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sábado, 5 de octubre de 2013

Cántaro roto

“La cuestión más relevante,
en la vida de todo ser humano,
consiste en el modo en que se relaciona
con lo infinito.”
(Carl Gustav Jung)
 
“Ve a tu pecho, llama
y pregúntale a tu corazón:
¿qué sabes, qué sabes?”
(William Shakespeare)

 
 

El hecho indubitable de que creamos tener un problema no significa en modo alguno que el problema exista. En modo alguno, insisto. A lo sumo, el problema consiste en aceptar (dar por cierta la creencia errónea de) que usted es un algo, un alguien, separado de su Fuente. Error. Hay que tener mucho cuidado con esa clase de pensamientos, y con cualquier otra clase de pensamientos, con los pensamientos mismos, ya que cada uno de ellos, por pequeño e inofensivo que parezca, puede preceder a una acción que termine por crear (condicionar) la prisión de su realidad. No pasa nada hasta que algo se mueve. Piénselo. O mejor aún, no lo piense. Tranquilidad, pues, a Dios gracias, muy por encima de la soberbia especialista, la Fuente sabe bien lo que se hace.


martes, 25 de junio de 2013

Testigo ecuánime

“En realidad, no miramos al abismo.
Somos mirados por él.”
(Friedrich Nietzsche)

“Aquel que mira hacia afuera, sueña.
“Sólo quien mira hacia adentro, despierta.”
(Carl Gustav Jung)




Todo conocimiento proviene de la caverna de los sueños, y desde allí regresa para poner en marcha la espiral de la vida. Cuando uno atestigua y acepta de manera incondicional todo lo que es, abre su corazón a los cambios de un mundo en constante danza, vive en plenitud. Más allá del placer y el dolor, el gozo surge siempre de la calma. La hierogamia, sagrada unión con lo divino, acontece de un modo misterioso en el corazón, allí donde se reconcilian en simultaneidad la penetración de la espiral masculina en la espiral de la vida y la entrega femenina al cambio.


El pensamiento se obstina de manera recursiva en obstruir ese natural proceso, creando artificialmente la interferencia ilusoria de separación. Aquello que resistes, persiste. Quizá te sirva como atisbo de respuesta el saber que todas las preguntas pasadas, presentes y futuras fueron, son y serán creadas por la mente egoica. Sigue dándole vueltas. Quizá pensando más y más sobre ello, encuentres al fin el modo definitivo de dejar de pensar. Busca con denuedo la manera de abandonar definitivamente tu búsqueda. O quizás, mejor aún, déjate encontrar por la certera respuesta.



viernes, 21 de junio de 2013

Onírica noche estival

“If we shadows have offended,
think but this, an all is mended,
that you have but slumber’d here
while these visions did appear.”
(Puck)




Fuera aparte que este día sea el contrapunto anímico del más triste del año (21 de enero), el periodo comprendido entre el 21 y 24 de junio aparece intrínsecamente ligado a la presencia de fogatas purificadoras que multipliquen la predominancia solar que caracteriza estos días: resulta duro asumir que hasta los astros, en el surco de crecimiento y decrecimiento aparente sobre el horizonte, tienen también sus límites.

Todo cuanto nos ocurre en la noche, incluso velar y estar despiertos, incluso soñar, sucede siempre como en un sueño. ¿Soñamos que soñamos? ¿Es quizá, el de los muertos, un sueño permanente en el que, ignorantes de su condición, sueñan vivir un sueño? ¿Qué puertas abre misteriosa la noche –y su sueño- y hacia dónde nos conduce el atravesar al otro lado de su onírico espejo?




Adentrarse en el conocimiento del mundo porvenir y en la dimensión mágica (líquida) de la realidad, reducir la incertidumbre del propio destino, abrir sin permiso el apolíneo oráculo, no es algo que debiera quedar, en modo alguno, impune. Hay mieles que nunca se deberían probar de manera gratuita, pues la dulce colaboración de abejas y rosas sólo se hayan al alcance del pecunio divino. Aún faltan cuatro días, cuatro. Tan solo un filtro o hechizo elaborado con pericia, será capaz de burlar los implacables designios del emperador, antes de que se cierre definitivamente la misteriosa puerta.


Si, por un casual, se encuentran con Hipólita y Teseo, con Oberón y Titania y, no digamos, con el travieso Puck, no digan nada, no cuenten nada. Cierra los párpados, para poder ungirlos con un beso; cierra tus ojos, para mejor abrir tu mirada a un mundo infinito. Esta vez, pese a quien pese, la vencedora será la noche… Feliz, alegre y bullicioso solsticio.