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sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Dónde estás?


“Es necesario construir cada instante
de manera totalmente consciente.”
(Akiva ben Ioseph, Sepher Ietzirá)

 


La ubicación física y la espiritual se encuentran en el ámbito temporal. Bien mirado, el cuándo lo es todo. Es difícil encontrar a un ser humano insensible al paso de su tiempo y al enigma vital que reanima y nos desafía a descifrarlo y realizarlo de manera auténtica, aunque sólo sea un milímetro más cerca del corazón. Siquiera una micra.


 
 
 

La cárcel del simulacro


“Si tus intereses se entremezclan con los de tu enemigo
el riesgo de confrontación disminuye:
si vis pacem, comercia.”
(Inmanuel Kant, La paz perpetua)

 
 

A través de su magia divergente, las palabras nos otorgan explorar las antípodas de la experiencia y, sin apenas darnos cuenta, consiguen alejarnos de lo real y violentar en secreto sus leyes. Todo en el lenguaje es ficción. Distraídos por una interminable secuela de mundos fantásticos, no queda ya tiempo para tomar conciencia de nuestro poder imaginal. Mientras algunos pocos se ocupan creando lo real, otros malgastan su vida en huir en los laberintos virtuales de lo posible, perdidos en pasados y futuros que no tuvieron ni tendrán lugar. Todo, con tal de evitar enfrentarse al prodigioso y renovado milagro del instante real. Seguros en la simulación del pensamiento, ignorando sus tremendos riesgos.
 
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Egocentramiento


“Impregnado,
como lana en la lluvia.”
(Ibn Arabí)

"Allí donde esté tu pensamiento
es precisamente donde tú estás,
todo tu ser está allí,"
(Israel Ben Eliezer)

 

 
Para vivir una vida plena, en primer lugar necesitamos someter la mirada que se haya totalmente atrapada en el ego, dejar lugar, espacio.


En el equilibrio reside la clave de la adecuada rectificación, la supresión de la auto importancia desmedida que nos desequilibra e incapacita para alcanzar la plenitud y, desde ella, la apertura del corazón que hace posible la relación, la entrega íntima.

 

La soledad nos ata, nos hunde y nos ciega. Es necesario salir de nosotros mismos, reconocer y reconocernos como uno en el otro. Anquilosados en el ego no somos nada pese a creernos el todo. Enfermamos.

 
La búsqueda del equilibrio es una tarea clave en un momento clave, allí donde la humildad nos permite reconocer que nada de lo que recibimos nos pertenece. Que somos abundantes, precisamente en la medida que no somos. Recuenta, que ha llegado el momento del repaso final. En la inminencia de prueba, haz camino. Mejor aún, danza, de manera que tu vida dé los frutos esenciales esperados.