Mostrando entradas con la etiqueta aurea catena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aurea catena. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de septiembre de 2013

Nihil Obstat


“Quien camina en la noche, tropieza,
toda vez que no encuentra luz en sí.”
(Juan 11,10)
 
“Conviene que uno muera por su pueblo
y no que el Imperio destruya toda la nación.”
(Yosef bar Kayafa, Pragmatismo Saduceo)

 

 

Nadie suele divulgar ninguna información que atente contra su propio interés. Así quiere el sentido común y la judicatura consentir que cualquiera mienta de modo descarado siempre que sea en pos de su propia defensa. Mas sutil resulta aquella mentira noble, que sustenta incólumes los tóxicos cimientos de nuestra sociedad, nos mantiene estupidizados, dóciles, acríticos y agota toda nuestra preciosa atención hasta que, si pese a todo aún llegamos al periodo senil, sea la demencia o el Alzheimer los que nos mantengan inofensivos hasta el final. Quizá por eso resulten tan anecdóticos en la actualidad los casos de sedición no programada. Libertad, sí, pero, si sabemos bien lo que conviene a nuestra sensibilidad y consciencia, siempre dentro del establecido orden constitucional.


Dicho lo cual, si aún deseas lograr adentrarte en el futuro sin la rémora del “sistema”, cultiva tu inteligencia, preserva toda tu atención en la huida, aborrece siempre del miedo-ambiente y busca tu refugio en un ambiente apacible, pacificador, libre de tóxicos. Nadie asegura que llegarás a la meta, ni siquiera si saldrás vivo de la aventura, pero atrrévete a sentir qué se siente cuando tienes la certeza de haber encontrado al fin el camino, tu indiviso camino, aquel en el que cada paso, cada gesto, cada amanecer, cada atardecer cobra sentido. Alimenta tu conciencia con aquellas percepciones sensoriales de las que pretendieron enajenarte quienes causaron tu insuficiencia y, a sabiendas, arbitrariamente te condenaron a vagar por el laberinto del sinsentido, por un módico precio impositivo, y te negaron obtener gratis “el pan nuestro de cada día”. Encuentra a la hija de Minos y su benefactor hilo.


domingo, 28 de julio de 2013

Vital posibilidad

“Desprovistas de su rutina,
las personas tienden a volverse ansiosas.”
(Sandor Ferenczi)

“Tu energía psíquica de hoy
será la que dé forma al futuro.”
(Abraham Maslow)




De cuando en cuando, aparecen minorías creativas que, cansadas de las mismas rutinas e insatisfechas con las situación actual, buscan unirse a personas afines, con objetivos y valores comunes y forman un grupo en el que concentrar sus energías, información y habilidades para buscar alternativas funcionales de cambio, generando una sinergia de creciente complejidad que cuestione las bases de la lealtad cívica, las maneras de los privilegiados y desafíe el status quo .

Dichos grupos deben ser lo suficientemente pequeños como para pasar desapercibidos y no resultar peligrosos, permitir una intensa interacción personal en la que todos actúen de manera voluntaria y contribuyan al objetivo común con lo mejor de sí mismos. Ello no es posible sin 1) captar recursos y convivir con otros grupos en el exterior, y 2) administrar recursos y funciones en el interior, 3) desarrollando y manteniendo una identidad de propósito y sentido común.

Cada célula comienza por un mínimo de tres individuos que sean capaces de realimentarse mutuamente y crecer desde su cooperación. Dicha cooperación se materializará en reuniones conjuntas en las que la información fluye, donde cada uno sabe claramente qué tiene que hacer y lo hace, en un espacio de armonía capaz de trocar egoísmo ciego en lúcido altruismo.

Cuatro axiomas espirituales bastan como programa ético: 1) Aquello que dañas, te daña; 2) actúa desde tu propio conocimiento y experiencia; 2) eres responsable de tus pensamientos, deseos y actos y 4) constrúyete hasta alcanzar la mejor versión de ti misma, de ti mismo; sé aquello que estás llamado a ser. Allende genes y memes, tales axiomas quizá no te garantizan la vida eterna, pero contribuirán a hacer de tu entorno próximo un lugar más consciente, esto es, más humano. ¿Te apuntas? ¡Busca a otros dos y poneos a trabajar juntos en común unidad!



Sine vera ecclesia

“Mejórate a ti mismo
y habrá un granuja menos en el mundo.”
(Thomas Carlyle)

“Empeñados en ser valiosos a nuestro prójimo,
basta con iniciarse en la larga y solitaria empresa
de perfeccionarnos a nosotros mismos.”
(Robertson Davies)




Prisioneros del espejismo de un desarrollo y progreso infinitos, solemos imaginarnos el futuro viviendo entre mágicos y sofisticados electrodomésticos que nos hagan la vida más fácil, en lugar de conviviendo en una comunidad de seres humanos mejores. Y en la cómoda espera de ese futuro tecnológico pluscuamperfecto, no conformamos en sobrevivir zombificados en una compulsión de consumo ostentoso, espiritualmente atolondrados y atrofiados en nuestro propio ensimismamiento alimentario, productivo, reproductivo y restaurativo, vegetando en manzanas de colmenas urbanas, salpicadas de iglesias y bares donde encontrar algún consuelo espiritual al absurdo vital asumido y un cómodo simulacro de comunidad.


Encorsetada, esclerotizada, abandonada a sí misma, entregada a una inercia avariciosa y explotadora que socava los fundamentos de su propia humanidad, ahora que es más necesario que nunca, nuestra sociedad se resiste a evolucionar y crecer hacia algo mejor. Nadie quiere abandonar sus objetivos e intereses personales en aras al bien común. Desde la conformidad, hemos aceptado la intromisión del caos que nos mantiene aislados, hemos cedido a las fuerzas de la disolución. Bastará de nuevo con que una pequeña minoría creativa de individuos auto-mejorados vuelva a organizarse y comulgar en secreto, semillas de eternidad de las que brotan imperios y los mantienen mientras no olvidan. La élite comienza siempre desde lo más bajo. Sólo desde el abismo del alma se comprende que “sine vera ecclesia, nulla salus est”.




jueves, 3 de enero de 2013

Silsilat al-Dhahab


“La mejor manera de encontrar un tesoro escondido
es recordar dónde fue escondido previamente.”
(Inmanuel Kant, Ein Handbuch zu Vorlesungen)

 


El niño auto engañado, que aún se resiste a morir en mí, todavía siente una especial fascinación por la misteriosa Epifanía (reconocimiento divino), por sus misteriosos actores y los misteriosos dones que celosamente supieron guardar en su travesía por el desierto. Algo oculto (divino) es reconocido de forma explicita (operativa) y exteriorizado por los que saben (conocen su don) al mundo, así transformándolo.



Quién conoce las potencias en su alma, aquellas que la mayoría desprecia porque las ignora, es ya mago y capaz, por ello, de reinar en lo oculto, vero deus absconditus, porque domina el secreto lenguaje angélico de las dunas y las estrellas, marchando al lomo certero de tan amorosas cabalgaduras. Tres: más que suficiente. ¿Vendrán?