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sábado, 6 de julio de 2013

Sueño letal

“En la Eternidad Todo es Visión.”
(William Blake, Ierusalem)




Debo a la razón serena el férreo rechazo de las trampas del racionalismo recalcitrante que, lejos de ser una inofensiva moda pasajera, se ha convertido en un letal lecho de Procusto, en el que ya no tienen cabida ni lo humano ni el alma. Reposo en una razón mucho más dulce, consciente de sus propios límites, enamorada de aquellos ámbitos ignotos más allá de sus fronteras. Defiendo una razón bien antigua, que sabe de las sutiles fibras que tejen el aparentemente sólido tapiz del mundo, que así conoce cómo el alma del observador construye el espejismo de lo real a su imagen y semejanza. ¿Qué importa que otros traten de destruir en vano aquello que su ceguera niega ver o que su soberbia ignorancia no entiende? Quien escruta el futuro, ha de ser necesariamente bueno. Allí donde la oración es escucha, el arte es alabanza. Siempre ha sido así. Alas que aquellos que envejecieron al ritmo de su ignorancia ni siquiera imaginan.




lunes, 6 de mayo de 2013

Yasîn


“Habéis reducido el hermoso espectáculo de la vida
en mero juego y distracción donde alimentar vuestras
insaciables belicosidad, vanidad y sed de codicia.”
(Qurân 57, 20)





La escisión dual de la conciencia, error cognitivo transformado en invisible dogma social, ha convertido a la occidental en una peligrosa contra-civilización  ciega. El ancestral viaje de la autoconsciencia, lejos de propiciarnos una visión trascendente, nos mantiene atados a la inconsciencia.

Incapaces de reconocer en los otros lo humano que nos constituye esencialmente, caemos en la trampa de la instrumentalización que, como una suerte de boomerang kármico, termina por deshumanizarnos y sumirnos en la trampa dicotómica de la percepción escindida, separada así de lo real.

Cualquier esfuerzo por resolver, superar, amortiguar, disolver, negar o trascender la angustia existencial que germina de nuestra disociación de la realidad resulta vano. La gracia y belleza reparadoras solo pueden provenir del tenue y dulce perfume de una conciencia unificada.



domingo, 2 de diciembre de 2012

Lógica sagrada



“La palabra que del corazón sale al corazón llega.
El resto no pasa de las orejas.
(Al-Suhrawardi)

 

 

 

Frente al symposio, en el que necesariamente ha de tener lugar una comunión de Cuerpos, Almas y Espíritu, el diálogo resulta un proceso divergente y delusorio, acuerdo o desacuerdo, en todo caso nunca concordia. La aparente diversidad del simposio, oculta una unidad que se da en un grado más elevado e íntimo, la de conspirar, ser “una misma respiración”.

 

Cuando Parménides, en su calidad de sacerdote de Apolo, entregó la lógica divina a los hombres lo hizo para que ésta sirviera de escalera operativa al Cielo Olímpico. Esta lógica sagrada no habla sobre la realidad, sino desde ella, buscando transparentarla, no sustituirla. Una palabra que no disfraza sino, desde su poder, revela lo inefable. Quien domina esa palabra era y es quien merece el nombre de mago, una palabra que se abre a lo inesperado y lo desconocido.

 
 
 

La lingüística moderna nos ha acostumbrado a reducir la mecánica del habla en términos de verbos, sustantivos, adjetivos y pronombres, ocultándonos la verdadera dimensión sagrada de la comunicación, su irreductible misterio, levadura tan sutil como imparable. Aquel, y no esta mueca hiper-tecnológica que pretende hacerse pasar por desarrollo y progreso, sí que era un mundo verdaderamente global, mucho antes incluso de que hollara la tierra Bucéfalo, dócil bajo Alejandro.

 

No eran necesarios satélites de comunicaciones, bastaba compartir un único mundo imaginal y conocer el modo de llegar a él, para después partir. Otro tiempo, otro espacio y, en buena lógica, otras leyes nuevas. Comerciar así con lo sagrado y el don de su lógica. Un verdadero arte fenicio, no del todo olvidado, desde P’eime Nte-Ré, sobre la necesidad de hacerse así joven al envejecer, conservando empero un alma antigua: sabia.