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domingo, 13 de octubre de 2013

Sombras otoñales

“Ni astros, ni infiernos.
Todo es producido por
el Espíritu en nosotros.”
(Paracelso)

“Todo vencedor se sabe fraude.”
(Alejandro Magno)





¿Cuánto dura un sueño? En realidad, siempre que hay vocación real, no hay prisión que valga. ¿Cómo conseguiste si no guardar y resumir todos tus años pasados, el tapiz de toda una vida, en la estrechez de este mínimo y fugaz instante? Quizá tu fuiste el único tejedor de la red ensueños que hoy te aprisiona. Nadie sino tú sembró este sufrimiento -que ahora te atenaza- en ti. Tuya fue la firme decisión de abandonarte al sortilegio y servidumbre de una nueva pócima. ¿Quién si no tú eligió y adoptó el disfraz que ahora llamas deteriorado cuerpo?

¿Cabe mayor misericordia que la de regalarte un nuevo comienzo, una vida sin pasado ni futuro, una octava más alta, tras el equinoccio de cada instante? ¿Cómo explicarles nada de esto a los que labran la tierra con la mirada gacha? De despertar en despertar, no habrá ningún tirano pensamiento que pueda debilitarte. Hojas marchitas, incapaces ya de lastrar la radical labor de la otoñal savia, toda vez que fue descubierta su naturaleza. Despertado el genio de su sueño, regresan fuegos fatuos y fantasmas al engañoso pantano de la esperanza y comienza la magia. ¡No te extravíen las formas!



miércoles, 9 de octubre de 2013

Grains of sand


“Necesitas ser zorro, para detectar las trampas;
pero también león, para espantar a los lobos.”
(Nicola di Maquiavelo, El Príncipe XVII)
 
“But, Mulder, not everything
is a labyrinth of dark conspiracy,
and not everybody is plotting
to deceive, inveigle and obfuscate
our weak minds.”
(Scully, X-Files)

 
 

Es necesario asumir el escenario de la esfera pública mediática, donde tiene lugar la batalla por el poder sobre la polis, allí donde primero se maquina y luego se practica la estrategia de dominación del prójimo, manteniendo la propicia estructura temida bajo coerción y la superestructura consentida por seducción. Las narrativas que rodean a los dominados desde el nacimiento, favorecen el que “el vulgo” entienda que su condición es destino, y no albergue así, tentación alguna de imaginar rebelarse sino, por el contrario, resignación, normalidad y sentido común, que son las que mejor configuran el actual y rimbombante  espectáculo ideológico de la realidad asumida, bien por miedo, bien por consentimiento.

 
¿Resulta posible escribir y “protagonizar” el propio relato vital? Igual que ningún idiota tiene conciencia de serlo, todos pensamos que somos libres, al menos, de pensar lo que cada uno quiera y de entender, a su manera, la complejidad del mundo… libres en conciencia. Los dispositivos políticos totalitaristas se construyen repitiendo hasta la saciedad eslóganes que sean razonables y favorezcan las agregaciones subalternas y, no digamos, las transversales, allí donde hacer política significa siempre acumular más poder. Quizá basten dos o tres caras –rostros políticos- cuyo discurso enganche con el sentir general de indignación y promueva una simpatía social arrolladora entre el voluble magma de las masas, frente al que no cabe contrapoder ni insurgencia posible: Quien mueve al pueblo (demagogia), mueve el poder.

 
Todos tenemos idéntica capacidad para destruir como para construir, tanto hacia el bien como hacia el mal, inclinarse hacia el grupo más numeroso o, al menos, hacia el más fuerte, en la defensa de los más lícitos intereses: los propios. Ese es nuestro absoluto potencial. Elige, pues, dirección y avanza siguiendo ese péndulo, confiando antes en las propias fuerzas que en las intrigas ajenas, pues, como señalaba con acierto en un ejercicio íntimo de respetabilidad, libertad y decencia, el diplomático y funcionario florentino que corona esta reflexión, “los hombres olvidan antes la muerte de su padre que la pérdida de patrimonio.”



martes, 1 de octubre de 2013

Entertaiment... and beyond


“En aquel tiempo que os tocare transitar
habréis de ser Santos.”
(Levítico 19,2)
 
“No hay cielo, reino o infierno
en el que no resplandezca Su Gloria.”
(Moisés de León, Sefer Harimmon)

 

 

 
 
En la convaleciente Europa relativista, ya sin identidad cultural ni política, el agónico baluarte del Arte Real ya no es ni de lejos una sociedad unitaria, ni en su estructura de múltiples obediencias rivales (6 o 7 redes de logias que aceptan una autoridad común, las cuales, desdiciendo el mito de una “fraternidad” que ya no es sino “complicidad”, andan cada dos por tres a la greña), ni en su polimorfa doctrina, dispersada y confundida en innumerables y variopintos ritos laicos de vigor descafeinado y simbolismo un tanto deslucido, espacios que, a duras penas, alcanzan la categoría de think-tank.

A día de hoy, se mantiene el mismo “pastiche” ideológico que, en siglos pasados, otorgó prevalencia a la burguesía mercantil frente a la aristocracia de sangre: arribistas a la búsqueda de entablar “buenos contactos”, hacer “mejores negocios” y, desde una miopía intelectual y mediocridad cultural hoy tan generalizadas, lograr tocar el ansiado cielo del “stablishment”, sin aportar nada de valor a cambio. Un proyecto, pues, donde todos restan y nadie suma, resulta inviable a corto plazo y rezuma más mezquina modernidad que  “aroma de misterio”.


 
 
Muy por encima de la degenerada sodalidad burguesa de capa caída, la aristocracia económica se organiza desde hace más de medio siglo en sociedades elitistas que son las que deciden el futuro político, económico y cultural global, diseñando y planificando al detalle cómo se establecerán los nuevos equilibrios geopolíticos, cuál será la ubicación de las plantas de producción y las amañadas reglas del juego especulativo y económico, así como las próximas modalidades de “entertainment” a promover. Mientras tanto, por debajo, las ONGs, ocupan la máscara del espacio caritativo de manera igualmente inefectiva, pero que, al carecer de lastres sectarios o prejuicios conspiratorios, resultan mucho más prestigiosa para las masas.

El resultado es que la inercia de los Maestros de Obra influye poco o nada en el orden mundial, pues carecen de iniciativa y les resulta muy complicado tener que superar su propia crisis estructural y de valores, mientras la aristocracia de sangre, mucho más cohesionada, resiste mejor que nunca tras las bambalinas digitales de la deep web, y ha descubierto y testeado las bondades de los indecapitables mercados globales de la mundialización. ¿Quién sabe si, en ese limo actual de inerme desolación, “tinieblas y cenizas”, reverdecerá con ímpetu renovado, la verdadera Acacia, fraternal -por espiritual- de antaño frente al demoledor business? Mucho me temo que los pragmáticos gurús actuales del Club Bilderberg, poco dados al romanticismo, han relegado a la antaño escuela de virtud a un tolerado y distractor “entertainment”.
 
 
 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Aflicción de Espíritu


“Aquello que fue, ya es;
y lo que ha de ser, fue ya;
restaura el Eterno lo transcurrido.”
(Eclesiastés 3,15)
 
“Quien añade ciencia, añade dolor.”
(Eclesiastés 1,18b)
 

 

En vano se afanan los distraídos. Alegrémonos. Empleemos la cuota de vida asignada en hacer el bien. Comamos, bebamos y gocemos del deber cumplido, toda vez que descubramos en el corazón, todo a su tiempo, el inconfundible sabor de la eternidad.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Subhumana sublimidad


“Vosotros sois dioses,
hijos todos del Altísimo.”
(Salmo 82, 6)
 
“Dioses sois.”
(Juan 10, 34)

 

 

Todo aquel humano que tiene autoridad para juzgar y decidir sobre la vida de otros seres humanos puede ser considerado un dios, quizá un dios mortal, si se quiere, tangible, sudoroso, defecante, hediondo a la putrición, pero al fin de al cabo un verdadero dios. Un dios que ciertamente habrá de dar cuenta sobre la bondad de sus actos y la imparcialidad de sus juicios, sopesamientos y decisiones ante el Tribunal de un Dios sobrehumano mayor en el que, tal vez, sabedores de su subhumana condición y a “juzgar” por el triste espectáculo actual que brindan a la concurrencia mediática, quizá ya no creen. Su facultad y poderes los obtuvieron vía oposición o, en el caso de los gobernantes, vía impostura electoral. No hubo fermento espiritual. Nuestras laicas sociedades no lo consentirían, pese a que el actual juramento supra verbum admita aún la concesión del premio o la demanda tan incondicionalmente divinos. Mucho más espabilados… qui salvandos, salvatis sestertis.


Queda así postergado el contacto con la Justicia última en la evanescente etapa post-mortem que se presume a todo mortal que crea en las versiones religiosas vigentes, toda vez que la manzana, si bien nos abrió los ojos a la propia desnudez, nos privó de aquella cualidad divina de la que gozábamos de fábrica, como magistrados, modelados a imagen y semejanza del Orbis Factor y neumáticos por Su divina gracia. Quizá la astucia serpentina haya estafado también a los prestigiosos nuevos autoproclamados diosecillos, incapaces de saber gobernarse a sí mismos. Lo regio ha caído en desgracia, dado que son pocos los que tienen la capacidad de salir, haciendo rodar la piedra. Simples sepulcros “tuneados” pusilánimes, que deben toda su autoridad administrativa a la facultad memorística o al dócil voto de aquellos cerditos llorones arrodillados ante el dictamen de su insaciable estómago, que saben mentir con “bellas acciones y nobles arrebatos” mediante los que aparentar lo sublime e impostar así su máscara temible, haciendo resonar su vacua grandilocuencia: ¡Regulos tremendae maiestatis! pletóricos de argumentos “químicos” pero maldita sea su poca “gracia”. Precaria su realeza.
 
 
 

Nihil Obstat


“Quien camina en la noche, tropieza,
toda vez que no encuentra luz en sí.”
(Juan 11,10)
 
“Conviene que uno muera por su pueblo
y no que el Imperio destruya toda la nación.”
(Yosef bar Kayafa, Pragmatismo Saduceo)

 

 

Nadie suele divulgar ninguna información que atente contra su propio interés. Así quiere el sentido común y la judicatura consentir que cualquiera mienta de modo descarado siempre que sea en pos de su propia defensa. Mas sutil resulta aquella mentira noble, que sustenta incólumes los tóxicos cimientos de nuestra sociedad, nos mantiene estupidizados, dóciles, acríticos y agota toda nuestra preciosa atención hasta que, si pese a todo aún llegamos al periodo senil, sea la demencia o el Alzheimer los que nos mantengan inofensivos hasta el final. Quizá por eso resulten tan anecdóticos en la actualidad los casos de sedición no programada. Libertad, sí, pero, si sabemos bien lo que conviene a nuestra sensibilidad y consciencia, siempre dentro del establecido orden constitucional.


Dicho lo cual, si aún deseas lograr adentrarte en el futuro sin la rémora del “sistema”, cultiva tu inteligencia, preserva toda tu atención en la huida, aborrece siempre del miedo-ambiente y busca tu refugio en un ambiente apacible, pacificador, libre de tóxicos. Nadie asegura que llegarás a la meta, ni siquiera si saldrás vivo de la aventura, pero atrrévete a sentir qué se siente cuando tienes la certeza de haber encontrado al fin el camino, tu indiviso camino, aquel en el que cada paso, cada gesto, cada amanecer, cada atardecer cobra sentido. Alimenta tu conciencia con aquellas percepciones sensoriales de las que pretendieron enajenarte quienes causaron tu insuficiencia y, a sabiendas, arbitrariamente te condenaron a vagar por el laberinto del sinsentido, por un módico precio impositivo, y te negaron obtener gratis “el pan nuestro de cada día”. Encuentra a la hija de Minos y su benefactor hilo.


martes, 27 de agosto de 2013

Líbranos

“Feror ego veluti sine nauta navis,
ut per vias aeris vaga fertur avis;
non me tenent vincula, non me tenet clavis,
quero mihi similes et adiungor pravis.”
(Cármina Burana, Arder interior)

“Al igual que el tornasolado plumaje del pavo real
lo sagrado encierra infinitas aproximaciones
y sentidos.”
(Escoto de Erígena)




Si la muerte supone el fin de la imaginación, ¿quién habría entonces de imaginarla? Si nuestra vida es soñada puntualmente por lo Eterno, ¿cabe finiquitarla en el despertar de lo divino? Por el contrario, ¿no temerán los dioses soñados desvanecerse con nuestro despertar y buscan por todos los medios un onírico perpetuarse, distrayéndonos de ese afán con su persuasivo comercio? Entre los intersticios de los bytes y los pixels, crecen imanes espejos, que, vestigios del futuro, elocuentes huellas que no necesitan de blog alguno para expresarse. Las llaves y puertas que separan universos son bien diminutas.


La magia es distracción. Aburre y toda la magia se desvanecerá al instante. Hemos de lograr distraer a la gente de sí misma, de su ropa, de su incomodidad, de sus recuerdos tristes y preocupaciones, del temor a la muerte, hasta hacer que estallen y desaparezcan. Atrapar la atención en un sueño de palabras. Todo comienza con un anzuelo de letras engarzadas, allí donde el post transmite el mensaje con la misma fidelidad que lo ignora. Quizá esa fiel ignorancia es la que nos embruja y atrapa el alma. Sin el encanto de la inocencia impostada, todo lo demás resulta inútil. Sin magia, nadie se libra.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Aparato ideológico

“Toda religión cae cuando lo hace el Estado que la sustenta.”
(Karl Marx)

"Agotadas las vías del aparato idelógico,
entran en juego las del aparato represivo del Estado."
(Louis Althusser)

 

 
 
Como conocen muy sobradamente y, por desgracia, en propia carne los “Hermanos musulmanes” de Egipto, Persia y Suria, el culto organizado sólo es posible cuando previamente se haya garantizado un determinado estado de cosas. Dado así (establecido, estructurado y bien consolidado) dicho estado, se fabrica luego a medida el correspondiente culto como sostén ideológico (perpetuador) del mismo. La religión no nace, pues, de una experiencia individual de la divinidad, sino como una necesidad técnica (artificiosa) del Estado. Cuando el estado alcanza tal grado de corrupción que ya ni se molesta en alimentar el velo sobre su propia mentira, la religión -laicista, en este caso-, se desvanece por su propia irrealidad, abandonando la fantasmagoría sus ruinas.

¿Cuál será el Estado capaz de consolidarse y propiciar la nueva religión a medida en el siempre misterioso Egipto? El del Nuevo Orden Mundial. ¿Qué nombre recibirán los adeptos a la nueva religión emergente? Tecnocratianos de la Estricta Observancia, bajo el acróstico T.E.O. Alabado sea el nanosegundo, bendito por siempre el Terabyte, perdónanos los bitcoins . Así pues, vayan reseteando sus almas los precavidos, ya sea por las cobardes buenas o por la drónica fuerza de las armas. ¿Dónde ubicarán su nueva sede el Colegio de Vates? ¡Buena pregunta! Lo que si que podemos aventurar es que sus miembros serán ungidos y consagrados con “aceite de piedra”. El negro sustituye al púrpura, como color de moda en lo eclesiástico. ¡Buenos tiempos (siempre), los de mudanza, para los preclaros jesuitas!


sábado, 17 de agosto de 2013

¿Enemigos del Islam?

“Escondidos tras los ecos de palabras vacías,
no sucumbáis a la fuerza de la costumbre.
Sed lámparas encendidas con aceite real.”
(Yekutiel ben Isaac)





Someterse a la verdad no significa confundir esta verdad con ninguna de la formas en las que dicha verdad se expresa y no digamos ya con ninguna de las interpretaciones que, de tales formas, pueda haber sido realizada en el pasado, en el presente ni en el futuro. Allí donde lo real se revela diverso, la rigidez y el monolitismo significan alejamiento. Es la diversidad una perenne invitación al encuentro desde la fraterna irrealidad que somos, desde nuestro reconocimiento como evanescentes reflejos, destellos que no se aferran ni tratan de permanecer en la mágica iridiscencia del aquella superficie espejada que les otorga pasajera forma.


Someterse a una verdad inasible es renunciar a dejar huella, llamar a todas las criaturas a despertar una conciencia de precaria vacuidad. Un despertar que involucra la simultaneidad de todos, de todo en el desvanecimiento ante lo real. Inútiles aquellas palabras que encienden el recuerdo de la ausencia, que impregnadas de su perfume, no hacen sino volver mucho más denso el innecesario velo. ¿Qué necesidad tiene de protección lo real? ¿Quién cree posible protegerse de lo real? ¿Quién se cree con derecho a acallar con palabras su silenciosa voz? ¿Quién se interpone? ¿Qué puede ser más necesario? ¿Quién osará negar que esto fue escrito y leído? ¿Quién recordará haberse distraído, haber olvidado, una vez más, someterse a lo real?



domingo, 7 de julio de 2013

Metadatos

“Más a menudo de lo que pensamos
los contrarios trabajan juntos en connivencia
y unidad de propósito.”
(Rumi)

“¡Necesitamos un traidor!”
(Anónimo, Última cena)




Si llegáramos a tomar conciencia del modo en que nuestras presuposiciones condicionan y distorsionan el cómo percibimos la realidad, dicha realidad se vería radicalmente transformada al tiempo que la mayor parte de nuestras actuales certezas –si no todas- caerían fulminadas. El modo práctico de tomar “dicha conciencia” ha sido transmitido como el testigo en una carrera de relevo desde los orígenes de la humanidad, de generación en generación, con la pericia y cautelas necesarias para burlar la acción hostil de aquellos quienes, también de generación en generación, han concentrado todos sus esfuerzos y recursos en impedir que “dicha toma de conciencia” tenga lugar. Y aún siguen haciéndolo.


La eterna batalla se extiende entre quienes defienden y quienes cuestionan la prevalencia de un determinado estado de cosas. Los progresos realizados en un sentido, siempre suelen ir acompañados de progresos en el sentido contrario. Lo que un día resultó útil, no sólo ha perdido hoy quizá su utilidad, sino que puede llevar aparejadas consecuencias neutras e incluso totalmente contraproducentes al fin perseguido. Antaño “herejes” hoy “terroristas”, los métodos de obtención de información de inteligencia que resulte  vital a la defensa de los intereses de una y otra parte, no han variado demasiado. Tú aún no lo sabes, pero seguro que, incluso desde tu neutralidad o indiferencia, juegas en uno de los dos bandos. La paradoja es que ambos son buenos y ambos verdaderos, pero al igual que sucede con el sueño y la vigilia, no pueden darse simultáneamente. ¿O sí?



jueves, 4 de julio de 2013

Consejo nocturno

“Inebriabuntur ab ubertate domus tuae
et torrente voluptatis tuae potabis eos.”
(Salmo XXXVI, 8)

“Porus cosillii filuis est.”
(Platón, Simposio 203b)





Sabemos por Orfeo que el Eterno buscó consejo en la Noche acerca de cómo habría de ser su creación. Ignoramos dónde y de quién obtuvo Orfeo esta información, e incluso quién habría de ser aún la fuente de la propia fuente. Estos datos permanecen ocultos y escondidos, como corresponden a los consejos y deliberaciones, necesitados por lo general del mayor secreto. Quizá debemos de atribuir a su falta de formación clásica, el imperdonable desliz de Snowden. No así este, que ahora discurre pertinentemente distractor bajo tus sedientos entretenidos ojos, conforme al nuevo orden secular que diseña hasta el menor matiz imaginable de estos agitados tiempos.



sábado, 2 de marzo de 2013

Dominar la jerga


“De la perversa la seducción del extravío
preserva el amor a la verdad.”
(II Tesalonicenses 2,10)





Tan incapaz de contrarrestar las posiciones enemigas como de enaltecer las propias, con la imaginación reseca de ideas, las neuronas marchitas y el corazón inerte, el ciudadano medio contempla con total apatía su derrota, sin atisbar en el horizonte el esperanzador estandarte de un nuevo liderazgo que proporcione alternativa al ineficiente, corrompido y endiosado actual, que, tristemente, ya  conoce de manera sobrada.


Los valores y consignas han sido tan extorsionados y desplazados de su primigenio sentido, para lograr acomodarlos a la realidad cambiante y seguir ocultando el dominio que desde siempre ha pesado sobre los dominados, que terminan por significar lo contrario. Allí donde dice “panacea” uno termina por beber arsénico.


Con una velocidad muy próxima a la de la luz, los masivos agujeros negros, uno de los acontecimientos más luminosos que suceden en el centro de las galaxias (también de la nuestra) giran ¿indiferentes? desde el comienzo mismo de los tiempos. Las reses de hoy terminarán por ser los carniceros del mañana.




lunes, 25 de febrero de 2013

Dificil de creer


“Lee a todos, escucha a todos,
pero no creas nada que no hayas
comprobado antes por ti mismo.”
(Bill Cooper, Behind a pale horse)
 


 
 
Una “voluntad” que quiera permanecer oculta, escondida, para manejar, desde dentro, la sociedad “exterior”, deberá garantizarse el secreto de sus intenciones y procedimientos bajo un resorte ciertamente más sólido que el de un “frágil juramento”. Su eficacia real únicamente estará verdaderamente garantizada por su absoluta independencia de lenguas, paradigmas científicos, dispositivos tecnológicos, gobiernos, ejércitos, religiones, obediencias, alianzas de capitales o debilidades humanas, esto es, su completo desarraigo ético o regulativo. ¿Es posible encontrar algo así?

 
Maestros de la guerrilla, su discreción les obliga a infiltrarse, en lugar de invadir; en aparentar transparencia donde sólo hay amañamiento; en “orientar la elección” como mal menor frente a la extorsión descarada. Sus recursos humanos, materiales y energéticos no pueden depender nunca de la voluntad ni disponibilidad de terceros, a los que se verían necesariamente sometidos. Son independientes, libres, eficaces, invisibles, intraicionables, sabios: dioses.

 
Sólo hay un modo de atravesar el férreo nudo que impide alcanzar la central de tan selecto club: cooptación.


sábado, 23 de febrero de 2013

Corazón aprendiz


“Lo que está aquí, está en otra parte.
Lo que no está aquí,
no está en parte alguna.”
(Visvarâra-Tantra)
 
“No existe nombre o forma
capaz de poner coto
a la perfecta Bienaventuranza.”
(Muhammad Dara Shikoh, Risala-i-haq-numa)

 

 
 

Reducir lo espiritual a lo fisiológico (y no digamos ya a lo físico), más que un error, es una traición tan peligrosa como tratar de reducir la consciencia a los límites del encéfalo. Decía mi maestro y padrino que día si, día también, podemos tropezarnos por la calle con algún aspirante sincero a la Suprema Sabiduría que, bien quizá como mendigo o funcionario, quizá como banquero o político, académico o indignado, quedó atrapado en las trampas psíquicas de la escala. Por lo general, la gente necesita varias vidas para conseguir lo que a los mejores les lleva años y, sólo en casos muy excepcionales, meses.

 
También por lo general (aunque no siempre) las cosas se disuelven en la fuente en la cual se originan y a tal fin disolutorio obedecen. El mantenimiento ha de entenderse, pues, como un proceso meramente transitorio, en el que afincarse resulta perverso, satánico o, si se prefiere, anti natural. Ello es válido para personas, corporaciones, imperios, dioses e incluso ¿por qué no? también para universos. Tránsito real de la forma tras la consciente posibilidad.
 

Que no hay poder sin dueño, ni dueño sin poder, ¿verdad, padrino?



lunes, 14 de enero de 2013

Collegia Tenebrarum

“Unos rostros, en ese día,
humillados, preocupados, cansados.”
(Qurân 88, 2-3)


“La necia persistencia en el error
endureció sus corazones.”
(Qurân 83, 14)




Tan maestro ha de ser el que te guía como el que te extravía; su pericia se extiende con la misma eficacia y operatividad, aunque en sentidos opuestos. La ciencia práctica del horticultor radica en permitir nutrientes al árbol fértil y desarraigar la mala hierba. El buen maestro permite el crecimiento natural. El mal maestro, tal es su deber, intermedia, corta, seca, se interpone. Misterios del lenguaje, allí donde pequeño significa “cortar” y grande “dejar intacto”. ¿Quién dijo que el del extravío espiritual era un arte menor? Pero el verdadero Arte es aquel que permite encontrar la salida tras cada nueva tumba. Contra-iniciación versus iniciación. La vía del esfuerzo frente a la vía de la gracia. Autoengaño contra la simplicidad de una vida ordenada.




domingo, 30 de diciembre de 2012

Quid prodest?

“Haz lo que quieras.”
(Ley de Thelema)



En lo infrahumano, nada hay más práctico que una buena teoría, a la hora de mostrar conexiones ocultas entre decisiones aparentemente inconexas que permiten así explicar lo “imposible” y predecir el amañado “futuro pluvial” en detrimento del interés general del patio comunitario, a partir del desvelamiento de ciertos intereses de patios muy pero que muy particulares.

¿A quién interesa que esta crisis de “víctimas sin responsables” no se solucione nunca? Fundamentalmente a los políticos-técnicos, curtidos lobos profesionales a los que supuestamente –mistéricos prodigios de la representatividad- les ha sido encomendado el bienestar del rebaño a cambio de una módica cantidad de lana.





Siempre me sorprendió más que la desinteresada tenacidad de la muerte, la exquisitez del tejido legislativo, judicial y ejecutivo, trama y urdimbre diseñadas para la silenciosa captura de rentas ajenas: solve et coagula. Nunca son malos los planes sino (revísese los horrores de los últimos 100 años) su interesada implementación.

Aviso a Aspirantes a "lobezno elegible" dentro de las élites extractivas: no dejéis de manteneros psicopáticamente fieles a la psicopática cúpula o no habrá lana alguna que compartir ni dietas, ni cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos ni, tampoco, canonjías en empresas privadas reguladas que dependan del BOE para prosperar: Caveat emptor delendaque catenae. Thelema.



sábado, 10 de noviembre de 2012

Fértil entendimiento

“Se nos retira la vida
toda vez que terminó nuestra particular misión
o que ya perdimos la última ocasión de terminarla.”
(Eliyohu Ben Shlomó Zalman, el Comerciante)
 
 
Un proceso vital, como aquel en el que cada uno de nosotros nos encontramos ahora involucrados, es una invitación para aprovechar todas las oportunidades que nos ofrece de manera exclusiva cada momento. Ese aprovechamiento peculiar de cada instante requiere de una sensibilidad exquisita hacia la calidad temporal. Sin esa sensibilidad sólo perdemos nuestro tiempo y, con ello, la vida.

La liberación de nuestras diferentes formas y modos de esclavitud espiritual, requieren del don de computar de manera adecuada cada fracción de tiempo.

Dicho cómputo viene ligado a una determinada forma tradicional o social. ¿Qué garantía tenemos de que la que compartimos dentro de una determinada cultura o país sea la más correcta, cuando todas ellas son distintas? ¿Cómo alcanzar la verdadera noción de tiempo sagrado sin contaminar? ¿Habremos de rendir nuestro empeño a las noción pragmática de respetar el previo arbitrio consuetudinario? ¿Es quizá este  tema tan importante, como para tomarse la molestia de tratar de averiguarlo? Saque, como siempre, el lector sus propias conclusiones.
 
 
 
 

domingo, 21 de octubre de 2012

El vizconde, el barón y el caballero


"Todo reino dividido contra sí mismo, queda asolado.
Toda ciudad dividida contra sí misma,
ha llegado a su fin: no podrá subsistir.
Para saquear una casa, es necesario atar antes
(o distraer) a su propietario."
(Mateo 12, 25-29; Marcos 3, 24-27 y Lucas 11, 17-22)
 
 
"Fac et excusa. Si fecisti, nega. Divide et impera."
(Inmanuel Kant, Zum ewigen Frieden, 1795)
 
 
 

 
En 1884 Albert Pike ya se hacía eco de que, en toda institución, sus miembros tienden, por inercia, a formar subgrupos de interés mutuo y advertía de que si estos mini lobbies no se controlaban debidamente, podían llegar incluso a amenazar de un modo letal e irremediable la propia supervivencia del marco institucional.
 
Vivimos en una curiosa época, en la que da la impresión de que, en permanente batalla de egos sordos y vanidosos, todo el mundo se esfuerza en demostrar más ingenio que su vecino, por lo que no está de más recordar una de las trolas más eficaces del periplo humano, que Sima Qián supo trocar en "historia veraz" y, como tal, ha perdurado hasta nuestros días: la invención de Sun Tzú.
 
Tan eficaz fue la trola, que dicho autor figura en todos los manuales de inteligencia y estrategia militar que son utilizados en la actualidad. La eficacia militar y la silenciosa y permanente guerra a la que sirve, se asienta sobre una tremenda mentira, sobre la fuerza del fingimiento.
 
En verdad, la mentira es un recurso excepcional para decir la verdad. Me atrevo incluso a afirmar que se trata del mejor de todos ellos. Los arcontes han caído así en la trampa del timador timado: sólo puede engañar quien conoce la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, una verdad incontaminada. El engaño se sostiene toda vez que esta verdad sea mantenida, a cualquier precio, en el más absoluto de los secretos. Atento. No te escindas. No caigas en la trampa del pensamiento divergente. Céntrate y no distraigas. Que empieza.
 
 
 

 

sábado, 20 de octubre de 2012

Ars Distractoria

"Entretener: acción de distraer a alguien
para impedirle llegar a hacer algo."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Atrofiar: acción de privar a un organismo o célula
de su alimento fundamental
para inhabilitarle de cumplir adecuadamente
aquella función potencial a la que estaba destinado."
(Real Academia Española de la Lengua)
 
"Después halló Jesús a aquel hombre paralítico
que había aguardado durante 38 años el descenso del angel
sobre las aguas del estanque de Betesda
y su batir de alas junto sus cinco pórticos,
pero esta vez ya dentro del Templo, y le dijo:
Mira, ahora al fin ves por tí mismo que has sido sanado;
no peques más, para que no te venga alguna cosa peor."
(Juan 5, 14)


 
 
Cuando uno tiene la suerte de visitar el museo municipal de Saint-Germain-en-Laye, puede apreciar en vivo y en directo una de las obras que mejor describen la historia del género humano y que, pese a su elaboración a principios del siglo XVI, aún conserva intacta su vigencia temática. Se trata de “El prestidigitador”, del maestro Ieronimus Bosch.

 
 
En ella se aprecia como la religión institucionalizada, en este caso representada por el dominico ratero que alza sus ojos al cielo, aunque sus diestra mano muestra el rostro de sus verdaderas intenciones, extrae su fuerza vital al iniciado (inclinado y tocado con gorro frigio), hábilmente distraído por las sociedades secretas (lechuza en la cesta). Un perfecto entramado de distracción que sucede a este lado del muro.


 
La autocomplacida dama exotérica creé no distraerse, confundiendo su total extravío de sentimentalismo con una honesta mirada al cielo, forma sutil pero real de distracción. Y los demás se distraen con el espectáculo de la distracción. Solamente dos curiosos personajes -ambos situados en la proximidad al muro- parecen no distraerse, reclamando para sí nuestra atenta mirada: el hombre de negro que destaca tras el autorretrato del pintor -incluso por encima del pretencioso copete del trilero- y el aparentemente bonachón hombrecillo verde, que parece (finge) proteger al único verdaderamente NO distraído de la composición (cuando en realidad le señala y traiciona), y cuyo gesto meditativo lo sitúa del otro lado de la escena: en el Templo recóndito, aquel que, sin duda, conocía de primera mano nuestro boscoso pintor. Esa es la pieza a batir.



Desde el origen de los tiempos (del mismo Tiempo) la historia de la humanidad parece ser una historia macabra fruto tenaz de una tentadora distracción.Una distracción de la que, siempre que nos demos cuenta (tal es el pacto), podemos recuperarnos, retornando a lo que es verdaderamente esencial, volviéndonos hacia el interior, regresando al silencio primordial, al no lugar, allí donde lo Real se oculta y aparece Eterno, para que lo reconozcamos.

 
 
 
 

Los distractores profesionales no han descuidado la oportunidad de pervertir y contaminar este esfuerzo por disolver la cotidiana distracción que nos aleja de lo Real. Así, en nuestros agitados días, la "meditación" se ha pervertido en una práctica que se aleja de la Tradición, convertida y encarcelada en el campo semántico de la "autoayuda" y el “coaching pseudo-espiritual”.

Por doquier se insta al buscador a que renuncie a la posibilidad de toparse con algo sagrado trascendente, so pena de caer en la manipulación "religiosa", instándole a esforzarse -eso sí- por encontrar en vano, en su interior, una forma inmanente de lo sagrado que le resulte más gustosa y diseñada a la medida de su egoico capricho y vanidad: nirvana, éxtasis, conciencia cósmica, liberación...
 
 

 

Sabia maniobra satánica de pervertir la puerta de la meditación trastocándola en distracción, para que así el buscador se aburra y busque "nuevas distracciones" dentro y fuera de sí, pero ¡alejadas de la puerta! Nos vemos, como le ocurría al paralítico del estanque de Betsaida, esperando en vano el batir de alas del ángel para sanarnos: pero sin obtener resultados.
 



Se constata así el amargo descubrimiento de que -Extra Vera Eclessia nulla Salus est- también somos incapaces de apreciar el tejido mágico del emperador. Desesperados, contemplamos indignados como el Eterno desdeña una vez tras otra el esfuerzo de nuestra ofrenda sincera, mientras otros presumen del don de ser elegidos o iniciados. Un Dios así de injusto exige nuestro total escepticismo o, mejor aún, nuestra justa rebelión y venganza: Iustum Necar Reges Impios.
 



Parece que esto de distraerse no es nuevo. Aunque los antiguos no tenían los supremos medios tecnológicos que tenemos ahora, a ellos no les acuciaba el cambio climático, los extraterrestres, el fin del mundo o -peor aún- el temor a padecer los sinsabores de estar inmersos en una crisis eterna. Distracción, distracción, distracción. Entretenimiento. Atrofia...

 
 
 

Vera Ecclesia. Está en tus manos. No lo consientas. Todos los días. A penas veinte minutos. Medita y persevera. No te distraigas. Ese es el pacto. Ese es el pacto... Salus. Hygieia.
 
 
Hygieia.