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jueves, 17 de marzo de 2016

¿Respiras? Claves para modular la consciencia


Quizá -también tú, que renunciaste a la Costumbre-, tras naufragar en las dudas, tuviste que hacer de tripas corazón y, teniendo a gala desplegar una serena fuerza contenida, aún conseguiste deleitarte en el légamo de la impotencia o el amargo fracaso.

Sin necesidad de mistagogos, renacer de tus cenizas habrá de ser ahora el único rito. Su cotidiana práctica, tornada instinto, centro ubicuo en torno al que deambular, a despecho de aquellas interminables guerras, éxodos y vicisitudes que aún afligen al orbe, habrá de garantizar quizá tu prevalecer eterno.

(Disfrútalo, si quieres, completamente gratis)


martes, 10 de febrero de 2015

Enraizada Piedra



"Muchos pasan al lado de la realidad sin verla, ajenos al misterio de la regeneración que procura que amanezca la misma experiencia bajo distintos cielos.

El espíritu del sol brilla como un hilo sutil que, toda vez se torna evidente, es capaz de iluminar la noche.

Allí donde la antigua revelación nos habla de la caída de cada ser humano a este bajo mundo, de aquellas consecuencias físicas y morales que se acarrean tras dicha caída, y del método de regeneración corporal y espiritual que conducen al restablecimiento del estado original perdido… la nueva revelación no osa añadir ni un ápice."


 Libro gratis

Pulsa en la imagen para leerlo gratis.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Íntimo astrolabio


“Quien sacia su sed de conocimiento de la Fuente divina,
no se deja arrastrar por prejuicios ni dogmas.
Muy al contrario, les hace frente con su vida.”
(Ibn Habib, Del Paraíso)

“Quien revela su intención la arriesga.”
(Azarquiel, Almanaque de Ammonio)




Lo cosmológico y lo alquímico se hayan indisolublemente ligados, toda vez que se toma conciencia experiencial del vínculo planetario-metalúrgico. Así, el invernal Gabriel, celestial cicerone, muestra sala a sala, los distintos terrazos planetarios en los que han sido aposentados los profetas de todos los tiempos: hierro lunar, para Jesús ben Myriam; bronce para José ben Jacob; plata para Enoc y Elías; oro para Aarón; nácar para Moisés; esmeralda para Abraham y rubí para Adam.

El galáctico derroche lapidario, más allá del umbral saturnal, lo disfrutan los querubes: suelo de topacio, cortinas de xamed rojo y xamed verde, estancias tapizadas de perlas, rubíes y esmeraldas. Más allá, aún aguardan setenta sucesiones de setenta cielos de agua, nieve, granizo, nubes, tinieblas, fuego, claridad, gloria e iridiscencias… como nadie pueda imaginar. Es a partir de la octava esfera querubínica, donde transcurre el problema de la trepidación o precesión equinoccial que se experimenta cuando se asciende por la “secreta escala” sin ir provistos de la adecuada espagiria lapidaria.




La cibernética inquisitorial aún anda al acecho de aquellos osados entrometidos, que desoyen las cautelas y arriban en las ciudadelas de la “deep web”, esgrimiendo las llaves de ciencias antiguas y traspasan las codiciadas puertas interdimensionales sin contar con la autorización del oscuro arquitecto imperial. Es necesario inocular más y más miedo, más y mas terror, para que así se mantenga la agenda y cunda el ejemplo. Queda poco tiempo.


Escrutar las ligeras variaciones en la circunvolución de la peonza con sus intensos ojos azules y ver temblar, sobrecogido,  al mismo Polo. Adornarse el alma, pluma a pluma, para trascender la mezquindad terrena y sobrepasar las desmerecidas esferas. No hay mejor manera de consagrarse a Hermes, honrar a Yabir, acrecentar las mercedes y burlar al carcelario y cegador calendario oficial, allá donde la piedra, desde su íntimo astrolabio, está llamada a alturas más celestes. Aún estás a tiempo.



viernes, 5 de julio de 2013

Deus mutabile

“Contradictoria coincidunt in Natura.”
(Marsilio Ficino, Theologia platónica)

“Quis hunc nostrum
chamaleonta non admiretur?”
(Pico de la Mirandola, De hominis dignitate)




El séptimo signo de inmortalidad de los diecisiete que caracterizan al ser humano virtuoso que haya alcanzado la condición heroica, es la mutabilidad opcional, esto es, elegir el modo de cambiar a voluntad. Puede así permanecer sentado durante horas en absoluta inmovilidad, como un mineral respirante, vegetar frente al radiante sol televisivo, como una planta, airarse con la vehemencia del depredador enfurecido, danzar en torno al oscuro centro de su abismo interior, como un cúmulo de galaxias, interpretar los designios divinos con la fidelidad propia de un ángel e incluso sobrepasar toda la jerarquía que ordena y organiza la precedencia de los mundos, espejando todo el universo desde sí, como imaginario creador.


En nuestra azarosa búsqueda transformadora, recreamos el universo al tiempo que renacemos –somos renacidos- con él. Somos capaces de encontrar, vez tras vez, al oculto Pan en el siempre cambiante y escurridizo Proteo, prodigioso holograma donde cada minúscula parte se reconoce todo en el todo. Triada divina capaz de mostrar a un mismo tiempo sus antagónicos extremos, sin dejar por ello de mantenerlos unidos en su centro. Quizá esa fue la razón de que el mismo Hegel cayera fascinado por la dialéctica órfica reconciliada en el éxtasis, sintiéndose obligado a la vanidad de compartir su descubrimiento de la triádica manifestación del espíritu, tras la lectura de Proclo. Así, el mismo Dios, obligado a su divina coherencia, gusta siempre mostrarse por doquier tan contradictorio.



jueves, 4 de julio de 2013

Serio ludere

“También deseamos amar y conocer
todo aquello que, de un modo u otro,
despierta en nosotros el recuerdo de lo amado.”
(Máximo de Tiro)

“Parece evidente a los ojos sabios
que Dios conoce infinitos modos de ocultarse.”
(Nicolás de Cusa)

“En mi celo por la virtud y mi deber hacia los dioses,
fui repetidamente iniciado, adoración sobre adoración,
misterio tras misterio, en innumerables ritos y ceremonias.”
(Apuleyo)





El Asno de Oro le sirve de cómica excusa a Apuleyo para desgranar el concepto pitagórico de regeneración (palingenesia) y el platónico de transmutación (metempsicosis). El arte de entreverar los secretos divinos en fábulas livianas y frívolas (disfraz órfico), esconder la verdad tras la mendacidad del discurso mítico, ocultar ideas felices en la vulgaridad, sepultar el genio protegido en la complacencia lúdica y la inercia literaria de los lugares comunes, ya casi se ha perdido. Sólo nos resta dirimir las torpes reflexiones de la blogosfera que, precisamente por incompletas y frustrantes, ofrecen la posibilidad al avezado lector de imaginar con precisión aquella parte que se oculta. Resulta así recomendable escrutar estas breves líneas, manteniendo una circunspección vigilante. Mientras al amante amado (peritis viris) se le permite gozar las mieles de la elocuencia inherente, al resto sólo les cabe despertar la avidez de inacabables conjeturas en vano. Resuelto así el acertijo, muere la esfinge más resucita el símbolo.




miércoles, 3 de julio de 2013

Nom de plume

“Aquello de lo que cabe desviarse
no es el verdadero Tao.”
(Ken Wilber)

“Aurum nostrum
non est aurum vulgi.”
(Tradicional alquímico)





Quien alguna vez ha sentido su plúmbeo cuerpo transmutado por la gracia del amor, sabe de lo que aquel es capaz. A través de su secreto, en permanente muerte y renovación, cualquiera puede así transformar su alma en un radiante sol, e iluminar con ella el mundo. 



viernes, 14 de junio de 2013

Voraces dominaciones

"Limitado es tu poder, ya que,
aunque puedes hacer lo que quieres,
no puedes no querer lo que quieres."
(Arthur Shopenhauer)




Cercados. Sin salida. Agotados a volver sobre el mismo punto de partida, sin el menor progreso. Detenidos. ¿Qué ganamos, entonces, al ampliar siquiera un tanto la consciencia? Trascender nuestra limitada y rancia visión del aquí y ahora, recuperar la visión fresca del presente. Estar ahí. Darse cuenta de lo idiota que somos e inmediatamente comenzar a reír. Salir de la propia trampa del ensimismamiento.


Independientemente de la etiqueta con la que tratemos de cercar lo eterno, allí donde lo secular ha tratado de confundir la devoción con la superchería, es necesario reformular (o rescatar) el símbolo misterioso frente a las discursivas palabras que pretenden agotarlo. Es posible aún mostrar devoción por un amor transhumano que, pese a los ingentes esfuerzos de teólogos y escépticos, no ha muerto, ni puede morir porque en sí mismo conlleva la potencia transformadora de la vida.


Allí donde intuimos nuestro potencial humano, el perfeccionamiento de uno mismo, el interés por perfeccionar la propia alma, es quizá la más bella forma de devoción que cabe imaginar y realizar. La semilla despliega todo su potencial paso a paso, a tientas, pero intuyendo de alguna forma su estado pleno. Revolución silenciosa que sucede en nuestra conciencia, morir y renacer, sin apenas darnos cuenta. Transformación que, gracias a Dios y quizá a nuestro pesar, ocurre sola. Toda vez que llegamos a ser lo que somos, somos entonces el mismo camino, la verdad y la vida.



viernes, 31 de mayo de 2013

Necio temor

“Feliz quien comprende
la causa de todas las cosas.”
(Virgilio)

“No progresa sino quien regresa y comprende.”
(Durante Alighieri, Vita Nuova)




Quienes, llevados por un deseo de beneficiar a la humanidad o por simple infatuación, depositaron toda su fe en la ciencia moderna y sintieron como ésta vaciaba su anhelo de verdad, no debieran renunciar del todo a ella, sino resituarla, en su justa medida, dentro de las limitaciones pueriles de cualquier lenguaje. La ciencia tradicional, que nunca osó desdeñar la realidad autónoma de lo psíquico ni tampoco la fuerza transformadora del símbolo, reaparece ahora como una metodología superior por su carácter integrador, ya que se sabe una ciencia que surge y se reconoce en el alma. Nada más absurdo que partir de la hipótesis –hoy dogma casi inamovible- de que pueda llegar a darse un esfuerzo por conocer “incontaminado” por lo psíquico.

La ciencia moderna se encuentra hipnotizada en el espejismo tecnológico, incapaz de afrontar la sombra del saber tradicional, su contrasentido. La buena noticia radica sólo en la realidad del hecho relatado: “El Reino se encuentra verdaderamente dentro.” Quizá sea por eso que resulte un gran despropósito aspirar a una búsqueda solitaria, allí donde nunca estaremos más y mejor acompañados, lo que en modo alguno significa que todo el proceso resulte fácil ni agradable.



sábado, 25 de mayo de 2013

La copa

“Quien se guía, lo hace siempre a favor de sí mismo.
Quien se extravía, contra sí se extravía.”
(Qorân 17, 15)





¿Cuántos de aquellos rumbos espirituales que toman nuestras vidas no dependen sino de un azaroso y fortuito encuentro, que nos marca para siempre? Ese encuentro se hace presente desde un futuro que termina por justificar (aclarar) el metabolismo de nuestro pasado, nuestro constante ir y venir, nuestros apegos y desapegos, el llanto que se esconde tras nuestra risa, la risa que se abraza al llanto, la perpetua gestación de nudos y tensiones que habrán de ser así libradas, conforme se traza y resuelve el enigma de la propia vida.


Noble tarea la de reconciliarse con el propio destino, recorriendo en primera persona cada uno de los eslabones de su cadena, tejiendo cada nuevo e incierto capítulo, trazando un eficaz diagnóstico a cada nuevo y preciso momento de lo real en nosotros.  ¡Ay, si la herejía terminara con la baya! Surcan el tiempo los fulgores de un respirar tan íntimo, allí donde el recuerdo continuo opera la alquimia que transmuta al corazón liberado y termina así con su sueño.



martes, 21 de mayo de 2013

Disolutoria disociación


“A través del símbolo
el tránsito resulta fácil.”
(Máxima alquímica)

“Somos parte de una sola gran alma,
de un único homo maximus.”
(Emmanuel Swedenborg)




El contagio relativista llevado a confines internaúticos ha conseguido ya lograr la disolución radical de los símbolos ancestrales, y con ello su total reducción a mueca inofensiva, pero también la disociación de lo real en lo virtual. La catástrofe (gr. inversión, destrucción, ruptura) deja desnudo y al descubierto (inánime) cuanto estaba velado (gr. apocalípsis). Cabe a cada héroe de sí mismo alzarse sobre las elocuentes ruinas y reconstruir otra vez el vínculo y realinearse adecuadamente (gr. symboleion), una tarea que, pese a ser personal, compromete al conjunto humano.

¿Cómo reconstruir y levantar en nosotros las columnas del templo simbólico? ¿Cómo neutralizar el tsunami disolutorio y antropofagocitador de la actual titánica (soberbia) modernidad tecnocrática, que se presume a todas luces omnipotente por omnisciente? ¿Cómo librar con éxito, una vez más la necesaria batalla contra el dragón deshumanizador?





He aquí las “clavis” que nuestro lector habrá de descubrir y comprender, en la medida que quiera enfrentar en sí la heroica tarea que da sentido al efímero acontecer de todo ser humano, conquistar una libertad digna: aquella que es la que corresponde a un vero Dios, su autosanación. No admitas fórmulas, confusiones, síntesis simplificadoras ni guiones. Únicamente la propia experiencia de quien sabe porque saborea. Hubo un tiempo en el que virtual significaba poderoso… ¡manos a la Obra!



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Muerte otoñal


“Triunfa quien engrandece su alma
y la ensancha para abarcarlo todo.
Fracasa quien la malgasta.”
(Qurân 91,9)

 

 
 

Para saborear lo espiritual basta una mirada distinta sobre lo cotidiano, aquella que, serena y sosegada, sabe ser y trasparentar así lo real. Avezado el ojo, perplejo el paso, aquietadas las manos, no hay nudo ni espejismo que se resista.

 
Silencio amable. Dulce respirar. Irreprochable noche. Misterio infinito. Amor desmedido. Una paz que doblega el alma de un modo irresistible y hace con ella lo que quiere.

 
Transparencia ardiente. Inefable intimidad. Susurro cómplice.

 
...Diciembre.
 
 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Círculo en la luz


Gracias por vuestro apoyo y comentarios a todos los que habéis seguido estas delirantes reflexiones , a lo largo de este año, y a los que os habeís incorporado más recientemente. Es bueno saber que hay vida al otro lado.
 
Me gustaría celebrar esta renovación de ciclo, con un nuevo libro 100% gratuito y a todo color. Como siempre, espero que sea de vuestro agrado.
 
Lo dicho, gracias.
 
 

miércoles, 24 de octubre de 2012

El encinar de Mamré

"El sentido de las corrientes o fuerza electromotriz es tal
que se opone siempre a la causa que la produce,
o sea, a la variación del flujo"
(Heinrich Friedich Emil Lenz, 1833)
 
"Yo dormía, pero mi Corazón velaba."
(Shir HaShirim 5, 2)
 
"...Y, en su momento, habrés de retornar todos a vuestro Sustentador:
y entonces Él os hará entender realmente todo aquello en lo que solíais diferir."
(Qurân 6, 164. El Ganado)

 
 
 
 
No es la primera vez que reconozco que en mi vida, como en la de cualquier otro ser humano, hay sombras porque hay luces: Solve et coagula. En el entorno de la Medina de la Alhambra, próxima a la Medina de Granada, se encuentra situada la Huerta del Arquitecto (Yannat al-Arif), los jardines del "Conocimiento" cuya arquitectura sutil de plantas, flores y agua fue construida y levantada justamente para poder meditar en serio sobre el Conocimiento, para llegar a alcanzar los más elevados estados del Alma humana contemplando la Belleza. En ellos se encuentra uno de mis rincones favoritos. Cuando atravesando un umbral custodiado por leones se asciende la "Escalera del Agua" para llegar a los Altos Palacios, sube como fuego bajo una bóveda natural de laureles lo que más tarde habrá de descender necesariamente en disolución. Una vez más: Solve et coagula.
 
 
 
Parece que –de alguna manera- el Eterno exalta la necesidad de hacerse con el Conocimiento mediante una vida que nos es entregada como privilegiado proceso de búsqueda y aprendizaje. Basta con levantar la mirada al cielo para admirarse con la extraordinaria variedad y riqueza de reclamos que nos salen al paso, en los ritmos y cambios constantes que ofrece la naturaleza, en el orden implícito que gobierna a las especies de los distintos reinos (incluido el humano), los misterios del Alma y su secreta estructura, los ocultos accesos que dan acceso al ámbito Superior desde el ámbito interior… las huellas sutiles y preciosos vestigios que dejaron a modo de guía cuantos nos precedieron en el Camino, Camino que sólo se conoce por experiencia directa, recorriéndolo paso a paso y no –como piensan muchos- hablando. Cuando se mira bien, y no desde la desatención y distracción más irredentas, todo –incluso nuestra propia mirada- nos habla de Él. Lo demás: soberbia o –lo que no es sino otra variedad de lo mismo- ignorancia.


Como cualquier texto sagrado, el libro de nuestra existencia requiere de su correspondiente exégesis, de su adecuada hermenéutica, para poder ser comprendido y asumido como Dharma propio. Llegar a entender la lengua única de los acontecimientos exige de quien ose atreverse a ello una preparación especial; el poder llegar a dominar el complejo vocabulario de la Realidad y sus apariencias, conseguir aproximarse a los posibles significados de sus variopintas e impermanentes formas, requiere de una sofisticada técnica no al alcance de cualquiera, se trata de un verdadero Arte. Negro sobre blanco, aquí cuenta cada letra, cada signo de puntuación, donde cada pausa, cada rasgo caligráfico, cada énfasis teje y desteje el sentido (o sinsentido) de toda una vida, de todo un encadenamiento de muertes y vidas.
 
 
 
 
 
Cada creador es dueño y señor de toda su creación, y es a través de su poder creador como a cada instante la destruye y recrea. Creaturas creadas para crear, al fin y al cabo, es así como creamos y recreamos constantemente la historia de nuestra vida. Guiada por el pulso efímero de nuestras emociones y demonios, nos debatimos entre los errores del pasado y los miedos futuros, sin saber muy bien quién o qué somos, surcando mares previstos, adentrándonos de cuando en cuando por sendas inesperadas, y a veces (tantas) huyendo, siempre en busca de nosotros mismos. Hasta ese día en que el destino nos fuerza al reencuentro con el instante presente y crucial, allí donde a cada momento decidimos entre la encrucijada de ser (y regresar) o no ser y permanecer (un tanto más, un rato más, quizá otro año, otra existencia…) en el confortable extravío, allí donde al menos las máscaras son visibles y no nos resultan totalmente irreconocibles, diríase que hasta ciertamente familiares, donde la vida transcurre aparentemente sosegada entre esto y aquello, mecidos en la calma de la vorágine predecible y cotidiana… hasta que llega y nos asalta a traición ese temido reencuentro del que no sabremos a ciencia cierta hasta cuándo seremos capaces otra vez (la definitiva) de zafarnos.
 
 
 
Ya nadie sacia su sed nocturna bebiendo del Alf Layla wa-Layla. Los nómadas dejaron de contar cuentos cuando se mudaron al la ciudad. Con tanto blog, tanto facebook y tanto twiter ya nadie tiene tiempo para nada ¿Qué será entonces de los hakawati, de los hlykia, de los fellah menghu? ¿Dónde irá a parar toda su valiosa enseñanza? ¿Qué será del poderoso rocío? ¿Qué será del canto de aquellos que anhelan liberar su pena?


Continuamente regresamos a nuestro afán egoico de control como quien levanta un castillo de naipes. Pero tarde o temprano, es necesario e inevitable un nuevo encuentro con la Verdad que nos ocasionará a un tiempo un dolor inexorable así como un incontenible anhelo de vida. No hay otra manera. Tiene que ser así.

 
 
 
Ya no quedan jóvenes aprendices que se atrevan a aprender el arte tradicional de conducir la orquesta mediante la virtud del gesto y, tras agarrar la batuta mágica y adoptar el orden inicial, batir la anacrusa y re-crear el mundo y sus pulsos esenciales a través de la plomada, el triángulo o la cruz. Sólo nos cabe sentarnos al rescoldo del fuego en este otoño cansado y recordar el dulzor de los días agrestes.

El mensajero, grato. La noticia, buena. Retorna el corazón al que retorna la alegría. El nafs-i-ammara captor ha sido, al fin, muy a su pesar y por contra, cautivo y desarmado. Ojalá que no perdamos nunca esta alegría que nace de la bienaventuranza. La libertad recién estrenada nos descubre mucho más ligeros, y nos deja solazarnos en el gozo y la sorpresa de esta nueva mirada, que ve con cariño las debilidades y miserias humanas y sabe reírse de ellas, especialmente de las propias, lejos de sarcasmo. Saberse tan pequeño, esa es su grandeza. Eco sonríe con ternura, y su sonrisa nos trae de regreso y nos rescata. Al fin jugamos en serio. Y es tan divertido. Tan fácil, tan cerca. Y yo que me sentía tan importante.