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lunes, 20 de agosto de 2012

Entresijos del campo escalar.


“No vemos aquella luz
que nos hace ver.”
(Rabí Iosef Albo)





Así como la denostada alma permea el cuerpo entero y lo sostiene, ve sin ser vista, mora sola y pura en los resquicios más íntimos (sin lugar), no come ni bebe… así, decimos, para calmar al oído, que también permea todo el universo un único campo escalar. A diferencia del alma, el campo escalar puede llegar a conmover (materializar) todo, precisamente porque, en sí mismo, es algo que posee una naturaleza totalmente inconmovible (inmaterial). Nuestra alma, en cambio, fuente misteriosa de nuestro cuerpo, aunque no se mezcla nunca con él, sí se conmueve. El campo escalar, mal que les pese a los ciegos empíricos, retiene “a voluntad” la masa y la luz.

¿Cómo consigue una fuente de masa y luz ser, sin embargo, intangible e invisible? Muy sencillo: con inteligencia. ¿Y qué es la inteligencia? Muy sencillo también: lo que no cambia, pero genera la posibilidad espacio-temporal en la que son posible los cambios. La imposibilidad adimensional que hace posible el encadenamiento interdimensional, es decir, el oculto sendero entre dimensiones, cuya indiferencia hace posible cualquier diferencia. Unidad que, sin dejar de ser una -o precisamente por el mero hecho de serlo-, consigue aparecer múltiple. Inteligentes entresijos del campo escalar. Ahora ya “sabemos” al fin de qué esta lleno el vacío, para poder ser así llenado. Lo que no sabíamos es que el “campo escalar” ya estaba inventado, sólo que con otro nombre técnico un poco más antiguo: Ein Sof.




domingo, 8 de julio de 2012

El hombre imperfecto


“No vivimos sino en un mundo imaginario,
que transcurre dentro de Su imaginación.
Sólo el Ser que imagina imaginar es Real.”
(Abdel Karim Al-Gili)




El hombre dormido, aquel que se sueña despierto, no desea despertar en modo alguno despertar de su sueño, desdeñando aquellos umbrales oníricos que le invitan, a través del símbolo, a despertar a lo Real: el velo, el reflejo de la alberca, el permanente juego de luces y sombras tras la celosía del alma. Distintos órdenes imaginarios que se suceden unos dentro de otros y conviven en simultaneidad, ya que el tiempo no es sino transcurrencia ilusoria.

El encuentro entre lo imaginado (nosotros) y Quien imagina, únicamente tiene lugar en la posibilidad que antecede al instante. En ese encuentro, que no es sino autoconciencia, reflejo, suceden todos los universos. Todo cabe.

Dios se sabe así, Imaginador Imaginado, por primera vez, cada vez que ello ocurre. Y es en aquel entonces soñado donde aquel hombre dormido, sueña que despierta. Y se sabe al fin sueño soñado. Y todo, por vez primera, una y otra vez comienza. Perfecto. Exacto. Simbólico. Como en un sueño.



lunes, 11 de junio de 2012

Cosmic Trip

"Cuando se abren las puertas de la percepción
se nos muestra la realidad tal cual es:
prodigiosa e infinita"
(Aldous Huxley, Perception Doors)





El centro de la Vía Láctea, galaxia a la que “pertenecemos” orbitalmente todos los adscritos al Sistema Solar, es un agujero negro descomunal (cuatro millones de veces la masa de nuestro sol) situado en una zona denominada “Sagitario A”, cuya existencia conocimos –y venimos rastreando (Max Planck Institute)- desde 1992. Curiosamente, Sagitario es la constelación que “gobierna” sobre la península a la que dieron nombre los Íberos.

Dicho agujero quiere zamparse a una nube de hidrógeno y helio (círculo verde), que va aumentando su velocidad para llegar a ser convenientemente digerida por la sima cósmica (aprox. unos 2350 Km/seg y creciendo), originando unas ondas gravitacionales tan intensas que tienen algo inquieto a nuestro diminuto Sol. El pico más alto se espera para mediados del 2013. La digestión de la nube, devuelve alta radiación gamma cuyos efectos se sumarán a la perturbación gravitacional, creando una suerte de efecto dominó del que no hay posible escapatoria y que tiene que ver con la fiebres “X” de nuestra estrella madre.




El actual índice Kp (campo de actividad geomagnética de nuestra ionosfera) está repercutiendo de manera muy significativa en nuestro sistema nervioso y, por ende, en nuestro humor y estado ordinario de conciencia. Y no cabe sino rendirse a este proceso “transformador”, intensificando nuestra actividad meditadora y prestando especial atención a las “imágenes guía” que se forman en nuestro interior.

Investigadores como Persinger (1980) o Broers (2012) se han preocupado en analizar como repercuten los intensos campos electromagnéticos cósmicos sobre toda la compleja dinámica neuroquímica de toda nuestra actividad cerebral. Parece que las remotas supersticiones astrológicas, tan brutalmente desestimadas y ridiculizadas por la ciencia oficial, no iban del todo desencaminadas. Pues, desde el centro de la galaxia, a meditar tocan. Una llamada que va a resultar pero que muy difícil desoír.


Habrá que esperar ya muy poco para ver que da de sí nuestro alucinado “nuevo cerebro”. ¿Distorsiones espacio-temporales, tal vez? ¿Pérdida de contacto con la “realidad ordinaria”? ¿Iluminaciones, experiencias chamánicas y raptos místicos en masa? ¿Quizá nos prohibirán ahora el uso y abuso de nuestros fascinantes neurotransmisores naturales? ¿Nos volveremos ahora seres indiscriminadamente generosos? No sé… pero da miedo pensarlo. Nunca me fié demasiado de los estados alterados de conciencia, a tenor de sus “resacosas” consecuencias: la intransigente realidad regresa, nunca perdona. En todo caso, te deseo corazón un ¡buen viaje!