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jueves, 10 de octubre de 2013

Contaba el abuelo...

“A menudo la senda que desciende
es el mayor atajo para elevarse.”
(Juan Matus a Castaneda)




Según aprendí de Gurdjieff, nadie puede rezar a Dios hasta que, primero, encuentre su propia alma y, luego, Le descubra en ella. Es un asunto de experiencia y certeza. Todos los dioses mentales, mal que le pese a la escolástica tomista no son sino vacuos ídolos. Pensar sobre Dios no puede traer más que desgracias o, peor aún, religiones.

Muy al contrario de lo que solemos (o nos hacen) creer, el ser humano es manejado por sus pensamientos y se encuentra a merced de ellos, ya que gozan de una mayor autonomía que la de cualquier ser vivo. Sólo quién descubre el modo de acallar los pensamientos que, a diario, le poseen y zarandean, descubre en el silencio interior la Palabra encarnada.


Sólo quién se ha ejercitado y adquirido maestría en el dominio de sus anárquicos y tiránicos pensamientos, “voraces inmortales”, ha descubierto, al fin, su facultad divina. Franqueado el puente hacia la vida, nada vuelve a ser como antes. Ni para quien supo franquearlo, ni para nadie.




miércoles, 9 de octubre de 2013

Grains of sand


“Necesitas ser zorro, para detectar las trampas;
pero también león, para espantar a los lobos.”
(Nicola di Maquiavelo, El Príncipe XVII)
 
“But, Mulder, not everything
is a labyrinth of dark conspiracy,
and not everybody is plotting
to deceive, inveigle and obfuscate
our weak minds.”
(Scully, X-Files)

 
 

Es necesario asumir el escenario de la esfera pública mediática, donde tiene lugar la batalla por el poder sobre la polis, allí donde primero se maquina y luego se practica la estrategia de dominación del prójimo, manteniendo la propicia estructura temida bajo coerción y la superestructura consentida por seducción. Las narrativas que rodean a los dominados desde el nacimiento, favorecen el que “el vulgo” entienda que su condición es destino, y no albergue así, tentación alguna de imaginar rebelarse sino, por el contrario, resignación, normalidad y sentido común, que son las que mejor configuran el actual y rimbombante  espectáculo ideológico de la realidad asumida, bien por miedo, bien por consentimiento.

 
¿Resulta posible escribir y “protagonizar” el propio relato vital? Igual que ningún idiota tiene conciencia de serlo, todos pensamos que somos libres, al menos, de pensar lo que cada uno quiera y de entender, a su manera, la complejidad del mundo… libres en conciencia. Los dispositivos políticos totalitaristas se construyen repitiendo hasta la saciedad eslóganes que sean razonables y favorezcan las agregaciones subalternas y, no digamos, las transversales, allí donde hacer política significa siempre acumular más poder. Quizá basten dos o tres caras –rostros políticos- cuyo discurso enganche con el sentir general de indignación y promueva una simpatía social arrolladora entre el voluble magma de las masas, frente al que no cabe contrapoder ni insurgencia posible: Quien mueve al pueblo (demagogia), mueve el poder.

 
Todos tenemos idéntica capacidad para destruir como para construir, tanto hacia el bien como hacia el mal, inclinarse hacia el grupo más numeroso o, al menos, hacia el más fuerte, en la defensa de los más lícitos intereses: los propios. Ese es nuestro absoluto potencial. Elige, pues, dirección y avanza siguiendo ese péndulo, confiando antes en las propias fuerzas que en las intrigas ajenas, pues, como señalaba con acierto en un ejercicio íntimo de respetabilidad, libertad y decencia, el diplomático y funcionario florentino que corona esta reflexión, “los hombres olvidan antes la muerte de su padre que la pérdida de patrimonio.”



domingo, 8 de septiembre de 2013

Veneno apacible

“Así como nunca se arrebata la oscuridad a los dos mundos,
la oscuridad del alma iniciada, a caballo entre ambos,
majestuosa, silente y sabia, es la oscuridad suprema.”
(Mahmud Shabistari)
 
“Rester soi-même.”
(Michel de Montaigne)

 



 
Quiere nuestro hiperactivo siglo XXI impedirnos seguir siendo nosotros mismos tras la usura de la cronometración vital, allí donde ya no queda tiempo ni para la reflexión sedente ni para la itinerante, aquellas donde se rumian y caminan los pensamientos. En el estrecho lapso de una serie, de una partida de Angry Birds, de un apresurado vistazo por los titulares digitales, el timeline del Twiter o el muro del Facebok, pocos frutos magistrales cabe esperar de esta deslumbrante, vertiginosa y aciaga época. Sin espacio para la reflexión y el silencio, estamos pues abocados a un mundo sin aristas ni artistas.

 
 

Señalaba el maestro Manuel Vicent nuestro actual desinterés por el amanecer que se extiende centelleante sobre el mar, el oro cegador sobre los rastrojos que nos regala la siega de agosto, el que madura en los membrillos por el temido San Martín porcino, el que relumbra al viento en la podredumbre de la hojarasca otoñal, en el sillar románico que enciende el sol a media tarde, el las obras de Klimt y Matisse, en las letras capitulares de los códices de vitela, aquel oro que nos envuelve como una dádiva, al cero por ciento de interés,  en el mosto que fluye al final de la vendimia y que sabe dorar el crepúsculo en la copa que llevamos, ya sabios,  de la mano a nuestros impacientes labios, mientras aguardamos la promesa del brillo solar, que reestrena la vida para nosotros, cada mañana.

 
 

El oro esencial que entrega la mirada serena sobre las “Oras” no es el oro por el que se afanan y pleitean los voraces mercados. Una mirada que verá trocar en nosotros deseos y necesidades artificiosamente construidas por otras quizá más genuinas por las que sí merecerá la pena tu batallar, por las que tendrá sentido y será necesario derrochar el efímero caudal de una vida, agotar el propio camino que crearon, en su solitario andar, tus pasos. Bien mirado ¿cabe mayor codicia que la de marcarse y seguir el propio rumbo, en ese estado de consciencia crepuscular donde las cosas no son sólo posibles o simplemente probables, sino inevitables, necesarias? Aún puedes rescatar tu tiempo de la cadena de la prisa, de la impostura impuesta. Festina lente.
 
 
 

martes, 3 de septiembre de 2013

Acecho a Damasco

“El alma es el rey de la ciudad del hombre.
El intelecto su primer ministro.
El honor y la paciencia sus embajadores.
El amor y el perdón sus generales.”
(Ibn Arabí, Divino Gobierno)

“Cualquier idioma sirve. Cualquier amor.”
(Antonio Gala)



La palabra está reñida con el secreto, así como la erudición con la vivencia. La experiencia intelectual nunca puede ser sustituta del saboreo directo de los misterios. Desde la premisa de la Unidad del Ser resulta pues necesario prevenir sobre el abuso de las prácticas rituales y la estrechez en la interpretación de los distintos textos sagrados que desoyen y desprecian el sentido último tras la letra. Allí donde nuestra tecla impregna la red global y nuestros dones no son sino herramientas para que el conocimiento de la divinidad alcance sin distinción todos los corazones en esta incierta época tecnocrática, para que cualquiera pueda, incluso hoy, amar al Eterno en el otro, a través de una vida errante y desprendida que se consagra a la amada, socorriendo a viudas, desfaciendo entuertos.




Nada comunica tanto como el amor, no hay ley ni tiranía superior a ésta. No cabe coacción alguna en religión. Ante el incrédulo o el escéptico, sólo el Eterno responde. No resulta admisible ninguna otra voz. Prepotente guardián, do quiera que vuelvas la mirada no hallarás otro rostro más integrador que Su Rostro. Reconoce pues, de una vez por todas, la proximidad a tu Maestro y entrega tu vida a la causa suprema, toda vez que liberado, y sólo entonces, seas verdadero dueño de ella. Damasco, ahora que los herejes, aquellos que en el odio equivocaron el camino, acechan tus sagradas puertas, ¿está quizá preparado tu corazón para asimilar en intimidad la poesía de ese bocado de luz pura? Do quiera te lleven, nunca abandones sus cabalgaduras.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Adaptarse o ¡morir!

"Suele perdonárseles la vida
a los que mejor se adaptan."
(Charles Darwin)

"La vida de un verdadero mago
siempre corre verdadero peligro.
Mejor suerte, empero, la cabe a su alma."
(Myrddin Emrys, Memorias)




Desde que puede constatarlo la actual historiografía oficial, ningún hombre que viva en sociedad, inmerso en determinadas relaciones de producción, ya sea como amo o como esclavo, –también hoy- está desprovisto de ideología, una ideología que, adopte la forma que adopte, sirve a la realidad socio-económica dominante. Son escasos quienes, a lo largo de las distintas eras humanas, logran desprenderse del yugo socio-económico ideológico de su época y viven para contarlo. Esos pocos “extra-legiados”, capaces de resetear el sistema bajo el que fueron amaestrados (educación) y empero sobrevivir son quizá los únicos que merecen verdaderamente el apelativo de humanos. Yo, para evitar confusiones y malentendidos perniciosos, prefiero llamarlos magos.

Las clases dominantes, situadas con el beneplácito de las élites extractivas, suelen ser bien conscientes de la necesidad de aggiornamento y “adaptar la ideología” para garantizar así la ahora y siempre conveniente materialización de sus ancestrales intereses. La obsolescencia ideológica perjudica pues peligrosamente la funcionalidad: “Es necesario cambiar cada cierto tiempo algo para que nada de lo importante cambie”. Estos cambios, suelen ir de la mano de las nuevas relaciones de producción. La pujante tecnología, muy alejada del embrión industrial que alumbró en el siglo XVII y dio sus primeros pasos un siglo después, hace necesario un cambio ideológico, ya bautizado como Nuevo Orden Mundial en el área latina o como “New World Order” en el área angloparlante, o como Concilio Vaticano III en los Estados Pontificios.


El mago, de ayer, de hoy y de pasado mañana, debe reconocer la metamorfosis del “nudo” para mantenerse liberado, por lo que “librarse hoy de lo tecnológico” significa “moverse como pez en el agua por lo tecnológico”, para esquivar la “salvaje red mundial” que pretende atraparlo, distraerlo o atrofiarlo. Quién capta el “nudo” bajo el renovado disfraz, entiende cualquier profecía. Te has preguntado alguna vez ¿a quién pertenecen “las ideas, creencias, valores, gustos, fobias y filias” que hoy pueblan tu mente? y ¿por qué trabajas en lo que trabajas? (Si aún trabajas). ¿Qué ideología es la que “te tiene”? ¿A qué predicado estás indisolublemente sujeto? ¿Quién se adueñó, entretuvo y así exprimió el "tes-oro" de tus "oras"?




martes, 20 de agosto de 2013

Tarde o temprano


“No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis...”
(Dídimo Judas Tomás, 5)




Cuando un grupo humano, sociedad o civilización planetaria subsiste asentada sobre un compendio institucionalizado de mentiras, mantenido a la fuerza por un complejo sistema de adoctrinación y dominación industrial-militar, lo más temible para todos aquellos quienes se encuentran a la cabeza de dichos sistemas es la verdad. Una verdad que no puede ser patentada ni oficializada, pero tampoco escondida eternamente ni mucho menos destruida. Todo aquello construido sobre la mentira, por más que ostente el marchamo de ciencia (sin serlo) amenaza ser truncado y “puesto en evidencia”, tarde o temprano, por la verdad.


La historia “oficial” del devenir humano no tiene reparos en reconocer los denodados esfuerzos de aquellos pasados grupos humanos, sociedades o civilizaciones planetarias asentadas sobre un compendio institucionalizado de mentiras por corromper y diluir la verdad, pues, de cuando en cuando, esta tiene la impertinente tozudez de aflorar una y otra vez, allende la ruina dolorosa de los imperios y tantas vidas segadas en nombre de la “mentira oficial” y sus “canónicos textos”.


Tozuda es la verdad, que, siempre (desde el origen de los tiempos) tradicional, se abre camino y preferencia genes sobre memes, descubriendo en los primeros un potencial espiritual capaz de trocar personas corrientes, del montón, por el cultivo del alma, en ángeles y “angelesas”, contrarrestando el hipnótico virus de la “normalidad”. Más, ¿cómo cultivar aquello que, siempre desde la “ciencia oficial”, resulta una perversa entelequia? ¿Quién miente? Dejemos que, como siempre, decida la verdad. ¿Algún candidato a ángel o “angelesa” a la vista, para refutar el dogma?



viernes, 5 de julio de 2013

Erotomaquia

"Gnosis tôn ontôn."
(Pitágoras de Samos)

"Unde malum et quare?"
(Valentín de Alejandría)




Quien conoce, puede. Al resto de seres humanos, frustrados e impacientes frente a su impotencia, sólo les cabe proteger su frágil estabilidad psíquica en una suerte de delirio de poder. La magia, pese a lo que muchos expertos pretenden hacernos creer, se encuentra del lado de los primeros. Su desprestigio sistemático es tan sólo una estrategia disuasoria que pretende proteger y ocultar una ventaja competitiva, vulnerable a la divulgación: la fuente del poder. Es entre los poderosos entre los que se esconde y oculta la verdadera magia. El resto, habrá de conformarse con padecer, en mayor o menor medida, los sutiles o grotescos efectos de la dominación, compensando su cotidiana frustración con distintas formas de evasión o distracción. Quien no tiene el poder, debe “imaginar”, sin embargo, tenerlo. Pues, reiteramos, solo quien conoce, puede. Y quien revela la fuente de su poder, la entrega, esto es, la pierde.




Ello explica la necesidad de camuflar y mantener un estricto disimulo sobre los mecanismos que ponen en marcha y mantienen girando el tiovivo del poder, la necesidad de discreción para impedir, contrarrestar, toda posibilidad de discernimiento de cómo son y funcionan las cosas, esto es, la magia del pragmatismo (dominación) ha de permanecer oculta a la mirada profana (dominados), a tenor de mantener la funcionalidad y eficacia del sortilegio. El ciudadano promedio vive ajeno al encantamiento socio-cultural, disfrazado de normalidad, al que vive sometido, produciendo y consumiendo (dos formas alternativas de un mismo ser consumido). Su certeza ilusoria le resulta mucho más digerible que el terrible tormento de la incertidumbre. Sólo una minoría afronta la responsabilidad de mantener a la audiencia atenta al ficticio espectáculo, accionando los resortes del apurva tras las bambalinas (o las cortinas, como el mago de Oz).




Es a estos últimos a quienes dirigimos la esencia acroamática de nuestra instrucción, aquella que aparece nítidamente descrita entre líneas, con el fin de mantener los privilegios de la élite explotadora lejos (a salvo) de la curiosa voracidad de la chusma explotada. Para ello resulta necesario prescindir del confuso e intencionalmente desacreditado término “magia” por otro mucho más afín al ámbito empírico de las ciencias psico-sociales: “demagogia”. La verdadera demagogia es la que no se nota, la que consigue desacreditar al adversario al conseguir más raudamente etiquetarlo ante la opinión pública de “demagogo” o aquella que disfraza los conjuros de antaño bajo la actual jerga legislativa. La agilidad es siempre un grado y parece que siguen siendo válidos y vigentes aquellos asertos que defienden que 1) la mejor estrategia de defensa es un buen ataque preventivo y 2) que nunca se esconde mejor la trampa que bajo el monopolio de factura de la ley. Al igual que ocurre actualmente con la ciencia y la técnica, la clave de la legitimidad radica en disponer de artificios con los que proteger la ventaja (patente) e ir (tratar de ir) siempre un paso por delante del enemigo. Prebendas del privilegio de legislar.



viernes, 14 de junio de 2013

Voraces dominaciones

"Limitado es tu poder, ya que,
aunque puedes hacer lo que quieres,
no puedes no querer lo que quieres."
(Arthur Shopenhauer)




Cercados. Sin salida. Agotados a volver sobre el mismo punto de partida, sin el menor progreso. Detenidos. ¿Qué ganamos, entonces, al ampliar siquiera un tanto la consciencia? Trascender nuestra limitada y rancia visión del aquí y ahora, recuperar la visión fresca del presente. Estar ahí. Darse cuenta de lo idiota que somos e inmediatamente comenzar a reír. Salir de la propia trampa del ensimismamiento.


Independientemente de la etiqueta con la que tratemos de cercar lo eterno, allí donde lo secular ha tratado de confundir la devoción con la superchería, es necesario reformular (o rescatar) el símbolo misterioso frente a las discursivas palabras que pretenden agotarlo. Es posible aún mostrar devoción por un amor transhumano que, pese a los ingentes esfuerzos de teólogos y escépticos, no ha muerto, ni puede morir porque en sí mismo conlleva la potencia transformadora de la vida.


Allí donde intuimos nuestro potencial humano, el perfeccionamiento de uno mismo, el interés por perfeccionar la propia alma, es quizá la más bella forma de devoción que cabe imaginar y realizar. La semilla despliega todo su potencial paso a paso, a tientas, pero intuyendo de alguna forma su estado pleno. Revolución silenciosa que sucede en nuestra conciencia, morir y renacer, sin apenas darnos cuenta. Transformación que, gracias a Dios y quizá a nuestro pesar, ocurre sola. Toda vez que llegamos a ser lo que somos, somos entonces el mismo camino, la verdad y la vida.



lunes, 6 de mayo de 2013

Yasîn


“Habéis reducido el hermoso espectáculo de la vida
en mero juego y distracción donde alimentar vuestras
insaciables belicosidad, vanidad y sed de codicia.”
(Qurân 57, 20)





La escisión dual de la conciencia, error cognitivo transformado en invisible dogma social, ha convertido a la occidental en una peligrosa contra-civilización  ciega. El ancestral viaje de la autoconsciencia, lejos de propiciarnos una visión trascendente, nos mantiene atados a la inconsciencia.

Incapaces de reconocer en los otros lo humano que nos constituye esencialmente, caemos en la trampa de la instrumentalización que, como una suerte de boomerang kármico, termina por deshumanizarnos y sumirnos en la trampa dicotómica de la percepción escindida, separada así de lo real.

Cualquier esfuerzo por resolver, superar, amortiguar, disolver, negar o trascender la angustia existencial que germina de nuestra disociación de la realidad resulta vano. La gracia y belleza reparadoras solo pueden provenir del tenue y dulce perfume de una conciencia unificada.



sábado, 2 de marzo de 2013

Dominar la jerga


“De la perversa la seducción del extravío
preserva el amor a la verdad.”
(II Tesalonicenses 2,10)





Tan incapaz de contrarrestar las posiciones enemigas como de enaltecer las propias, con la imaginación reseca de ideas, las neuronas marchitas y el corazón inerte, el ciudadano medio contempla con total apatía su derrota, sin atisbar en el horizonte el esperanzador estandarte de un nuevo liderazgo que proporcione alternativa al ineficiente, corrompido y endiosado actual, que, tristemente, ya  conoce de manera sobrada.


Los valores y consignas han sido tan extorsionados y desplazados de su primigenio sentido, para lograr acomodarlos a la realidad cambiante y seguir ocultando el dominio que desde siempre ha pesado sobre los dominados, que terminan por significar lo contrario. Allí donde dice “panacea” uno termina por beber arsénico.


Con una velocidad muy próxima a la de la luz, los masivos agujeros negros, uno de los acontecimientos más luminosos que suceden en el centro de las galaxias (también de la nuestra) giran ¿indiferentes? desde el comienzo mismo de los tiempos. Las reses de hoy terminarán por ser los carniceros del mañana.




jueves, 28 de febrero de 2013

Simpática ascesis

"La calidad de la obra resulta proporcional
a la calidad (intrínseca y colaborativa)
de los obreros intervinientes."
(Aristóteles, Política)

"La excelencia (virtud) no es tanto 
fruto de un acto
como de un hábito."
(Aristóteles, Política)




Independientemente de su virulencia y cuantía, las manifestaciones populares que reivindican intereses particulares y prebendas sectoriales, sólo sirven al mejor reforzamiento y consolidación del actual sistema opresivo que, a tal fin, las controla, tolera (y en secreto promueve). Cualquier propuesta soberanista o emancipadora (auto-liberadora) que pretenda expresarse en público, sin ser inmediatamente desacreditada o ridiculizada, debe sustentarse en un sólido (aristotélico) entramado argumental, si pretende socavar el dogma actual del egocentrismo que promueve (impone) la autoridad del capital sobre el Estado.

La auto-liberación ha de establecerse así primero en lo intelectual (volitivo, ético y estético), en cuanto ascesis (esfuerzo), pero, sobre todo en lo convivencial (praxis de lo anterior), en cuanto a servicio desinteresado, esto es, interesado en el bien común: soberanía grupal (cáritas).





Lo que siempre ha permitido al sistema (injusto de dominación) prescindir de lo obsoleto (ideas, formas, instituciones, personas...) e incorporar aquello nuevo que le sea menester, para continuar mimetizándose conforme al signo de los tiempos y perpetuarse bajo el disfraz de un renovado (revolucionario, innovador, tecnológico) aggiornamento ha sido la gran calidad de los altos funcionarios que discretamente se agazapan en la sombra, trazando agendas y argumentarios con los que entontecer y apaciguar a la infantilizada plebe.

No resulta posible acabar con el enemigo sino mimetizándose en su propio terreno. La virtud heroica requiere de un intenso y prologado combate interior, donde la verdad que somos se defiende en tanto y cuanto se oculta bajo una máscara profana. Cualquier combate exterior (por pacífico y cívico que sea) es útil a la causa que se combate. La historia oficial y esotérica desborda en propedéuticos ejemplos que no conviene recordar, "hn to pan"...




Diathésima cathedra


“Petrus romanus,
qui pascet oves in multis tribulationibus,
quibus transactis civitas septicollis diruetur
et ludex tremendus iudicabit populum suum.
Finis.”
(Malaquías de Armagh)


“Nec necesse habetis ut aliquis doceat vos,
unctio eius docet vos de ómnibus”
(I Juan 2, 27)




Toda institución jerarquizada se caracteriza por un antes y un después operativo, que, para evitar frecuentes confusiones (usurpaciones), ha de ir acompañado de distinciones, símbolos y prebendas que garanticen el “natural” curso de honores.


El emeritazgo permite así seguir gozando de todos los previos privilegios pero sin responsabilidad, por eso es el más alto rango de cualquier escalafón, pues proporciona una cualidad cuasi divina, acorde a la cantidad del caudal que continua siendo convenientemente usurpada, otorgando a la persona afortunada una muy deseable venerabilidad que ya no requiere rendir "abajo" ninguna clase de cuentos y cuentas. Pero ¿y arriba? ¿Reconoce el ministerio petrino alguna clase de Magisterio?


Hay una plaza vacante en la “Construcción Suma de Puentes” entre aquellos mundos trashumanos y el nuestro. Urge, pues, su ocupación inmediata, a fin de que se restablezca el comercio y fluya la “especie”. En lo posible, absténganse cotidianos simuladores y asiduos farsantes.