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domingo, 15 de septiembre de 2013

Superbia


 


"El prestigio (temor) ciudadano
es el oxígeno de cualquier Estado."
(Nicolás de Maquiavelo)
 
"Hoy la historia se vive sólo con los ojos,
y ya no existe una verdad que no se revele con una imagen."
(Manuel Vicent)





El viaje de Abraham es la crónica simbólica del periplo de todo ser humano en la búsqueda de sí mismo. Hace once mil años, los cazadores-recolectores del Neolítico encontraron "entre ríos" una gran llanura fértil en la que cómodamente poder asentarse. Aprendieron a secar, salar y prolongar la duración nutritiva de lo cazado. Descubrieron el poder oculto en la semilla y el modo de domesticarlo. No cabe mayor paraiso que el de la abundancia.

La inteligencia que se sabe creada por una Inteligencia creadora, no puede dejar de encontrar los mejores modos (diferentes) de honrarla, en un primer término en arameo, la lengua de Abraham y la de Jesús. La soberbia inteligencia que así desprecia su origen, y se arroga ser centro, ya ha sido arrojada del Edén antes de ser arrojada. Aquel que pretende llegar a ser como Dios no es sino porque desconoce que ya es uno en Él. La serpiente sabe que ha olvidado.

Separar aquello que en origen no está sino unitariamente confundido fue el Origen, el trágico nacer de la soberbia inteligencia, esto es, de la destructiva ignorancia. Si la envidia y la ira son el germen tóxico del humano extravío, ¿dónde encontrar un íntimo sendero de vuelta?
 
 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Chiquirritín



Δόξα ἐν ὑψίστοις Θεῷ καὶ ἐπὶ γῆς εἰρήνη ἐν ἀνθρώποις εὐδοκία.
Ὑμνοῦμέν σε, εὐλογοῦμέν σε, προσκυνοῦμέν σε, δοξολογοῦμέν σε, εὐχαριστοῦμέν σοι, διὰ τὴν μεγάλην σου δόξαν.
Κύριε Βασιλεῦ, ἐπουράνιε Θεέ, Πάτερ παντοκράτορ, Κύριε Υἱὲ μονογενές, Ἰησοῦ Χριστέ, καὶ Ἅγιον Πνεῦμα.
Κύριε ὁ Θεός, ὁ ἀμνὸς τοῦ Θεοῦ, ὁ Υἱός τοῦ Πατρός, ὁ αἴρων τὴν ἁμαρτίαν τοῦ κόσμου, ἐλέησον ἡμᾶς, ὁ αἴρων τὰς ἁμαρτίας τοῦ κόσμου.
Πρόσδεξαι τὴν δέησιν ἡμῶν, ὁ καθήμενος ἐν δεξιᾷ τοῦ Πατρός, καὶ ἐλέησον ἡμᾶς.
Ὅτι σὺ εἶ μόνος Ἅγιος, σὺ εἶ μόνος Κύριος, Ἰησοῦς Χριστός, εἰς δόξαν Θεοῦ Πατρός. Ἀμήν.
Καθ' ἑκάστην ἡμέραν εὐλογήσω σε, καὶ αἰνέσω τὸ ὄνομά σου εἰς τὸν αἰῶνα καὶ εἰς τὸν αἰῶνα τοῦ αἰῶνος.
(Doxología Mayor)
 
 
 
 
 
Por más que lo pretenda, la vorágine consumista, brutalmente mermada por la caterva de malintencionados ajustes presupuestarios y psicopáticos recortes, se muestra incapaz de falsificar o mitigar el misterio del alma humana en (a pesar de) un mundo deshumanizado.


Allí donde las posadas “racionales” no tenían sitio, la tiniebla del ruinoso pesebre es el marco armonioso donde duales emociones y duales pensamientos aunados asisten al alumbramiento de la grácil posibilidad de lo sagrado.


Lo sagrado asiste a la maravilla del mundo con dolores, miedos y un hambre que aún no sabe expresar, pero también con una ingenuidad y una sonrisa inefables que son don, y no un mezquino intercambio desconfiado. Un mundo armonioso, paz en la tierra, gloria en los cielos, que no requiere de tecnócratas sino sólo de una vera humilitas, bien adorable no por ser fruto de la victoria prepotente sino de la más serena justicia.



sábado, 22 de diciembre de 2012

Batalla y propaganda


“Forte vinus est.
Fortior rex est.
Fortiores mulieres sunt.
Super omnia vincit veritas”
(Ovidio)
 
 
 

 
 

Un año más, tuve el placer de compartir, en la recurrente asamblea solsticial, el calor de mis hermanos, en la espera del nocturno rocío vivificador del que es extraviada reminiscencia el sorteo de lotería.

Los arcontes parecen cada día más desesperados, viendo como la calva ocasión de afianzar su psicopática dominación se les escapa de las manos: “¿Dónde estuvo el error de cálculo?” se increpan unos a otras… “¿Quién es el traidor?” Elocuente silencio el de los medios de comunicación, los pobres que no saben ya a qué carta quedarse.

Allí donde la civilización y la racionalidad había construido el más injusto e irracional de los mundos posibles, algo –tan sutil como irrefrenable- ha cambiado en el corazón de los seres humanos que se fingían dormidos. Esa red de redes que no se atreven a cortar se les ha enredado en el cuello y –cual tiro por la culata- les está asfixiando el “negocio”. No pueden creer con sus ojos como día a día se desmorona el tumor social de la autoimportancia.

Allí donde ellos apostaron por la servidumbre, se han encontrado una “humildad” contra la que no saben combatir. No pueden reintegrar en la “matrix” una disidencia que reniega del axioma dicotómico de la dualidad. Tras el umbral del invierno la oscuridad se revela luminosa, dejándonos entrever el magnífico paisaje que oculta el escenario de la niebla. Kalipso, la veladora, rabia que rabia, de vernos recuperar la soberanía ontológica. Ay, los mayas, los mayas… comienza la batalla por control de lo real.
 
 
 
 

martes, 4 de diciembre de 2012

Distractor resplandor


“Del mal al bien sólo hay un paso
en la dirección contraria.”
(Sufyan az-Zawri)

 

 

 

El paso del umbral de la sensorialidad exterior a la sensorialidad interior lleva aparejado una serie de distracciones de apariencia espiritual que actúan como solapados reclamos del cuerpo disfrazados de espíritu, pero que en modo alguno proceden de la secreta morada del corazón. Quién captura así la distracción sin dejarse llevar por ella, mantiene recta su atención sobre la fuente distractora. No consientas que el viaje atrape tu viajar y lo entretenga. No confundas el momento eterno con el instante que pasa. La cercanía y la distancia son, a un tiempo, infinitas.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Comida magistral en el vegetariano


“Curiosa escalera esta,
en la que nadie sube peldaño
hasta que sitúa (ayuda ascender) a alguien
al mismo del que se partió.”
(Nasruddin)

 

 

 

Desde Juan el Sirio, célebre anacoreta al que interminables consultas de sus seguidores y discípulos no le consintieron vivir en plenitud su vocación de soledad, no resulta nada infrecuente identificar todo el itinerario espiritual por el que atraviesa un ser humano con una escalera, término que en griego se escribe curiosamente klimax. Quizá no existe una oposición más exigente e involuntaria que la que tiene por tribunal al Eterno, ni peor retribuida que la de la eternidad. No es de extrañar la exigua afluencia de candidatos y aspirantes a tan ingrata plaza: la de ser humano.

 

Ser humano parece un asunto fácil, y hasta automático. Nada más alejado de la cruda realidad. La gran mayoría de los aspirante a serlo, mueren –morimos- en el intento, somos tan sólo una posibilidad malograda: algo que pudo haber sido, y no fue. Aquello que prefirió la cómoda certeza de la iniquidad frente a la ardua promesa de nobleza que -la verdadera, la que en modo alguno se otorga por un mero nacimiento en el sitio adecuado- aún se ha de conquistar.
 
 
 
 
 
Parece como si lo humano, lejos de ser cromosómico, fuera así meramente epigenético, esto es, opcional. Y cada vez son menos los que, conformes con su mediocre situación, optan a completarse en lo humano y asumen la necesidad de ausentarse de lo creado en la contemplación de la Verdad de su origen y regresar así a lo fenoménico desde la perspectiva que se adquiere en el Principio mismo. Consideran así que no merece la pena el esfuerzo ni el trabajo personal para recoger al final del camino la quimera de tan incierto fruto. Bendita nos parece, por cómoda, la ausencia de altura, el horizonte asegurado que garantizan las mieles de la abyecta innobleza, amargas pero asequibles, en el anhelo de lo superfluo.
 
 
 
Ignorantes vocacionales como somos, preferimos, a ojos cerrados, el inmediato pan de la vergüenza a tener que esperar los dones que se obtienen del esfuerzo de labrar nuestra generosa tierra. Animados a conformarse con ser animales, incapaces de elevarse siquiera un paso, no vaya a ser que en ese fatídico gesto el Eterno descienda corriendo a nuestro encuentro y se nos complique la cosa.
 
 
Deja, deja. Mejor quedarse así, como estamos, de maestros consumados. Que nosotros ya "cumplimos". Quien venga detrás, que arreé...



jueves, 30 de agosto de 2012

Damasco en llamas

“Gravisque principum amicitias!”
(Horacio a Asinio Polion)
 
“Detenidos en el detalle parcial de vuestra vicisitud,
cesáis así de abandonaros al todo.”
(Juan de la Cruz, Comentarios a la Subida)

 

 

 

Parece que en un mundo que ha perdido su centro y su sentido, una vez más, sea necesario despertar en nosotros la huella de la totalidad, la voluntad íntima de revivir en nuestro corazón la mirada que abraza la unidad del mundo, aquella que devuelve al género humano la huella de su integridad y radical belleza. Regresar así de la trampa de interés propio a la viva llama del amor que todo lo abrasa.
 
 

 

Igual que la belleza de Beatriz supo mostrar a Durante qué se ocultaba tras ella, así como la noche protege en su alma certera y oscura el secreto radiante de la luz, así el mundo esconde el cántico de alabanza a su Creador. Aquí y ahora, la creación es total agradecimiento de lo que se sabe creado por un entendimiento, una voluntad y una imaginación sin medida. Siempre nueva, renovada, permanente itinerario de regreso a Su Fuente. Deseo ardiente. Encuentro real por imaginado.
 
 

 

¿Por qué no el hombre? ¿Por qué no el hombre? Dime tú, si lo sabes, ¿por qué no también el hombre?


 
 
 

sábado, 11 de agosto de 2012

Inteligencia ensoberbecida


“Ya ni siquiera ven la luz,
ni su pálido resplandor sobre el cielo.”
(Job 37, 14)

“Cuando las palabras son tan brillantes,
su resplandor puede cegar al ojo inexperto”
(Rabí Moshé Cordovero)





Comprender el comienzo de la creación desde el ascenso de nuestra propia identidad, requiere atravesar una y otra (y otra) vez nuestros propios límites, hasta ser llevados desde la total humildad y sumisión allí donde ya no hay más palabras para expresar nuestra naturaleza de “polvo y ceniza”. No hay ascensión sin conocimiento. Dicho de otro modo, la ascensión desde el interior de nuestra identidad es infinita ya que, quizá a nuestro limitado pesar, bien pronto descubrimos lo infinito del conocimiento, la infinita dimensión del conocer que nos eleva tan pronto como nos revela limitados a ser elevados de un modo que resulta, a todas luces, totalmente incomprensible.

¿Se comprende, pues, la absoluta necesidad de humildad para atravesar Hokmah desde Binah y cómo dicha comprensión no es sino la más brutal forma de soberbia? Quizá, renunciar a la posibilidad de entender ya supone haberlo entendido todo, romper “por experiencia” la propia realidad allí donde, desde la fecunda nada, todo es radicalmente posible. Inclusive una inteligencia humilde, capaz no ya de quebrar, sino desmantelar y atravesar hasta los propios límites del Silencio. No lo pienses. Atrévete y -sobre todo- no te quedes atascado en la auto idolatría de Hokmah. Buena suerte.