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jueves, 17 de marzo de 2016

¿Respiras? Claves para modular la consciencia


Quizá -también tú, que renunciaste a la Costumbre-, tras naufragar en las dudas, tuviste que hacer de tripas corazón y, teniendo a gala desplegar una serena fuerza contenida, aún conseguiste deleitarte en el légamo de la impotencia o el amargo fracaso.

Sin necesidad de mistagogos, renacer de tus cenizas habrá de ser ahora el único rito. Su cotidiana práctica, tornada instinto, centro ubicuo en torno al que deambular, a despecho de aquellas interminables guerras, éxodos y vicisitudes que aún afligen al orbe, habrá de garantizar quizá tu prevalecer eterno.

(Disfrútalo, si quieres, completamente gratis)


jueves, 10 de octubre de 2013

Asir y dar

“Perdido está quien siente que pierde.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)
 
“Para apresar la Verdad
es necesario antes romper la ilusoria mirada.”
(Ibn Arabí, Futuwah Al-Malakiya)



 


El estado carencial es connatural a la condición humana, nuestra vida es una cuenta atrás, un ininterrumpido sucederse de segundos irrecuperables, aunque, de manera paradójica, la conciencia de este hecho insoslayable nos sitúa en una ocasional mirada atemporal, una perspectiva de eternidad: somos un crucial y efímero transitar. Nuestro paso ocurre desde una voluntad única, inaprensible desde nuestro evanescente suceso vital. Conscientes o no del alto don recibido, realizados en lo humano y en lo espiritual o no, el tiempo necesario es limitado, instante tras instante se agota.


La conciencia en el obrar (teúrgia, sacrum facere) afirma nuestra confianza y honradez, alivia nuestra carga vital y nuestra preocupación en pos del servicio al próximo. Nada tan eficaz contra la propia tristeza como hacer reír a quién está apesadumbrado a tu lado. El tiempo que voluntariamente (conscientemente) dedicamos a los demás es sagrado, nos descubre sagrados, porque no actúa desde un yo interesado. Isaac fue finalmente rescatado, más no así Ismael. Nuestro tiempo no nos ha sido concedido para acumular sino para servir (sacrificar) conscientemente, esto es, sin ese aura de dolor y egoico desgarro que habitualmente nos acompaña.


martes, 10 de septiembre de 2013

Shekhiná

“Buscando refugio
se encarnó la palabra.”
(Juan 1, 14)
 
“Teteléstai"... Parédoken to pneûma.
(Juan 19, 30)

 

 
En el camino inicial de auto perfeccionamiento, retruécanos aparte, se requieren y son necesarios, como el tránsito por cualquier otro sendero, planteamientos previos a la plasmación definitiva de la intención, técnicas con las que implementar la estrategia amatoria, pues no se consigue culminar aquel sin el concurso transmutatorio del amor.

La práctica sacramental de la amatoria reunión, hito que eleva en nosotros el Espíritu, palanca que rasga el velo de lo aparente, peldaño que obra el prodigio de la la transformación, constituye la llave maestra para abrir, desde una renovada y renacida consciencia, la mirada. Mirada y consciencia que, no podría ser de otra manera, son así despreciadas y quizá hasta ridiculizadas por la severa inopia de cuantos y cuantas las ignoran.
 
Por encima de vanos voluntarismos, sólo el amor nos despierta y abre a la verdadera experiencia del amor, allí donde hasta el menor gesto, hasta el más aparentemente insignificante, incluso el más escatológico, se haya así siempre inmerso en el más imperceptible escenario del campo escalar, y allí se descubre necesario vehículo de la Presencia: sagrado. Plenamente vigilantes, humildes y abatidos, no es posible superar y sublimar el mundo en Reino sino a su través.
 
 
 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Aflicción de Espíritu


“Aquello que fue, ya es;
y lo que ha de ser, fue ya;
restaura el Eterno lo transcurrido.”
(Eclesiastés 3,15)
 
“Quien añade ciencia, añade dolor.”
(Eclesiastés 1,18b)
 

 

En vano se afanan los distraídos. Alegrémonos. Empleemos la cuota de vida asignada en hacer el bien. Comamos, bebamos y gocemos del deber cumplido, toda vez que descubramos en el corazón, todo a su tiempo, el inconfundible sabor de la eternidad.


martes, 6 de agosto de 2013

Clavis



"El dinamismo dual emana de la acción inmutable de lo no-dual."
(Shankaracharya)

"Por los frutos de su obrar los conoceréis."
(Mateo 7, 15-16)





Hay puertas “exteriores”, tanto del pasado, del presente como del futuro, que pacientemente aguardan ser abiertas con nuestra llave “interior”. No basta con seleccionar la puerta, encontrar su llave y reunirla con la cerradura correspondiente. En necesario girar la llave, abrir la puerta y “entrar”, para mirar el espejo de la realidad desde ambos lados. Y, sobra decirlo, tomar las precauciones necesarias para que todo quede en su sitio, y evitar la tentación de crear interferencias entre los mundos. Por más que deseásemos trasladar siquiera un instante del paraíso a éste mismo momento, aquel instante tuvo su definitivo sitio. Por más tentador que nos resulte aventurar el futuro, su intromisión anticipada lo cambiaría todo y no necesariamente para bien. A la vista está que ya hay demasiados “aprendices de brujo” fisio-quimio-bio-neuro-socio-tecnológicos.


Aquellos monstruosos líderes sentenciados por el sesgo de la historia a protagonizar los horrores, fueron personas como nosotros, con miedos y esperanzas como los nuestros, instrumentos de algo que, por intangible, no deja de ser tremendamente poderoso. Fuerzas que moverán sin duda el corazón de los próximos “monstruos”, ahora que ya se ha acumulado suficiente paja seca para los que aguardan en silencio las primeras chispas que harán arder desde sus cimientos nuestra civilización. Chispas… de Thaumiel a Lillith, de Keter a Malkuth. ¿A la cuarta irá, por fin, la vencida? Tampoco. Innecesario dolor, innecesario horror. Hombres y mujeres como nosotros, de metas elevadas y profundas convicciones, en los que anida sin conflicto la posibilidad de la máxima crueldad para con “el enemigo” y el máximo amor por “los suyos”, toda vez que sendos los tienen “claros”. Instrumentos de dioses y demonios: cáscaras.



domingo, 4 de agosto de 2013

Eugnosia

“Nuestra supervivencia depende de anticipar en nosotros
las acciones, emociones e intenciones de los demás
mediante la experiencia de la intersubjetividad”.
(Carl Gustav Jung, Símbolos del Inconsciente)
 
“Cualquier homínido podría alcanzar un cacahuete.
Más complicado resulta experimentar la autotrascendencia.”
(V.S. Ramanachandrian)





Por lo general, solemos considerar “malo” aquello que, ya sea de manera (bien o mal) intencionada o fortuita, atenta contra nuestros intereses, por variopintos que estos pudieran llegar a ser. Así, la incompetencia de otros es “mala” en cuanto nos perjudica o la sociedad es “mala” cuando es un obstáculo para nuestros objetivos personales. La inteligencia de otros también puede resultar “mala” cuando es usada para superarnos, derrotarnos, privándonos de un beneficio o causándonos un daño.


Son necesarias habilidades como la sintonía (en lo físico), la empatía (en lo emocional) y el diálogo (en lo racional) para alcanzar una completa comunión (espiritual) con el otro. Tras esa serie de habilidades modulares se encuentran las neuronas espejo, que nos permiten convivir e interactuar eficientemente con individuos de nuestra (u otra) especie. Lo cuál, muchas veces resulta perjudicial (malo) para aquellos y aquellas que se ganan la vida detentando posiciones de mando y autoridad en nuestra sociedad.



martes, 9 de julio de 2013

Mantis

“Inalcanzable para el débil, temible para el pusilánime,
prometedor para el héroe, muchos son los nombres del destino.”
(Virgilio)

“No se entretiene en juzgar el pasado
quien se ocupa en diseñar y construir el futuro.”
(Friedrich Nietzsche, Aurora)





Paradojas del arte falsario, en nuestros días presumimos más de conocer las cosas futuras que, irreconocibles tras la pericia del amaño histórico, las pasadas. Las que de todo punto han de permanecer ocultas, gracias al imperio de la distracción y el entretenimiento ovinos, son las presentes. Que nunca han gustado, ni el lobo ni el carnicero que contrata al pastor, desvelar ni el tiempo ni el modo en que harán efectivos sus intereses, cobrando al rebaño la justa deuda de su apacentamiento y manutención. ¡Qué tiempos aquellos en los que la profecía respondía a la nostalgia de un conocimiento, no del porvenir, sino del designio de Dios!

Ahora que el orden tecnocrático nos mantiene alejados del sagrado sistema operativo e interfiere toda posible conexión ajena a sus intereses pecuniarios, el furor mántico quedó reducido a la sorda reclamación del consumidor por el descontento del servicio. Quedaron bien desfasados los trances y éxtasis oraculares, los delirios proféticos y la onírica premonitoria de antaño, por los servicios de telefonía y televisión inmediata de los pintorescos nabí de nuestros días, tan populares y famosos como ridiculizados. La prospectiva científica, por su parte, está mucho menos pendiente de los riesgos planetarios que de volcar su cuantificable saber profético en detectar las tecnologías emergentes que habrán de garantizar a las potencias imperiales su hegemonía económica por la buenas o, llegado el caso, diseñar el futuro a golpe de drones y primaveras, por las malas.

Ahora que sabemos que las democracias afines al régimen no se improvisan, los future issues y el foresight se han convertido en un asunto de elevado interés estratégico legal y profesional. Hoy, como ayer, los futuros no ya posibles sino preferibles están manos del control de la divina aunque menos caprichosa probabilidad. Como ocurre en el póquer,  los codiciados comodines, también llamadas cartas salvajes (wildcards), siendo altamente improbables, tienen un impacto decisivo el la buena marcha financiera de la partida. Sólo los mejores jugadores tienen preparada el alma para afrontar heroicamente los vaivenes de incertidumbres y riesgos. Hoy como ayer, tienes el deber de salir del útero protector que ahora te sirve de carcasa y dar respuesta a la misma eterna y crucial pregunta: “¿Qué espera de mí el futuro?”




viernes, 21 de junio de 2013

Onírica noche estival

“If we shadows have offended,
think but this, an all is mended,
that you have but slumber’d here
while these visions did appear.”
(Puck)




Fuera aparte que este día sea el contrapunto anímico del más triste del año (21 de enero), el periodo comprendido entre el 21 y 24 de junio aparece intrínsecamente ligado a la presencia de fogatas purificadoras que multipliquen la predominancia solar que caracteriza estos días: resulta duro asumir que hasta los astros, en el surco de crecimiento y decrecimiento aparente sobre el horizonte, tienen también sus límites.

Todo cuanto nos ocurre en la noche, incluso velar y estar despiertos, incluso soñar, sucede siempre como en un sueño. ¿Soñamos que soñamos? ¿Es quizá, el de los muertos, un sueño permanente en el que, ignorantes de su condición, sueñan vivir un sueño? ¿Qué puertas abre misteriosa la noche –y su sueño- y hacia dónde nos conduce el atravesar al otro lado de su onírico espejo?




Adentrarse en el conocimiento del mundo porvenir y en la dimensión mágica (líquida) de la realidad, reducir la incertidumbre del propio destino, abrir sin permiso el apolíneo oráculo, no es algo que debiera quedar, en modo alguno, impune. Hay mieles que nunca se deberían probar de manera gratuita, pues la dulce colaboración de abejas y rosas sólo se hayan al alcance del pecunio divino. Aún faltan cuatro días, cuatro. Tan solo un filtro o hechizo elaborado con pericia, será capaz de burlar los implacables designios del emperador, antes de que se cierre definitivamente la misteriosa puerta.


Si, por un casual, se encuentran con Hipólita y Teseo, con Oberón y Titania y, no digamos, con el travieso Puck, no digan nada, no cuenten nada. Cierra los párpados, para poder ungirlos con un beso; cierra tus ojos, para mejor abrir tu mirada a un mundo infinito. Esta vez, pese a quien pese, la vencedora será la noche… Feliz, alegre y bullicioso solsticio.




miércoles, 19 de junio de 2013

Delirio disidente

“El deseo prometeico de suplantar a Dios
es totalmente inherente al ser humano.”
(Jean Paul Sartre)




En mayor o menor grado, todo ser humano siente un cierto grado de fascinación hacia el sistema operativo en el que se haya inscrito y del que él/ella mismo/a forma parte reguladora. Su esencia creadora le insta a observar un orden que, por natural, presume divino, mediante un distanciamiento reflexivo que le permita (la posibilidad) de hackear al mismo Dios. Tratar de adueñarse así de su propio misterio, reconstruir su propio código, ampliar los límites del tiempo (inmortalidad), del espacio (ubicuidad) y del sentido (autoconocimiento). Cumplir el ansiado deseo de la auto-re-programación divina en nosotros, que termine por burlar el abismo de la disolución a la que necesariamente parecemos abocados como creaturas. Volver a la usurpada condición paradisiaca a golpe de tecnología (fisio, bió, info). Dios debe haber dejado las contraseñas de acceso a sus secretos por alguna parte.




Poco a poco hemos ido empleando el tiempo que hurtábamos a sudar el pan, a encontrar el modo de que (primero) lo suden otros por nosotros y (segundo) que lo suden las máquinas, suplantando la “condena natural” por la “liberación técnica”. Hemos suplantado, orgullosos, al tecnócrata máximo, el supremo artífice del universo. Hemos desvelado la trama y urdimbre que celosamente protegía el demiurgo en su afán por garantizar nuestro dócil (sudoroso) sometimiento a la supervivencia. Ello explica la proliferación de puestos de mercadillo que gritan a los cuatro vientos “compro y vendo oro”. La pericia alquímica se adquiere en talleres de fin de semana. En cada pequeño gesto, creamos –doméstico y cotidiano big-bang- de nuevo el universo, una y otra vez, el universo. Bien mirado, prodigiosos poderes se ocultan en la eternamente tuneada soberbia de la manzana.



sábado, 15 de junio de 2013

Verbena de San Juan

“Quien coge verbena por San Juan,
ni ruina, ni pestes ni ningún otro mal.”
(Popular)

“Van de noche los mozos y mozas,
henchidos de fuego a coger las rosas.”
(Popular)




Desde tiempos ya inmemoriales, se conocen los efectos que la delicada flor rosada de la verbena, planta sagrada de primer orden, ejerce sobre la hembra humana, ligeramente sedante e hipnótica, al favorecer la producción de nutritiva leche y contraer grácilmente el útero. Quizá por ello, sirva aún hoy en día como socorrida etiqueta para designar los concilios rituales populares, que han sobrevivido (superstitio) al paso demoledor de la iluminada modernidad.


La presencia de sus pétalos en el agua lustral, otorga la disolución de sutiles principios muy activos, que garantizan el éxito de cualquier banquete digno de ese nombre. Las proliferación de hogueras con las que festejar la noche más breve (e intensa) del año, y celebrar con ello la cósmica estabilidad del orden solsticial, habrán relegado -en su mayoría- a la niebla del olvido tan necesario ingrediente, salvo aquellas encargadas de preservar y proteger, entre salto y salto, los ecos de la tradicional memoria.


Fuego que sobrecoge al alma que en él se reconoce. De todos los deseos que se formulen en una noche tan mágica como esta, habrá siempre uno que estará garantizado: ¿Adivinan cuál?



sábado, 1 de junio de 2013

Usos y costumbres

“Lo que vas a ser, ya lo eres.
Aquello que buscas, ya está en ti.
Alégrate de tus sufrimientos,
pues me encontraste gracias a ellos.”
(Alejandro Jodorowsky, La Danza de la Realidad)

“Aquella noche, cayó el color
sobre el espejo mágico.”
(Kennet Grant, La fuente de Hécate)




Siempre y cuando se acuda receptivo a la playa, desierto profano donde los haya, una de las primeras cosas que uno descubre, es la de encontrarse ante la presencia (radiación) de un organismo vivo, aquella que hace vibrar la luz y la atmósfera de un modo lo suficientemente peculiar como para expandir nuestra conciencia, fenómeno cuyos réditos la industria turística no duda en explotar y, no digamos ya, la sofisticada impostura de Silicon Valley. A día de hoy, la gente termina dándose codazos por lograr hacerse con una mejor porción de las tifónicas bendiciones del dragón, con su néctar de dopamina gratuita corriendo a raudales por todos los entresijos de nuestras adormiladas glándulas, selladas desde la pubertad. Pues, como bien dice la publicidad de no quiero recordar qué compañía de telefonía móvil: “Lo importante es estar conectados.” o, más recientemente y de una forma lo suficientemente explícita para el buen entendedor: “Power to you.”

Aún no lo suficientemente restablecidas de los primaverales ritos de Mayo, la pineal y la pituitaria al unísono recogen los escondidos frutos del árbol de las Hespérides, amalgamando las sutiles vibraciones dulces que provienen del alineamiento con/en el apurva, allí dónde la conciencia atenta puede al fin, en deliciosa sinfonía, saborearlas. En la proximidad del solsticio de verano, quizá valga la pena recordar que, pese a que ya sólo los publicistas creen en ella, la magia es real y tiene un precio. Cuando se trata de alcanzar objetivos, taumatúrgicos o de cualquier otra índole, es importante saber encontrar el camino de menor resistencia, saber diferenciar entre lo que uno desea y lo que uno realmente necesita. En una palabra, lo verdaderamente importante es saber. Y eso lleva su (tu) tiempo. La experiencia, como sabe bien el diablo, es el verdadero grado y fluye, manantial ambarino, como la devoción, por nuestra sangre. ¿Quién pudiera solazarse en la playa, sagradas arenas de San Pedro,  tras la nocturna busca y colecta, a lo alto, a lo bajo y a lo ligero, del trébole?. Como obligan los buenos usos y costumbres, los mis amores van.




domingo, 10 de marzo de 2013

Arte y simulacro


“Podemos soportar una infancia marcada
por la desafección paterna,
más no una existencia desprovista de sentido.”
(Rollo May, Coraje creador)
 
“La conexión con la conciencia transpersonal autónoma
(malintencionadamente llamada inconsciente colectivo)
solo puede realizarse a través del propio
(personal e intransferible a cualquier clase de mediación)
proceso de individuación.”
(Carl Gustav Jung, Símbolos de Transformación)

 


 

Toda experiencia inefable lo es en la medida en que se resiste a ser confinada en los estrechos límites del lenguaje racional (hemisferio izquierdo), decantándose más por la fértil imaginación sobrerracional poética (hemisferio derecho) como eficaz soporte simbólico que traspasa las barreras encorsetadas del sentido oficial, metáfora creadora a través de la cual se vinculan operativamente y actúan entre sí los mundos.

 
Conocer (y manipular) el poder de símbolo permite modificar (abrir, ampliar, expandir…) la consciencia, cambiar su grado y modalidad. De este modo el Arte instrumentaliza al artista para sus propios fines y consigue a través de la docilidad y sumisión de éste su verdadero objetivo, saltar el muro obstructivo y distorsionador del lenguaje y conmovernos (atrapar, unirse, conectar, religarse a) el alma.

 
Por desgracia, resortes de acción grupal  artística, de una potencia inusitada (ya sea en forma de danza, banquete o relación sexual), han sido intencionalmente reducidos a vacuo disfrute, frívola distracción, necio entretenimiento, enervando el Arte hasta que no quede de él más que su inerte sucedáneo. Cabe pues, si así lo deseara nuestro lector/a, la noble tarea de recobrar la naturaleza original, no desvirtuada, de algunas cosas, mientras se espera cierta la benefactora muerte.
 
 
 
 

jueves, 7 de marzo de 2013

Imposible olvido


“Lo que cuenta no es quién tiene razón
sino, sobre todo, quién manda.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

La acción humana tiene lugar bajo un determinado número de grados de libertad o posibilidad, objetivamente dados, que condicionan la intención bajo la que se aplica toda voluntad. Así cada decisión, dentro de ese marco de referencia opcional, inicia rumbos alternativos hacia destinos diferentes que, una vez que han sido tomados, consideramos como los únicos que fueron posibles: “Así fue porque así lo quise.”

 
Toda idea imaginada sobre la que no se ejercita una perseverante y focalizada voluntad, difícilmente se materializa, de igual forma que las virtudes sin conocimiento (diseñadas por el enemigo) devienen naturalmente en vicios debilitadores que neutralizan nuestra capacidad de acción y reacción, garantizando la inercia programada.

 
Sin embargo, ni siquiera las más férreas anteojeras sistémicas impiden al corazón bien orientado hacerse recipiente de las más bellas formas, de las sutiles sonoridades que así nos despiertan y convocan a la acción recta, a la vivencia del instante como teofanía irrepetible que de un modo íntimo, inefable, se trazan a fuego en alma. Ese libro cordial ha de ser nuestra verdadera brújula dorada allende el tránsito de mundos y vidas. Certeza que guía, más allá de las muertes, nuestro anhelo. Dolorosa melancolía que hace imposible el olvido.
 
 
 
 

jueves, 28 de febrero de 2013

Diathésima cathedra


“Petrus romanus,
qui pascet oves in multis tribulationibus,
quibus transactis civitas septicollis diruetur
et ludex tremendus iudicabit populum suum.
Finis.”
(Malaquías de Armagh)


“Nec necesse habetis ut aliquis doceat vos,
unctio eius docet vos de ómnibus”
(I Juan 2, 27)




Toda institución jerarquizada se caracteriza por un antes y un después operativo, que, para evitar frecuentes confusiones (usurpaciones), ha de ir acompañado de distinciones, símbolos y prebendas que garanticen el “natural” curso de honores.


El emeritazgo permite así seguir gozando de todos los previos privilegios pero sin responsabilidad, por eso es el más alto rango de cualquier escalafón, pues proporciona una cualidad cuasi divina, acorde a la cantidad del caudal que continua siendo convenientemente usurpada, otorgando a la persona afortunada una muy deseable venerabilidad que ya no requiere rendir "abajo" ninguna clase de cuentos y cuentas. Pero ¿y arriba? ¿Reconoce el ministerio petrino alguna clase de Magisterio?


Hay una plaza vacante en la “Construcción Suma de Puentes” entre aquellos mundos trashumanos y el nuestro. Urge, pues, su ocupación inmediata, a fin de que se restablezca el comercio y fluya la “especie”. En lo posible, absténganse cotidianos simuladores y asiduos farsantes.




lunes, 25 de febrero de 2013

Astronomía electiva


“Los asuntos trashumamos son demasiado importantes
como para dejarlos en manos exclusivas
de teólogos o sacerdotes.”
(Jean-Baptiste Morin, Astrología Gallica XXI, 1)

 

 

No hay mejor modo de agraviar al azar, que, utilizando dados marcados, elegir con tino (a sabiendas) el mejor o peor momento para hacer, mantener o destruir “cualquier cosa”. Y, sobre todo, tratar de que nadie, ni siquiera amigos que pudieran resultar tornadizos, se halle en conocimiento del tal ardid. Nada tan práctico como mover a “voluntad” los astros, ya sea a fuerza de “óscares”, alfombras rojas o purpurados cónclaves.


La rapidez en el actuar no resulta una cuestión menos baladí. ¡No se imaginan lo rápido que transcurre el momento! Sabia decisión, pues, la de saber esperar cuanto sea menester en lo secundario y actuar sin la menor dilación en lo esencial. El universo vibra desde ti.



miércoles, 9 de enero de 2013

Realización espiritual

"Quien busca, encuentra. Quien llama, entra.
Quien come y bebe, se sacia.
Haz lo que debes."
(Ibn Arabí)





Se abre, en tu interior, un nuevo ciclo de auto-renovación y feroz guerra íntima por someter cualquier rastro de vileza que aún anide y resista en ti, desde la atención vigilante. Quiera el Eterno que no lo desaproveches de nuevo: que tu única ascesis sea tu acción. Resuelve tu escisión, regresa a la aristocracia espiritual que te corresponde por nacimiento, disuélvete en la Unidad. Día a día, amablemente, desaparece.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Natalis solis invicti

“Soli, invicti comiti.”
("Al Dios Solar, compañero invencible".
Inscripción de un medallón romano)
 
“Agios o Theos,
Agios Iskyros,
Agios Athanathos, eleison imas”
(Trisagio griego)
  

“Era la luz en las tinieblas,
más las tinieblas no lo entendieron”
(Juan 1, 5)






El Adviento constituye un periodo magnífico de espera espiritual. Miramos la gélida noche invernal esperando -quizá la gracia de que nos llegue- una Palabra desde el Cielo (nivel macrocósmico), o tal vez miramos atemorizados la negritud de nuestra alma escéptica y desesperanzada, presa del miedo y el desencanto vital, sumida en tantos desengaños que destilan un tedio amargo que parece allí instalado para siempre y reseca de un modo certero nuestro corazón a fuerza de padecer continuos sufrimientos (nivel microcósmico): ¿Hay peor lugar para el renacimiento de la Luz?

 
Y sin embargo es allí –en medio de la plena oscuridad de nuestra alma- donde tiene lugar el milagro cotidiano, la victoria inesperada de la Luz que brota en el centro de aquella negrura y que –al principio de un modo insignificante, semejante a un grano de mostaza ( Mt 13, 31-32)- traza los contornos donde se unen el Reino y los Cielos, el establo semi-derruido – Virgo genitrix- que será Morada Axial y Corazón de Luz tras su total rendición a la Acción del Espíritu. Un alma que se sabe esposa de la Luz y madre de la Palabra: Comunión e Invocación.
           
 
Siguiendo la Tradición y asistidos por nuestros Maestros espirituales, protegidos por el Guardián de este santuario “improvisado”, invocaremos –quizá desde el silencio –pero en actitud adecuada de sumisión, fidelidad, perseverancia y esfuerzo de concentración- la llegada victoriosa del sol en los horizontes cósmico e íntimo, para sorpresa de nuestra permanente tendencia a la auto-afirmación y dispersión profanas.





Situados en el Axis Mundi –estado de Gracia pasivo y activo- desde donde Cielo, Tierra e Infierno (macro y microcósmicos) nos contemplan y claudican (2 Fil 10), invocamos la presencia del Sol Invicto, involuntarios garantes de su Reino.


En el día del “Sol Nuevo” (Dies Solis Novi) comienza un nuevo ciclo (año). Por lo que nos cuentan los arqueólogos, esta divinidad solar tenía un lugar privilegiado entre los dioses primordiales (Dei Indigetes) y sus rastros abundar por doquier, ya sea en forma de símbolos, signos, hierogramas, rudimentarias anotaciones en calendarios y estelas astrológicas, en distintas dibujos realizados sobre vajillas, armas (labrint arcaicas), utensilios y ornamentos, cavernas, círculos rituales de piedra… Su representaciones más habituales son en forma de carro solar, discos radiales y cruces de todo tipo (sobre todo svásticas).


Los solsticios, por su carácter de fenómeno natural, albergan una significación simbólica y espiritual especial, ya que al ser percibidos por los sentidos, sobrecogen de un modo intenso y ayudan al ser humano a restablecer una comunicación (comunión) con aquello que le trasciende.


Con sus fases –ascendente y descendente- el Sol, luz de los hombres y de los campos, constituye el símbolo cósmico por excelencia. El solsticio de invierno, antesala de los rigores estacionales, constituía un punto crítico que se vivía con especial dramatismo, sobre todo por la inmersión en las zonas polares en la pesadilla de una interminable noche. El punto más bajo de la eclíptica mostraba un astro mortecino, el momento donde la “luz de la vida” parecía apagarse, desaparecer, precipitándose en la tierra helada y “desolada”, engullido por las aguas, por las sombras de los bosques, para desaparecer de forma irremediable.
          

Pero entonces, contra todo pronóstico, ese débil faro celeste remonta su posición, adquiere fuerzas para elevarse de nuevo, desprendiendo una claridad renovada. Y es entonces cuando de nuevo –tímidamente- se abre paso la vida, renace la esperanza de un nuevo ciclo, un inicio, un comenzar. La “Luz de la Vida” triunfa y resplandece otra vez. El “Héroe Solar”, vencedor sobre sí mismo, conquistador de sí (el término “jaina” -Jainismo- significa conquistador, al igual que Mahavira), surge del abismo invernal, renace de las aguas heladas. Más allá de la sobrecogedora oscuridad y del frío mortal se experimenta y se vive un nueva liberación: el Árbol Simbólico del Mundo que sostiene la Vida se anima con fuerzas renovadas.
 

 
 
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Muerte otoñal


“Triunfa quien engrandece su alma
y la ensancha para abarcarlo todo.
Fracasa quien la malgasta.”
(Qurân 91,9)

 

 
 

Para saborear lo espiritual basta una mirada distinta sobre lo cotidiano, aquella que, serena y sosegada, sabe ser y trasparentar así lo real. Avezado el ojo, perplejo el paso, aquietadas las manos, no hay nudo ni espejismo que se resista.

 
Silencio amable. Dulce respirar. Irreprochable noche. Misterio infinito. Amor desmedido. Una paz que doblega el alma de un modo irresistible y hace con ella lo que quiere.

 
Transparencia ardiente. Inefable intimidad. Susurro cómplice.

 
...Diciembre.
 
 
 

sábado, 27 de octubre de 2012

Los difuntos y los santos

“El drama de nuestro mundo
surge de nuestro Espíritu
y en él vuelve a hundirse.”
(Milarepa)

“No os entreguéis a vuestra imaginación.”
(Nagarjuna)


“Nuestras huellas llegaron hasta la misma orilla.
Más allá, desaparece todo rastro.”
(Rumi)



Por lo general, llamamos "vida" a la experiencia anímica (del alma) de regreso a su Fuente, a través de un vehículo corporal de obsolescencia programada, por expreso deseo de ésta. Lo eterno desea ser re-encontrado, la Realidad quiere ser conocida. Somos viajeros trasportados en un cuerpo mortal por una angosta senda repleta de claroscuros, cuya meta es la luz, una luz que nos atraviesa y que, extraviados tanto de nuestro destino como de nuestro origen, atravesamos casi sin darnos cuenta. Este grado de auto-conciencia anímica (del alma) es el que verdaderamente nos diferencia.

La calidad (auto-conciencia) del alma se mantiene a través de un denodado esfuerzo de vigilancia sostenida. Lo contrario es alienación, transitar sumido en la ilusoria burbuja de una pseudo-realidad tan distorsionada como aparente que atrapa al alma, cuando sólo el sueño nos permite sobrevolar y escapar de las garras distractoras del sueño. Poner cada cosa en su sitio, desde el centro anímico (del alma) nos torna amables. Amable es aquel que verdaderamente saborea el tránsito entre zombis –profana compaña- porque verdaderamente sabe. ¿Quiénes son, pues, los santos, entre tanto muerto ambulante?