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miércoles, 14 de agosto de 2013

Amoroso sufrir

"Amor es hijo de Poros y Penia."
(Aristocles de Atenas)

“A través de la expresión emocional del arte,
en la sed del anhelo experimentamos
la gratificadora catarsis.”
(Aristóteles de Atenas)





A través del amor a la herida, secretamos un antídoto reparador que nos sana. Restringir la conciencia del dolor nos anestesia pero también nos robotiza. En necesario ampliar la mirada, aunque duela, y hacer de nuestro dolor perla, sin miedo. Piensa siempre en proporcionar al otro aquello que desearías que el otro pensara para ti. La benevolencia logrará transformar tu ordinario sufrir en una forma de sufrir extraordinaria.

Tras tomar un vaso de agua, justo antes de adentrarse en el periodo de sueño, explicamos con gran detalle en dónde nos encontramos y adónde es que pretendemos llegar, e incluso algo mejor, siempre para bien de todas las partes implicadas, en un estado pleno de benevolencia, para así erradicar aquellas interferencias parásitas de nuestra intuición y recibir así, condensada tras la cuarentena, la información seminal del mejor potencial posible.





lunes, 6 de mayo de 2013

Yasîn


“Habéis reducido el hermoso espectáculo de la vida
en mero juego y distracción donde alimentar vuestras
insaciables belicosidad, vanidad y sed de codicia.”
(Qurân 57, 20)





La escisión dual de la conciencia, error cognitivo transformado en invisible dogma social, ha convertido a la occidental en una peligrosa contra-civilización  ciega. El ancestral viaje de la autoconsciencia, lejos de propiciarnos una visión trascendente, nos mantiene atados a la inconsciencia.

Incapaces de reconocer en los otros lo humano que nos constituye esencialmente, caemos en la trampa de la instrumentalización que, como una suerte de boomerang kármico, termina por deshumanizarnos y sumirnos en la trampa dicotómica de la percepción escindida, separada así de lo real.

Cualquier esfuerzo por resolver, superar, amortiguar, disolver, negar o trascender la angustia existencial que germina de nuestra disociación de la realidad resulta vano. La gracia y belleza reparadoras solo pueden provenir del tenue y dulce perfume de una conciencia unificada.



jueves, 21 de febrero de 2013

La promesa del Kauzar


“La meditación posibilita el trato
con la fuente de la enfermedad,
haciendo posible la cura”.
(Hisham Kabbani, Vademecun)
 
“El médico entretiene al paciente,
mientras la propia vida le cura”.
(Paracelso)

 

 

En la espiral del dolor, que no es otra cosa quizá que nuestra necia resistencia al natural devenir, se encuentra la gradiente física, emocional, mental y espiritual, estas tres últimas, comúnmente identificadas bajo la etiqueta de “sufrimiento”.

 

Basta pues con alinear nuestro focos energéticos (lata’if, chakras, seffirot) en conciencia, desde la misma corriente del ser, recordando que nuestra propia vida (préstamo), por más que nos distraiga la analgesia de la inconsciencia, no es sino una prolongada enfermedad con muy mal pronóstico.



viernes, 21 de septiembre de 2012

Comida magistral en el vegetariano


“Curiosa escalera esta,
en la que nadie sube peldaño
hasta que sitúa (ayuda ascender) a alguien
al mismo del que se partió.”
(Nasruddin)

 

 

 

Desde Juan el Sirio, célebre anacoreta al que interminables consultas de sus seguidores y discípulos no le consintieron vivir en plenitud su vocación de soledad, no resulta nada infrecuente identificar todo el itinerario espiritual por el que atraviesa un ser humano con una escalera, término que en griego se escribe curiosamente klimax. Quizá no existe una oposición más exigente e involuntaria que la que tiene por tribunal al Eterno, ni peor retribuida que la de la eternidad. No es de extrañar la exigua afluencia de candidatos y aspirantes a tan ingrata plaza: la de ser humano.

 

Ser humano parece un asunto fácil, y hasta automático. Nada más alejado de la cruda realidad. La gran mayoría de los aspirante a serlo, mueren –morimos- en el intento, somos tan sólo una posibilidad malograda: algo que pudo haber sido, y no fue. Aquello que prefirió la cómoda certeza de la iniquidad frente a la ardua promesa de nobleza que -la verdadera, la que en modo alguno se otorga por un mero nacimiento en el sitio adecuado- aún se ha de conquistar.
 
 
 
 
 
Parece como si lo humano, lejos de ser cromosómico, fuera así meramente epigenético, esto es, opcional. Y cada vez son menos los que, conformes con su mediocre situación, optan a completarse en lo humano y asumen la necesidad de ausentarse de lo creado en la contemplación de la Verdad de su origen y regresar así a lo fenoménico desde la perspectiva que se adquiere en el Principio mismo. Consideran así que no merece la pena el esfuerzo ni el trabajo personal para recoger al final del camino la quimera de tan incierto fruto. Bendita nos parece, por cómoda, la ausencia de altura, el horizonte asegurado que garantizan las mieles de la abyecta innobleza, amargas pero asequibles, en el anhelo de lo superfluo.
 
 
 
Ignorantes vocacionales como somos, preferimos, a ojos cerrados, el inmediato pan de la vergüenza a tener que esperar los dones que se obtienen del esfuerzo de labrar nuestra generosa tierra. Animados a conformarse con ser animales, incapaces de elevarse siquiera un paso, no vaya a ser que en ese fatídico gesto el Eterno descienda corriendo a nuestro encuentro y se nos complique la cosa.
 
 
Deja, deja. Mejor quedarse así, como estamos, de maestros consumados. Que nosotros ya "cumplimos". Quien venga detrás, que arreé...



sábado, 18 de agosto de 2012

La escalera al trono y el azufaifo


 “Si doy un paso más,
me abrasaré en el Eterno
más tú, tú estás invitado, prosigue.”
(Qurân 53, 14)

"Que el Señor reconozca al Señor en el Señor."
(Ibn Arabí, Tratado de la Unidad)






Quienes vivieron para contarlo a su regreso, confirman que no es posible el ascenso a la divinidad sin que haya amalgama o sin que se dé fusión. La única metáfora que puede ser capaz de entender el ser mezquino y egoísta, para hacerse una mínima idea de este proceso disolutorio, es la de “renuncia a sus deseos”. El viaje espiritual conlleva una suerte de turismo disolvente que, a la postre, dicen que termina por resultar edificante. Arribar la cima solar significa traspasar los ardiente rigores de su corona y penetrar hasta su centro. Superado el límite, arriba es adentro. La realeza es acción, nunca mera pose.


El verano toca a su fin. Purificados, limpios y anhelantes, disfrutamos estos últimos instantes estivales plenos de esperanzas, ideas y proyectos. Sentimos alegría de haber acompañado en su plenitud la marcha solar, y nos disponemos a permanecer también fieles en su necesario declive, recompensados en nuestro esfuerzo por múltiples bendiciones. Semillas que germinarán e irán creciendo en nuestro corazón el resto del ciclo, para entregar en el solsticio de invierno la mayor o menor calidad de sus frutos, o nada.




Devueltos al próximo otoño, a la costumbre y al deseo, recordamos que fuimos creados plenamente sedientos para poder ser así también colmados desde la inagotable plenitud. Sufre sólo quien olvida. La distancia muestra el valor de lo que amamos, la tensión necesaria que hace ese amor posible. Un año más significa todo el refinamiento, toda la apertura, toda la sensibilidad, toda la cercanía que hayas sido capaz de conquistar. A cada instante, si estamos atentos y vigilantes, recobramos la vida para vivirla renovados en cada rostro. No te distraigas en señuelos y atrocidades.


Sigue con precisión tu camino. Así quien escucha tus palabras, observará luego tus pasos y vigilará tus manos, para comprobar cómo retribuyes la confianza y qué guardas realmente dentro. Recuerda siempre en quién eres y lo pactado. Allí donde los ángeles dan un paso atrás, tú aún debes seguir. Prosigue. Prosigue… allí hasta donde tu anhelo alcance.




martes, 24 de julio de 2012

Mycoplasma genitalium

"La Hora ha llegado.
Por doquier las gentes se autodestruirán entre ellos.
 La Corrupción, la violencia y el caos arrasarán la tierra
como una plaga de hambrientas langostas.
No será un proceso corto, durará milenios
y ningún dios tendrá nada que ver..."
(Tablilla de Assurbanipal, Biblioteca de Nínive)

 “El genoma es el software de la vida.”
(Craig Venter)





El centenar de metabolitos de esta diminuta bacteria caben dentro de cualquier simple célula humana. Es algo así como el átomo de hidrogeno de los seres vivos. Ideal para jugar a ser dioses y replicar sus genes en nuestros súper computadores. Con solo 485 genes (582.000 pares de bases) y un único cromosoma apenas guarda secretos para los brillantes investigadores.



Se le podrán hacer todo tipo de perrería al bichito virtual y comprobar cuáles son las que compensa llevar a la práctica (más mortíferas) y cuáles no (eliminan el comercio de fármacos, curando la enfermedad). En rabino de Praga rara vez salía de su laboratorio. Y es que, lo crean o no, la simulación estadística -y su cálculo- está muy cerca de la magia.





Nunca lo reconocieron, pero llevan décadas trasteando con sales conductoras (aluminio, bario, estroncio, titanio…), con resistentes y agresivos filamentos nanotecnológicos autorreplicables, AGN (ácido gliceronucleico). Los eugenésicos nunca se fueron del todo. Agazapados en la sombra, han estado bien activos. Se juraron no volver a fracasar en su empeño de acabar con la chusma agónica, mantenerla dócil y ya lo han conseguido. Hoy pueden alardear sin miedo “veni, vidi, vicci”.



Gracias a la Inteligencia Artificial, la gonorrea y la clamidia vuelven a estar de moda. ¿O era Sodoma y Gomorra? Con tanto nombre raro, se acaba haciendo uno un lío. Una cosa vuelve a esta clara. Como pensó para sus adentros Assurbanipal, al calor de su biblioteca de arcilla: “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”. Yo también tuve una hermosa biblioteca. Con estos avances… ¿Se imaginan si Adolf Hitler levantara la cabeza? ¿Por qué no diseñamos uno nuevo, eso sí, virtual? Nada de insuflar el divino aliento de la vida sobre la cibernética arcilla de ceros y unos. What’s up, Doc?




jueves, 21 de junio de 2012

Reiteración y Calidad Humana


“El asunto de rectificar las malas cualidades (midot raot)
es aún más grave que las mismas transgresiones de los preceptos.”
(Rab Jaim Vital, Shalei Kadusha 1, 2º portal)


“No se entiende (Binah) al maestro
sino hasta el cuadragésimo año.”
(Maimónides, Guía de Perplejos)









El talón es la zona más baja de nuestro cuerpo. Allí es donde se acumula, sin que nos demos casi cuenta, un alto porcentaje de piel muerta. Descuidados, de un modo autocomplaciente, solemos prestar casi ninguna atención primaria (sensorial) a nuestros usos y vicios cotidianos, minimizándoles, restándoles importancia. Asumimos como “natural” nuestra propia falta total de modales. Creemos que no cabe gravedad en nuestra facilidad de enojo, en nuestra recurrente insolencia, soberbia, altanería, envidia, maledicencia… Que no es para tanto. Vasijas resquebrajadas, devaluados en lo humano, hemos perdido toda sensibilidad, verdadero talón de Aquiles, a nuestras malas cualidades.  No damos el mínimo. Sordos para escuchar, ciegos para ver, paralíticos para actuar: muertos, sin calidad.


¿Qué necesidad existe de volver a repetir lo dicho? Los cuarenta años de travesía del desierto no fueron en vano. Fueron necesarios para preparar al pueblo para recibir ¡por primera vez! la enseñanza. La vasija necesita madurar, restaurar sus fisuras, vaciarse, para ser adecuada. Se riega un árbol con la toda la paciencia requerida, hasta que llega el ansiado día en que la fruta cae “a punto” y por su propio peso. Implorar en justicia, agotadas las fuerzas, cuando todo mérito está perdido, lo que no es sino gratuito.  Israel sediento, ¿cabe mayor recompensa? Ya ves que te traje el agua de la que te hablé. ¿Qué esperas tú para beber hoy? ¿No ves ahora mismo el Sinaí ardiendo?


Solsticio de Verano. Alza su inquieto vuelo la abubilla. Salomón, ¿acaso sabes tú si volverá? Disfruta hoy la bendición de cumplir la responsabilidad de vivir (cumplir) hoy tu propia vida, si no quieres ahogarte en la maldición de dilapidarla hoy en la ebriedad y el entusiasmo de vanos espejismos ajenos, encendiendo fuegos extraños. Eterno significa también ahora, ahora, ahora…





domingo, 17 de junio de 2012

Memoria creadora, memoria traidora

“No puso el Eterno dos corazones,
en las entrañas del hombre.”
(Qurân 33, 4)

“Un suspiro (Alma) tu existencia:
sea en tu favor, no en tu contra.”
(Ahmed ben Aliwa)





Silenciosa pero inexorable, a todo ser humano le llega una última hora, aquella en la que habrá de recoger –ya sin excusas- el fruto cierto de sus afanes, que no siempre irá a la par del de sus anhelos. Por más que así nos parezca, ninguna vida es del todo malgastada. “Nunca el tiempo es perdido…” nos recordaba la canción.

Cada pulso testificará ese día, cada respiración será interrogada, cada intención medida, cada pensamiento sopesado. Nada será despreciado o echado en falta. Todo comparecerá aunando la precisión de la víctima, el victimario y los testigos de ambos. Finalizada la obra, la neutralidad está garantizada por la memoria cordial.


Juicio, sentencia y veredicto: todo en un instante radical, preciso como una espada. Sin miedo. Sin deseo. Nadie guardara, toda vez que ella hable, recuerdo de esa memoria -tan traidora como creadora- irremediable. De tanto despreciarlas, nos condenaron las formas, nuestro pecado no fue menor por transcurrir en un sueño de perpetuos renacimientos. Final y comienzo, indicios de eternidad. Ahora que ya estamos muertos, sin miedos ni deseos, trazará el corazón un puente certero sobre el abismo de la memoria. "Nunca el tiempo has perdido..."