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domingo, 6 de octubre de 2013

Ísola íntima


“¿To suffer the slings and arrows
of outrageous Fortune…
or to  take arms against a sea of troubles
and, by opposing, end them?”
(Hamlet III, 1)
 
“Si, en circunstancias normales,
 avanza usted con seguridad y confianza
en la dirección de sus sueños,
si intenta vivir aquella vida que ha imaginado,
siempre dará con un éxito inesperado.”
(Henry Thoreau, Walden)

 





 
La trascendencia comienza por descubrir al otro. Adab. Haz para el otro lo que, en el encuentro, hayas visto que es su vida. Cualquiera que empiece a andar por ese camino de hermandad, en la búsqueda de completarse en la unidad con el otro, se va a sentir tan pequeño y, al mismo tiempo tan acompañado, y sin saber cuándo va a llegar y si va a  llegar, pero con la satisfacción de no haberse equivocado de camino.

No hay mapa ni técnica para el encuentro. Mira dentro del cajón de sastre de tu vida y rebusca con denuedo lo que sabes que allí está. Y después sé, haz lo que sea que tengas que -o hayas venido a- hacer, en esta vida, siempre con delicadeza, con amabilidad, pacíficamente, fluyendo en la dicha y el gozo de vivir tu sueño, igual que hizo la lucidez de Francesco d’Assisi, tecnología punta espiritual del s. XII aún plenamente vigente, cuando tuvo la ocasión:

Haz de mi un instrumento de tu paz.
Que yo ponga amor allí donde encuentre odio.
Que yo ponga perdón allí donde obtenga daño.
Que cubra las dudas mi certeza,
la desesperación mi esperanza,
irradie la tristeza la fuente de mi alegría
y encuentre tu luz siempre presente
en mi oscuridad.
 
 
 

martes, 10 de septiembre de 2013

Shekhiná

“Buscando refugio
se encarnó la palabra.”
(Juan 1, 14)
 
“Teteléstai"... Parédoken to pneûma.
(Juan 19, 30)

 

 
En el camino inicial de auto perfeccionamiento, retruécanos aparte, se requieren y son necesarios, como el tránsito por cualquier otro sendero, planteamientos previos a la plasmación definitiva de la intención, técnicas con las que implementar la estrategia amatoria, pues no se consigue culminar aquel sin el concurso transmutatorio del amor.

La práctica sacramental de la amatoria reunión, hito que eleva en nosotros el Espíritu, palanca que rasga el velo de lo aparente, peldaño que obra el prodigio de la la transformación, constituye la llave maestra para abrir, desde una renovada y renacida consciencia, la mirada. Mirada y consciencia que, no podría ser de otra manera, son así despreciadas y quizá hasta ridiculizadas por la severa inopia de cuantos y cuantas las ignoran.
 
Por encima de vanos voluntarismos, sólo el amor nos despierta y abre a la verdadera experiencia del amor, allí donde hasta el menor gesto, hasta el más aparentemente insignificante, incluso el más escatológico, se haya así siempre inmerso en el más imperceptible escenario del campo escalar, y allí se descubre necesario vehículo de la Presencia: sagrado. Plenamente vigilantes, humildes y abatidos, no es posible superar y sublimar el mundo en Reino sino a su través.
 
 
 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Nihil Obstat


“Quien camina en la noche, tropieza,
toda vez que no encuentra luz en sí.”
(Juan 11,10)
 
“Conviene que uno muera por su pueblo
y no que el Imperio destruya toda la nación.”
(Yosef bar Kayafa, Pragmatismo Saduceo)

 

 

Nadie suele divulgar ninguna información que atente contra su propio interés. Así quiere el sentido común y la judicatura consentir que cualquiera mienta de modo descarado siempre que sea en pos de su propia defensa. Mas sutil resulta aquella mentira noble, que sustenta incólumes los tóxicos cimientos de nuestra sociedad, nos mantiene estupidizados, dóciles, acríticos y agota toda nuestra preciosa atención hasta que, si pese a todo aún llegamos al periodo senil, sea la demencia o el Alzheimer los que nos mantengan inofensivos hasta el final. Quizá por eso resulten tan anecdóticos en la actualidad los casos de sedición no programada. Libertad, sí, pero, si sabemos bien lo que conviene a nuestra sensibilidad y consciencia, siempre dentro del establecido orden constitucional.


Dicho lo cual, si aún deseas lograr adentrarte en el futuro sin la rémora del “sistema”, cultiva tu inteligencia, preserva toda tu atención en la huida, aborrece siempre del miedo-ambiente y busca tu refugio en un ambiente apacible, pacificador, libre de tóxicos. Nadie asegura que llegarás a la meta, ni siquiera si saldrás vivo de la aventura, pero atrrévete a sentir qué se siente cuando tienes la certeza de haber encontrado al fin el camino, tu indiviso camino, aquel en el que cada paso, cada gesto, cada amanecer, cada atardecer cobra sentido. Alimenta tu conciencia con aquellas percepciones sensoriales de las que pretendieron enajenarte quienes causaron tu insuficiencia y, a sabiendas, arbitrariamente te condenaron a vagar por el laberinto del sinsentido, por un módico precio impositivo, y te negaron obtener gratis “el pan nuestro de cada día”. Encuentra a la hija de Minos y su benefactor hilo.


jueves, 13 de junio de 2013

Aquí. Ahora.



Yo estaba equivocado, más equivocado aún quizá que ahora. Mi vida estaba dirigida mucho más por las apariencias de un ideal heterónomo que por el reconocimiento de la verdad; por la búsqueda de dinero más que por la búsqueda del verdadero sentido. Vivía dirigido por todo tipo de presiones externas, desoyendo los deseos íntimos de mi corazón. Incapaz de ver las cosas como son, como siguen siendo, sufría porque ignoraba e ignoraba por qué sufría. Tuve avidez y falsifiqué el amor como el que más.


Detenido en los pormenores del tronco, ignoraba así el milagro del árbol; atrapado en la hermosura del árbol, desapercibía el cántico del bosque; ensimismado en la sinfonía de ser uno en la magia de la caminata, olvidaba arroparme en el silencio. Perdía lo más importante, al mismo tiempo que caía en el espejismo de que sentir, pensar y creer que progresaba. Yo también era, aún sigo siéndolo, quizá un tanto menos, una isla arrogante. En pos de ser más y más estratégico, renuncié al proyecto de alcanzar ser humano. Vendí de saldo mi alma al diablo.


Mucho me costó comprender la necesidad de conformarme con mucho menos, lo importante que es saber quedarse quieto, allí donde encuentres tu casa provisional. Decepcionado, muy tarde descubrí que el vertiginoso asalto de nuevos deseos no es sino parte de un distractor carrusel del mundo. Fracaso tras fracaso, adquirí la neutra distancia de Apolo, conocí el efecto reparador de la conciencia presente, purificando el espejo de mi alma. Sabio dolor así transmutado, eco que aún reverbera, dulce Beatriz, en distancia. Quizá. Tal vez. No sé.



miércoles, 12 de junio de 2013

Sufrimiento transformador

"Duhkha."
(Sidharta Gautama)




El gran viaje del alma, lo que busca todo buscador, consiste quizá en averiguar aquello que hay que conocer. Al igual que les ocurre a los insectos con el proceso de la metamorfosis, está en la estructura del ser humano atravesar un proceso transformador. Una vida sin un destino al que llegar, se antoja una vida desprovista de sentido. Estamos, lo queramos o no, llamados a florecer y fructificar, pese a que para ello tengamos que afrontar todo tipo de dificultades y aprender cosas que duelen. Y aquí estamos.


Puede nuestro crecimiento ser únicamente horizontal (más dinero, más poder, más bienes) o aspirar a introducirse en la dimensión vertical (de la que no cabe hablar, sino callar, esto es, hacer, experimentar). Nada tan contrario a la aventura como el confort, el bienestar adocenado, la ciega confianza los espejismos del progreso tecnológico. La idolatría religiosa ha terminado por secar el sentido espiritual de la vida, con una eficacia que resulta encomiable. Y, lo más triste de todo es que, avergonzados del propio naufragio, sufrimos intensamente, sin saberlo.




jueves, 25 de abril de 2013

Súbito encuentro con la sombra

 
 



Quien quiera que imaginara una sociedad que antepusiera el lucro al desarrollo de la propia conciencia, encontró el modo posible de llevar a cabo y materializar semejante despropósito. ¿Quién sería capaz de imaginar empero, desde ese lodazal disfrazado de próspero desarrollo, lo contrario?

 
Cada ser humano que encuentra el modo de seguir adelante en su búsqueda, es guiado por la sed de algo que, por más que se empeñen algunos en otorgarle alguno provisional que acabe por convertirse en marca protegida, no tiene nombre. Una llamada a ser cuanto intuimos que estamos llamados a ser. Potencia hecha acto.

 
Responder fielmente a esa crucial llamada requiere un grado de atención e íntimo ensimismamiento, que el perverso tropel distractor nos obliga a postergar una y otra vez, sine die, creando en esa permanente postergación una carencia esencial, un vacío tan doloroso que sólo se repara volviendo a nosotros mismos, mientras duele.


Hemos de estar atentos a las intuiciones intelectuales que provienen de la propia senda. Uno sólo encuentra los maestros que su sinceridad merece. Vive en la incertidumbre de caminar siendo el propio creador de tu realidad. ¿Qué duda cabe? La sorpresa está garantizada.

sábado, 9 de marzo de 2013

Acomodarse a la Vida


“Nada incomoda más a los dioses
que se hable de ellos en su ausencia.”
(Iámblico de Calcis)

 
“Bien sea bajo la forma de ideas,
sentimientos o acciones,
llevamos a los dioses dentro”.
(Proclo de Constantinopla)
 

 

 
La conciencia de que algo irrenunciable está ocurriendo dentro de ti, posee la violencia de una revelación en la que no caben márgenes de maniobra, como la que llama a la vida a proteger y alimentar cuanto ha nacido de ella. Así, de este modo misterioso y maravilloso, poco a poco, nuestra consciencia, y con ella nuestra perspectiva del mundo, se ensancha.

 
Al compartir, con devota asiduidad, el silente secreto de la incubatio nocturna, ensimismados y purificados por la contemplación del fértil vacío consciente de nuestro oscuro abismo interior, verdadera naturaleza esencial, tan central como insondable, resulta posible así un recurrente morir y, por ende, un recurrente renacer, que acaba convirtiéndose en propio camino.

 
Arduo camino, que sólo resulta posible recorrer cada vez sin claudicar desde el misterio de nuestro mejor don. ¿Cuál es, desde el aparente aquí y ahora en el que te encuentras, el tuyo? ¿Quizá proteger empero, ante la contrariedad y la adversidad, una sonrisa escondida? ¿Quizá lograr mantenerte disponible a la experiencia? ¿Quizá elegir disfrutar del enigma de tu existencia, sucumbiendo docil ante el colosal tsunami de incertidumbre?



jueves, 7 de marzo de 2013

Imposible olvido


“Lo que cuenta no es quién tiene razón
sino, sobre todo, quién manda.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

La acción humana tiene lugar bajo un determinado número de grados de libertad o posibilidad, objetivamente dados, que condicionan la intención bajo la que se aplica toda voluntad. Así cada decisión, dentro de ese marco de referencia opcional, inicia rumbos alternativos hacia destinos diferentes que, una vez que han sido tomados, consideramos como los únicos que fueron posibles: “Así fue porque así lo quise.”

 
Toda idea imaginada sobre la que no se ejercita una perseverante y focalizada voluntad, difícilmente se materializa, de igual forma que las virtudes sin conocimiento (diseñadas por el enemigo) devienen naturalmente en vicios debilitadores que neutralizan nuestra capacidad de acción y reacción, garantizando la inercia programada.

 
Sin embargo, ni siquiera las más férreas anteojeras sistémicas impiden al corazón bien orientado hacerse recipiente de las más bellas formas, de las sutiles sonoridades que así nos despiertan y convocan a la acción recta, a la vivencia del instante como teofanía irrepetible que de un modo íntimo, inefable, se trazan a fuego en alma. Ese libro cordial ha de ser nuestra verdadera brújula dorada allende el tránsito de mundos y vidas. Certeza que guía, más allá de las muertes, nuestro anhelo. Dolorosa melancolía que hace imposible el olvido.
 
 
 
 

domingo, 10 de febrero de 2013

Máscara y ceniza



"Con ese amor
entrarás en el Jardín."
(Muhammad)
 
 
 
 
 
Lejos de lo que el común suele pensar, el Carnaval, vivido en serio, resulta una experiencia brutal y aniquiladora que nos conduce a los límites de lo humano: el desenmascaramiento que descubre bajo el oropel de la máscara, la esencial ceniza. Es necesario tener la valentía de desprenderse de la máscara para deshacer los nudos que nos impiden reanudar el camino de regreso y, desde el estremecimiento, desleír la aparente solidez de las certezas sobre las que un día fingimos habernos edificado, destruir los andamios que otorgaban consistencia a la nada, denunciar la desnudez del emperador, caerse del guindo…

El desenmascaramiento precede a la Verdad. Es un cambio radical en el que cada uno descubre que no puede seguir mintiéndose bajo una vida disfraz, que se hace obligatoria la necesidad de desapego al actuar, de mostrarse verdaderamente sinceros, ya sin miedo al precio, desde nuestra rectitud de intención.

Aprender a caminar entre los escombros y las ruinas de lo que creímos haber sido, sin dioses que resistan permanecer en el sancta sanctórum, desvalijada la cámara del tesoro, profanadas las heroicas tumbas: fértil polvo, sabia ceniza, serán todo el sustento de tu renacida gloria.
 
 
 


lunes, 4 de febrero de 2013

Calor eléctrico, frío magnético

“El miedo es como una tormenta,
deja que pase a través de ti
y no desdeñes la valiosa lección
que se oculta en los desperfectos.”
(Frank Patrick Herbert)

 

 

 
Creamos todo aquello que creemos o no. La creencia e increencia son así las claves de nuestra capacidad creadora/destructora, como sabe bien quien se gana los cotidianos garbanzos en la magistratura. El agua “obedece” así a la forma del embase. ¿Y la forma? La forma obedece al creador. ¿Y el creador? El creador obedece a la creencia. ¿Y la creencia a quién obedece a su vez? La creencia es autónoma, lo que no significa siempre “rígida”, ya que, muy al contrario, siempre (forzosamente e independiente del nombre que quiera dársele) fluye. No hay pues, pese a quién le pese, acción irreversible. El reflujo solo es el mismo fluir en sentido inverso. El orden radica en la necesidad de fluir. El sentido, mal llamado “orden”, es algo totalmente arbitrario. Quienes conocen el camino más corto, no ridiculizan los dogmas que obligan a Dios a fluir ni equiparan piel con costra, ni proceso con estado, ni experiencia con palabras. Precisamente quienes conocen.
 
 
 
 

domingo, 7 de octubre de 2012

Imaginero enamorado


“Allí donde no me abarcan cielos ni tierra
lo consigue un corazón.”
(Hadiz qudsi)
 
“Sólo el amor conduce a Él,
no la sabiduría.”
(Ibn Arabí)

 

 

 

Todo aquello en lo que confías posee un carácter divino para ti. Es importante y diferente del resto de cosas y personas en las que no confías. Aquello que consigue destacar de la oscura ambigüedad del horizonte de las cosas y producir en ti la poderosa fascinación de la confianza: enamorarte. Capta tu atención y hace que creas en su eficacia y la aceptes. Lo consideras, de algún modo, lo más verdadero, lo único real. Algo a lo que otorgas incondicionalmente estatuto de ser frente a lo difuso y relativo de todo lo demás. Haces, consigues, que sea especial para ti. De algún modo que sólo tú sabes, posee virtud, te satisface.

 
Espejismo. Autoengaño. Apariencia. Disfraz. Posible.
 

¿Qué hay por debajo? ¿Qué se esconde detrás? ¿Qué se oculta en todo ello? ¿Qué se resiste, una y otra vez, a ser atrapado? ¿Quién juega incesante? ¿Qué quién? Como siempre, ya se fue. Permanente escamoteo que no cesa. Que no cesa. Es como intentar abarcar lo impensable. Y en ese imposible desafío estamos. Enganchados. Se fue otra vez. ¿Quién sabe tras qué esta vez? ¿Quién sabe escondido tras qué nuevo dónde? ¿Quién sabe?
 

Delante, sutil peregrinar inacabable, siempre camino por recorrer. Otra vez.
 
 
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Caravana invisible


“Algunos no llaman vida sino
 al disfrutar engañoso de cuanto acaba.”
(Qurân 3, 185)

 



 

A juzgar por las tozudas y arenosas apariencias, nadie diría que en pleno desierto interminable cabe posibilidad alguna de oasis. Los menos escépticos, aún otorgan alguna probabilidad a su espejismo. Sólo quién atravesó esta infinita tierra sin caminos y calmó su sed bebiendo de él, verdaderamente puede decir que sabe y lo conoce. Para el resto, sólo cabe caminar a duras penas entre la sequía y el letargo, año tras año. El peso de la carga, la soledad y el desánimo, así como las desavenencias que nos importunan, la sed y el calor, se acrecientan con los días.

 

La noche que nos devuelve intenso el cansancio, al mismo tiempo, nos abriga y reconforta. Su cielo estrellado, preludio infinito del sueño, nos recuerda nuestra obligada condición viajera, toda vez que se reanude un nuevo y agotador día, soñando imposibles oasis, cuando estemos por fin despiertos. Interminable desierto, inacabable caravana de sueños. En una árida tierra sin caminos, prosigue –viajero- tu espejismo de vida, un viaje sin nadie, sin rumbo, ya sin tiempo y hacia ninguna parte.