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lunes, 1 de julio de 2013

Silencio del corazón

“Con cantos y danzas
se adelanta Zaratrustra.”
(Fiedrich Nietzsche)

“¡Qué maravilla!
El puente avanza sobre el torrente-“
(Tradicional Zen)





Aquella imagen que nos parece inmóvil, transcurre como una maravillosa danza en el fluyente tapiz de luz que discurre nuestra retina, danza de la que, tal y como sucede con el resto de los procesos sensoriales que transcurren simultáneos a ese dinámico acontecer visionario, nosotros somos totalmente inconscientes. Por extraño que resulte, somos ciegos al proceso que genera y prefigura cada una de nuestras miradas. De este modo, tantas cosas ocurren ahora mismo a nuestro lado e incluso en nosotros mismos, y nos constituyen esencialmente, de las que apenas sabemos ni sabremos nada. Danzamos con el universo. A nada que prestemos algo de atención, nos daremos cuenta puntual de que somos parte observadora de su propia y permanente danza, pero esa parte “que danza dándose cuenta”, sólo es memoria, Gestalt impermanente, recuerdo de impresiones que yacen -y suceden a otras- muertas. Aquello que vemos, nuestra propia mirada, es tal porque, por mucho que nos cueste asumirlo, ya no existe. Apresado el instante, yace muerto, al igual que la verdad al contarla.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Importunar la materia

“Para vencer tu maldad, egoísmo e hipocresía
bastaban buenos pensamientos,
buenas palabras y obras.”
(Zoroastro)


“Sólo es espiritual aquello que te hace mejor.”
(Benedicto XVI)




La resistencia de la Tradición contra la titánica modernidad aún continúa, pese a los infructuosos intentos de Aristocles por desbaratarla a través del idealismo. El rígido coagula materialista y ateo ha dado ahora paso ahora a un solve más líquido y libertario de la postmodernidad. La metaguerra continúa. El nuevo despertar neo-pseudo- espiritual alimentado desde el miedo no hace sino dar vía libre a las fuerzas ínferas que ya no campan sino imperan por sus fueros.




La máscara religiosa se muestra incapaz de amortiguar el hedor de tanta podredumbre. Pero ni en veinticinco siglos han podido desvanecer la mínima y perseverante llama. Tampoco lo hará el simulacro de sincretismo ecuménico global que nos tienen preparado. Nació muerto, de una higuera seca. ¿Puede llamarse a algo estéril ortodoxia? Se mueven por inercia, sin vida. Zombies pastoreando rebaños zombies, en eterna vana espera del ungido, tropezando, tropezando…



Suele el cara a cara con la propia muerte tornar el corazón del traidor a lo real, como si la certeza del propio fin trocara la vana palabra en desnuda mirada. Pobre Aristocles, tu ardid no sirvió de nada. Como siempre, el fértil enderezamiento de Gabriel es del todo imparable. Jaque mate. Los restos de Academo reposan en paz al fin junto al témenos. Tan tarde descubrimos lo falso del aserto “Nunca es tarde…”. De hoguera en hoguera, tropezando.