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sábado, 5 de octubre de 2013

Staurodromi


“Triple protectora de caminos, umbrales y encrucijadas,
guardiana de los silentes inquietos que aún aguardan,
guía luminosa de los renacidos, ábrenos las puertas del sepulcro
y sé propicia a los que, en serena devoción, velan en tu Noche.”
(Hécate, Himno Órfico)
 
“Gemimos, gemimos…
…pero esperamos.”
(REAA, TF)

 





 

Este año Halloween ha madrugado más de lo debido, pero muy pocos, ya que la gran mayoría se encuentra aún férreamente atada a la arbitraria tiranía imperial del calendario solar, son los que parecen haberse percatado de ello. Así, según sea tu vibrar, esta noche hallarás tinieblas o luminosa oscuridad, de ti depende. No se puede osar atravesar el Olimpo sin el debido entrenamiento lunar, por más que les pese a los modernos perezosos esclavos de la urgente instantaneidad.


Atravesar la magia de la oscura encrucijada, el “orio” o prodigioso umbral que guardan las “oras”, para enfrentarnos cara a cara a aquellos misterios que nunca quisimos ver ni escuchar, por temor a que nos alumbrasen un indeseado camino. La portadora de llaves sólo hace su trabajo, ataviada de su azafranado peplo ritual. ¿Te atreves tú a asomarte tras la puerta? No te olvides la ofrenda de sangre y miel que requieren los ctonios. No te imaginas la prima de riesgo de un olvido semejante.
 
 
 

martes, 27 de agosto de 2013

Líbranos

“Feror ego veluti sine nauta navis,
ut per vias aeris vaga fertur avis;
non me tenent vincula, non me tenet clavis,
quero mihi similes et adiungor pravis.”
(Cármina Burana, Arder interior)

“Al igual que el tornasolado plumaje del pavo real
lo sagrado encierra infinitas aproximaciones
y sentidos.”
(Escoto de Erígena)




Si la muerte supone el fin de la imaginación, ¿quién habría entonces de imaginarla? Si nuestra vida es soñada puntualmente por lo Eterno, ¿cabe finiquitarla en el despertar de lo divino? Por el contrario, ¿no temerán los dioses soñados desvanecerse con nuestro despertar y buscan por todos los medios un onírico perpetuarse, distrayéndonos de ese afán con su persuasivo comercio? Entre los intersticios de los bytes y los pixels, crecen imanes espejos, que, vestigios del futuro, elocuentes huellas que no necesitan de blog alguno para expresarse. Las llaves y puertas que separan universos son bien diminutas.


La magia es distracción. Aburre y toda la magia se desvanecerá al instante. Hemos de lograr distraer a la gente de sí misma, de su ropa, de su incomodidad, de sus recuerdos tristes y preocupaciones, del temor a la muerte, hasta hacer que estallen y desaparezcan. Atrapar la atención en un sueño de palabras. Todo comienza con un anzuelo de letras engarzadas, allí donde el post transmite el mensaje con la misma fidelidad que lo ignora. Quizá esa fiel ignorancia es la que nos embruja y atrapa el alma. Sin el encanto de la inocencia impostada, todo lo demás resulta inútil. Sin magia, nadie se libra.



martes, 6 de agosto de 2013

Clavis



"El dinamismo dual emana de la acción inmutable de lo no-dual."
(Shankaracharya)

"Por los frutos de su obrar los conoceréis."
(Mateo 7, 15-16)





Hay puertas “exteriores”, tanto del pasado, del presente como del futuro, que pacientemente aguardan ser abiertas con nuestra llave “interior”. No basta con seleccionar la puerta, encontrar su llave y reunirla con la cerradura correspondiente. En necesario girar la llave, abrir la puerta y “entrar”, para mirar el espejo de la realidad desde ambos lados. Y, sobra decirlo, tomar las precauciones necesarias para que todo quede en su sitio, y evitar la tentación de crear interferencias entre los mundos. Por más que deseásemos trasladar siquiera un instante del paraíso a éste mismo momento, aquel instante tuvo su definitivo sitio. Por más tentador que nos resulte aventurar el futuro, su intromisión anticipada lo cambiaría todo y no necesariamente para bien. A la vista está que ya hay demasiados “aprendices de brujo” fisio-quimio-bio-neuro-socio-tecnológicos.


Aquellos monstruosos líderes sentenciados por el sesgo de la historia a protagonizar los horrores, fueron personas como nosotros, con miedos y esperanzas como los nuestros, instrumentos de algo que, por intangible, no deja de ser tremendamente poderoso. Fuerzas que moverán sin duda el corazón de los próximos “monstruos”, ahora que ya se ha acumulado suficiente paja seca para los que aguardan en silencio las primeras chispas que harán arder desde sus cimientos nuestra civilización. Chispas… de Thaumiel a Lillith, de Keter a Malkuth. ¿A la cuarta irá, por fin, la vencida? Tampoco. Innecesario dolor, innecesario horror. Hombres y mujeres como nosotros, de metas elevadas y profundas convicciones, en los que anida sin conflicto la posibilidad de la máxima crueldad para con “el enemigo” y el máximo amor por “los suyos”, toda vez que sendos los tienen “claros”. Instrumentos de dioses y demonios: cáscaras.



viernes, 21 de junio de 2013

Onírica noche estival

“If we shadows have offended,
think but this, an all is mended,
that you have but slumber’d here
while these visions did appear.”
(Puck)




Fuera aparte que este día sea el contrapunto anímico del más triste del año (21 de enero), el periodo comprendido entre el 21 y 24 de junio aparece intrínsecamente ligado a la presencia de fogatas purificadoras que multipliquen la predominancia solar que caracteriza estos días: resulta duro asumir que hasta los astros, en el surco de crecimiento y decrecimiento aparente sobre el horizonte, tienen también sus límites.

Todo cuanto nos ocurre en la noche, incluso velar y estar despiertos, incluso soñar, sucede siempre como en un sueño. ¿Soñamos que soñamos? ¿Es quizá, el de los muertos, un sueño permanente en el que, ignorantes de su condición, sueñan vivir un sueño? ¿Qué puertas abre misteriosa la noche –y su sueño- y hacia dónde nos conduce el atravesar al otro lado de su onírico espejo?




Adentrarse en el conocimiento del mundo porvenir y en la dimensión mágica (líquida) de la realidad, reducir la incertidumbre del propio destino, abrir sin permiso el apolíneo oráculo, no es algo que debiera quedar, en modo alguno, impune. Hay mieles que nunca se deberían probar de manera gratuita, pues la dulce colaboración de abejas y rosas sólo se hayan al alcance del pecunio divino. Aún faltan cuatro días, cuatro. Tan solo un filtro o hechizo elaborado con pericia, será capaz de burlar los implacables designios del emperador, antes de que se cierre definitivamente la misteriosa puerta.


Si, por un casual, se encuentran con Hipólita y Teseo, con Oberón y Titania y, no digamos, con el travieso Puck, no digan nada, no cuenten nada. Cierra los párpados, para poder ungirlos con un beso; cierra tus ojos, para mejor abrir tu mirada a un mundo infinito. Esta vez, pese a quien pese, la vencedora será la noche… Feliz, alegre y bullicioso solsticio.




sábado, 15 de junio de 2013

Verbena de San Juan

“Quien coge verbena por San Juan,
ni ruina, ni pestes ni ningún otro mal.”
(Popular)

“Van de noche los mozos y mozas,
henchidos de fuego a coger las rosas.”
(Popular)




Desde tiempos ya inmemoriales, se conocen los efectos que la delicada flor rosada de la verbena, planta sagrada de primer orden, ejerce sobre la hembra humana, ligeramente sedante e hipnótica, al favorecer la producción de nutritiva leche y contraer grácilmente el útero. Quizá por ello, sirva aún hoy en día como socorrida etiqueta para designar los concilios rituales populares, que han sobrevivido (superstitio) al paso demoledor de la iluminada modernidad.


La presencia de sus pétalos en el agua lustral, otorga la disolución de sutiles principios muy activos, que garantizan el éxito de cualquier banquete digno de ese nombre. Las proliferación de hogueras con las que festejar la noche más breve (e intensa) del año, y celebrar con ello la cósmica estabilidad del orden solsticial, habrán relegado -en su mayoría- a la niebla del olvido tan necesario ingrediente, salvo aquellas encargadas de preservar y proteger, entre salto y salto, los ecos de la tradicional memoria.


Fuego que sobrecoge al alma que en él se reconoce. De todos los deseos que se formulen en una noche tan mágica como esta, habrá siempre uno que estará garantizado: ¿Adivinan cuál?



miércoles, 24 de octubre de 2012

Venatores lapidum


“Cuando el lenguaje pretende sustituir a la vida,
lejos de conseguirlo, la arruina.”
(Carl G. Jung, Rotes Buch)

 
 

Siempre me ha llamado la atención que, cuando se considera la remota posibilidad de una conexión entre el mundo de los muertos y los vivos, nosotros tengamos la certeza de pertenecer al segundo y no al primero. Estar por encima de la lápida, solo es una posición relativa. Lo cierto es que sólo estamos al otro lado. Eso quizá explica el porqué Jung denominó a sus curiosas alocuciones gnósticas “Septem sermones ad mortuos”.

 

Vivo es aquello que anima a lo que tiene la capacidad de ser animado. Sin ánimo, somos meros cadáveres desanimados, inercia muerta que cae sobre el abismo gravitatorio por su propio peso. Toda vez que nos sentimos animados, quiere decir –mundus patet- que algo nos mueve desde quién sabe dónde. Las lápidas sólo evitan que lo descubramos demasiado pronto. Pocos conocen lo que se oculta tras la adorada piedra. La vida que guardan difuntos y santos es la que anima a quienes “viven de prestado” e ignoran que ya están muertos.