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jueves, 8 de agosto de 2013

Héroe



"Cuando todas las certezas se tambalean y la luz se vuelve niebla, cuando el corazón adormece su latido, inmune ya a las distracciones, la pregunta sobre el ilusorio propósito aún perdura, prevalece obstinada, allende la gravitatoria realidad. ¿Qué alma pude cimentar su hogar sobre la duda? Perdida toda esperanza, necesaria catarsis de todo lo humano, en pos de la senda de la verdad ya no hay marcha atrás para la raza impecable en la caza, en la guerra y la ciencia del imperio. Acecho y sacrificio, allí donde la violencia desafía a la belleza.


Solo cabe morir a uno mismo, para expandir y renacer a una conciencia más amplia, encontrar un modo letal de sobrevivir y morir para despertar. Abandonarlo todo para ganar así todo. Dorada transformación del alma errante, afrontando los terribles desafíos sobre las aún tibias cenizas de los ancestros y las resecas tumbas derruidas de los orgullosos dioses, para atravesar definitivamente los umbrales del cerco mágico de la existencia: el arte de la liberación del eterno retorno, quod ubique, quod ab ómnibus et quod semper, tradicional camino que aguarda al verdadero héroe que recuerda al fin su incondicional origen creador." (Contraportada)

Ahora que el verano juega sus últimas bazas, aventurando un otoño que se promete muy caliente, obsequiamos a nuestros fieles seguidores con la última producción de la factoría QyDado: HÉROE (basta con pulsar sobre la portada, y leer si se desea). Confiemos en que las heroínas "buenas", que también las hay, aunque no sean intravenosas, no se sientan discriminadas.



miércoles, 31 de julio de 2013

Lector atento

“Hay que saltar del corazón al mundo,
Hay que construir un poco de infinito
para el ser humano.”
(Vicente Huidobro)

 
“Toda vida es un intento arriesgado
que puede dar al traste prematuramente.”
(Carl Gustav Jung)

 




 
La vida carece de sentido, toda vez que no le proporcionas uno estimulante. Dicho sentido requiere de tres movimientos: conocernos desde dentro; saber cuáles son nuestros mejores dones e involucrarse con la vida, mientras nos quede tiempo. Responder a la llamada heroica que todos recibimos, nutre de manera irreparable nuestra alma. Cada pequeña acción, cada proyecto cotidiano tiene algo de sacramento, en la medida en que somos conscientes cómo se dispara la gracia en nosotros, alumbra nuestros innatos tesoros y renueva cada latido.

No hay virtud en la soledad involuntaria de quien se ignora divinidad y renuncia a la curiosidad de saber hacia dónde le llevarían sus alas. El futuro es una dirección irrenunciable del alma, la ambición de sonreír, al llegar por fin, a casa tras la peripecia. Mientras tanto…


 
 

jueves, 11 de julio de 2013

Cuenta nueva

“Es el coraje del héroe
lo que remueve obstáculos imposibles.”
(Terence McKenna)

“¡Sí se puede!”
(Desencantados indignados)





El cuestionamiento de la creencia obligatoria así como de la costumbre de mundanizar lo ulterior y limitar lo ilimitado, deja al alma, desprovista de certezas y en la zozobra de quien cuestiona su fundamento esencial, sumida en la noche más oscura. La ausencia de rumbo interpela la docilidad ante un timón supremo al que se confía, en intimidad, el pormenor de la propia vida, sin caer en el error tribal de confundir conciencia y conveniencia.

Cara a cara ante el Creador, la creatura realiza y desvela su propio enigma, en una búsqueda incesante, arrollada por la eficacia de un secreto impulso que la desborda. Es la experiencia de la aniquilación suprema, la que contrarresta la usurpación de cualquier organizada idolatría. Quien siente en sí y sobre sí esta fuerza primordial anterior a todos los conflictos, esta hondura previa a la de todos los abismos, quien es deslumbrado por la fértil luminosidad de la tiniebla, abarca en su abrazo los entresijos de la muerte.

Nada puede sustituir este vínculo directo entre creatura y Creador. Por más que pretendan los soberbios gestores de imperios que administran los premios y castigos del rebaño, nada puede ser más sagrado ni, para quien sabe, puede haber peor traición: “Lej lejá.”



martes, 9 de julio de 2013

Mantis

“Inalcanzable para el débil, temible para el pusilánime,
prometedor para el héroe, muchos son los nombres del destino.”
(Virgilio)

“No se entretiene en juzgar el pasado
quien se ocupa en diseñar y construir el futuro.”
(Friedrich Nietzsche, Aurora)





Paradojas del arte falsario, en nuestros días presumimos más de conocer las cosas futuras que, irreconocibles tras la pericia del amaño histórico, las pasadas. Las que de todo punto han de permanecer ocultas, gracias al imperio de la distracción y el entretenimiento ovinos, son las presentes. Que nunca han gustado, ni el lobo ni el carnicero que contrata al pastor, desvelar ni el tiempo ni el modo en que harán efectivos sus intereses, cobrando al rebaño la justa deuda de su apacentamiento y manutención. ¡Qué tiempos aquellos en los que la profecía respondía a la nostalgia de un conocimiento, no del porvenir, sino del designio de Dios!

Ahora que el orden tecnocrático nos mantiene alejados del sagrado sistema operativo e interfiere toda posible conexión ajena a sus intereses pecuniarios, el furor mántico quedó reducido a la sorda reclamación del consumidor por el descontento del servicio. Quedaron bien desfasados los trances y éxtasis oraculares, los delirios proféticos y la onírica premonitoria de antaño, por los servicios de telefonía y televisión inmediata de los pintorescos nabí de nuestros días, tan populares y famosos como ridiculizados. La prospectiva científica, por su parte, está mucho menos pendiente de los riesgos planetarios que de volcar su cuantificable saber profético en detectar las tecnologías emergentes que habrán de garantizar a las potencias imperiales su hegemonía económica por la buenas o, llegado el caso, diseñar el futuro a golpe de drones y primaveras, por las malas.

Ahora que sabemos que las democracias afines al régimen no se improvisan, los future issues y el foresight se han convertido en un asunto de elevado interés estratégico legal y profesional. Hoy, como ayer, los futuros no ya posibles sino preferibles están manos del control de la divina aunque menos caprichosa probabilidad. Como ocurre en el póquer,  los codiciados comodines, también llamadas cartas salvajes (wildcards), siendo altamente improbables, tienen un impacto decisivo el la buena marcha financiera de la partida. Sólo los mejores jugadores tienen preparada el alma para afrontar heroicamente los vaivenes de incertidumbres y riesgos. Hoy como ayer, tienes el deber de salir del útero protector que ahora te sirve de carcasa y dar respuesta a la misma eterna y crucial pregunta: “¿Qué espera de mí el futuro?”




viernes, 5 de julio de 2013

Dioses en la balanza

“El divino ser humano era originalmente doble.
Perdió así su perfección al ser dividido por la mitad.”
(Aristófanes)

“Ianum dicunt quasi mundi vil caeli
vel mensuum ianuam.”
(Isidoro de Sevilla, Etimologías)




Los seres humanos, al igual que les ocurre a los dioses, al contradecirse se trascienden. ¿Puede haber algo aún más elevado que aquello capaz de trascenderse a sí mismo? Quizá por ello la fría castidad de Diana necesita de su furor cinegético, los excesos dionisiacos del reposo purificador, la mesura apolínea del fértil frenesí musical, el locuaz Hermes recomienda con total vehemencia el silencio, Minerva gusta defender la paz bajo su atuendo marcial, Marte babea dócil ante los encantos cordiales de Venus, la cual, a su vez, sólo se entrega paradójica a quien, en férrea lucha y con furor heroico, verdaderamente la merece…

La dinámica tiene lugar gracias al necesario contrapunto. El error de Paris fue dejarse deslumbrar por una belleza meramente sensorial, ignorando ponderar la infinita sutileza de la majestad y la sabiduría, que no admiten posible discordia. Es así la parcialidad sesgada la que, al tiempo que termina por extraviarnos, verdaderamente nos deshumaniza. Es la pereza de la mirada sensorial la que se abandona a la defensa de intereses espurios, ignorando que sólo en la totalidad tiene posibilidad de aunar discordancias la armonía. ¿Qué clase de misericordia es la que no ama a su enemigo y deja de lado al diablo? No, ciertamente, la de un Dios.




Así, el mismo Logos cortante, que diseña el espejismo de la creación con voz vibrante, reúne como Mitos lo ficticiamente separado en el más absoluto silencio. Sin espejo, no hay reflejo que valga. Revela menos Hermes por todo lo que cuenta, que la silente Atenea por lo que tan sabiamente calla. Allí donde lo ausente resulta lo esencial y lo marginal fundamental, la razón resulta una herramienta muy peligrosa y resbaladiza en extremo. Quizá por ello los manicomios pasados, presentes y futuros rebosan de exégetas que aún no se saben (reconocen) escindidos (esquizofrénicos). No se debe buscar en la periferia su centro. Quizá también por ello Heracles no dudo al resolver la ordalía laberíntica de elegir, entre Virtus y Voluptas, tertium datur, más allá de toda loa y reconocimiento, a las dos.


Lo dicho: los dioses, al igual que les sucede a los héroes, al complicarse la vida como sólo ellos saben hacerlo, la trascienden. Los tibios perecen.




sábado, 29 de junio de 2013

Pardesh

“No odiéis ni deseéis nada:
éste no es vuestro mundo, extranjeros.”
(Basilides)




La brutal maniobra distractora que asedia por doquier el corazón humano con un sinfín de aterradores miedos y la promesa de los más variopintos placeres, no ha sido capaz empero de lograr acallar, allende milenios y siglos, el estremecimiento metafísico que, de cuando en cuando, sacude misteriosa e ineludiblemente el alma de ciertos seres humanos. Allí donde y cuando el Espíritu sopla, caprichoso, nada ni nadie puede acallar su llamada, poderosa fuerza dinamizadora de aquello que es, por encima del afán de tronos, potestades y dominaciones, esencialmente humano: la fascinación de la carne y la sangre por lo sagrado.


Espíritu, siempre tan libre y liberador que, gracias a Dios, se resiste y resistirá a ser monopolizado por ninguna de las cientos de miles de religiones curiales u obediencias pasadas, presentes y aquellas otras que aún nos están por sobrevenir. Experiencia transhumana plena y gratuita que, venciendo cualquier tipo de abusos, cercos, límites, métodos, esquemas, banderas, barreras, leyes y fronteras neo-inquisitoriales, aún nos refina, cualifica y hermana en el más puro conocimiento de la verdad. Pese a quien pese (dioses), caiga quien caiga (tronos, torres y autoengaños), eterno paráclito y creador, ven (si quieres, claro) e infunde en nuestra alma permanente virtud.




sábado, 8 de junio de 2013

Corazón ardiente

“Atardece.”
(Lucas 24,29)




No hay amor en la posesión. Si en la soledad, en el silencio, en el abandono, en la reclusión, en la cercanía de la última hora del día, en los últimos instantes de una vida, allí donde huérfanos del espíritu y prestos a sumirnos en el frío de la tiniebla, dócilmente todo se abandona. Momento mágico que, nada más atraparlo, en juguetona dialéctica desaparece, haciendo temblar al héroe.


Cielo raso en el atardecer del páramo infinito que nos invita a trascender el interno bullicio cotidiano, en un tenue esfuerzo de centramiento que no es sino oración. Lo demás, obrar como los demás cuando parece necesario, hacer cuanto y cuando los otros no se atreven, comprometerse, escribir… soberbia. “¿No ardía nuestro corazón, como resolana debajo la piel?”



miércoles, 22 de mayo de 2013

Sacra disidencia

"Quien mira desde su interior
sabe que todo es nuevo."
(Paracelso)

“Llega un día, sin que haya marcha atrás posible,
en que descubrimos que (lo que creímos) 
nuestras mezquinas vidas subjetivas 
no pertenecen sino a una nueva actualización 
aquí y ahora de lo universal.”
(Carl Gustav Jung)




Intentar conocer el enigma de cualquier ser humano, no desde aquello que aparentemente está siendo, sino en función de lo que puede llegar a ser, constituye el reto que supone un acercamiento metapsíquico focalizado en los pormenores del devenir experiencial y ontológico de lo sagrado, allí donde la sospecha siempre rinde más réditos que la evidencia. Desde las instituciones religiosas y políticas se promueve una espiritualidad espuria y anquilosada, con el fin de evitar por cualquier medio que las personas experimenten –o promover activamente su total alejamiento de- lo verdaderamente sagrado.


Nadie ha de constatar en sus propias carnes, por el bien del orden constituido, que porta en si un poder creador autónomo del que no es consciente y cuyo contacto con él podría transformarlo y liberarlo. Nada más potencialmente peligroso para disolver las rígidas estructuras del stablishment social, más revolucionario y más efectivamente anti sistema que la “mirada interior”. Se ha de impedir a toda costa que aquello que duerme en nuestra inconsciencia, nuestro mito personal, tome la palabra y cobre vida, desenmascarando así el endeble delirio subjetivo cotidiano.


Toda vez que sintonizamos con lo sagrado inconsciente en nosotros, cobramos mayor consciencia del mundo, del prójimo y de la trascendencia de nuestra ocasión vital. Una vez que hemos descubierto que la nuestra es una aventura espiritual, tan ineludible como intransferible, todo adquiere, al fin, sentido. Nuestra vida se convierte así en una respuesta inequívoca a tan profunda llamada.




lunes, 9 de julio de 2012

El fuego dócil


“The candle flame gutters.
Its little pool of light trembles.
Darkness gathers.
The deamons begin to stir.”
(Carl Sagan, El mundo y sus demonios)

“¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo,
la injuria del opresor, la afrenta del soberbio,
las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia,
las insolencias del poder y las vejaciones?
¿Quién querría llevar tan duras cargas,
gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa,
si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte?”
(Hamlet, obligado por Shakespeare)


El alma humana, misterio donde los haya, está compuesta en un 70% por fuerzas irracionales, con las que tratan de lidiar, a duras penas, el 30% restante. ¿Cómo vence lo menos a lo más? Gracias a dos poderosas herramientas, la persuasión del fuego pasional y la dominación del pulso concupiscente. A través de la persuasión, dicho fuego es transmutado y utilizado cual perpetuo combustible a favor del perfeccionamiento que nos finaliza humanos. Los bajos instintos que constituyen nuestra indeleble sombra, deben ser aquietados a la fuerza toda vez que han sido iluminados.

Tal proeza de perfección hacia lo humano, no sería posible sin el concurso del fuego dócil que se deja trasmutar y orientar a lo superior. Los maestros antiguos encontraron esta proporción y nos enseñaron a usarla. La ciencia ha perdido sus nombres y, con ello, ha desvirtuado tan preciosa y precisa técnica, dejando el cultivo del alma a otros medios “virtuales”. Palabras como charis, thymos y anangké ya no significan nada. Así nos va. ¿Qué más da que algo no sea cierto, con tal de que me haga sentir bien?


Hemos cambiado la imaginación creadora por la imagen, hasta llegar así a confundirlas. Hemos otorgado todo el poder “tecnológico” a la sombra. Esta pérfida tirana se ha vuelto tan seductora que nos ha arrebatado el fuego que nos volvía dioses, esto es, humanos. A tenor de los medios utilizados, alguien ha entendido que no necesitará de seres humanos libres, en su nuevo diseño del orden mundial y por ello ha desequilibrado la balanza a favor de la compulsión, en detrimento de la gracia. Se hace más necesario que nunca encontrar un Nuevo Prometeo, capaz de restituir el fuego dócil a los dioses. Se busca un perfil tan fuerte como seductor ¿Alguna candidata o candidato?





viernes, 2 de marzo de 2012

El camino del Héroe

"Una vida entera para lograr un hombre de bien.
Un instante para despertar al héroe"
(Paul Brulat)

"Allí donde la temeridad triunfa,
se la rebautiza como heroismo."
(Laurence Sterne)





Cuenta la Tradición que debemos a Phemonoe, la Sibila Líbica madre del hexámetro, la recomendación que aparecía inscrita en el pronaos del templo de Apolo, en Delfos, de conocer la propia naturaleza como via privilegiada previa al conocimiento de la del Universo y la de los dioses.

Puede decirse que aquellos que lo logren tal objetivo en el transcurso de una vida, bien pueden ser considerados como los héroes y las heroinas propias de nuestros agitados tiempos.

Sólo el autoconocimiento real de nuestra verdadera naturaleza nos brinda la necesaria reconciliación con el fatídico "así fue" de nuestra vida pasada, en el reconocimiento valiente de "así lo quise".

Sólo el descubrimiento de nuestra propia esencia nos otorgará el completo dominio de nuestros impulsos más primarios, de nuestras convulsas emociones y de todos nuestros pensamientos, facilitándonos el acceso, através de aquel corazón que descubre el escondrijo del Alma por su resplandor, al Reino de la Magia.

No es héroe sólamente quién es capaz de enfrentarse a su Sombra y la asume. Antes bien, la heroicidad se otorga a todos cuantos se atreven a descubrir sin miedo en sí la propia luz, su verdadero origen y, lo que lo mismo, todas sus posibilidades.

De la mano de Tetis, recobraremos el vigor atlético, la valentía, el orgullo que no se resigna a aceptar el agravio y arde con nuestra pasiones, pleno de amor propio, pundonor, leal camaradería y espíritu de vengativa justicia.

De la mano de Palas Atenea, rescataremos la astucia y la cautela paciente, la resignación perseverante, el dulce escozor del desengaño.

Descubre tu propio valor y el verdadero motivo que lleva a las diosas a proteger a los héroes y heroinas pasados y venideros. Atrévete a mirar el mundo con ojos renovados. Enciende otra vez la llama divina que guardas protegida adentro. ¡Sólo tú puedes hacerlo!



lunes, 13 de febrero de 2012

La muerte de Hilerno

“Parva urbs,
sed bene munita.”
(Tito Livio, Anales XXXV) 

δ πεκρίνατο ατος
πατήρ μου ως ρτι ργάζεται
καγ ργάζομαι
(Juan 5,17)

“Delante del juez no se larga,
pocas palabras y mirada a tierra.
Al que se va de la lengua se le desgarra
y sin demasiado cuidado se la entierra”
(Honorable sociedad, 1412)








A los que soportamos y sobrellevamos de mala gana la sociedad actual, que somos bastantes más de los que nos atrevemos a confesarlo públicamente, no nos queda otra alternativa disponible. Habremos pues de inventarla. A todos cuántos contribuyan al diseño de una nueva sociedad humana y se sumen a tan alta causa, habremos de bien retribuirles  con trigo y podrán tener el grande honor de saborear el vino del concejo en la centenaria copa de plata.
No son muchas ni fiables las fuentes clásicas de las que disponemos a la hora de reconstruir el pasado de los pobladores de la península y para así poder justificar las evidentes variantes que presenta nuestra histórica idiosincrasia, con respecto al conjunto europeo. Así, por ejemplo, nuestra férrea resistencia a la oferta de dominación de Roma, por entender nuestra forma de organización previa mucho más civilizada.
Hemos de recurrir a los autores grecolatinos[1] que se tomaron la molestia de describir nuestras costumbres y a la corroboración arqueológica de las necrópolis[2] para tratar de entender –paso previo al de amar- cómo y por qué somos como somos.


Nuestra organización ha sido siempre antes horizontal que vertical, y sólo por motivos de estricta necesidad o crisis, la asamblea delegaba el liderazgo aglutinador de la defensa comunitaria en los puntuales caudillos o en los designados por el conjunto como jefes.
Dicen que, cada año y en Concejo abierto, dividíamos los campos a suertes y estos se trabajaban según lo hubiera decidido el sorteo. La cosecha era comunal y se hacía de ella reparto según las necesidades de cada cual. La mentira y el engaño se castigaban con la muerte o, peor aún, con el ostracismo.
Dicen de nosotros que preferimos autogobernarnos libres que sufrir el yugo de ser gobernados a la fuerza por otros[3], por entender que la libertad es un don mayor que el de la vida. Que somos capaces de agotar al Orden establecido con nuestros caóticos[4] fuegos incendiarios- Que creemos que sólo hay progreso real cuando se pasa de una sociedad de jefatura a otra mucho más igualitaria, y no a la inversa, como entienden muchos. Y que la vejez –tanto en trasuntos angélicos como diabólicos- es casi siempre un grado.
Que nos gusta hacer sentir como héroes a quienes se juegan la vida por la comunidad y parten con la feliz consigna espartana de “vuelve con el escudo –pelta- o sobre él” pero “nunca sin él”.
Como ocurrió allá por año 193 a. C. con Ilernus o Hilerno, designado por la asamblea como legado para establecer alianza entre vacceos, vettones, orcades, carpetanos y celtíberos, y sumar así fuerzas contra el imperial invasor que alteraba la paz previa, para imponer nueva la suya y siempre por el convincente argumento de las armas. Y luego con Olonico u Olindico, en 170 a. C. que sobre estimó la voluntad de los dioses de estar de su lado y lo pagó muy caro. Y al venerable Caro o Cacido, como portavoz de los segedenses en 133 a.C., en la pugna por ampliar la muralla frente a la desautorización del Imperio, que costó a posteriori la pervivencia de la gloriosa resistencia de los héroes de Numancia.
Sea como fuere, en los asuntos de la vida, ya fuera en tiempos de guerra o de paz, cuando hay que tomar decisiones que afectan los intereses comunes es el pueblo reunido en asamblea quien soberano las toma. Nunca necesitaron los celtíberos para poder dirimir y esclarecer todas sus cuestiones de orden práctico y convivencial, de ningún rey o Estado. No concebían otra autoridad que la pública asamblea en la que primero se escucha a los que se sabe más sabios, los ancianos.
Y portavoz no es el que manda, sino el que habla por todos, el que da la cara, aunque se la partan. No hay más honor que el que viene de la mano del valor y del esfuerzo por la causa común. Iguales en la vida, en la muerte e, incluso, en el descanso eterno, odiaban la falsedad y la mentira, por encima de todo.

Así éramos nosotros, antes de ser moldeados a gusto y necesidad de imperio impuesto, antes de estar sujetos a reyes ni reinados. Prontos a dejar la vida cuando se nos hacia enojosa, prefiriendo el suicidio a las penalidades de una vejez precaria, acostumbrados a la agilidad y resistencia, luchando con los rigores del clima y prontos para la pelea, sabios protectores de la naturaleza en la que se protegen y subsisten, tan respetuosos con la muerte, como amantes de la vida, el solaz, el recreo y la fiesta, como aquellas tan machistas que eran las doncellas las que perseguían a los mozos con ramos y tirsos. Saltando hogueras. O presumiendo a caballo, de agilidad y destreza.  Así éramos nosotros.
Lejos del calor del hogar, que hacía más llevadero el oscuro y frío manto de la noche invernal, Hilerno cayó prisionero a manos de las legiones de  Marco Fulvio, en las proximidades de aquel pequeño núcleo carpetano en el que dieciséis siglos más tarde, en  1412, se fundó la honorable sociedad de la Garduña, aún vigente. Aceptó así el destino que le había previsto el imperio de un dios tan innominado como poderoso.


[1] Diodoro de Sicilia y Floro están entre los que mejor nos reconocemos.


[2] Mª Paz García-Gelabert, Marco socio-político de celtiberia, Lvcentum IX-X, 1990.


[3] Los ejemplos se suceden in extenso a lo largo de nuestra tribal historia: Cántabros, numantinos, guanches…


[4] Y habría que añadir “estratégicos”.