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jueves, 17 de marzo de 2016

¿Respiras? Claves para modular la consciencia


Quizá -también tú, que renunciaste a la Costumbre-, tras naufragar en las dudas, tuviste que hacer de tripas corazón y, teniendo a gala desplegar una serena fuerza contenida, aún conseguiste deleitarte en el légamo de la impotencia o el amargo fracaso.

Sin necesidad de mistagogos, renacer de tus cenizas habrá de ser ahora el único rito. Su cotidiana práctica, tornada instinto, centro ubicuo en torno al que deambular, a despecho de aquellas interminables guerras, éxodos y vicisitudes que aún afligen al orbe, habrá de garantizar quizá tu prevalecer eterno.

(Disfrútalo, si quieres, completamente gratis)


sábado, 3 de noviembre de 2012

La tabernera del puerto

“Disfruta de cada día, de cada noche,
come, bebe, ama, festeja, goza, danza, juega, vive así la vida,
sucumbe a cada instante de un nuevo placer sensorial,
disfruta de tu pequeño, del amor de tu bella esposa mientras aún puedas…
Desiste pues, abandona tu búsqueda inmortal.”
(Eclesiastés 9, 7-10)

“Norte y sur,
trama y urdimbre,
los egipcios ya sabían
cómo las estrellan nos tejen el alma,
de cómo la atan y desatan al cuerpo mortal.”
(Iamblico de Calcis)




En su búsqueda de la inmortalidad de Noé, Gilgamesh se fue a hablar con Siduri Sabitu, la dulce tabernera del puerto, señora de la encrucijada entre mundos, del umbral que separa la vida de la vivificación, haciendo posible la liberadora muerte, quien le desanimó a proseguir su obstinada búsqueda.

Tras su amañado encuentro con Circe, la ruda silvestre que utilizó Ulises por mediación de Hermes no pudo remediar, empero, lo inevitable, la muerte a manos de "su propio Edipo". Somos hijos, pues, de nuestros padres, atados como estamos a nuestros ignorantes, aunque placenteros, actos. ¿Aún sigues distraído en el Carpe diem? Ingenuo.