empleado y que fue él mismo quien eligió la letal dosis. La ciencia –pese a que nos vende justamente lo contrario, para justificar los fondos que demanda y recibe- ha ido siempre de la mano de la guerra, esto es, de la mano de la destrucción que lleva a la muerte. Nadie sabe tanto de la vida y su preservación, como quién es capaz de aniquilarla. Truco vector. Falsa profecía autocumplidora.

Mico satánico, la ciencia necia imita a Dios. Al menos, lo intenta: ¡Véanse por doquier los aciagos resultados de tan tecnológica como ignorante soberbia!

La ciencia sabia, aún hoy, lo encuentra. Memoria que nace a cada instante.

Aún hoy.




sábado, 30 de junio de 2012

Estrella flamígera

“Y señalando el Maestro le dijo: Judas,
aquella que ves refulgir en el cielo,
también es tu estrella.”
(Evangelio de Judas)

“Tras oír hablar de él, quise ver aquel maravilloso laberinto
construido por Amenemhat III junto al lago de Osiris
con mis propios ojos. No recuerdo nada tan prodigioso.”
(Herodoto, Historia II, cap. CXLVIII)









El sol, la estrella eje del sistema planetario al que pertenecemos, oculta con su cegadora luz el verdadero rostro del cielo, un pergamino negro salpicado de estrellas distantes (no cegadoras) que configuran un mapa paraidólico que ha fascinado desde siempre a sus observadores. Todas las civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo del devenir de nuestra especie, han tratado de fijar, en vano, su temporal dominio hegemónico reproduciendo ese mapa estelar nocturno, atando, por así decirlo, la voluntad del cielo a la de la tierra, a través de toda una serie de construcciones que sobrevivieron a la decrepitud de sus constructores, para deleite y asombro de nuestra mirada incrédula. Pasaron los arquitectos y tronos, permaneció su obra, pétreo calco del cielo, sobre la tierra. Nosotros, pasajeros efímeros de este espurio afán de fijar el cielo verdadero (nocturno) sobre la tierra, así lo atestiguamos sobre los ceros y unos de este post, también en vano.



El cielo nocturno es inmenso, el número de las estrellas que sobre este oscuro tapiz refulgen también lo es. ¿Cómo entonces diseñar aquellas paraidolias que sobrevivan pues a la arbitraria elección de sus factores, permaneciendo como constelaciones en la memoria de los hombres que se sucedan guerra tras guerra? Así nacieron los mitos, así aún permanecen en nuestro imaginario colectivo, poblando más las “wikipedias” y las vanidades internaúticas, que nuestras perezosas y inutilizadas memorias. Pocos de cuantos sondean su destino inmediato en las columnas del horóscopo, tienen noticia de que este se haya muy desfasado. El cielo real no muestra la constelación bajo la que creen que nacieron. La cifra, una vez más, se desfasó con respecto a la circunvolución real de las “imaginarias agrupaciones de astros” a las que un día etiquetamos como constelaciones. Las estrellas siguen ahí, pero los hombres hemos (no sé si de manera "totalmente" voluntaria) olvidado ya el mapa.



Todo mapa pretende unir (al menos) dos puntos. El de partida (que permanece ignoto), pero al que podremos arribar (toda vez que contemos con los medios necesarios) yendo hacia atrás, y, claro está, el de llegada. Todos los indicios nos llevan a concluir que ¡nosotros fuimos un día los verdaderos extraterrestres! y, mal que bien, como pudimos y con ayuda de la pertinaz y sabia maniobra psico-genética, nos adaptamos al islote cósmico en el que nos hayamos. Así la tierra nos recuerda nuestra “tierra primigenia” y el sol prestado actual, “el verdadero sol de que provenimos”, el que aparece al otro extremo del mapa: el Origen.







Uno de los más, no sé si acertados pero cuánto menos, interesantes rastros de “ese Origen primordial” es el que ha encontrado Wayne Hershel en 2002, y lleva desarrollando desde hace ya diez años, rastreando los mapas “monumentales” que aparecen no sólo en nuestro planeta, sino en nuestro satélite e incluso en Marte. Sus “increíbles” evidencias de correlación pueden ser contrastadas por el lector en cuatro diferentes ámbitos:


1.- Agrupaciones arquitectónicas arqueológicas: Triangulación de los túmulos de Stonehenge, Winterbourne y Lake (Inglaterra); templos y pirámides (Egipto); túmulos de Maliik Sha (Persia); enterramientos de Xiaoling (China); Angkor (Camboya); complejo de Lalibela (Etiopía)

2.- Agrupaciones arquitectónicas modernas: Alineación Iglesia de San Pedro con el Castillo de Santángelo (Roma); alineación Casa Blanca con Obelisco (Washington)

3.- Símbolos y tradiciones: Trinidad, sello de Salomón, relieves sumerios, tumba Semnu y zodiaco de Déndera (Egipto), pinturas rupestres en Lascaux, grabados Cherokees, manuscrito Voinich, disco de Neba, tapices masónicos

4.- Exoplanetas: Área de Medina Sidonia (Marte)



La ruta visual desde la tierra (observatorio astronómico) a través del cielo nocturno sería una línea recta imaginaria que “une” Canis Mayor, Sirio, el triple cinturón de Orión (3), el Aldebarán de la quíntuple constelación Tauro (5) y esquina superior de las septenarias Pléyades (7), conocida por los egipcios como “Pierna de buey”. Desde esta esquina, aparece un triángulo mágico donde hay dos estrellas muy distantes (de nosotros y entre sí) que esconden sistemas planetarios interesante como hipótesis de nuestro origen. Los astrónomos las han etiquetado con los códigos HD283271 y HD282943, respectivamente. Sólo nos queda por desarrollar la tecnología de vuelo e hibernación necesarias, con que nos trajeron hasta aquí, y volver a ver qué ha sido de nuestros ancestros. ¿Cómo será eso de volver a casa? Se admiten hipótesis. Si no has oído hablar nunca de Wayne Herschel (hasta ahora), ¿tienes el valor de preguntarte por qué? Si tienes más curiosidad, aquí tienes su fascinante página. ¡No te la pierdas! Todo un cerebrín.




miércoles, 20 de junio de 2012

Juegos de palabras

"Nada hay tan cuidadosamente sellado
que no haya algún día de revelarse,
ni secreto tan oculto
que no llegue al fin a saberse."
(Lucas 12, 2)


"¿A cuántos arrastrará en su caída
la corrupta Balilonia la Grande?
¡Pronto lo sabremos!"
(Alberto Canosa)





Cuando Jonás tuvo que pasar parte de su peculiar periplo vital en el vientre de una Ba-casi-llena (si no, no hubiera Cupido), tuvo que entretener su Alma de alguna manera, por lo que se dedicó, al calor de una mínima hoguera, a la disección de alguno de sus maltrechos, pero muy nutritivos, coetáneos.
Croqueta-mente llamó su atención el cómo cambiaba de color la parte baja de la vejiga natatoria de algunos de los peces por él destripados, tras haber sido convenientemente ahumados.



Estos casuales descubrimientos, debidos con toda seguridad al “especial” grado  de atención de algunos sujetos, han cambiado la vida de la mayoría. Si no, que se lo digan a Moisés, que se detuvo del negocio que le ocupaba (creo que rescatar ovejas perdidas, pero no recuerdo si churras o merinas) maravillado por el curioso arder de una zarza sita en el reseco y tórrido Sinaí ¡sin consumirse! Dispuesto a aprender, aquella montaña aún habría después de enseñarle cosas del todo increíbles. Pero esa es otra historia.
“¿Por qué (demonios) cambia esta parte de la vejiga de color, y no la otra?” – Se preguntaba Jonás en su ventral exilio. Y dándole vueltas y vueltas a la cosa, halló la respuesta, por el camino del amor, que no del temor. Pero esa también es otra (larga) historia. Fue publicada hace muchos, mucho siglos por la editorial QyDado, bajo el curioso título de “Vesica piscis”. La pueden encontrar, bajo siete llaves, en el Archivo Secreto Vaticano: Lumen in arcana.