Mostrando entradas con la etiqueta Vía Lactea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vía Lactea. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de mayo de 2015

Algo está ocurriendo bajo la Bóveda



Ante el canalla envalentonado, la gente decente sobrevive perpleja, porque no quieren ser comidos pero tampoco  tener que verse así obligados a comerse a otros, tal y como siempre se hizo. Por otro lado, si tu modo de subsistencia es precario, deberás estar necesariamente asustado,  que solo el miedo mantiene la hegemonía del poder económico, coartando así las posibilidades de insurgencia que ofrece un autónomo libre albedrío.
Estamos en un momento crucial, de crisis civilizatoria, en el que tendremos que volver a replantear el mundo del trabajo, repensar el decrecimiento y enfrentarnos a una partitocracia que sólo defiende sus intereses particulares.

 ¿Quién se hará cargo entonces de los tuyos?



Léelo gratis aquí 

lunes, 11 de junio de 2012

Cosmic Trip

"Cuando se abren las puertas de la percepción
se nos muestra la realidad tal cual es:
prodigiosa e infinita"
(Aldous Huxley, Perception Doors)





El centro de la Vía Láctea, galaxia a la que “pertenecemos” orbitalmente todos los adscritos al Sistema Solar, es un agujero negro descomunal (cuatro millones de veces la masa de nuestro sol) situado en una zona denominada “Sagitario A”, cuya existencia conocimos –y venimos rastreando (Max Planck Institute)- desde 1992. Curiosamente, Sagitario es la constelación que “gobierna” sobre la península a la que dieron nombre los Íberos.

Dicho agujero quiere zamparse a una nube de hidrógeno y helio (círculo verde), que va aumentando su velocidad para llegar a ser convenientemente digerida por la sima cósmica (aprox. unos 2350 Km/seg y creciendo), originando unas ondas gravitacionales tan intensas que tienen algo inquieto a nuestro diminuto Sol. El pico más alto se espera para mediados del 2013. La digestión de la nube, devuelve alta radiación gamma cuyos efectos se sumarán a la perturbación gravitacional, creando una suerte de efecto dominó del que no hay posible escapatoria y que tiene que ver con la fiebres “X” de nuestra estrella madre.




El actual índice Kp (campo de actividad geomagnética de nuestra ionosfera) está repercutiendo de manera muy significativa en nuestro sistema nervioso y, por ende, en nuestro humor y estado ordinario de conciencia. Y no cabe sino rendirse a este proceso “transformador”, intensificando nuestra actividad meditadora y prestando especial atención a las “imágenes guía” que se forman en nuestro interior.

Investigadores como Persinger (1980) o Broers (2012) se han preocupado en analizar como repercuten los intensos campos electromagnéticos cósmicos sobre toda la compleja dinámica neuroquímica de toda nuestra actividad cerebral. Parece que las remotas supersticiones astrológicas, tan brutalmente desestimadas y ridiculizadas por la ciencia oficial, no iban del todo desencaminadas. Pues, desde el centro de la galaxia, a meditar tocan. Una llamada que va a resultar pero que muy difícil desoír.


Habrá que esperar ya muy poco para ver que da de sí nuestro alucinado “nuevo cerebro”. ¿Distorsiones espacio-temporales, tal vez? ¿Pérdida de contacto con la “realidad ordinaria”? ¿Iluminaciones, experiencias chamánicas y raptos místicos en masa? ¿Quizá nos prohibirán ahora el uso y abuso de nuestros fascinantes neurotransmisores naturales? ¿Nos volveremos ahora seres indiscriminadamente generosos? No sé… pero da miedo pensarlo. Nunca me fié demasiado de los estados alterados de conciencia, a tenor de sus “resacosas” consecuencias: la intransigente realidad regresa, nunca perdona. En todo caso, te deseo corazón un ¡buen viaje!