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domingo, 4 de agosto de 2013

Eugnosia

“Nuestra supervivencia depende de anticipar en nosotros
las acciones, emociones e intenciones de los demás
mediante la experiencia de la intersubjetividad”.
(Carl Gustav Jung, Símbolos del Inconsciente)
 
“Cualquier homínido podría alcanzar un cacahuete.
Más complicado resulta experimentar la autotrascendencia.”
(V.S. Ramanachandrian)





Por lo general, solemos considerar “malo” aquello que, ya sea de manera (bien o mal) intencionada o fortuita, atenta contra nuestros intereses, por variopintos que estos pudieran llegar a ser. Así, la incompetencia de otros es “mala” en cuanto nos perjudica o la sociedad es “mala” cuando es un obstáculo para nuestros objetivos personales. La inteligencia de otros también puede resultar “mala” cuando es usada para superarnos, derrotarnos, privándonos de un beneficio o causándonos un daño.


Son necesarias habilidades como la sintonía (en lo físico), la empatía (en lo emocional) y el diálogo (en lo racional) para alcanzar una completa comunión (espiritual) con el otro. Tras esa serie de habilidades modulares se encuentran las neuronas espejo, que nos permiten convivir e interactuar eficientemente con individuos de nuestra (u otra) especie. Lo cuál, muchas veces resulta perjudicial (malo) para aquellos y aquellas que se ganan la vida detentando posiciones de mando y autoridad en nuestra sociedad.



domingo, 28 de julio de 2013

Vital posibilidad

“Desprovistas de su rutina,
las personas tienden a volverse ansiosas.”
(Sandor Ferenczi)

“Tu energía psíquica de hoy
será la que dé forma al futuro.”
(Abraham Maslow)




De cuando en cuando, aparecen minorías creativas que, cansadas de las mismas rutinas e insatisfechas con las situación actual, buscan unirse a personas afines, con objetivos y valores comunes y forman un grupo en el que concentrar sus energías, información y habilidades para buscar alternativas funcionales de cambio, generando una sinergia de creciente complejidad que cuestione las bases de la lealtad cívica, las maneras de los privilegiados y desafíe el status quo .

Dichos grupos deben ser lo suficientemente pequeños como para pasar desapercibidos y no resultar peligrosos, permitir una intensa interacción personal en la que todos actúen de manera voluntaria y contribuyan al objetivo común con lo mejor de sí mismos. Ello no es posible sin 1) captar recursos y convivir con otros grupos en el exterior, y 2) administrar recursos y funciones en el interior, 3) desarrollando y manteniendo una identidad de propósito y sentido común.

Cada célula comienza por un mínimo de tres individuos que sean capaces de realimentarse mutuamente y crecer desde su cooperación. Dicha cooperación se materializará en reuniones conjuntas en las que la información fluye, donde cada uno sabe claramente qué tiene que hacer y lo hace, en un espacio de armonía capaz de trocar egoísmo ciego en lúcido altruismo.

Cuatro axiomas espirituales bastan como programa ético: 1) Aquello que dañas, te daña; 2) actúa desde tu propio conocimiento y experiencia; 2) eres responsable de tus pensamientos, deseos y actos y 4) constrúyete hasta alcanzar la mejor versión de ti misma, de ti mismo; sé aquello que estás llamado a ser. Allende genes y memes, tales axiomas quizá no te garantizan la vida eterna, pero contribuirán a hacer de tu entorno próximo un lugar más consciente, esto es, más humano. ¿Te apuntas? ¡Busca a otros dos y poneos a trabajar juntos en común unidad!



Sine vera ecclesia

“Mejórate a ti mismo
y habrá un granuja menos en el mundo.”
(Thomas Carlyle)

“Empeñados en ser valiosos a nuestro prójimo,
basta con iniciarse en la larga y solitaria empresa
de perfeccionarnos a nosotros mismos.”
(Robertson Davies)




Prisioneros del espejismo de un desarrollo y progreso infinitos, solemos imaginarnos el futuro viviendo entre mágicos y sofisticados electrodomésticos que nos hagan la vida más fácil, en lugar de conviviendo en una comunidad de seres humanos mejores. Y en la cómoda espera de ese futuro tecnológico pluscuamperfecto, no conformamos en sobrevivir zombificados en una compulsión de consumo ostentoso, espiritualmente atolondrados y atrofiados en nuestro propio ensimismamiento alimentario, productivo, reproductivo y restaurativo, vegetando en manzanas de colmenas urbanas, salpicadas de iglesias y bares donde encontrar algún consuelo espiritual al absurdo vital asumido y un cómodo simulacro de comunidad.


Encorsetada, esclerotizada, abandonada a sí misma, entregada a una inercia avariciosa y explotadora que socava los fundamentos de su propia humanidad, ahora que es más necesario que nunca, nuestra sociedad se resiste a evolucionar y crecer hacia algo mejor. Nadie quiere abandonar sus objetivos e intereses personales en aras al bien común. Desde la conformidad, hemos aceptado la intromisión del caos que nos mantiene aislados, hemos cedido a las fuerzas de la disolución. Bastará de nuevo con que una pequeña minoría creativa de individuos auto-mejorados vuelva a organizarse y comulgar en secreto, semillas de eternidad de las que brotan imperios y los mantienen mientras no olvidan. La élite comienza siempre desde lo más bajo. Sólo desde el abismo del alma se comprende que “sine vera ecclesia, nulla salus est”.




domingo, 27 de enero de 2013

Insolidario clinamen

"¿Quién querría vivir
sin el calor de la amistad?"
(Aristóteles, Etica a Nicómaco)
 
"Quienes se alimentan de la mentira y la hipocresía
ven en la tergiversación y manipulación de la verdad
su última esperanza."
(Inmanuel Kant, Kritik der Urteilskraft)


 
 
 
 
Aquellos que dicen defender el interés común, sólo buscan un espacio político en el que declarar sus guerras y promulgar leyes con las que legitimar su lucro y el reparto impune de prebendas.

La amorosa amistad,  aquella que mantiene en torno a un mismo centro a toda verdadera comunidad, esto es, entre Humanos, es el medio utilitario para lograr alcanzar así a Ennoia, la belleza inteligente que precede necesariamente a la Unidad. Solo el deseo del conocimiento de la Sabiduría otorga el gozo feliz de la serenidad de quien se libera.
 
En lo espiritual no cabe el altruismo más que de un modo aparente. La simpatía es denodadamente intencional. Allí donde algunos presumen así de encender un jardín, en realidad ocultan las perversas intenciones de incendiarlo.
 
Entender lo real obrando en el mundo, encontrar el modo de desterrar los temores y prejuicios que encadenan el alma y, sobre todo, vivir humanamente no es algo que pueda hacerse en soledad. Cuerpos apegados a la necesidad de sobrevivir, a la pobreza y desamparo de una carne marchita, capaz de alentar en sus resquicios más sutiles la alegría y la tristeza de vivir, la serenidad y el dolor, la generosidad y la crueldad. Almas obligadas así a experimentar la libertad de crecer y la solidaria intalación en el mundo.
 
 
 
 

lunes, 14 de enero de 2013

Ex Lux, Dux

"Suele lo infinito
potenciar lo real
en lo finito."
(Jules  Doinel)







Toda vez que la esencia despierta en ti y comienzas tu búsqueda, basta con hacer lo que creas que te llevará a tu meta y, más de una vez, dejarte llevar por el sentido común, sin llegar por ello a atormentarte entre lo que quieres y no debes o debes y no quieres, ni sentirte siquiera protagonista del proceso en el que estás inmerso. Habrá errores: rectifica.

No aceptes mediación alguna entre tu y lo sagrado. Haz de tu vida rito; de la tierra, templo; de tu corazón, centro. Por encima de los desvíos, los tropiezos y las trampas que encuentres, prosigue ecuánime tu camino. Quiera el Eterno que, a su encuentro, reconozcas las bendiciones de todos aquellos que te precedieron y bendigas a su vez, con cantos y llantos, a quienes ya siguen la indeleble estela en tus pasos más certeros.




sábado, 20 de octubre de 2012

Ars Distractoria

"Entretener: acción de distraer a alguien
para impedirle llegar a hacer algo."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Atrofiar: acción de privar a un organismo o célula
de su alimento fundamental
para inhabilitarle de cumplir adecuadamente
aquella función potencial a la que estaba destinado."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Después halló Jesús a aquel hombre paralítico
que había aguardado durante 38 años el descenso del angel
sobre las aguas del estanque de Betesda
y su batir de alas junto sus cinco pórticos,
pero esta vez ya dentro del Templo, y le dijo:
Mira, ahora al fin ves por tí mismo que has sido sanado;
no peques más, para que no te venga alguna cosa peor."
(Juan 5, 14)


 
 
Cuando uno tiene la suerte de visitar el museo municipal de Saint-Germain-en-Laye, puede apreciar en vivo y en directo una de las obras que mejor describen la historia del género humano y que, pese a su elaboración a principios del siglo XVI, aún conserva intacta su vigencia temática. Se trata de “El prestidigitador”, del maestro Ieronimus Bosch.

 
 
En ella se aprecia como la religión institucionalizada, en este caso representada por el dominico ratero que alza sus ojos al cielo, aunque sus diestra mano muestra el rostro de sus verdaderas intenciones, extrae su fuerza vital al iniciado (inclinado y tocado con gorro frigio), hábilmente distraído por las sociedades secretas (lechuza en la cesta). Un perfecto entramado de distracción que sucede a este lado del muro.


 
La autocomplacida dama exotérica creé no distraerse, confundiendo su total extravío de sentimentalismo con una honesta mirada al cielo, forma sutil pero real de distracción. Y los demás se distraen con el espectáculo de la distracción. Solamente dos curiosos personajes -ambos situados en la proximidad al muro- parecen no distraerse, reclamando para sí nuestra atenta mirada: el hombre de negro que destaca tras el autorretrato del pintor -incluso por encima del pretencioso copete del trilero- y el aparentemente bonachón hombrecillo verde, que parece (finge) proteger al único verdaderamente NO distraído de la composición (cuando en realidad le señala y traiciona), y cuyo gesto meditativo lo sitúa del otro lado de la escena: en el Templo recóndito, aquel que, sin duda, conocía de primera mano nuestro boscoso pintor. Esa es la pieza a batir.



Desde el origen de los tiempos (del mismo Tiempo) la historia de la humanidad parece ser una historia macabra fruto tenaz de una tentadora distracción.Una distracción de la que, siempre que nos demos cuenta (tal es el pacto), podemos recuperarnos, retornando a lo que es verdaderamente esencial, volviéndonos hacia el interior, regresando al silencio primordial, al no lugar, allí donde lo Real se oculta y aparece Eterno, para que lo reconozcamos.

 
 
 
 

Los distractores profesionales no han descuidado la oportunidad de pervertir y contaminar este esfuerzo por disolver la cotidiana distracción que nos aleja de lo Real. Así, en nuestros agitados días, la "meditación" se ha pervertido en una práctica que se aleja de la Tradición, convertida y encarcelada en el campo semántico de la "autoayuda" y el “coaching pseudo-espiritual”.

Por doquier se insta al buscador a que renuncie a la posibilidad de toparse con algo sagrado trascendente, so pena de caer en la manipulación "religiosa", instándole a esforzarse -eso sí- por encontrar en vano, en su interior, una forma inmanente de lo sagrado que le resulte más gustosa y diseñada a la medida de su egoico capricho y vanidad: nirvana, éxtasis, conciencia cósmica, liberación...
 
 

 

Sabia maniobra satánica de pervertir la puerta de la meditación trastocándola en distracción, para que así el buscador se aburra y busque "nuevas distracciones" dentro y fuera de sí, pero ¡alejadas de la puerta! Nos vemos, como le ocurría al paralítico del estanque de Betsaida, esperando en vano el batir de alas del ángel para sanarnos: pero sin obtener resultados.
 



Se constata así el amargo descubrimiento de que -Extra Vera Eclessia nulla Salus est- también somos incapaces de apreciar el tejido mágico del emperador. Desesperados, contemplamos indignados como el Eterno desdeña una vez tras otra el esfuerzo de nuestra ofrenda sincera, mientras otros presumen del don de ser elegidos o iniciados. Un Dios así de injusto exige nuestro total escepticismo o, mejor aún, nuestra justa rebelión y venganza: Iustum Necar Reges Impios.
 



Parece que esto de distraerse no es nuevo. Aunque los antiguos no tenían los supremos medios tecnológicos que tenemos ahora, a ellos no les acuciaba el cambio climático, los extraterrestres, el fin del mundo o -peor aún- el temor a padecer los sinsabores de estar inmersos en una crisis eterna. Distracción, distracción, distracción. Entretenimiento. Atrofia...

 
 
 

Vera Ecclesia. Está en tus manos. No lo consientas. Todos los días. A penas veinte minutos. Medita y persevera. No te distraigas. Ese es el pacto. Ese es el pacto... Salus. Hygieia.
 
 
Hygieia.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Otoño tradicional


“¿De qué sirve una oración
pronunciada por un corazón alejado de Dios?”
(Abu Ata al-Iskandari)
 
“Algunos llaman vitalidad en los zombis
a lo que sólo es inercia.”
(Renè Guènon, Carta a R. Schneider)
 
 

 

 

Cualquier acto realizado con el corazón puesto a disposición del Eterno, posee contenido ritual, más allá de cuál sea su forma. Cualquier forma ritual realizada desde el ego es mera impostura, farsa vana. En la intención de la atención reside (anida o no) la Tradición. Lo espiritual no se finge, se vehicula. Tiene lugar en y desde la intimidad con la Inmensidad de la Realidad Única que otorga raíz y da sentido a lo creado.

 
Ha de haber, pues, un compromiso anegoico antes con el contenido que con la forma, incluso allende las formas. Eso significa quizá la quietud silente: un compromiso que, por ser anegoico, no es menor. Muy al contrario, bien puede decirse que sólo esa clase de compromiso es Real, por ser esfuerzo y servicio en Verdad desinteresado. Vaciado de sí. Puro.

 
No cabe pues Tradición impostada. Allí donde se transmite lo que se recibe, no cabe un ápice posible de “metal”, que no es sino “otro nombre” para definir y delimitar las múltiples y extendidas formas que adopta el disfraz de la impostura. Compromiso anegoico entre almas vaciadas que se hacen una: comunidad. Nada que ver con el interés individual en lo grupal, que, por conveniencia y en su delirio pseudo-espiritual, adoptan una máscara tradicional y “pasan el rato”. Allí donde lo “eso” de lo “exo” se convierte en mueca, perversa impostura mal disimulada bajo el torpe disfraz, negocio. 
 
 
El árbol bien atado a la fértil raíz, se libra indolente de la innecesaria hoja caduca. La hoja perenne aún soporta estoica los crudos rigores del invierno. Todo en la naturaleza, también el otoño, posee un carácter tradicional, esto es, antes que nada, oculto y activo, radical, rito. Un libro bien rebelde que, en la medida que se nos revela, habla, se muestra incapaz de callar y así nos deja enSimismados y desegotizados, ad maiorem Dei Gloria.
 
 
 
 
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Lunáticos


“El rezo que espera al sol
es diferente cada mañana.”
(Néfesh Ha’jaim)

“Cuando me levanté para abrir al amado,
ya se había ido.”
(Shir Ha’shirim 5, 6)



Son muchos los que, al considerarla una entelequia, se resisten a creer que alma humana (su alma) cabalga sobre las onduladas olas del tiempo. Así, cuando ésta se halla en la cresta, besa y es besada por el cielo. Más adelante siente, en su descenso, el dolor de la pérdida de su amado. En la base, tocando tierra, sólo queda el consuelo del recuerdo y nostalgia, y un ardiente deseo de volver a remontar. Estos estados descendentes y ascendentes los experimenta el alma de manera recurrente a lo largo del año en momentos muy precisos, tan precisos que podría decirse que poseen una “exactitud lunar”.



Podría incluso establecerse una equiparación entre la “cresta” y el plenilunio, la “caída” y el cuarto menguante, la “nostalgia” y el periodo “sin luna” (luna nueva), y finalmente, entre el anhelo del reencuentro y la “creciente”. Esta montaña rusa anual presenta trece hitos que siempre comienzan en la “primera luna llena de primavera”. Somos, pues, almas lunáticas, atrapadas la cárcel de un trayecto solar. Cárcel que, una vez que se conoce bien, inmediatamente (ipso facto) deja de serlo.



Pese a lo que muchos piensan, el alma humana no es uniforme. Posee cualidades, matices diferenciados. Todos estos matices están sujetos a la triple recurrencia lunar. Es necesario pues un reseteo inicial de estos cuatro matices (en distintos momentos del año): fase mutable. Es necesario que aparezca una clara intencionalidad en cada uno de ellos (también en distintos momentos del año): fase cardinal. Y es necesario (una vez más, en momentos del año distintos) que se intensifique dicha intencionalidad de manera focalizada: fase fija. Sólo resta por desvelar cuáles son esos cuatro matices del alma humana: su bios terrestre, su pathos acuático, su thymos ígneo y su pneuma aéreo.



La clave está en hacer trabajar -a cada instante (ya que cada instante requiere su trabajo específico)- todos estos matices como una sola unidad, y luego juntarse (ser uno) con otros capaces de hacer lo mismo en un solo pulso. Las mismas palabras tendrán mañana un efecto completamente nuevo. El instante no es mero escenario pasivo sino, muy al contrario, nuestro más valioso capital; nuestra vida misma. Vamos, todo es cuestión de relajarse primero (agua lustral), y luego sólo poner un poquito de atención e intención perseverante. Si no eres alguien desalmado, no pierdas la oportunidad… ¿Hace falta decirte más?




viernes, 22 de junio de 2012

Del Alma y sus permanentes batallas


“Circuncidad, pues vuestro corazón, dejando paso al Eterno.
No endurezcáis ya durante más tiempo vuestra cerviz.”
(Deutenonomio 10, 16)

“Caminante, no hay camino.
Se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)





El primer exilio no es sino el de llegar a la vida. Desde el mismo instante del nacimiento, libramos una batalla permanente contra todos nuestros malos instintos[1], que nunca terminan de ser completamente derrotados. Mientras dure nuestra vida, dura la batalla.  La mayor parte de los seres humanos viven engañados creyendo que su vida transcurre entre dos planos separados de realidad: la voluntad divina y la creación de ésta.

Mientras estas “dos realidades” permanecen divididas para nosotros, imaginariamente separadas, esa es la prueba de cómo actúa en también nosotros y se nutre el mal instinto. La madurez significa aceptar que un verdadero soldado está dispuesto a entregar la vida, proyecto de regreso. Decir orgullosos: “Aquí está mi alma, tan pura como cuando me enviaste. La protegí en cada batalla de la guerra. Ese es mi mérito.”

Pobres de aquellos que, quizá sobre emocionados por el saber espiritual, se olvidan de que las lágrimas no sustituyen en modo alguno a los pasos necesarios. No es un camino posible de degustar sin recorrer. Sólo entonces puede el anciano ver desde lejos, ya que fue al moverse físicamente desde el punto de partida como adquirió su Alma (hokma) sabiduría. Sólo así pudieron los oídos escuchar por primera vez, los ojos tener la capacidad de contemplar su rostro y un (único) corazón, ya circuncidado, para saber al fin de qué iba todo esto de morir y nacer.






[1] Yetsé yarrá

jueves, 21 de junio de 2012

Reiteración y Calidad Humana


“El asunto de rectificar las malas cualidades (midot raot)
es aún más grave que las mismas transgresiones de los preceptos.”
(Rab Jaim Vital, Shalei Kadusha 1, 2º portal)


“No se entiende (Binah) al maestro
sino hasta el cuadragésimo año.”
(Maimónides, Guía de Perplejos)









El talón es la zona más baja de nuestro cuerpo. Allí es donde se acumula, sin que nos demos casi cuenta, un alto porcentaje de piel muerta. Descuidados, de un modo autocomplaciente, solemos prestar casi ninguna atención primaria (sensorial) a nuestros usos y vicios cotidianos, minimizándoles, restándoles importancia. Asumimos como “natural” nuestra propia falta total de modales. Creemos que no cabe gravedad en nuestra facilidad de enojo, en nuestra recurrente insolencia, soberbia, altanería, envidia, maledicencia… Que no es para tanto. Vasijas resquebrajadas, devaluados en lo humano, hemos perdido toda sensibilidad, verdadero talón de Aquiles, a nuestras malas cualidades.  No damos el mínimo. Sordos para escuchar, ciegos para ver, paralíticos para actuar: muertos, sin calidad.


¿Qué necesidad existe de volver a repetir lo dicho? Los cuarenta años de travesía del desierto no fueron en vano. Fueron necesarios para preparar al pueblo para recibir ¡por primera vez! la enseñanza. La vasija necesita madurar, restaurar sus fisuras, vaciarse, para ser adecuada. Se riega un árbol con la toda la paciencia requerida, hasta que llega el ansiado día en que la fruta cae “a punto” y por su propio peso. Implorar en justicia, agotadas las fuerzas, cuando todo mérito está perdido, lo que no es sino gratuito.  Israel sediento, ¿cabe mayor recompensa? Ya ves que te traje el agua de la que te hablé. ¿Qué esperas tú para beber hoy? ¿No ves ahora mismo el Sinaí ardiendo?


Solsticio de Verano. Alza su inquieto vuelo la abubilla. Salomón, ¿acaso sabes tú si volverá? Disfruta hoy la bendición de cumplir la responsabilidad de vivir (cumplir) hoy tu propia vida, si no quieres ahogarte en la maldición de dilapidarla hoy en la ebriedad y el entusiasmo de vanos espejismos ajenos, encendiendo fuegos extraños. Eterno significa también ahora, ahora, ahora…





miércoles, 20 de junio de 2012

San Juan y la fogata del gatopardo


“Hasta los dioses se hayan atados a su divinidad.
Únicamente la Necesaria Virtud
permite entonces alcanzar la Verdad.”
(Sócrates de Atenas)

"Al final es un problema moral
que el ser humano aplique o no
aquello que ha aprendido. "
(Carl Gustav Jung, Sueños y memorias)








Nada en exceso. Si siquiera zafarse del exceso mismo, cuando éste sea impuesto por la Necesidad, instancia suma que doblega a la divinidad a los mismos dioses.

A quién es ducho en un arte, hasta el punto de haber alcanzado en él suficiente maestría ¿le cabe alguna posibilidad de hacer mal una obra?

Pudiera darse el caso de que, fingiendo torpeza, salvase con ello la vida de alguien (incluso la propia), toda vez que alguien, tan suficientemente rico como brutal y desaprensivo, hubiese puesto el suficiente precio a la cabeza de cualquier Maestro. Lo que no se puede fingir es la maestría, ni para salvar la vida. Sobre todo cuando ese Arte es la Ética.

Por el testimonio de Sócrates, en la apología que nos consta por Jenofonte, sabemos que pocas personas son más peligrosas que aquellas que, sin saber, se obstinan en el espejismo de saber, aduciendo cuantas “razones” creen suficientes, llegado el caso, incluso la más poderosa de ellas: la fuerza. “Su vanidad es más grande que su miseria.”
No parece muy conveniente (para el deudor) dejar dirimir los asuntos judiciales al acreedor, ni (para el adúltero), dejar sentenciar los asuntos amorosos al despechado. ¿Quién tiene en su mano el disparador de la próxima atrocidad de magnitud global? Confiemos que no sea un seguidor del Príncipe de Lampedusa, convencido de que hay que ponerlo todo patas arriba (teológica, política y geoestratégicamente hablando), para lograr que ¡nada cambie! Alguien se encargará de barrer los treinta años de cenizas. “Mientras hay muerte hay esperanza” y San Juan está a un paso, y Salomé anda cerca. Llámenme agorero, si quieren: rodarán cabezas...








martes, 12 de junio de 2012

Flame


“Hoy en día la  política sigue siendo el arte
de generar situaciones violentas de abuso contra el pueblo
que hagan necesario el uso de los medios de la guerra.”
(Renè Girad, Clausewich en los extremos, 2010)


"El mejor modo de encubrir intervenciones estratégicas
es bajo el paraguas internacional de humanitarismo:
nada tan conmovedor como la tragedia humana.
La defensa de nuestros intereses estratégicos
frente las amenazas de terceros puede llegar a exigirnos,
aunque siempre de un modo encubierto,
el necesario deber de provocarla."
(Enrique A. Besante, Los escollos de Siria, 2012)




Vivimos tiempos de extrema violencia, mitigada por la necesaria distracción que ejercen los medios de comunicación, encargados de mostrar "la realidad" que conviene a los intereses económicos que los sostienen y respaldan, para mejor manipulación y control de la "opinión" y -sobre todo- la "insumisión" popular. El fluido social ha de ser convenientemente canalizado para que sea útil y no se desborde. A no ser que convenga lo contrario, claro.


Carl von Clausewich, estratega clásico de la confrontación moderna, sostenía que la guerra era cualquier acto de fuerza para doblegar la voluntad de nuestro adversario en prevalecimiento de la nuestra. En ella, decía, se ponen en juego tres factores esenciales:


1. El egoismo mezquino de los intereses oligárquicos que sostienen el gobierno.
2. La racionalidad militar para estimar la probabilidad de tomar las mejores decisiones que alteren a conveniencia el cálculo del equilibrio de fuerzas.
3. El odio irracional de los pueblos, que ha de ser potenciado y alimentado hasta alcanzar umbrales de violencia animal.


No hace falta grandes dotes intelectuales para saber cuál de estos tres factores es el más frágil y complicado de manejar, hasta el punto de que se vuelva contra los otros dos. Estamos ante una de esas ocasiones en que la sobre-extensión de la tragedia humana parece conveniente a los intereses de unos pocos, de ahí que resulte, de todo punto, imprescindible, necesaria. ¿Vamos a consentirlo dóciles? El egoismo alimenta el odio y lo gestiona con el cálculo. Comienza el juego. La suerte está echada.






martes, 5 de junio de 2012

Narcosis de rebaño


“La inteligencia del egrégor
no se sitúa en la media comunitaria general
sino en la de sus más bajos integrantes.”
(Gustav Le Bon, Psicología de Masas, 1896)

“Si la razón es el punto medio…
¿entre qué dos extremos?”
(Aristóteles de Atenas, Lógica)
 
“Para mantener la frágil estabilidad social todo lo posible
en la convergencia de catástrofes de las próximas décadas,
será esencial una cuidad gestión del entertaintment.”
 (Zbigniew Brzezinsky, La Era Tecnotrónica, 1973)





Ya no quedan Miguel Ángeles preparados para deteriorar bloques de mármol, Diegos capaces de manchar así una tela, Migueles emborronando folios ni Juan Sebastianes interrumpiendo al silencio. Qué lejos están ya aquellos días en los que el ser humano se sentía creador de su destino y que las ideas, previamente trasformadas en pasión, movían el mundo y lo hacían progresar. Aquel error colectivo ya no tiene fuerza de verdad. Hoy sabemos que la ciencia –como hizo Morfeo en Matrix- nunca prometió la paz o la felicidad, sólo la verdad, la exactitud, el dato. Que las ideas envejecen más pronto que un trend topic. ¿Sabemos? ¿Qué sabemos del Narcan®?

Con las neuronas convertidas en teflón, la vida del infra ser humano actual trascurre entretenida, entre digestión y digestión, ajena a la oscura miseria que le rodea, a la corrupción generalizada y jerarquizada de los “electos” que fingen gobernarle cuando sólo le vampirizan, alimentando de continuo y estratégicamente sus sueños de filias y fobias, pero mesándose los cabellos y rasgándose las vestiduras cuando, bajando la necesaria guardia –como recién le ha ocurrido a la Casa Real y la suprema cabeza de nuestra insigne y sacra Judicatura- se le ven las descaradas mañas (y el culo, de paso). Nada tan valioso como distraer la atención del rebaño, antes de cada “operativo”.

Fascinados por el prefabricado diseño del ensueño, nuestras vidas reales transcurren -y finiquitan- en un segundo plano, ajenas al hediondo proceso de la putrefactio. Y nadie quiere verlo. ¿Quién soy yo, auto proclamado agorero vigía de las postrimerías, apologista ciego, detractor sistemático, para reprochar a nadie su búsqueda desesperanzada de una nueva dosis de su analgésico favorito, en un intento vano por periclitar el sinsentido del dolor, la nausea?

Sin tiempo ya para la liturgia de rasgar el opecarpo, bendito sea el método Gregory. La prisa nos robó el dulce éxtasis de la magia de su flor blanca, violeta o fucsia de tornasolados pétalos. No queda paciencia con que aguardar la alquimia de la pegajosa resina marrón que ofrecía a su curso el exudado blanco y lechoso de su divino latex.

Aquietado así el virus de la mente moderna, verdadero activo tóxico de nuestro siglo, prosigue lento el rito, se restablece el juicio, allí donde es la naturaleza divina quien ostenta la corona y manda. Tiránica serenidad sin nubes. Alzado el telón, se trasparenta al fin el decorado y surge prodigiosa la Conciencia. Exquisita parsimonia. Todo está bien. Conforme a lo legislado, todo en orden. No moverse. No pensar. Suspendidos en "twilight zone", mundo intermedio entre el sueño y la vigilia. Así pasan la mayor parte de los borregos la anécdota de sus miserables vidas, aguardando el sacrificio, listos para el holocausto final. Dichosas las cabras, que aún pueden tirarse al monte...