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domingo, 23 de diciembre de 2012

No sabéis cuánto


“Goza del día misericordioso,
reflexiona en el adverso.
El Eterno opuso ambos, uno a otro,
para que nada se encontrara tras Él”
(Eclesiastés 7, 14)
 
“El ciego deambula
satisfecho de cuanto en su provecho hace.”
(Qurân 27, 4)

 

 
 
A los que sellaron su corazón a la verdad, prefiriendo lo superfluo a lo necesario. A cuantos, aferrados al cuerpo que habrían de abandonar, tiraron la toalla ante la mínima incomodidad. A los que olvidaron recordar y recordaron olvidar. A aquellos que se esclavizaron a llevar las riendas en lugar de liberarse de ellas, y a los que se ataron a los impulsos y a los sentidos. A todos los turistas de GPS, tan interesados en la cantidad como aburridos en la calidad. A los modernos ridículamente disfrazados de postmodernos y tan a la moda. Os amo a la antigua, no sabéis cuánto. Feliz buena noche y navideño amanecer.
 
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Amor y negocios

“Cuando tus palabras son amables crean confidencia.
Cuando tus pensamientos son amables crean altura.
Cuando tu dar es amable crea amor.”
(Lao Tsé)
 
“En efecto, se comienza por amar,
aunque el final del camino es invisible.
Dejas de pensar en el final,
toda vez que tuviste un inicio tan grato.”
(Faruq Farolzad)

 

 

 

Resulta imposible encontrar a Dios, si Él no te encuentra antes. Ceja en esforzarte en vano. Detente entre la danza de los mundos e irradia toda la belleza que encuentres a tu paso. No guardes ni retengas nada. La niebla otoñal saldrá a tu paso y te rodeará en un abrazo silente, mientras buscas donde podrán reposar tus huesos. Todas tus dudas y preguntas quedarán sin respuesta de un modo irremediable. Nada hay que puedas hacer o dejar de hacer. El Eterno ha tomado hace tiempo su imparable, irrevocable y definitiva resolución. Tiemblas escondido tras un ego incapaz de protegerte por más tiempo de la oscuridad. Tu vida es un permanente dar tumbos. Y lo sabes.

 

Da un paso más allá de ti. Basta un solo paso. Cuando uno lo ha aprendido todo –has leído bien, dice todo- y aún se siente insatisfecho, es hora de ponerse en el camino de un modo decidido  y echarse a andar. Al menos, esa es una forma de ver las cosas. Algo de cordura hay en esto de reconocerse irremediablemente loco. Desde luego, nadie duda de que el camino del amor es mucho más arduo e ingrato de recorrer que el de los negocios. En cualquier caso, eso no es culpa mía. No elegí ser traficante de palabras. Beber su vacío fue tu elección. Ahora estás perdido para siempre. Ya es algo definitivo. Te deseo, pues, buena suerte en tu mala suerte. ¡Se te acabaron las excusas! En este negocio, sobran todas las palabras.