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jueves, 7 de marzo de 2013

Imposible olvido


“Lo que cuenta no es quién tiene razón
sino, sobre todo, quién manda.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

La acción humana tiene lugar bajo un determinado número de grados de libertad o posibilidad, objetivamente dados, que condicionan la intención bajo la que se aplica toda voluntad. Así cada decisión, dentro de ese marco de referencia opcional, inicia rumbos alternativos hacia destinos diferentes que, una vez que han sido tomados, consideramos como los únicos que fueron posibles: “Así fue porque así lo quise.”

 
Toda idea imaginada sobre la que no se ejercita una perseverante y focalizada voluntad, difícilmente se materializa, de igual forma que las virtudes sin conocimiento (diseñadas por el enemigo) devienen naturalmente en vicios debilitadores que neutralizan nuestra capacidad de acción y reacción, garantizando la inercia programada.

 
Sin embargo, ni siquiera las más férreas anteojeras sistémicas impiden al corazón bien orientado hacerse recipiente de las más bellas formas, de las sutiles sonoridades que así nos despiertan y convocan a la acción recta, a la vivencia del instante como teofanía irrepetible que de un modo íntimo, inefable, se trazan a fuego en alma. Ese libro cordial ha de ser nuestra verdadera brújula dorada allende el tránsito de mundos y vidas. Certeza que guía, más allá de las muertes, nuestro anhelo. Dolorosa melancolía que hace imposible el olvido.
 
 
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

El gusano de la duda


“No dudes:
tan sólo por la senda de la Verdad
te encontrarás.”
(Javad Nurbakhsh)

 




La experiencia del Amor a la Verdad es inmediata, no pasa por la distorsión del filtro Intelectual. A diario, el ser humano se haya dominado por los miedos y deseos de su ego, impulsos que le mantienen aparentemente alejado de la Armonía Natural, ocasionando primero sufrimiento, luego enfermedad.

 

Este delirio de separación, este engaño auto-construido, le incapacita para percibir lo real. Sólo la transmutación de estos miedos y deseos egocéntricos, devolverán la mirada correcta, la que percibe sin distorsión la Armonía Natural que gobierna lo real. Allí donde hay un yo, no puede haber nada más. El trabajo, consiste en recordar de modo permanente nuestra inclinación al miedo y al deseo, esto es, al sabotaje del auto-engaño.

 

Alma de lo existente, de ti me llega el amor con el que amo todo cuanto existe. Una vez más, trataré –quizá- de recordar no volver a olvidarlo.