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jueves, 28 de febrero de 2013

Simpática ascesis

"La calidad de la obra resulta proporcional
a la calidad (intrínseca y colaborativa)
de los obreros intervinientes."
(Aristóteles, Política)

"La excelencia (virtud) no es tanto 
fruto de un acto
como de un hábito."
(Aristóteles, Política)




Independientemente de su virulencia y cuantía, las manifestaciones populares que reivindican intereses particulares y prebendas sectoriales, sólo sirven al mejor reforzamiento y consolidación del actual sistema opresivo que, a tal fin, las controla, tolera (y en secreto promueve). Cualquier propuesta soberanista o emancipadora (auto-liberadora) que pretenda expresarse en público, sin ser inmediatamente desacreditada o ridiculizada, debe sustentarse en un sólido (aristotélico) entramado argumental, si pretende socavar el dogma actual del egocentrismo que promueve (impone) la autoridad del capital sobre el Estado.

La auto-liberación ha de establecerse así primero en lo intelectual (volitivo, ético y estético), en cuanto ascesis (esfuerzo), pero, sobre todo en lo convivencial (praxis de lo anterior), en cuanto a servicio desinteresado, esto es, interesado en el bien común: soberanía grupal (cáritas).





Lo que siempre ha permitido al sistema (injusto de dominación) prescindir de lo obsoleto (ideas, formas, instituciones, personas...) e incorporar aquello nuevo que le sea menester, para continuar mimetizándose conforme al signo de los tiempos y perpetuarse bajo el disfraz de un renovado (revolucionario, innovador, tecnológico) aggiornamento ha sido la gran calidad de los altos funcionarios que discretamente se agazapan en la sombra, trazando agendas y argumentarios con los que entontecer y apaciguar a la infantilizada plebe.

No resulta posible acabar con el enemigo sino mimetizándose en su propio terreno. La virtud heroica requiere de un intenso y prologado combate interior, donde la verdad que somos se defiende en tanto y cuanto se oculta bajo una máscara profana. Cualquier combate exterior (por pacífico y cívico que sea) es útil a la causa que se combate. La historia oficial y esotérica desborda en propedéuticos ejemplos que no conviene recordar, "hn to pan"...




martes, 2 de octubre de 2012

Dócil impostura

“Si no hay actos en la tierra,
no los escribirá el Eterno desde arriba.”
(Yamil Al-Mansur Haddad)
 
“Sin más, el Eterno anula o confirma
a Voluntad lo que quiere.”
(Qurân 13, 39)

 

 
Más allá de nuestras ínfulas, pretensiones y ridiculeces, la existencia simplemente ocurre. Nos ocurre. La disolución de la materia, su irrevocable muerte, sólo anuncia la enésima de sus transformaciones. Este devenir es utilizado como excusa para justificar la propia inmoralidad, la arrogancia y el fatalismo, ante tal ausencia de libertad. Sin embargo el ser humano no puede desligarse de su condición de constructor de su propio destino. Simplemente ocurre. Su acción representa su modo de estar en el mundo. Esconde así una voluntad más grande que su propia voluntad. ¿Cómo encontrarla, aquí y ahora?

 

Eliminar la hipocresía y el disimulo de forma completa, actuar con sinceridad y sin miedo a la verdad, no es algo que todos deseen llevar a cabo. Presos de las trampas del yo, atrapados en la auto indulgencia, en el calor de las propias concesiones, en los múltiples recovecos del irredento egoísmo, dejamos que nuestras vidas se malogren. Es nuestro actuar un activo dejar de actuar. Así tienen que ser las cosas. Así son, porque así tienen que ser. Hasta el hipócrita, sin saberlo, actúa de acuerdo con la realidad y la verdad. A un mismo tiempo, resulta posible esforzarse en aceptar y transformar lo real.
 
 
 
 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Arrogancia divina

"Y no habrá más diluvios (al menos de aguas)
para destruir la carne. He dicho."
(Génesis 9, 15)
 
"VI VI VI es el valor romano para 6 6 6.com"
(Beato de Liébana, Comentarios al Apocalipsis)



 
Cuando los seres sub-humanos descubrieron que no había “nada” por encima de ellos, capaz de responsabilizarlos por su conducta (pensamientos y –sobre todo- las palabras y actos que de ellos se derivan) se dijeron así mismos, en un arrebato de júbilo: “¡Esto es Jauja! El primero… capador.” O lo que es lo mismo: “El primero crea la Ley… y con ello, el modo y la manera de hacer trampas que más le convenga y que menos se vea”. Nació así Occidente. El mito del hombre-lobo para el hombre-oveja, había pasado del mundo de la emanación sub-humana al reino de la cantidad.


Poco han tardado de convertirse aquel polvo desacralizado en pestilente lodo. El inconfundible hedor del paraíso se respira por doquier, tanto es así, que ya nos hemos acostumbrado. Nada tan normal como el propio interés y la necesidad de hacer coincidir al bien común con aquel. En caso de discrepancia, mejor que se fastidie el segundo… “por mi bien.” Así nos han vendido la moto de los ajustes y reformas necesarias, desde el profundo axioma económico de “Quien parte y reparte…” El primero –Princeps- ¡capador! Esto es, con autoridad suficiente para diseñar el sistema de cómo se llega a príncipe y, por supuesto, cómo NO. Y sobre todo, proteger “manu militari”, cueste lo que cueste, que no se desvirtúe el tinglado. Así fue como nació el próspero negocio del complejo industrial-militar desde Caín. Discreto, pero eficiente, siempre reforzado al amparo de la sombra. Esperando cualquier luz roja de alarma: cambiar lo que haga falta y sea necesario–incluso ejecuciones extrajudiciales- para que todo siga “como debe ser”, como “interesa a DIOS”. Las reglas bajo las que en modo alguno se puede dejar de jugar el obligatorio juego. La “divina” tragicomedia.


Tanto el colapso de la Unión Soviética ¿? como la consecución tecnológica de una Internet de alta velocidad –hoy cotidiana- supusieron una interesante singularidad. Una intensa luz roja. Desde ese momento quedaron para siempre vinculadas degradación y rentabilidad bajo eufemismos como deslocalización, globalización. Así, cuantos menos ingresos se concentren en la base –intentan ahora descubrir cuál es ese mínimo posible (aún no lo saben)- “más” será lo que fluirá a la cumbre. Milagros de las TIC (complejo industrial-militar). Lo innecesario –humans included- sencillamente sobra. Se matará a lo que no se muera por sí solo. Sobran fórmulas para hacerlo (complejo industrial-militar). Sólo hay un salvavidas: ¡consumir!, aunque sea como enfermo solvente. En río ha de fluir esta vez hacia las cumbres. No hay otra.

 
Desde que sabemos que Dios no existe, quién tiene las armas “puede” hacer las veces. Será un dios bien humano quien lidere el NUDO: nuevo universal diluvio obligatorio, con tal de encontrar algún Noé suficientemente dócil, capaz de proteger a las especies y los suyos. El arco iris está próximo, pero no llegará antes de que se desencadene una brutal tormenta. Estamos oyendo el susurro lejano del trueno y apenas se vislumbra algún que otro sutil y tímido resplandor. La tortura precede siempre al pacto. Un pacto bajo el miedo siempre sale rentable a quien tiene la capacidad divina de torturar. ¿Quién pedirá entonces responsabilidades a Dios? Ahora sí que vamos a saber hasta donde llega el verdadero terrorismo divino. Adonay Shebaot es ahora (y siempre) el nombre del complejo industrial-militar, deseando salir de las sombras y entrar en acción: eso sí, bajo las bendiciones de la “Patriot Act”, al servicio de la única causa divina posible. Primero el diluvio. Luego hablamos: “Non sine solis iris”.

 
No habrá paz en la tierra, hasta que se haya primero garantizado la gloria en las cumbres. ¿Alguna contra-oferta? Si quieren ver el Arco, no bastarán ya los paraguas… ¡preparen el Arca!, que desde el cielo tienen preparados “los arcos”… Internet y las TIC’s afines estuvieron, están y estarán (los satélites no se mojan) al servicio de la Bestia. Y ya casi nadie puede comprar ni vender –ni siquiera este humilde bloguero- sin ellas. ¿Reconocen el logotipo? ¿La marca? Ya viene Adonay Shebaot… lo anuncian las trompetas. ¿Alguien creé que se trata de una broma? Dios siempre gana sus guerras (y -se equivocó Montiesquieu-ya tiene a sus tribunales bien comprados).



domingo, 2 de septiembre de 2012

Aeuropa morta est


“La era unipolar norteamericana,
en realidad no duró más que la década de los noventa.”
(Parag Khanna)
 
“Europa aún no se da cuenta de hasta qué punto
ha perdido importancia a los ojos del mundo.”
(Kishore Mahbubani)
 
“¿Qué más da que un gato sea blanco o negro?
Lo importante es ¡que cace ratones!”
(Deng Xiaoping)

 

 

 

En el mundo multipolar post 2012, China ocupará la hegemonía económica mundial, seguida de la India. Estados Unidos sobrellevará los estertores de una indigna tercera posición como emperador depuesto, seguida de unos pujantes Brasil y México. Esta situación económica no será posible sin un declive del marco “religioso actual”. El colapso del “Homo albus” y el ocaso de sus dioses resulta no ya imparable sino a todas luces más que evidente.

 

La iglesia católica, cansada, anticuada y, sobre todo, triste, como aquel joven rico que desdeñó unirse a la comunidad de Jesús, atrapada por la burocracia, se aferra al veneno del bienestar, a la pomposidad de “eventos” que no alcanzan la categoría de liturgias. La piedra está seca, muerta. Su gangrena se extiende imparable sobre una Europa sierva sentenciada a desaparecer y corromperse junto al féretro de su ama. En un horizonte laico, los restos de ambas ya no encontraron al fin ni un centímetro cúbico de tierra medianamente santa sobre las que descansar.

 




En pleno desorden mundial, asistimos al despedazamiento del imperio que fue español, portugués, francés, británico y a la postre norteamericano. Cinco siglos de ignominia tocan a su fin. El sol que muere en occidente, sigue su curso natural y se alza victorioso en oriente. Del imperio, como ocurre siempre, sólo quedará recuerdo en las lenguas. Aún recordamos el “romano” Deus manet, mundus volvitur.

 

Hay algo nuevo en todo esto. A la “alta finanza” ha dejado de parecerle rentable eso de invertir en grandes guerras. ¿Dónde estará el nuevo negocio? Donde siempre: una nueva tecno-religión global. Aún recordamos el “anglosajón” last, but not least. Me temo que la gerontocracia planetaria se doblegará, una vez más, bajo el peso de los dogmas presupuestarios del IV Reich y a ritmo de la danza de Kali sobre la delicada tela de la “araña” global. ¿Cómo se dirá veni, vidi, vicit en mandarín?
 
 
 
 

martes, 24 de julio de 2012

Mycoplasma genitalium

"La Hora ha llegado.
Por doquier las gentes se autodestruirán entre ellos.
 La Corrupción, la violencia y el caos arrasarán la tierra
como una plaga de hambrientas langostas.
No será un proceso corto, durará milenios
y ningún dios tendrá nada que ver..."
(Tablilla de Assurbanipal, Biblioteca de Nínive)

 “El genoma es el software de la vida.”
(Craig Venter)





El centenar de metabolitos de esta diminuta bacteria caben dentro de cualquier simple célula humana. Es algo así como el átomo de hidrogeno de los seres vivos. Ideal para jugar a ser dioses y replicar sus genes en nuestros súper computadores. Con solo 485 genes (582.000 pares de bases) y un único cromosoma apenas guarda secretos para los brillantes investigadores.



Se le podrán hacer todo tipo de perrería al bichito virtual y comprobar cuáles son las que compensa llevar a la práctica (más mortíferas) y cuáles no (eliminan el comercio de fármacos, curando la enfermedad). En rabino de Praga rara vez salía de su laboratorio. Y es que, lo crean o no, la simulación estadística -y su cálculo- está muy cerca de la magia.





Nunca lo reconocieron, pero llevan décadas trasteando con sales conductoras (aluminio, bario, estroncio, titanio…), con resistentes y agresivos filamentos nanotecnológicos autorreplicables, AGN (ácido gliceronucleico). Los eugenésicos nunca se fueron del todo. Agazapados en la sombra, han estado bien activos. Se juraron no volver a fracasar en su empeño de acabar con la chusma agónica, mantenerla dócil y ya lo han conseguido. Hoy pueden alardear sin miedo “veni, vidi, vicci”.



Gracias a la Inteligencia Artificial, la gonorrea y la clamidia vuelven a estar de moda. ¿O era Sodoma y Gomorra? Con tanto nombre raro, se acaba haciendo uno un lío. Una cosa vuelve a esta clara. Como pensó para sus adentros Assurbanipal, al calor de su biblioteca de arcilla: “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”. Yo también tuve una hermosa biblioteca. Con estos avances… ¿Se imaginan si Adolf Hitler levantara la cabeza? ¿Por qué no diseñamos uno nuevo, eso sí, virtual? Nada de insuflar el divino aliento de la vida sobre la cibernética arcilla de ceros y unos. What’s up, Doc?




miércoles, 4 de julio de 2012

Mira quién manda


"Eso es to, eso es to, eso es todo amigos"
(Porky)


"The pleasure was mine"
(Abraham González Lara)




El relato de la depredación humana siempre lo escribió el grupo superviviente, sabedor de que una fuerza sobrehumana habría consentido tal predestinación. La máxima de que es la adaptación (supervivencia) la fuerza máxima, determina la desaparición física y de la memoria de los extintos, para dejar paso a la Historia de la Victoria, encargada de hallar el conjunto de eufemismos para dulcificar el horror a los herederos del genocidio.


Nosotros somos los descendientes de los genes supervivientes, dispuestos a volver a competir por los recursos de un territorio que se nos ha vuelto a quedar pequeño. La guerra es inevitable. Y que Dios –una vez más- reparta suerte. Los que queden vivos, ya se encargarán de inventar los matices de una historia que siempre es la misma: Fuimos el pueblo elegido para sobrevivir, en el Principio.


Herederos de los originarios depredadores supervivientes, quién esté libre de pecado, que lance el primer misil intercontinental. Comienza la cuenta atrás. Esta vez, vamos a necesitar algo más que goles. No bastará con estar del lado de Dios, para quedar a salvo.


Eso no será suficiente esta vez. Rien ne va plus…



miércoles, 20 de junio de 2012

Juegos de palabras

"Nada hay tan cuidadosamente sellado
que no haya algún día de revelarse,
ni secreto tan oculto
que no llegue al fin a saberse."
(Lucas 12, 2)


"¿A cuántos arrastrará en su caída
la corrupta Balilonia la Grande?
¡Pronto lo sabremos!"
(Alberto Canosa)





Cuando Jonás tuvo que pasar parte de su peculiar periplo vital en el vientre de una Ba-casi-llena (si no, no hubiera Cupido), tuvo que entretener su Alma de alguna manera, por lo que se dedicó, al calor de una mínima hoguera, a la disección de alguno de sus maltrechos, pero muy nutritivos, coetáneos.
Croqueta-mente llamó su atención el cómo cambiaba de color la parte baja de la vejiga natatoria de algunos de los peces por él destripados, tras haber sido convenientemente ahumados.



Estos casuales descubrimientos, debidos con toda seguridad al “especial” grado  de atención de algunos sujetos, han cambiado la vida de la mayoría. Si no, que se lo digan a Moisés, que se detuvo del negocio que le ocupaba (creo que rescatar ovejas perdidas, pero no recuerdo si churras o merinas) maravillado por el curioso arder de una zarza sita en el reseco y tórrido Sinaí ¡sin consumirse! Dispuesto a aprender, aquella montaña aún habría después de enseñarle cosas del todo increíbles. Pero esa es otra historia.
“¿Por qué (demonios) cambia esta parte de la vejiga de color, y no la otra?” – Se preguntaba Jonás en su ventral exilio. Y dándole vueltas y vueltas a la cosa, halló la respuesta, por el camino del amor, que no del temor. Pero esa también es otra (larga) historia. Fue publicada hace muchos, mucho siglos por la editorial QyDado, bajo el curioso título de “Vesica piscis”. La pueden encontrar, bajo siete llaves, en el Archivo Secreto Vaticano: Lumen in arcana.





domingo, 17 de junio de 2012

Sacrosanta celda


“La Naturaleza gusta ocultarse.”
(Heráclito de Éfeso, 123)
 
“Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno.
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con todas tus fuerzas.”
(Deuteronomio 6, 4-9)









Los arduos caminos de experiencia, a través de un largo proceso de ensayo error, conducen a la maestría del viajero caminante, cambian su mirada, la abren a mundos que, hasta llegar a ser tanteados, explorados y conocidos, sólo parecían irreales a la aventura de la conciencia.

Los sistemas de creencias han de ser destruidos y reconstruidos sin tregua. Cada esquema que parece definitivo solo es aquel que tarda más en ser redefinido y replanteado. Cada verdad lo es en la medida que es provisional, transitoria aquella que una vez sentimos como certidumbre y hoy descubrimos certera contradicción. Tanta impermanencia resulta psico-depredatoria, no hay ego que se resista. Nos vuelve dóciles, indefensos, sumisos.






¿Dónde queda nuestra autonomía? ¿Dónde fue el pensamiento libre? ¿A quién o a qué extrañas fuerzas pertenece el diseño de nuestra actuales creencias, nuestra idea de lo que está bien o mal, de lo correcto o incorrecto, nuestros gustos y costumbres? ¿Quién o qué estableció nuestros sueños, nuestras expectativas, nuestras esperanzas, nuestro sentido del éxito o  fracaso? ¿Nuestra complacencia, nuestros deseos y miedos, nuestra cobardía, nuestra avaricia, nuestro “nuestro”?

Arcónticas sombras fugaces sobre el barro, intrusos que se adueñaron de nuestra voluntad para ser nuestra voluntad. Incapaces ya de reconocerlas, interceptado como está nuestro nous, cautivo y desvirtuado, nos consolamos, acostumbrados a su inflexible y vampírico mando, llamándolas “mi mente, nuestra mente”, sin percibir la invisible sintaxis de la colmena forastera que nos conforma. Ahora dicen que las pinturas de Altamira, fueron pintadas por chamanes neanderthales, en absoluto silencio, mucho antes de que llegara el Nuevo Orden Mundial: ¿Con qué intención? “¡O tempora, o mores!”





martes, 12 de junio de 2012

Flame


“Hoy en día la  política sigue siendo el arte
de generar situaciones violentas de abuso contra el pueblo
que hagan necesario el uso de los medios de la guerra.”
(Renè Girad, Clausewich en los extremos, 2010)


"El mejor modo de encubrir intervenciones estratégicas
es bajo el paraguas internacional de humanitarismo:
nada tan conmovedor como la tragedia humana.
La defensa de nuestros intereses estratégicos
frente las amenazas de terceros puede llegar a exigirnos,
aunque siempre de un modo encubierto,
el necesario deber de provocarla."
(Enrique A. Besante, Los escollos de Siria, 2012)




Vivimos tiempos de extrema violencia, mitigada por la necesaria distracción que ejercen los medios de comunicación, encargados de mostrar "la realidad" que conviene a los intereses económicos que los sostienen y respaldan, para mejor manipulación y control de la "opinión" y -sobre todo- la "insumisión" popular. El fluido social ha de ser convenientemente canalizado para que sea útil y no se desborde. A no ser que convenga lo contrario, claro.


Carl von Clausewich, estratega clásico de la confrontación moderna, sostenía que la guerra era cualquier acto de fuerza para doblegar la voluntad de nuestro adversario en prevalecimiento de la nuestra. En ella, decía, se ponen en juego tres factores esenciales:


1. El egoismo mezquino de los intereses oligárquicos que sostienen el gobierno.
2. La racionalidad militar para estimar la probabilidad de tomar las mejores decisiones que alteren a conveniencia el cálculo del equilibrio de fuerzas.
3. El odio irracional de los pueblos, que ha de ser potenciado y alimentado hasta alcanzar umbrales de violencia animal.


No hace falta grandes dotes intelectuales para saber cuál de estos tres factores es el más frágil y complicado de manejar, hasta el punto de que se vuelva contra los otros dos. Estamos ante una de esas ocasiones en que la sobre-extensión de la tragedia humana parece conveniente a los intereses de unos pocos, de ahí que resulte, de todo punto, imprescindible, necesaria. ¿Vamos a consentirlo dóciles? El egoismo alimenta el odio y lo gestiona con el cálculo. Comienza el juego. La suerte está echada.






sábado, 9 de junio de 2012

Bulabar R-30

"No sé como será la tercera guerra mundial,
pero seguro que la cuarta es con piedras y palos."
(Albert Einstein)

"1) Empatiza con tu enemigo;
2) La racionalidad no va a salvarnos;
3) Hay algo más allá de uno mismo;
4) Maximiza la eficiencia;
5) La proporcionalidad debe ser una directriz en la guerra:
6) Obtén el dato;
7) Lo que ves y lo que crees con frecuencia están errados;
8) Debes estar preparado para reexaminar tus razonamientos;
9) Para hacer el bien, puedes tener que involucrarte en el mal;
10) Nunca digas nunca;
11) No puedes cambiar la naturaleza humana."
(Robert S. McNamara, Eleven Life Lessons)




Anteayer, día 7/6/2012 se volvió a ver la estrella de Belén, no sólo en Palestina, sino también en Jordania, Líbano, Siria, Turquía, Armenia y Chipre. La RSVN hizo despliegue de dos ICBM, tipo TOPOL de nueva generación (6 ojivas de 550 kilotones). Los rusos también quieren jugar.

El presupuesto de defensa (bunkers spa resort y escudos antimisiles) y el de ofensa (misiles crucero, antenas HAARP…) está siendo recipiendario del resto de recortes (a algún sitio tiene que haber emigrado la pasta). La acidificación sanguínea  nos tiene a todos un poco revueltos, que ya no sabemos si defender la propia soberanía o violar la de nuestros semejantes. Algo habrá que hacer con los excedentes del negocio, una especie de feria del stock armamentístico o similar, que se nos pasan los tirachinas galácticos y los aceleradores de partículas de moda.

La mayor parte de los euros se nos va en captación, flujo y consumo de energía, para mantener al ralentí el motor de la insostenible civilización. La mitad de esa pasta, se va luego en la sofisticación tecnológica destinada a la defensa y ofensa. Y un 10% de esta última partida, a tapar las desvergüenzas del subdesarrollo.  Nuestra "austeridad" va in crescendo, conforme se requieran fondos para cuestiones más humanitarias. La mejor prueba de la indudable existencia de inteligencia extraterrestre es que “no” han venido todavía a visitarnos: ¡vaya si conocen el paño!





 

viernes, 1 de junio de 2012

Sombra tras la Luz

“Cuando veas a la esclava alumbrar a su ama,
a los descalzos, indigentes y pastores
competir por la construcción de edificios,
la Hora estará muy próxima.”
(Hadiz de Yibril)



Como señalaba acertadamente el ogro de Shreck, todos los seres humanos estamos construidos como las cebollas, por capas. Exteriormente mostramos un comportamiento motriz y verbal. Tras él, hay todo un complicado edificio de creencias que, mientras nos funcionen como es debido, sin demasiadas grietas o fisuras descaradas, solemos dar por ciertas, sin entrar en mayores complicaciones. Finalmente, se encuentra el persistente tirano vital al que, entre somníferos, ansiolíticos, analgésicos y comida baja en calorías, tratamos inútilmente de engañar.

Según nos muestra este sencillo esquema argumental, podría decirse que nuestro comportamiento motriz y verbal se correspondería propiamente con el cuerpo, nuestro provisional sistema actual de creencias con la intrincada amalgama neuronal que teje lo psíquico, y el centro de la cebolla, la certeza más intima y biológica, con el núcleo espiritual. Así, podrás disfrazarte y decir mentiras a otros, autoengañarte hasta lograr una total autocomplacencia, pero dentro de ti hay algo que no cambia, pero observa permanentemente los cambios que se suceden de forma impermanente: el testigo que permanece inmóvil, asistiendo al remolino cambiante de lo que “llamamos” real.




Dicho testigo constituye la esencia de lo espiritual, la sombra de conciencia tras la que se ilumina la Luz. Uno de los puntos más privilegiados desde los que realizar cualquier clase de observación, toda vez que uno se atreva a intentarlo. No resulta fácil mirar un espejo sin ser distraído inmediatamente por el reflejo.

Hay algo hermoso y desconcertante en los espejos, que al igual que le sucediera a Narciso, nos fascina y atrapa sin remedio. Algo que nos recuerda a nosotros, que nos resulta provocadoramente próximo y familiar. Tal vez porque nosotros mismos no somos sino una especie de constructor de arquetipos, de modelador de lo real, que ha olvidado que lo es. Un hacedor de reflejos sin memoria, cuya capacidad de olvido le hace confundir, en más ocasiones de las que sería conveniente, imagen con semejanza. Un olvido que, en tanto que es del todo inconsciente, representa una brutal servidumbre.

El secreto atanor, horno invisible de la conciencia, teje el mundo y, al reflejarlo, lo hace posible: rebosa.



Cortejo de átomos ensimismados que danzan dóciles en medio de la nada, arrastrados por una voluntad que los conmueve desde dentro, que los domina con una caricia suave y perfumada. Con la misma suerte de sortilegio con que el sacrificio culinario de la cebolla otorga el don de lágrimas. Medusa fiera, algoritmo que predice el continuo suceder de formas, trasiego del trigo y la espada al son de la Palabra.

Pobre del corazón que recuerda y se reconoce atado a lo indiviso, latiendo entre el cenit y el nadir sin ninguna esperanza, sosegado, en rítmica calma, aguardando ser cercenado por la misericordia infinita de Su espada, para mejor ser repartido. Odio liberador que al fin, lo que un cruel amor ató sin reparos, después Él, lleno de infinita ternura, libera, desata:

“Perro ingrato, llegó tu hora.
¿Acaso llegaste a pensar que ibas a vivir
eternamente?”


miércoles, 1 de febrero de 2012

Apocalípticos e Integrados

“Desventurados aquellos que invocan un ídolo
y son escuchados. Pierden su pro­pia conciencia,
porque no pueden creer ya que serán escuchados
por sí mismos”
(Gustav Meyrink, El ángel de la venta­na de Occidente, 1927)


“Se alzó un clamoroso y penetrante sonido
brotando de su boca,
haciendo reventar nuestra masa de eter
en una intensa llama roja sin nombre,
tan brillante como abrasadora.
Así acabó todo”
(Edgard Allan Poe, Diálogo entre Eiros y Charmión, 1839)




Las últimas producciones de la factoría Hollywood han demostrado que la ficción apocalíptica es rentable, ya que, muy por encima de la tragedia colectiva, supone nuestra extinción individual, que es la que, en último término, más nos preocupa. Así, al menos, nos consolamos acudiendo como espectadores de primera fila a un espectáculo que no queremos perdernos. ¡Qué lejos estamos de tratar de alcanzar esa comunión espiritual íntima con la destrucción absoluta, capaz de revelarnos la Verdad que somos![1]
En 1965 mi admirado piamontés creo una suerte de falsa dicotomía en la que situar al género humano o en la que dejar a cada ser humano situarse a su plena conveniencia: los apocalípticos y los integrados.
Por apocalíticos nuestro semiólogo entiende aquella categoría de seres humanos pesimistas, no tanto a cerca de su propia condición como hacia la de sus semejantes, a los que considerarían aferrados a la nostalgia de un tiempo que ya nunca habrá de volver.
Los integrados, mucho más optimistas o ingenuos, serían los que identifican futuro y progreso humano.
Nosotros vamos a tratar de trastocar dicho tendencioso campo de significacias, por otro tanto o más tendencioso si cabe, pero mucho más de nuestro gusto, conservando, eso sí, idéntica terminología de la que nos hacemos eco, en esta ocasión.
En nuestra realidad-tunel actual, podemos encuadrar en la categoría de apocalípticos a los que saben que lo único capaz de derrotar la dominación del “dragón” es la verdad. La revolución es, pues, una batalla por y para lograr que la verdad triunfe sobre la hipnosis.
Integrados son ahora -en nuestro particular modelo- todos aquellos que consideran al dragón prácticamente inderrotable y por ello optan por situarse estratégicamente en las concurridas cercanías de su venenoso pezón, sabedores de que “más vale joder que ser jodidos” o, en un tono quizá algo más conciliador, aquello de “el primero, capador”.  Ellos -los integrados- son los que sostienen, defienden y alimentan, “algo menos” hipnotizados que el resto, la hipnosis del dragón. Vamos, los más interesados en que la bestia se perpetue y funcione, ad eternum.
Queda pues por dilucidar lo que el dragón representa. Y para ello, nada mejor que beber de los clásicos. En este caso, de Homero, quien nos representa al dragón en todas sus posibilidades bajo la forma de la bella hija del Titan Atlas, que reinaba en la también hermosa isla de Ogigia, y de la que ya tuvimos buena ocasión de explayarnos en otro lugar.